
Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 46 segundos
Cancún, Q. Roo.,18 de marzo de 2026.- El financiamiento sostenible en México alcanzó niveles récord en 2025, al registrar una movilización de 794 mil millones de pesos, en un contexto donde la banca acelera la integración de criterios ambientales, sociales y de gobernanza, ASG, tanto en la gestión de riesgos como en la colocación de crédito.
Durante el panel “Financiamiento sostenible, riesgos y oportunidades” de la 89 Convención Bancaria, se destacó que este crecimiento refleja una tendencia sostenida en los últimos años, con un aumento significativo respecto a 2024 y una mayor diversificación en los instrumentos financieros utilizados.
Del total movilizado, 45% correspondió a créditos verdes, enfocados en proyectos de mitigación y adaptación al cambio climático, 31% a créditos sociales, dirigidos a inclusión financiera, vivienda o equidad, y el 24% restante a instrumentos de mercado, como bonos verdes, sociales y sostenibles.
Estas cifras evidencian no solo el crecimiento del financiamiento sostenible, sino también su consolidación como una línea estratégica dentro del negocio bancario.
Actualmente, en México operan 42 bancos, de los cuales la mayoría se ha adherido al Protocolo de Sostenibilidad de la banca, creado en 2016 y actualizado recientemente para incorporar estándares más avanzados en materia de riesgos climáticos, regulación internacional y medición de impacto.
Uno de los datos más relevantes es que el 90% de los activos del sistema bancario ya se encuentra en instituciones que cuentan con sistemas de gestión de riesgos socioambientales, lo que implica que prácticamente nueve de cada diez pesos del sistema financiero están bajo esquemas que consideran estos factores en su toma de decisiones.
Además, la banca ha desarrollado herramientas de seguimiento como un tablero de indicadores que mide el avance en seis pilares del protocolo, incluyendo la existencia de comités de sostenibilidad, equipos especializados, productos financieros y volumen de capital movilizado.
En materia de riesgos, el Banco de México advirtió que los fenómenos climáticos extremos ya figuran entre los principales riesgos globales en el corto plazo. En particular, se señaló que en México ha aumentado la severidad de las sequías en la última década, así como la intensidad de huracanes, aunque no necesariamente su frecuencia.
Estos riesgos, conocidos como físicos, tienen impactos inmediatos sobre la economía y el sistema financiero. En contraste, los llamados riesgos de transición, derivados del cambio hacia una economía baja en carbono, presentan efectos de más largo plazo, pero igualmente relevantes.
En este contexto, se destacó que la inversión en adaptación climática puede generar retornos superiores a 10 dólares por cada dólar invertido, lo que abre un amplio margen de oportunidad para el financiamiento por parte de la banca.
A nivel regulatorio, se reportaron avances importantes en México entre 2024 y 2025. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores actualizó sus reglas para exigir mayor divulgación de información de sostenibilidad, la Consar incorporó la medición de riesgos ASG en las Afores, y el sector asegurador también comenzó a integrar estos criterios.
Asimismo, se consolidaron herramientas clave como la Taxonomía Sostenible de México, que permite estandarizar qué actividades pueden considerarse sostenibles, facilitando así la canalización de recursos.
Desde el sector empresarial, se presentó el caso de Grupo Coppel, que ha estructurado uno de los financiamientos sindicados vinculados a sostenibilidad más grandes de América Latina.
El crédito, que originalmente fue por 45 mil millones de pesos en 2021, se amplió a 51 mil millones de pesos, con la participación de 18 instituciones financieras, convirtiéndose en un referente en el mercado.
Este financiamiento está ligado al cumplimiento de indicadores específicos. Entre ellos, destaca que la empresa logró que más del 40% de los puestos de liderazgo sean ocupados por mujeres, superando la meta planteada.
En el ámbito ambiental, avanzó en la instalación de paneles solares en alrededor de 900 tiendas, incrementando su capacidad de generación de energía limpia.
Para la siguiente etapa, el proyecto contempla metas adicionales como el aumento en el uso de energías renovables y la transición de una flota de 4 mil vehículos hacia unidades híbridas o eléctricas.
Uno de los elementos clave en este tipo de operaciones es que el cumplimiento de los indicadores puede traducirse en beneficios económicos, como mejores condiciones de financiamiento, lo que alinea los objetivos de sostenibilidad con la rentabilidad empresarial.
Además, se destacó que este tipo de créditos requiere seguimiento constante, verificación externa y equipos especializados dentro de la banca, lo que ha impulsado la profesionalización de estas áreas.
Las cifras presentadas en el panel confirman que el financiamiento sostenible en México no solo crece en volumen, sino también en complejidad y alcance, integrando cada vez más sectores, instrumentos y actores.
En un entorno marcado por riesgos climáticos crecientes y exigencias regulatorias más estrictas, la banca perfila este tipo de financiamiento como un eje clave para el desarrollo económico y la estabilidad del sistema financiero en el mediano y largo plazo.
También te puede interesar: Analizan actualización del marco jurídico para seguros de gastos médicos mayores y hospitales privados







