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Los aliados de Estados Unidos rechazaron las exigencias del presidente Donald Trump de ayudar a reabrir el Estrecho de Ormuz, expresando su inquietud ante la posibilidad de verse involucrados en la guerra en Irán.
Los precios del petróleo subieron entre el domingo y el lunes, cuando la guerra con Irán entra en su tercera semana sin que se vislumbre el final, consignaron agencias internacionales. El día previo, el Brent llegó a un máximo de 106.5 dólares por barril, mientras que el WTI tocó 102.4, estabilizándose en el resto de la jornada en niveles de 103 y 97.5 dólares, respectivamente.
El repunte en las cotizaciones se produce tras los bombardeos de Estados Unidos contra el principal centro de exportación de crudo de Irán, la Isla de Jark, después del cierre de los mercados financieros, el viernes.
Aunque el ataque se centró en la infraestructura militar de la isla, el golpe al principal terminal exportador de Irán es el último de una serie de movimientos convulsivos en el ya castigado Estrecho de Ormuz. El banco JP Morgan calculó que cerca del 90% de las exportaciones de petróleo de Irán salen de la Isla de Jark.
Pese a que la administración de Donald Trump sigue sin descartar ataques contra la infraestructura petrolera de la región, sus aliados rechazaron las exigencias de ayudar a reabrir el Estrecho de Ormuz expresando su inquietud ante la posibilidad de verse involucrados en la guerra en Irán, de acuerdo con información de Bloomberg publicada el lunes.
En Bruselas, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea recalcaron que no deseaban intensificar la guerra y actuaron con cautela incluso respecto a la posibilidad de redirigir una misión naval existente en el Mar Rojo hacia el vital paso para el transporte de energía.
En Japón, las autoridades afirmaron que no había planes para enviar buques de escolta a los petroleros averiados. El Reino Unido tampoco se comprometió a una misión naval completa, aunque el primer ministro Keir Starmer declaró que exploraría opciones con los aliados.
Confianza mermada
Todavía en una entrevista con la ‘CNN’ el domingo, el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, afirmó que el presidente Trump “ha golpeado deliberadamente solo la infraestructura militar, por ahora”. “Estoy convencido de que mantendrá esa opción si quiere inutilizar su infraestructura energética”, añadió.
El sábado, Trump redobló la presión sobre sus aliados europeos y asiáticos, para que se sumen a una misión naval de escolta en el estrecho. El presidente se dirigió a China, Francia, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido al sostener que esas economías están más afectadas por las interrupciones que Estados Unidos.
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