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Entre los principales desafíos destacan la incertidumbre en torno a la revisión del T-MEC, las propuestas de política interna, así como los cambios regulatorios y preocupaciones en torno a la seguridad jurídica en el ámbito local. También los “posibles riesgos de lavado de dinero” sigue siendo un tema clave.
La calificadora internacional Fitch Ratings dijo el martes que mantendrá en este año la Perspectiva de “Deterioro” para el Sector de Bancos mexicanos, con riesgos a la baja “derivados de factores externos e internos”.
“Los principales riesgos incluyen la incertidumbre en torno a la revisión del T-MEC y las posibles medidas proteccionistas de EE. UU., así como las propuestas de política interna, los cambios regulatorios y las preocupaciones sobre la seguridad jurídica”, sostuvieron los analistas Germán Valle, Alejandro Tapia y Bertha Pérez.
Agregaron que las posibles contingencias en torno al lavado de dinero siguen siendo también un tema clave. Fitch rebajó en agosto del año pasado la Perspectiva de la industria desde “Neutral”.
Las calificaciones sobre los principales bancos mexicanos por parte de la entidad siguen estando determinadas principalmente por las evaluaciones propias sobre el apoyo que les otorgan sus principales accionistas, que los convierte en propiedad extranjera de matrices con calificaciones más altas.
Fitch califica 6 de los 7 principales bancos que operan en el país, denominados como G7 por la autoridad regulatoria. El mayor banco del Sistema, BBVA México, tiene asignado el grado de inversión “BBB+” con una Perspectiva “Estable” en el riesgo crediticio hacia los mercados internacionales.
Un estatus similar presentan Santander y HSBC. Banamex, el cuarto banco del Sistema, hoy comandado por el empresario Fernando Chico Pardo, goza del mismo grado, pero con una Perspectiva Negativa.
Fitch añadió el martes que los cambios planeados “en la propiedad de una institución podrían modificar el rol del apoyo en sus calificaciones a corto y mediano plazo”. Sin nombrar a Banamex, el cuarto banco más influyente del Sistema está por completar su escisión del gigante Citigroup bajo una estrategia global de la entidad estadounidense de desinvertir en sus negocios de banca de menudeo.
Inbursa, del millonario Carlos Slim Helú y su familia, así como el segundo banco más importante del Sistema por la gestión de la cartera de crédito total, Banorte, presentan, cada uno, la calificación “BBB-“, similar a la del Soberano México. No obstante, Inbursa tiene una Perspectiva “Estable”, mientras que la de Banorte es “Positiva”.
Las calificaciones bancarias seguirán siendo sensibles a las condiciones del Entorno Operativo y a la calificación soberana de México, agregó Fitch.
Sin sobresaltos mayores
Valle, Tapia, y Pérez afirmaron que si bien la calidad de los activos de los principales bancos que operan en México se ha mantenido estable a lo largo del ciclo, prevén “un deterioro gradual”, con costos crediticios que se mantendrán “en o cerca de sus niveles máximos” en el corto y mediano plazo.
Otro punto incorporado es que los ingresos de los bancos se están desacelerando a medida que los recortes de las tasas de interés oficiales reducen los ingresos netos por intereses, lo que afectará la rentabilidad del Sector lo largo del 2026, a lo que también se añadirán mayores costos crediticios.
Los expertos descartaron que la ola de autorizaciones para que más Fintech puedan operar en el país recrudezca la competencia y quite liderazgo a los principales bancos, que en conjunto controlan entre el 65% y el 70% de los activos, préstamos y depósitos totales del Sistema.
“Sus sólidas franquicias y modelos de negocio diversificados y resilientes al ciclo respaldan un crecimiento disciplinado, y sólidos perfiles financieros, con ganancias que aún se basan principalmente en los préstamos tradicionales”.
La gestión de riesgos de los principales bancos mexicanos es sólida en general, lo que respalda un crecimiento crediticio moderado a través de una gestión prudente, centrada en segmentos de menor riesgo y en productos minoristas garantizados, a la vez que los riesgos estructurales y de mercado se mantienen “controlados”.
Los expertos mencionaron que si bien los riesgos operativos y cibernéticos están aumentando, la banca los gestiona mediante controles establecidos. Los perfiles financieros de los bancos mexicanos bajo la supervisión de Fitch deberían mantenerse resilientes a pesar de los riesgos emergentes del Entorno Operativo, aseveró.







