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Precios permanentes 10% por arriba de la cotización promedio del crudo referencial provocarían tensión en los precios al consumidor, tanto en la potencia, el principal socio comercial de México, como en la Eurozona. Las alzas rondarían los 2 pp sobre el indicador, con una transmisión rápida, estima Barclays. Trump anunció el lunes que la guerra con Irán “terminará pronto”.
El banco de inversión inglés Barclays dijo en un documento distribuido el lunes que los altos precios de la energía provocados por la escalada de la confrontación de EU e Israel en contra de Irán, acarrearían presiones inflacionarias mundiales. El caso de Estados Unidos, la mayor economía global y principal socio de México, es relevante.
“En EE. UU. y la eurozona, un aumento permanente del 10% en los precios del petróleo impulsaría la inflación general en aproximadamente 0.2 puntos porcentuales, y la transmisión es rápida”, señaló en un documento semanal sobre la situación de las economías globales bajo el nombre en esta entrega de ¿Qué tan alto y por cuánto tiempo?
Este lunes, cuando se avizoraba de nueva cuenta una jornada de presión en los mercados, estos se relajaron con las declaraciones del presidente Donald Trump de que la guerra con Irán podrían finalizar pronto.
El nivel de incrementos en las cotizaciones del petróleo y del gas natural licuado (GNL), y su duración, serán los factores determinantes para la marcha de la economía mundial, a lo que se añadiría las respuestas políticas que dé cada Gobierno ante la crisis.
Los datos de empleo más débiles en Estados Unidos, con la pérdida de 92,000 empleos durante febrero, “dejan la puerta abierta a recortes de la Fed, pero los mercados de tasas reajustaron el riesgo de inflación al alza en todas las regiones”, indicó Barclays.
Las principales economías importadoras de petróleo, donde además de Europa figuran Japón y el gigante China, serían los mercados más vulnerables a un shock permanente en los precios. Barclays estima que de extenderse un alza de 10% en el precio del crudo esto se traduciría en una reducción del PIB de aproximadamente el 0.1% para cada una de esas economías.
En principio, en el caso de Estados Unidos, el efecto del precio del petróleo sobre la producción es prácticamente neutral en términos agregados debido a que su balanza petrolera externa es prácticamente neutral. Esto significa que si bien el consumo se ve afectado por la disminución de los ingresos reales, será compensado por una mayor producción nacional de petróleo.
Datos de Skandia, firma especializada en la gestión de futuros financieros, arrojaron que el precio del barril, que pasó de 72.9 a 100 dólares por barril a consecuencia del conflicto en Medio Oriente y las interrupciones en el transporte marítimo, podría mantenerse por varias sesiones más.
“En términos más amplios, durante el último mes el precio del petróleo Brent ha aumentado cerca del 50%, reflejando la sensibilidad del mercado energético ante eventos políticos o militares que afecten el suministro” expuso Jaime Álvarez, vicepresidente de inversiones de la entidad en América Latina.
Citando a expertos en la materia, Skandia señaló que si la crisis se prolonga las pérdidas temporales de petróleo equivaldrían hasta 3.3 millones de barriles diarios en el suministro mundial, intensificando aún más el aumento de las cotizaciones.
Tomando en cuenta un precio aproximado de 80 dólares por barril, el comercio diario de crudo que atraviesa el Estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico, supera los 1,600 millones de dólares diarios.
México, firme en recortes
Barclays agregó que algunos países de América Latina y Europa Oriental podrían experimentar igualmente la tensión en las cotizaciones del crudo en momentos en que el conflicto escala, y cita los casos de Argentina y Polonia, con avances inflacionarios mensuales de 0.8% y 0.7% adicionales, respectivamente.
En contraparte, la entidad asevera que los alcances inflacionarios en México, Brasil, y Chile, podrían ser sorteables y no interrumpir la labor de sus bancos centrales en flexibilizar la política monetaria.
“En Latinoamérica, es poco probable que el aumento del precio del petróleo provoque alzas o impida a los bancos centrales aplicar medidas expansivas”, sostuvo la entidad.
Señaló que en el caso de México, donde el gobierno utiliza los ingresos fiscales extraordinarios relacionados con el petróleo para suavizar los picos de precios de la gasolina, “seguimos esperando que Banxico reanude la flexibilización en marzo, tras una pausa de una reunión”.
El pronóstico de Barclays para el país, sin incorporar el dato de la inflación de febrero que rebasó los pronósticos, es que el banco central mexicano aplique tres recortes de 25 puntos base este año a fin de mantener la tasa en el rango medio de la zona neutral. El terreno neutral significa que la política ni estimula ni restringe la actividad económica, pero tampoco combate activamente a la inflación.
La tasa de interés referencial del país está hoy en niveles de 7.0%. A corto plazo, el aumento de los precios del petróleo ha aumentado la probabilidad de un recorte más modesto, de 25 puntos base para la próxima reunión del banco central mexicano del 18 de marzo, en lugar de los 50 puntos básicos que anticipaba hasta hace poco, de acuerdo con Barclays.
Importador neto
Álvarez, de Skandia, señaló que aunque México produce petróleo, importa grandes cantidades de gasolina y diésel principalmente desde Estados Unidos, por su limitada capacidad de refinación.
Bajo las actuales condiciones, el Gobierno Federal ha aplicado diversas medidas para evitar que el aumento internacional del crudo se traslade completamente al consumidor.
Entre estas medidas resaltan los estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que permiten reducir temporalmente los impuestos aplicados a las gasolinas cuando los precios internacionales aumentan.
Los incrementos del combustible en otras economías emergentes han sido pronunciados, de entre un 6% hasta un 9% por litro.
Si bien el Gobierno absorbe parte del incremento y evitar impactos inflacionarios directos a la población, esto tiene un costo para las finanzas públicas.
“El aumento del precio del petróleo puede tener efectos mixtos sobre el gasto público mexicano. Por un lado, cuando el precio internacional del crudo sube, México obtiene mayores ingresos por exportaciones petroleras, lo que beneficia al presupuesto federal.
“Por otro lado, si el gobierno mantiene subsidios o estímulos fiscales para evitar aumentos en las gasolinas, estos ingresos adicionales pueden reducirse considerablemente”, advirtió Álvarez.







