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La medida tomada por Irán de cerrar el Estrecho de Ormuz ha dado un golpe mundial al comercio del petróleo y pone en jaque a las economías mundiales: Japón y su estrategia para escapar…
A lo largo de estos días, Japón siempre estuvo más cerca de defender el ataque de Estados Unidos a Irán que de condenarlo. Su primera ministra, Sanae Takaichi, fue contundente en su postura y aseguró: “Tiene que estar prohibido que Irán pueda tener armas nucleares. Es inaceptable…”. Lógicamente, sus palabras marcaron claramente la línea a seguir y ahora hay un precio que pagar.
Cierre del Estrecho de Ormuz
El cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán puso en jaque a las grandes economías del mundo. Por esa zona geográfica, miles de buques pasan día a día y se proyecta que 20 millones de barriles de petróleo se trasladan cada 24 horas. Al no poder transitar por esa parte de Irán, el comercio del petróleo está estancado: su precio se disparó y eso repercute directamente en el precio del combustible, la producción de determinados equipos y más precisamente en la bolsa.
En ese contexto, Japón ordenó a la base nacional de almacenamiento de petróleo de Shibushi, en Kagoshima, que se prepare para una posible liberación de crudo. Las refinerías están presionando para que se reduzca su producción. La reserva contiene 254 días de consumo nacional, 146 de ellos en tanques subterráneos controlados por el gobierno y técnicamente, es una de las reservas estratégicas más grandes del planeta, construida específicamente para este escenario.
El escenario para el que Japón se preparó durante 53 años ha llegado. Japón importa más del 90 por ciento de su crudo de Oriente Medio. El 70 por ciento transita por el Estrecho de Ormuz. Sin ese paso estratégico, la cobertura de petróleo y gas se derrumba, las cartas de crédito fracasan, el despacho de aduanas se estanca y el barril físico flota en un petrolero.
Nikkei
El Nikkei cayó un 6,54 por ciento hoy y la tercera economía más grande del mundo está abriendo tanques de almacenamiento como nunca antes. En su momento, Japón creó la reserva porque el embargo petrolero árabe de 1973 casi quebró su economía. El trauma fue existencial. Tokio construyó cavernas subterráneas en Tomakomai, Mutsu-Ogawara, Shibushi y Kushikino y ordenó el almacenamiento privado. Mantuvo reservas superiores a 200 días durante medio siglo.
Reservas Nacionales
En 48 años, Japón nunca ha utilizado completamente sus reservas nacionales. Lo cierto es que ahora, en medio del caos mundial, el momento ha llegado. La planificación de tantos años, será el sostén en el momento más crítico.







