Urge prevención cardiometabólica, principal amenaza para la salud de las mujeres en México

Tercera Edición del Foro de Salud Cardiometabólica para las Mujeres
En el marco del Día Internacional de la Mujer, expertas llaman a la prevención metabólica activa desde la adolescencia, la menopausia y la adultez mayor. Crédito de la imagen: Alejandro Arcos.

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En la Tercera Edición del Foro de Salud Cardiometabólica para las Mujeres, especialistas en cardiología, endocrinología y ginecología advirtieron el pasado 5 de marzo de 2026 que las enfermedades cardiometabólicas son la primera causa de muerte en mujeres mexicanas. Además convocaron a fortalecer la prevención y el monitoreo metabólico desde la adolescencia hasta la adultez mayor, con base en datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y en la evidencia clínica presentada en un foro especializado.

En el Foro reunió a especialistas en cardiología, endocrinología, ginecología y psicología, así como a líderes en educación y promoción de la salud. Teniendo como objetivo del foro analizar cómo los cambios hormonales se interrelacionan a lo largo de la vida de la mujer. Además de reforzar la importancia de la detección temprana y el autocuidado diario como herramientas clave para proteger la salud de las mujeres.

Enfermedades cardiovasculares como principal causa de muerte en mujeres

De acuerdo con datos del INEGI correspondientes al primer semestre de 2025, las enfermedades del corazón se mantienen como una de las principales causas de muerte en mujeres mexicanas. Este panorama fue subrayado por la Dra. Gabriela Borrayo, cardióloga, quien afirmó que estas enfermedades representan actualmente la primera causa de fallecimiento en este grupo poblacional.

La especialista indicó que la mayor incidencia de muertes por enfermedades del corazón se presenta en mujeres de entre 45 y 54 años. Además, señaló que padecimientos como diabetes, sobrepeso u obesidad, hipertensión y lípidos elevados pueden derivar en complicaciones macrovasculares, como infartos o eventos cerebrovasculares.

“Durante mucho tiempo concentramos el enfoque en la salud reproductiva y afecciones como el cáncer de mama; sin embargo, hoy las enfermedades cardiometabólicas son la 1er causa de muerte en mujeres mexicanas y están teniendo un impacto determinante”, Dra. Gabriela Borrayo.

Prevención cardiometabólica a lo largo del ciclo de vida femenino

Las especialistas coincidieron en que la salud femenina debe entenderse como un sistema interconectado entre corazón, hormonas y metabolismo, el cual evoluciona desde la adolescencia hasta la adultez mayor. Sin una atención oportuna, estos cambios fisiológicos pueden favorecer la aparición de enfermedades crónicas silenciosas, como el hipotiroidismo.

La Dra. Borrayo enfatizó que la prevención cardiovascular debe integrarse al autocuidado cotidiano de las mujeres en cada etapa de la vida. En el caso de la diabetes tipo 2, indicó que los fallecimientos se concentran principalmente en mujeres mayores de 65 años.

Asimismo, destacó que la detección oportuna de la prediabetes es una de las estrategias más efectivas de prevención, al tratarse de una etapa reversible que reduce el riesgo de progresión si se atiende a tiempo.

Riesgos metabólicos en adolescencia y edad reproductiva

Desde la adolescencia, factores como la resistencia a la insulina, el síndrome de ovario poliquístico o el hipotiroidismo pueden pasar desapercibidos. La Dra. Gabriela Morales, endocrinóloga, señaló que estos desajustes hormonales suelen minimizarse.

“Cuando hablamos de peso corporal en adolescentes y mujeres jóvenes, solemos reducirlo a hábitos o imagen. No obstante, en numerosos casos existen desajustes hormonales que requieren evaluación clínica y no sólo recomendaciones generales”, Dra. Gabriela Morales, endocrinóloga.

Se informó que el ovario poliquístico es el trastorno metabólico más frecuente en mujeres y que existe una oportunidad para informar mejor sobre las opciones terapéuticas disponibles, enfatizando la importancia de acudir con profesionales de la salud.

Embarazo, fertilidad y función tiroidea

Durante la etapa reproductiva, el metabolismo influye directamente en la fertilidad y el embarazo. La Dra. Deborah Cassis, ginecóloga especialista en fertilidad, explicó que postergar la maternidad también implica considerar el funcionamiento tiroideo y la armonía metabólica.

“La tiroides debe monitorearse antes, durante y después del embarazo”, complementó la Dra. Gabriela Morales. Se advierte que el hipotiroidismo no detectado puede provocar abortos espontáneos y daños cognitivos en el bebé, debido al papel de la tiroides en el desarrollo neuronal. Además, la diabetes gestacional fue señalada como un factor de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2 y obesidad tanto en la madre como en el hijo.

Menopausia, climaterio y adultez mayor

Durante el climaterio y la menopausia, los cambios hormonales afectan la sensibilidad a la insulina y aumentan el riesgo de sobrepeso, obesidad y diabetes tipo 2. La Mtra. Marcela A. Vázquez indicó que aproximadamente el 23.6% de la población en México atraviesa alguna etapa relacionada con la menopausia.

Por su parte, la Dra. Lourdes Basurto señaló que en la adultez mayor pueden ocultarse signos de diabetes tipo 2 e hipotiroidismo subclínico, como fatiga, cambios en el estado de ánimo, calambres o alteraciones en la piel. Recomendó que las mujeres mayores de 65 años monitoreen su salud tiroidea y metabólica con acompañamiento profesional.

En conclusión

El foro logró visibilizar con solidez clínica que las enfermedades cardiometabólicas son hoy la principal amenaza para la salud de las mujeres en México. Sin embargo, quedó corto en traducir el diagnóstico médico en una ruta operativa de impacto nacional. La conversación se mantuvo en el nivel de la evidencia y la conciencia, pero poco se menciono del avance en donde realmente se gana la prevención: política pública, implementación clínica, educación masiva y subrayar el elemento de la sostenibilidad económica.

Esperamos que futuras ediciones consideren:

  • Tengan un espacio de análisis a un centro de propuestas accionables, con metas medibles, alianzas institucionales y mecanismos de seguimiento.
  • Integrar a tomadores de decisión, diseñar protocolos por etapa de vida, incorporar herramientas digitales y reconocer los determinantes sociales permitiría que el mensaje deje de depender únicamente del autocuidado individual y se convierta en una estrategia estructural de salud pública para las mujeres mexicanas.
  • Contar con la presencia de mujeres de comunidades indigenas y de las enorme diversidad cultural de México.

La evidencia ya es clara; el siguiente paso es convertirla en acción coordinada y evaluable en beneficio de todas las mexicanas en todos los rincones, lenguas y condiciones sociales.