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En un movimiento inesperado, los altos mandos rusos deciden despegarse de la guerra que Irán emprendió con Estados Unidos en Medio Oriente…
Cada decisión que se ejecuta en un contexto de tanta sensibilidad y tensión política debe estar pensada al máximo. Un movimiento imprevisto puede tener una onda expansiva enorme y las consecuencias pueden ser las más duras, por lo que sorprende profundamente la postura de Rusia con Irán en la guerra con Estados Unidos.
Rusia primero
En rueda de prensa, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó que Rusia primero le dará importancia a los propios intereses económicos, dejando de lado la guerra que se está desarrollando en Medio Oriente. Desde los altos mandos, Rusia no estaría de acuerdo con el cierre del Estrecho de Ormuz que impulsó Irán luego del ataque estadounidense.
“La guerra en curso no es nuestra guerra. Y hemos declarado nuestra postura desde el principio de que cualquier guerra puede conducir a la desestabilización de la región. ¿Somos capaces de detener esta guerra? No, no lo somos. Solo quienes la iniciaron pueden detenerla, que, en nuestra opinión, es lo que deberían hacer”, lanzó Peskov.
En esa misma línea, Peskov señaló: “Debemos hacer lo que nos conviene. Debemos ahora minimizar el impacto en nuestra economía de las convulsiones globales, que ya estamos viendo que se desarrollan. Esta no es nuestra guerra. Nosotros estamos llenos de paciencia y veremos cómo se desarrollan los hechos…”.
“En este caso, no hay peticiones por parte de Irán, nuestra posición consistente es conocida por todos. No ha habido cambios. La posición de Rusia sobre estos asuntos permanece inalterada y que la comunidad internacional está al tanto de dicha política…”, sentenció Peskov.
Irán
La realidad es que el posicionamiento de Rusia en este suceso internacional busca evitar una mayor complicación del conflicto y limita su intervención a la salvaguardia de la estabilidad regional y de sus propios intereses estratégicos. Por su parte, Irán asegura que Rusia y China lo apoyan políticamente, aunque de momento no se ha mostrado ello de forma pública.
Rusia considera que apoyar a Irán en este conflicto bélico podría terminar dejando daños colaterales en lo que respecta a la guerra y el acuerdo de paz con Ucrania. Además, las proyecciones indican que en medio de esta caos, Rusia podría verse beneficiado en la venta de gas y petróleo.







