Secretario de Hacienda Édgar Amador asegura que México está reanimando la confianza en materia de inversión

Tiempo de lectura aprox: 3 minutos, 35 segundos

Aseveró que, en el caso de la inversión privada, la estrategia consiste en fortalecer la banca de desarrollo con financiamiento y garantías, la creación de nuevos vehículos de inversión, así como contratos “bajo reglas claras y certidumbre jurídica”, sostenidos con fundamentales económicos sólidos.

El secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Édgar Amador, aseguró el jueves que México está reanimando la confianza de la inversión debido a sus fundamentales macroeconómicos que permitieron transitar 2025 con una resiliencia estructural frente a un entorno desafiante, en momentos de un cambio en la política económica de Estados Unidos.

Mencionó entre ellos un PIB que se resultó por arriba de las expectativas, una inflación que no ha tenido traspasos significativos ante nuevos aranceles a países sin tratado comercial con la nación, y un tipo de cambio estable.

Aseveró que estas perspectivas están ancladas y que son consistentes con una trayectoria gradual hacia una política monetaria menos restrictiva por parte del banco central mexicano en “los siguientes periodos”, lo que favorecerá las condiciones de la economía.

Al participar como uno de los oradores principales en la plenaria de consejeros del Banco Nacional de México (Banamex), aseguró que el primer año de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, un periodo que regularmente suele tener un crecimiento moderado frente al resto del sexenio, “logramos crecer por arriba de la tendencia de mediano plazo y romper con la inercia del primer año”.

“Puede parecer un crecimiento moderado, pero es importante contextualizarlo”. Mencionó como parte de la táctica el ajuste fiscal, que equivalió a un punto del PIB contra el del 2024, el cual, además, se llevó a cabo sin una restricción desproporcionada y adicional sobre la actividad productiva.

De acuerdo al funcionario, a esto se sumaron acciones para resolver adeudos a proveedores de Pemex y mejorar el perfil financiero de la empresa petrolera del Estado, “reduciendo la incertidumbre de sectores estratégicos”.

Si bien el entorno internacional moderó la confianza de hogares y empresas, influyendo en decisiones de consumo e inversión, hacia adelante, conforme el contexto externo se estabilice y se despejen temas de la agenda comercial, afirmó Amador, “la confianza debería recomponerse gradualmente, permitiendo que la demanda interna recupere dinamismo”.

Elementos para crecer

En un foro de aproximadamente 600 asistentes, entre consejeros, clientes y directivos de Banamex, el funcionario de más alto rango en Hacienda, aseveró que para 2026 el panorama es mucho más favorable, con una proyección de “un crecimiento más sólido que se consolidará hacia el 2027”, a partir de la materialización de proyectos tanto de inversión pública como privada.

“No es sólo nuestra perspectiva. Diversos organismos han revisado al alza sus expectativas. La OCDE elevó su previsión a 1.4%, y el Banco de México a 1.6%; nuestra expectativa tener un crecimiento cercano a 3% rumbo al final de este ejercicio”.

Sostuvo que el despliegue del nuevo Plan Nacional de Infraestructura, introduce “un componente adicional de inversión” que elevará la capacidad productiva, eliminará cuellos de botella “y generará (una) derrama sobre múltiples sectores”.

En materia de inversión privada, dijo, la estrategia consiste en fortalecer la banca de desarrollo con financiamiento y garantías, la creación de nuevos vehículos de inversión, así como contratos “bajo reglas claras y certidumbre jurídica”, sostenidos con fundamentales económicos sólidos.

“Son señales de que la confianza se está fortaleciendo y de que los fundamentos están respondiendo”, sostuvo.

En materia de inversión privada, Amador señaló que las Afores serán un actor clave para el fortalecimiento de esta estrategia, con activos que representan hoy 24% del PIB frente a 16% de 2019.

Anticipó que este componente “podrían superar el 30% hacia 2030” en el caso de los fondos de pensión privados. En otras palabras, sostuvo México cuenta con capacidad para financiar infraestructura productiva de largo plazo.

Ante el amplio auditorio de financieros refirió que el Plan México es otro componente básico de la ecuación. Este persigue canalizar la inversión hacia sectores estratégicos, elevar el valor agregado doméstico, y generar empleos mejor remunerados con mayor contenido tecnológico.

En materia de inversión pública refirió también el Plan Nacional de Infraestructura que contempla una cartera superior a 5 billones de pesos, distribuidos en más de 1,500 proyectos que abarcan energía, transporte ferroviario, carreteras, puertos, salud y agua.

“La magnitud es significativa, pero el principio rector es claro: incrementar la inversión pública y catalizar la privada sin comprometer la sostenibilidad fiscal”, aseveró Amador.

“México sigue siendo un destino estratégico para la inversión, como lo demuestra la demanda por la participación en Banamex, en esta segunda ronda que nos mencionaba Fernando Chico Pardo”, expuso, en referencia a los nuevos participantes, entre family offices e inversionistas institucionales que recién compraron un 24% del cuarto banco del Sistema en su nueva etapa al mando del empresario mexicano.

Preservar beneficios del T-MEC

Amador afirmó que en el frente externo, México sostiene una ventaja relativa muy clara. Aún en un entorno de mayores tasas arancelarias globales, la posición del país es competitiva, aseguró.

Al cierre del 2025, la tasa arancelaria efectiva que cobró EU a México fue del 4.4%, acentuadamente menor a la de China, de 31.1%, y a la de varios socios relevantes de Estados Unidos.

“Este desempeño responde, en buena medida, a un uso sin precedentes del T-MEC por parte de los exportadores mexicanos, por parte de ustedes”, dijo el funcionario.

Entre 2021 y 2024 apenas el 51% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos se acogían a los beneficios del tratado. En 2025, esa proporción ascendió a 89%. Amador dijo que las empresas mexicanas ajustaron sus procesos de certificación y fortalecieron sus cadenas de suministro regionales para maximizar el acceso preferencial.

“Hoy somos el principal proveedor estadounidense en 5 de 28 industrias y estamos entre los 5 principales en otras 15 de ellas. Eso refleja una integración productiva amplia y estratégica”.

Sin embargo, las cadenas globales de valor se están reconfigurando. La política industrial ya no se define sólo por costos, sino por productividad, seguridad, resiliencia y acceso confiable a insumos, de acuerdo con Amador. La pregunta no es si esta transformación ocurrirá, sino qué países están mejor posicionados para aprovecharla, sostuvo ante los financieros.

“México es uno de ellos, pero debemos ir más allá del ensamble”, admitió.

Hoy, por cada dólar que exporta México, aproximadamente 66 centavos equivale a la proveeduría nacional mientras que en el caso del gigante asiático China la cifra se acerca a los 83 centavos. “Cerrar esa brecha implica fortalecer proveedores locales, escalar financiamiento productivo e impulsar la innovación mexicana”.

Artículo anteriorDominadas por un minuto: el reto para ganar el boleto presidencial al Mundial
María Luisa Aguilar
Parte del equipo editorial sitio web “Fortuna”, especializado en noticias económicas, de finanzas y de negocios, y colaboradora permanente de la versión print. He hecho trabajos de editor para varias publicaciones, incluyendo los diarios especializados El Financiero y El Economista. También labores de gestoría social y de mensajes de vinculación con organismos vecinales, organizaciones civiles, comunidad y gobierno para el desarrollo de proyectos comerciales. He trabajado en publicaciones de nicho, incluyendo temas de gobierno corporativo para la firma de consultoría Pwc, así como de responsabilidad social para el laboratorio farmacéutico Eli Lilly. Fui corresponsal del buró en español de la agencia internacional de noticias “Reuters” y soy fundadora del periódico Reforma.