Conflicto ha incrementado drásticamente el riesgo geopolítico: Moody´s

estrecho de Ormuz

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Si bien no se ha atacado directamente la infraestructura energética esencial, el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz se ha desacelerado casi por completo por el retiro de coberturas por parte de las aseguradoras. Los operadores están evitando la zona mientras continúen las hostilidades.

Moody´s Ratings dijo en una nota distribuida el martes que el asesinato “sin precedentes” del líder supremo de Irán, el ayatola Alí Jameneí, y el llamado de Estados Unidos a favor de un cambio de régimen están añadiendo una mayor incertidumbre sobre la magnitud y duración del conflicto.

“Si bien no se ha atacado directamente la infraestructura energética esencial, el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz se ha desacelerado casi por completo debido al retiro de coberturas por parte de las aseguradoras y a que los operadores evitan la zona mientras continúen las hostilidades” dijeron Laura Pérez, directora general adjunta de la entidad, junto con un equipo de análisis de riesgo.

Afirmaron que pese a la crisis actual existe un stock de petróleo fuera del Golfo Pérsico, donde se desarrolla el evento, resultado de que buques petroleros en alta mar zarparon antes de los ataques. Esto ofrece un colchón similar al utilizado luego del ataque de 2019 contra las instalaciones petroleras saudíes, contribuyendo a detener las pérdidas de exportación en ese momento.

El aumento previsto por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP +) de 206,000 barriles diarios a partir de abril brinda una mitigación adicional, “aunque limitada”, reconocieron los expertos.

Los ataques conjuntos de EU e Israel que iniciaron el fin de semana y la posterior represalia de Irán, sin embargo, modificaron el panorama y “han incrementado drásticamente el riesgo geopolítico” y han provocado un incremento en los precios del crudo de manera acelerada.

“Nuestro escenario base es que el conflicto sea relativamente breve —probablemente cuestión de semanas— y que la navegación a través del estrecho de Ormuz se reanude a gran escala”, aseveró Martínez y su equipo. Agregaron que bajo estas circunstancias, probablemente no se genere “un impacto crediticio significativo” sobre los emisores calificados por Moody´s.

Escenario de crisis

Una interrupción prolongada del Estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico impulsaría un aumento sostenido de los precios del crudo, profundizaría la aversión global al riesgo, y probablemente generaría una mayor presión sobre los diferenciales crediticios en los mercados de alto rendimiento de acuerdo con Moody´s.

El escenario negativo, menos probable, podría elevar los riesgos de refinanciamiento de aquellos emisores que tengan vencimientos a corto plazo; la entidad cita la industria intensiva en energía y sectores cíclicos que ya enfrentan elevados costos en sus insumos. También complicaría la trayectoria de las tasas de interés y la toma de decisiones de los bancos centrales, destaca.

Bajo este panorama, Moody´s señaló que más allá del impacto directo de los flujos de energía, una transición política desordenada en Irán —ya sea por colapso institucional, vacío de poder o conflicto civil— aumentaría la incertidumbre en torno a la evolución de cualquier conflicto regional, el manejo de los activos militares y el inventario de uranio enriquecido de Irán.

Esta dinámica mantendrá elevada la aversión al riesgo, incluso si la interrupción física de los flujos energéticos resulta ser finalmente de corta duración.

Efectos Soberanos

La agencia de riesgos crediticios anotó que Israel, con una calificación de Baa1 y perspectiva estable, enfrenta los mayores riesgos de los países involucrados y localizados en la zona en materia de seguridad, aunque su economía y sus finanzas públicas han absorbido históricamente conflictos breves. El impacto crediticio se intensificaría si las hostilidades se prolongaran, lo que frenaría la inversión y aumentaría el gasto en defensa.

Entre los exportadores de hidrocarburos del Golfo, Irak, de acuerdo con Moody´s experimentarían presiones fiscales y de balance externo de forma inmediata si las exportaciones energéticas quedaran drásticamente limitadas, dada su dependencia de los ingresos por hidrocarburos, su dependencia casi exclusiva del estrecho para exportar, y sus reservas limitadas.

A su vez, el grupo conformado por Kuwait, Catar y Abu Dabi tienen una dependencia similar respecto a los ingresos petroleros, “aunque poseen importantes colchones fiscales y externos que proporcionan cierto grado de apoyo si el cierre efectivo del estrecho resulta temporal”. Abu Dabi y Arabia Saudita también tienen alternativas parciales al estrecho a través de oleoductos.

Omán, que no depende del estrecho para sus exportaciones, podría por su parte beneficiarse de precios elevados y un transporte marítimo ininterrumpido.

En el caso de los importadores, el grupo de Egipto, Jordania, Líbano y Turquía resentirían los efectos principalmente a través del aumento de los precios de la energía, el deterioro de los desequilibrios externos, y el endurecimiento de las condiciones de financiamiento.

“Irak y Baréin enfrentan el mayor riesgo debido a sus débiles posiciones fiscales, sus elevadas necesidades de financiamiento bruto y su dependencia de la confianza externa”, señaló.