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Factores de presión como los nuevos impuestos especiales y los aranceles a productos de importación de países con los que México no tiene un acuerdo comercial, que cobraron vigencia este mes, estarían contenidos por la amplia holgura de la economía mexicana y la apreciación del tipo de cambio, afirmó el martes el banco central.
Al presentar su Programa Monetario de 2026 el martes, el Banco de México (Banxico) juzgó pertinente valorar el momento de realizar ajustes adicionales a la tasa de interés de referencia a lo largo del ejercicio fiscal, una política que sostuvo desde marzo del 2024 a diciembre del año pasado tras alcanzar niveles de 11.25% en la etapa de la postpandemia.
En la medida en que “el periodo de ajustes en precios relativos transcurra sin que se materialicen efectos de segundo orden en el proceso de formación de precios”, sostuvo el banco central mexicano en el documento, se “valoraría continuar con ajustes a la tasa objetivo”, conforme las condiciones macroeconómicas lo acrediten.
Analistas han alertado que los incrementos en el impuesto sobre Producción y Servicios (IEPS) a productos con una alta demanda entre los consumidores mexicanos, como los cigarrillos y refrescos, tendrán un impacto claro sobre la inflación.
Los aranceles a las importaciones provenientes de países con los que México no tiene un acuerdo comercial tensionarán también los precios, según los expertos. Ambos ordenamientos fueron aprobados por el Congreso como parte del presupuesto del 2026 enviado por el Poder Ejecutivo a través de la Secretaría de Hacienda (SHCP).
El Banxico consideró en su informe que estas disposiciones legales tendrían un impacto moderado y también transitorio y acotado, lo que derivaría, en consecuencia, en un ajuste ordenado en los precios relativos de las mercancías y servicios.
“En particular, se anticipa que los cambios al IEPS tengan un impacto sobre los precios de un número limitado de bienes, lo que se traduciría en un efecto de una sola vez sobre la inflación general, el cual se desvanecería por completo en el transcurso de un año”, sostuvo.
Las modificaciones en las fracciones arancelarias aplicables durante este año también afectarán la inflación en el corto plazo, aceptó el Instituto, aunque dijo que ambos efectos estarían contenidos debido a “la amplia holgura de la economía mexicana” y por la apreciación del tipo de cambio a partir del segundo trimestre del 2025, que, con un avance anual de más de 13% posicionó a la moneda como una de las divisas más apreciadas en el mercado internacional de cambios ese año.
El banco central consideró que entre los bienes afectados por los aranceles impuestos desde México hay “sustitutos cercanos” en la producción nacional o en economías con los que hay tratados comerciales. Un exceso en la capacidad de algunos productores asiáticos, a la vez, podría resultar en que sean estos actores los que absorban una proporción importante del incremento.
“Sin embargo, dado que algunas fracciones arancelarias recientemente implementadas recaen sobre insumos transversales para diversas industrias, existe incertidumbre sobre la velocidad y magnitud con la que se materializaría su traspaso a los precios finales”, admitió.
Banxico afirmó que ve una mayor gradualidad en la conducción de la política monetaria respecto de lo observado en 2025, congruente con robustecer el pronóstico de la inflación, permitiendo así un tránsito ordenado a lo largo del episodio de ajuste en precios relativos durante el año, a la vez que se continúa con el ciclo de política monetaria.
Defiende autonomía
La Junta de Gobierno seguirá tomando decisiones con el firme compromiso de procurar alcanzar la meta inflacionaria de 3%, señaló el Instituto en su programa central del 2026, donde defendió su rol en virtud de un ambiente de autonomía.
Esta condición, “no significa libertad de autodeterminación” afirmó luego de un año de cuestionamientos sobre si la política monetaria estaba cumpliendo con sus objetivos. El ejercicio de su autonomía “conlleva mantener una estricta transparencia y rendición de cuentas sobre las funciones que por ley debe cumplir el Instituto Central”, argumentó.
“Es importante mencionar que las expectativas de inflación de largo plazo se han mantenido relativamente estables, lo cual es evidencia de la credibilidad que respalda las acciones que a lo largo del tiempo ha tomado el Banco de México”, aseveró. Este un factor adicional apoyaría el descenso de la inflación y el buen comportamiento del proceso de formación de precios en general, sostuvo.
Desde el 2022, las administraciones del ex presidente Andrés Manuel López Obrador y de su sucesora, la presidenta Claudia Sheinbaum, ambos de la misma filiación política, han seleccionado los nombramientos dentro de la Junta de Gobierno, desde la propia gobernadora, Victoria Rodríguez Ceja, hasta sus cuatro subgobernadores respaldados por el Congreso donde el partido gobernante tiene mayoría.
El martes, como lo ha hecho en sus programas centrales desde el 2019, Banxico hizo referencia al Informe Trimestral del tercer trimestre de ese año, en el que describe la importancia de la autonomía constitucional del Instituto para la economía mexicana “alcanzada en décadas”, desde el 1 de abril de 1994 mediante una reforma al artículo 28 constitucional.
Supervisión y vigilancia
Banxico aseveró que el desarrollo de los precios, a pesar de una serie de tensiones, se compensaría en virtud del anclaje de las expectativas de la inflación de mayor plazo, donde los ajustes en los precios relativos “tengan únicamente efectos de primer orden”.
En su exposición, Banxico tomó en cuenta el efecto de la postura monetaria claramente restrictiva ejercida en poco más de tres años, entre mayo del 2021 hasta marzo del 2024, cuando se alcanzó la tasa referencial del 11.25%. Esta, sostuvo, seguirá contribuyendo a mitigar las presiones inflacionarias y favorecerá la convergencia a la meta.
Afirmó que se mantendrá vigilante para evitar una posible contaminación en la formación de precios en la economía nacional “considerando que una evaluación integral del impacto de los ajustes al IEPS y a los aranceles requerirá incorporar información adicional”, en la medida en que se encuentre disponible.
La Junta de Gobierno, el máximo organismo de decisión de política dentro de Banxico, valorará “actualizar las proyecciones inflacionarias para reflejar de manera más precisa los efectos asociados con dichas medidas”. La Junta, agregó, determinará el ritmo y alcance del ciclo de acuerdo con el panorama inflacionario y la evaluación del balance de riesgos.
“En suma, se considera que durante 2026 diversos factores favorecerán un entorno de menores presiones inflacionarias. Por un lado, la debilidad económica y las persistentes condiciones de holgura contribuirían a que la inflación de los servicios retome su descenso gradual”, dijo.
Entre los principales riesgos al alza para la inflación este año, destacó la posibilidad de una depreciación de la moneda nacional o de que se observe persistencia de la inflación subyacente, especialmente del componente de servicios.
Asimismo, resaltó las disrupciones por conflictos geopolíticos o políticas comerciales, mayores presiones de costos o afectaciones climáticas resulten en una inflación mayor a lo previsto.







