Grupo Fox y la apuesta por un turismo que se construye a largo plazo

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Desde su fortaleza industrial, el conglomerado mexicano, presidido por Fernando Pérez Cano impulsa en Cuatro Ciénegas, Coahuila, un modelo turístico selectivo, apoyado en inversión, conectividad y conservación ambiental.

 

 

El conglomerado mexicano Grupo Fox, presidido por Fernando Pérez Cano, ha hecho de la diversificación su principal estrategia de crecimiento. Con una base industrial sólida en la metalmecánica —particularmente en la fabricación de carros de ferrocarril, estructuras metálicas y soluciones logísticas—, el grupo ha ampliado su operación hacia energía, tratamiento de agua, químicos y, más recientemente, turismo, con presencia en México y Estados Unidos.

En un entorno global marcado por la volatilidad, la empresa ha mantenido un ritmo sostenido de inversión y generación de empleo, apoyada en proyectos industriales de largo plazo y en su capacidad de adaptación a los cambios en las cadenas de suministro de América del Norte.

En entrevista con Fortuna, Pérez Cano explica por qué, dentro de esta lógica de diversificación, el turismo se ha convertido en una de las divisiones con mayor potencial estratégico para el grupo, no como un negocio de volumen, sino como la construcción deliberada de un destino con identidad propia, sustentabilidad ambiental y proyección internacional.

De la industria a la creación de destinos

La incursión de Grupo Fox en el turismo comenzó en 2016, cuando adquirió un hotel en Cuatro Ciénegas, Coahuila, que inicialmente sería rehabilitado para su venta. Sin embargo, el contacto con el territorio, su biodiversidad única y su potencial como destino transformaron ese plan en una apuesta de largo plazo. A partir de entonces, Cuatro Ciénegas se convirtió en el eje de una estrategia que combina hospitalidad, conservación ambiental y desarrollo regional.

Hoy, el grupo opera el Hotel Hacienda 1800, un hotel boutique de 36 habitaciones que toma su nombre del año de fundación del municipio, además del Hotel Serena, parques turísticos y nuevas modalidades de hospedaje como glamping de lujo a orillas del río. La oferta responde a un perfil de viajero que busca experiencias diferenciadas, contacto con la naturaleza y bienestar, lejos de los esquemas tradicionales de turismo masivo.

“El proyecto se apoya en un entorno natural difícil de replicar: dunas de yeso únicas en el mundo, más de 250 cuerpos de agua en pleno desierto, ríos con especies endémicas, estromatolitos vivos, cañones para turismo de aventura y una antigua mina de mármol reconvertida en anfiteatro para espectáculos culturales”, explica Pérez Cano. Todo ello se articula bajo una narrativa que privilegia la experiencia, el aprendizaje ambiental y el respeto al entorno.

Sustentabilidad como eje estratégico

La sostenibilidad no es un elemento accesorio del proyecto, sino uno de sus pilares. En colaboración con la Fundación Pro Cuatro Ciénegas, Grupo Fox impulsa programas de conservación como la reintroducción del bisonte, que ya permitió el regreso de 47 ejemplares a su hábitat natural. Más allá de su valor simbólico o turístico, la iniciativa busca restaurar ciclos ecológicos y fortalecer un modelo de turismo consciente y responsable.

Esta visión responde también a las condiciones del territorio: Cuatro Ciénegas es una zona natural protegida, lo que obliga a un desarrollo cuidadosamente planeado y con límites claros al crecimiento.

Inversión, aeropuerto y conectividad regional

Hasta ahora, la inversión acumulada del grupo en Cuatro Ciénegas supera los 250 millones de pesos, destinados a adquisición de terrenos, infraestructura hotelera, parques y experiencias turísticas. No obstante, uno de los proyectos más relevantes en desarrollo es la coinversión en infraestructura aeroportuaria, en coordinación con el Gobierno del Estado, para habilitar un aeropuerto con capacidad de recibir vuelos internacionales regionales.

“La conectividad aérea es clave para el siguiente salto del destino”, señala Pérez Cano. La visión contempla enlaces directos con ciudades como San Antonio, Houston o Dallas, lo que permitiría atraer turismo estadounidense y canadiense de alto valor, complementando la conectividad terrestre existente.

En ese esquema, Piedras Negras juega un papel estratégico como ciudad fronteriza y punto de entrada para visitantes del sur de Texas y del medio oeste de Estados Unidos. Su cercanía refuerza el posicionamiento de Cuatro Ciénegas como un destino accesible para escapadas de naturaleza, turismo de lujo discreto y experiencias culturales, sin grandes traslados.

Un turismo selectivo y de largo plazo

Grupo Fox tiene claro que Cuatro Ciénegas no está concebido para el turismo masivo. La estrategia apunta a un turismo selectivo, enfocado en nichos como naturaleza, bienestar, turismo científico, cultural y experiencias premium. El objetivo es generar valor económico sin comprometer el equilibrio ambiental ni la vocación del territorio.

En esta lógica se inscribe el master plan que el grupo analiza para una siguiente etapa: un complejo turístico de mayor escala, con alrededor de 270 habitaciones, villas, zona comercial, spa y espacios para eventos y convenciones. Se trata de un proyecto que requeriría una inversión superior a 150 millones de dólares y que dependerá del cierre de alianzas estratégicas, las condiciones económicas y los avances en infraestructura clave como el aeropuerto.

Mientras tanto, la empresa mantiene una postura prudente. “La prioridad es consolidar lo existente, fortalecer la marca del destino y, al mismo tiempo, seguir impulsando los proyectos industriales que hoy ofrecen mayor certidumbre financiera”, afirma su presidente. Esta diversificación permite sostener la apuesta turística sin presiones de corto plazo.

Una lectura distinta del turismo

La visión de Grupo Fox es posicionar a Cuatro Ciénegas como uno de los destinos más atractivos del norte de México bajo un modelo que combine desarrollo económico, conservación ambiental y experiencias auténticas. Más que replicar esquemas exitosos, el grupo busca construir un referente distinto, alineado con las nuevas tendencias del turismo global.

En un momento en el que muchos destinos enfrentan los costos del crecimiento acelerado, el proyecto apunta en sentido contrario: menos volumen, más experiencia; menos prisa, más visión de largo plazo. Una estrategia que no solo define su apuesta turística, sino que refleja la lógica con la que Grupo Fox ha decidido cómo y dónde invertir.