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La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, subrayó que el debate político y las críticas al gobierno de Nicolás Maduro no pueden confundirse ni utilizarse como justificación para una intervención extranjera, al reiterar que el uso de la fuerza para deponer o capturar a un presidente viola principios fundamentales del derecho internacional.
Durante su conferencia de prensa, la mandataria fue enfática al marcar una línea clara: una cosa es la opinión que se tenga sobre el régimen venezolano y otra muy distinta avalar que una potencia actúe militarmente contra otro país.
“Se puede estar en desacuerdo con un gobierno, pero eso es muy distinto a estar a favor de una intervención. En eso no podemos estar de acuerdo nunca”, afirmó.
Sheinbaum sostuvo que esta postura no responde a afinidades ideológicas, sino a la política exterior histórica de México, sustentada en la autodeterminación de los pueblos y la no intervención, principios consagrados en la Constitución y en la Doctrina Estrada. Recalcó que solo el pueblo de Venezuela puede decidir a sus gobernantes y que cualquier controversia interna debe resolverse por vías pacíficas y mediante mecanismos internacionales.
Las declaraciones de la presidenta se dan en un contexto internacional marcado por la reciente captura y traslado de Nicolás Maduro a Estados Unidos, así como por ajustes relevantes en la narrativa judicial estadounidense.
De acuerdo con The New York Times, el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) modificó la acusación formal contra el exmandatario venezolano al retirar la afirmación de que el llamado “Cártel de los Soles” es una organización criminal real.
En la versión actualizada de la acusación federal, el DOJ redefine el concepto como un “sistema clientelar” y una “cultura de corrupción” dentro de sectores de las fuerzas armadas venezolanas vinculadas al narcotráfico, y no como un cartel estructurado con jerarquías y operaciones propias.
Expertos jurídicos y en crimen organizado consultados por el diario estadounidense señalaron que este cambio implica un reconocimiento implícito de que no existe evidencia suficiente que sustente la existencia del “Cártel de los Soles” como organización criminal formal.
La revisión de la acusación ocurrió pocos días después de que fuerzas estadounidenses capturaran a Maduro en Caracas y lo trasladaran a Nueva York, donde enfrenta cargos ante la corte federal del Distrito Sur de Manhattan. Mientras que la acusación original de 2020 mencionaba decenas de veces al supuesto cartel, el documento actualizado apenas lo refiere de manera marginal y centra su argumento en presuntos beneficios del narcotráfico que habrían fluido a funcionarios corruptos dentro del Estado venezolano.
Según The New York Times, el propio DOJ reconoce ahora que el término “Cártel de los Soles” ha sido utilizado históricamente como una metáfora para describir redes de corrupción militar, más que como una organización criminal cohesionada dirigida por Maduro.
Este giro también pone en entredicho decisiones previas del gobierno estadounidense, como la designación del “Cártel de los Soles” como organización terrorista extranjera, al quedar debilitada su base legal y factual.
En este escenario, Sheinbaum insistió en que, incluso ante acusaciones graves o ajustes en los procesos judiciales internacionales, México no puede respaldar acciones que violen la soberanía de otro país. La presidenta reiteró que la no intervención, la solución pacífica de controversias y la igualdad jurídica de los Estados son principios irrenunciables de la política exterior mexicana.
“Más allá de cualquier postura sobre Maduro, no se puede justificar que un país invada a otro o utilice la fuerza para imponer decisiones”, subrayó, al defender que este posicionamiento es un asunto de Estado y una obligación constitucional del Ejecutivo mexicano.
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