Trump invoca la Doctrina Monroe para justificar intervención en Venezuela; Sanders acusa violación constitucional e imperialismo

Tras confirmar la captura de Nicolás Maduro luego de una operación militar en Caracas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recurrió de manera explícita a la Doctrina Monroe para enmarcar la intervención estadounidense en Venezuela como parte de una estrategia de seguridad hemisférica, una postura que de inmediato generó fuertes críticas dentro del propio Congreso estadounidense.

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Tras confirmar la captura de Nicolás Maduro luego de una operación militar en Caracas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recurrió de manera explícita a la Doctrina Monroe para enmarcar la intervención estadounidense en Venezuela como parte de una estrategia de seguridad hemisférica, una postura que de inmediato generó fuertes críticas dentro del propio Congreso estadounidense.

Durante un extenso mensaje, Trump sostuvo que la acción militar responde a la necesidad de reafirmar el poder de Estados Unidos en el hemisferio occidental y aseguró que su gobierno está “actuando por encima de la Doctrina Monroe”, aunque subrayó que no debe olvidarse su principio central: “América para los americanos”.

La Doctrina Monroe, proclamada en 1823 por el presidente James Monroe, estableció originalmente que cualquier intento de potencias europeas por intervenir o colonizar América sería considerado una amenaza para Estados Unidos. No obstante, con el paso del tiempo, este principio fue reinterpretado por Washington como una base para justificar su influencia política, económica y militar en América Latina, particularmente durante el siglo XX.

Trump retomó esa lectura histórica al afirmar que su administración está “reafirmando el poderío de Estados Unidos en nuestra región”, luego de décadas de “descuido” que, según dijo, permitieron que Venezuela se convirtiera en una amenaza a la seguridad nacional estadounidense. En ese contexto, vinculó la intervención militar con la lucha contra el narcotráfico, la protección del comercio y el control de recursos estratégicos como el petróleo.

El mandatario también anunció que fuerzas estadounidenses permanecerán en Venezuela durante una transición política, al señalar que Washington ocupará el vacío de poder para evitar que “otro elemento” se haga del control del país, lo que refuerza una interpretación de la Doctrina Monroe como justificación para una intervención directa en los asuntos internos de un Estado soberano.

Sin embargo, esta postura fue duramente cuestionada por el senador Bernie Sanders, quien acusó a Trump de despreciar la Constitución y el Estado de derecho. En una declaración pública, Sanders afirmó que el presidente no tiene la facultad de llevar unilateralmente a Estados Unidos a una guerra, incluso contra un gobierno al que calificó como corrupto y autoritario.

Tras confirmar la captura de Nicolás Maduro luego de una operación militar en Caracas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recurrió de manera explícita a la Doctrina Monroe para enmarcar la intervención estadounidense en Venezuela como parte de una estrategia de seguridad hemisférica, una postura que de inmediato generó fuertes críticas dentro del propio Congreso estadounidense.

“El presidente de Estados Unidos no tiene derecho a ‘dirigir’ Venezuela”, sostuvo Sanders, quien exigió que el Congreso apruebe de inmediato una War Powers Resolution para poner fin a lo que calificó como una operación militar ilegal y para que el Poder Legislativo recupere sus atribuciones constitucionales en materia de guerra.

El senador advirtió además que el ataque contra Venezuela “hará al mundo menos seguro” y constituye una violación flagrante del derecho internacional, al sentar un precedente que podría ser utilizado por otros países para justificar invasiones, cambios de régimen o la apropiación de recursos naturales. Comparó la lógica empleada por Trump con la utilizada por el presidente ruso Vladimir Putin para justificar la invasión a Ucrania.

Sanders también señaló que Trump y su administración han expresado abiertamente su intención de revivir la Doctrina Monroe como un mecanismo para dominar los asuntos del hemisferio, incluyendo el control de las reservas petroleras venezolanas, las más grandes del mundo. “Esto es imperialismo puro”, afirmó, al recordar que las intervenciones de Estados Unidos en América Latina han dejado un legado histórico de inestabilidad y violencia.

En su crítica final, el senador contrastó la intervención militar con la situación interna de Estados Unidos, al señalar que millones de estadounidenses enfrentan precariedad económica, crisis en el sistema de salud, problemas de vivienda y el impacto del avance de la inteligencia artificial sobre el empleo. “Trump está fallando en su trabajo de gobernar Estados Unidos y no debería intentar gobernar Venezuela”, concluyó.

La confrontación entre el discurso presidencial y las críticas desde el Congreso abre un nuevo frente de debate sobre el alcance de la Doctrina Monroe en el siglo XXI, el papel del Poder Legislativo en las decisiones de guerra y los límites entre la seguridad hemisférica y el respeto a la soberanía de los países de América Latina.

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