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En la antesala de la revisión del T-MEC en 2026, el sector empresarial mexicano planteó la necesidad de incorporar un Capítulo sobre Minerales Críticos al tratado, con el objetivo de asegurar la cadena de suministro regional para industrias estratégicas como la transición energética, la inteligencia artificial y la tecnología vinculada a la seguridad nacional.
La propuesta fue expuesta durante el encuentro “México en la ruta de revisión del T-MEC y el impacto de los aranceles”, convocado por el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE), donde líderes empresariales, especialistas y autoridades analizaron los ejes que marcarán la estrategia de México en la revisión del acuerdo comercial.
Durante el foro, Armando Ortega, presidente del Comité Bilateral México–Canadá del COMCE, señaló que la coyuntura actual abre una ventana estratégica para fortalecer la autosuficiencia regional mediante un marco específico que garantice el abasto de minerales críticos en Norteamérica, insumo clave para sectores de alto valor agregado y para la competitividad del bloque frente a otras regiones.
A partir de este planteamiento, el debate se amplió hacia los retos generales de la revisión del T-MEC. El presidente ejecutivo del COMCE, Sergio E. Contreras Pérez, subrayó la dimensión económica del acuerdo, al recordar que el tratado concentra cerca del 30% del PIB mundial y un comercio regional superior a 1.9 billones de dólares.
En este contexto, llamó a fortalecer la coordinación entre los tres países para ampliar las oportunidades que ha generado la integración regional durante más de tres décadas.
La discusión también abordó la presión arancelaria y la postura que deberá asumir México en la negociación. Kenneth Smith Ramos, presidente del Comité Bilateral México–Estados Unidos del COMCE, advirtió que el país debe mantener una posición firme ante posibles medidas comerciales, al recordar que México es el principal destino de las exportaciones estadounidenses, lo que le otorga un margen de negociación relevante.
Desde el sector energético, Juan Acra, presidente del Consejo Mexicano de la Energía, apuntó que el impulso a los minerales críticos debe ir acompañado de una política regional que garantice seguridad energética y certidumbre para las inversiones en infraestructura, condición indispensable para sostener la integración productiva.
En el plano jurídico, Mario Valencia, socio de Galicia Abogados, explicó que la revisión del tratado será un proceso técnico enfocado en verificar el cumplimiento de compromisos ambientales, laborales y energéticos, aspectos que también incidirán en el desarrollo de proyectos vinculados a insumos estratégicos.
La conversación se extendió a otras industrias clave. Antonio Ortiz Mena, presidente del Comité T-MEC del COMCE, consideró que Norteamérica tiene condiciones para avanzar hacia una mayor autosuficiencia en acero y aluminio, mientras que Francisco González Díaz, presidente ejecutivo de la Industria Nacional de Autopartes, destacó el papel de México como proveedor indispensable para la industria automotriz de Estados Unidos, ventaja que deberá reflejarse en la estrategia de negociación.
Desde una perspectiva internacional, Juan Pablo Cervantes Sánchez Navarro, presidente de la Sección Internacional de América del Norte del COMCE, sostuvo que la competitividad regional dependerá de profundizar la integración y de construir una agenda común que permita transformar la revisión del T-MEC en una oportunidad estructural para la región.
Por su parte, Ismael Ortiz, titular de la Unidad de Inteligencia Económica Global de la Secretaría de Economía, afirmó que México llega a la revisión del tratado con una posición fortalecida, apoyada en su capacidad industrial, su ecosistema de innovación y su talento competitivo, elementos que permitirán reforzar la certidumbre y la justicia comercial.
El foro contó con la participación de representantes del Consejo Coordinador Empresarial, el IMCO, el Consejo Mexicano de Negocios, instituciones financieras y organismos aduaneros, quienes coincidieron en la necesidad de una coordinación estrecha entre el sector privado y el gobierno para enfrentar la revisión del T-MEC.
Al cierre, el COMCE reiteró su llamado a convertir la revisión del tratado en una oportunidad de largo plazo, donde temas como los minerales críticos se conviertan en un pilar para fortalecer la integración regional y la competitividad de México rumbo a 2026.







