Marcas propias: las favoritas de los consumidores

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Las marcas propias se consolidan como una de las principales tendencias de consumo en México, impulsadas por una mayor planeación financiera, búsqueda de calidad y racionalidad en el gasto, reveló Fabiola Sánchez Almaraz, especialista en finanzas personales y colaboradora del diario Reforma, durante su participación en el programa A la Apertura de Revista Fortuna.

De acuerdo con datos presentados por la analista, basados en estudios de Worldpanel by Numerator y NielsenIQ, los hogares mexicanos destinan actualmente 23% de su gasto total en despensa a marcas propias, una proporción que refleja un cambio estructural en los hábitos de compra, especialmente tras la pandemia.

Del estigma al valor

Durante años, las marcas propias estuvieron asociadas a productos de menor calidad o a consumidores con ingresos limitados. Sin embargo, esa percepción ha cambiado de manera significativa. Hoy, 70% de los consumidores reconoce que estas marcas ofrecen un muy buen valor por su dinero, mientras que 64% afirma que compraría más productos de este tipo si existiera mayor variedad.

“Ya no se trata solo de precio, sino de calidad, rendimiento y confianza”, explicó Sánchez Almaraz, quien subrayó que productos como papel higiénico, detergentes, lácteos, agua embotellada, nueces, conservas y artículos de uso cotidiano destacan por su competitividad frente a marcas comerciales tradicionales.

Consumidores más informados y exigentes

El estudio revela que los compradores mexicanos utilizan en promedio 26 canales distintos de compra, que van desde la tiendita de la esquina y mercados tradicionales, hasta clubes de precio, hard discounters, farmacias, supermercados, marketplaces y plataformas de comercio electrónico.

Este ecosistema diverso ha fortalecido un consumidor más informado, comparativo y crítico, que consulta reseñas en redes sociales, evalúa la reputación de las marcas y toma en cuenta factores como responsabilidad social, impacto ambiental y prácticas empresariales antes de decidir una compra.

Las generaciones millennial y centennial lideran este cambio, priorizando productos que no impliquen pruebas en animales, cuenten con envases sustentables o formen parte de esquemas de economía circular.

E-commerce y marketplaces, en expansión

El comercio electrónico se mantiene como uno de los motores del consumo. En 2024, el e-commerce minorista creció 20% en valor, alcanzando casi 800 mil millones de pesos, impulsado por redes sociales, plataformas de venta directa y el llamado live commerce, donde los productos se comercializan en tiempo real a través de transmisiones digitales.

A pesar de este crecimiento, la especialista destacó que las tiendas físicas no desaparecen, sino que evolucionan hacia espacios de experiencia, donde los consumidores prueban productos —especialmente en categorías como belleza y cuidado personal— antes de concretar compras digitales.

Categorías con mayor crecimiento

Entre los productos con mayor dinamismo en el consumo destacan:

  • Belleza y cuidado personal, con un crecimiento de 20%, incluyendo maquillaje, cremas faciales, fragancias y limpiadores.

  • Alimentos, como chocolate de mesa, miel, puré de tomate, caldos y sazonadores.

  • Lácteos, entre ellos cajeta, queso y cremas.

  • Productos para el hogar, como papel higiénico, cloro y jabón en barra.

Las marcas propias pasaron de representar 6.9% del mercado en 2024 a 8% al segundo trimestre de 2025, un avance gradual pero sostenido.

Cinco tendencias que marcan el consumo

El análisis identifica cinco tendencias clave:

  1. Crecimiento constante de las marcas propias.

  2. Mayor disposición a pagar por productos premium en ocasiones específicas.

  3. Prioridad en la necesidad por encima de la marca (58% de los consumidores).

  4. Influencia creciente de redes sociales en decisiones de compra.

  5. Planeación financiera más consciente en los hogares.

Educación financiera, el eje del cambio

Sánchez Almaraz subrayó que este nuevo comportamiento refleja un avance en la educación financiera, que permite a las familias optimizar su presupuesto sin sacrificar calidad.

“La educación financiera no depende del nivel de ingreso, sino de cómo se toman las decisiones. Desde elegir cómo transportarse hasta qué productos llevar al hogar”, afirmó.

El mensaje, concluyó, es claro: el consumidor mexicano está cambiando, se informa más, compara mejor y entiende que el valor no siempre está en la marca más conocida, sino en el equilibrio entre precio, calidad y utilidad real.

Entrevista con Fabiola Sánchez Almaraz, Periodista Especializada en Finanzas Personales.