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¿Puede un sistema de salud que promete universalidad y gratuidad dejar a millones sin acceso efectivo y aumentar el gasto que enfrentan las familias?. En el estudio “Cambios en la Atención Pública de la Salud en México (2018-2024)” se informa que México vivió durante 2018-2024 una serie de cambios profundos en su sistema público de salud que, lejos de mejorar, evidencian un debilitamiento que impacta especialmente a los más vulnerables. Este artículo presenta un análisis del estudio para entender qué sucedió, cuáles son los problemas reales, qué soluciones se propone. Pero también los elementos para ir un paso más allá… imaginar un futuro diferente, radicalmente mejor, para la salud y el bienestar de todos.
Estudio “Cambios en la Atención Pública de la Salud en México (2018-2024)”
Durante el periodo 2018-2024, el sistema público de salud en México experimentó transformaciones institucionales profundas, entre las que destacan la eliminación del Seguro Popular, la creación del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) y su posterior sustitución por el Organismo Público Descentralizado IMSS-Bienestar. Estas reformas buscaban ampliar la cobertura universal y garantizar gratuidad en la atención médica para quienes no tienen seguridad social. Sin embargo, el reporte muestra que aunque la intención fue ampliar el acceso, en la práctica se han presentado retrocesos importantes en financiamiento per cápita, provisión de servicios y calidad de atención.
Los hogares mexicanos han enfrentado un aumento sustancial en el gasto de bolsillo en salud, especialmente en medicamentos, lo que ha llevado a un incremento en los gastos catastróficos y al empobrecimiento por razones sanitarias. Paralelamente, se observa una creciente privatización de facto, con más personas recurriendo a clínicas privadas, farmacias o automedicación, motivadas por largas esperas y desabasto en el sector público.
El estudio también incluye una comparación internacional con los sistemas de Brasil, Chile y Dinamarca, países que han implementado modelos con mayor integración institucional, financiamiento sólido basado en impuestos generales y mecanismos efectivos para asegurar acceso universal real y equitativo.
Finalmente, en el documento se plantean recomendaciones claras para México orientadas a construir un sistema único, con financiamiento estable, gobernanza articulada, participación regulada del sector privado y un sistema robusto de evaluación y transparencia. Lo que abre oportunidades valiosas para transformar el sistema mexicano hacia uno más justo y eficiente. La clave estará en combinar visión política con compromiso financiero sostenido, coordinación federal-estatal-municipal efectiva, regulación inteligente del sector privado y participación activa ciudadana.
Problemas detectados, evidencia y soluciones propuestas en el estudio
1. Fragmentación y segmentación del sistema de salud
Problema: El sistema mexicano está dividido en múltiples subsistemas según estatus laboral (IMSS, ISSSTE, PEMEX, IMSS-Bienestar), lo que genera desigualdad en acceso, calidad y financiamiento.
Evidencia: Aunque legalmente se reconoce el derecho universal a la salud, la realidad muestra que 44.5 millones de personas (34.2% de la población) carecen de acceso efectivo a servicios públicos. Además, la brecha presupuestal per cápita entre asegurados y no asegurados se amplió a 76% en 2024.
Solución propuesta: Integrar operativamente los subsistemas para crear un sistema único universal que elimine barreras laborales e institucionales a la salud. Aprender del modelo danés que no distingue acceso según empleo.
2. Financiamiento insuficiente y opaco
Problema: Aunque el gasto público total en salud creció nominalmente hasta 930 mil millones de pesos en 2024, el gasto per cápita para personas sin seguridad social disminuyó un 8%, y recursos clave como el Fondo de Salud para el Bienestar (Fonsabi) tienen manejo opaco con reintegros a la Tesorería sin trazabilidad clara.
Evidencia: El gasto público en salud representa 2.7% del PIB desde hace años sin incrementos estructurales. El Fonsabi registró transferencias duplicadas y reintegros que dificultan saber el destino real de los recursos.
Solución propuesta: Transitar a un financiamiento basado en impuestos generales para garantizar recursos estables y crecientes. Fortalecer la gobernanza del Fonsabi con transparencia plena, delimitando claramente el uso de fondos a intervenciones específicas y enfermedades catastróficas.
3. Incremento del gasto de bolsillo y privatización efectiva
Problema: Los hogares enfrentan mayores gastos directos en salud; el gasto trimestral promedio aumentó 41.4%, especialmente en medicamentos que crecieron 116%. Esto afecta más a hogares vulnerables y los impulsa a buscar atención privada o automedicarse.
Evidencia: En 2024, 55% de las personas que recibieron atención médica lo hicieron en el sector privado; 25% prefirió no buscar atención formal alguna. Los tiempos de espera triplican los del sector privado.
Solución propuesta: Garantizar un paquete universal obligatorio con garantías explícitas para reducir tiempos de espera y desabasto. Incorporar mecanismos regulados para que farmacias privadas participen en la dispensación con precios controlados y subsidios progresivos (modelo Brasil-Dinamarca).
4. Reducción en consultas médicas y atención efectiva
Problema: Disminuyó un 20% el total de consultas médicas entre 2018 y 2024; para población sin seguridad social la caída fue del 37%. Esto indica pérdida de capacidad operativa o subregistro.
Evidencia: El IMSS-Bienestar no reporta cifras transparentes; mientras tanto más personas recurren al sector privado o no se atienden.
Solución propuesta: Implementar sistemas electrónicos integrados para registro confiable y digitalización total de historia clínica y recetas. Incentivar metas obligatorias de detección temprana (diabetes, hipertensión, cáncer) con seguimiento presupuestal.
5. Desigualdad territorial en infraestructura y personal médico
Problema: Las regiones menos desarrolladas concentran mayores rezagos en infraestructura hospitalaria y personal especialista.
Evidencia: México tiene solo 10 camas hospitalarias por cada 10 mil habitantes, muy por debajo de Chile o Dinamarca. Estados como Oaxaca muestran altos gastos catastróficos y empobrecimiento por salud.
Solución propuesta: Programas plurianuales focalizados con presupuesto etiquetado para infraestructura y contratación médica regional. Incentivos salariales para atraer personal a zonas marginadas.
Un futuro radicalmente mejor
Sin embargo, avancemos un paso más allá. Este estudio también nos invita a replantear el futuro de la salud en México, y no solo limitarse a reformas. Apostemos por la innovación que cambie vidas y promueva una verdadera justicia social con propuestas adicionales:
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Interacción social y cultural con la innovación tecnológica.
Diseñar modelos híbridos que integren mediadores humanos (promotores de salud comunitarios entrenados) con tecnología para asegurar inclusión real. La inteligencia emocional y el acompañamiento personalizado serán claves para superar barreras sociales.
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Resiliencia ante crisis sanitarias y adaptación rápida.
Incorporar plataformas flexibles de respuesta rápida que integren datos en tiempo real, IA para modelar escenarios y recursos, asegurando la continuidad del servicio, aún en contextos extremos.
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Participación ciudadana y administración co-creativa.
Promover plataformas digitales abiertas para retroalimentación continua, deliberación pública y co-creación de políticas, fortaleciendo legitimidad y ajuste dinámico a necesidades reales en todo momento y lugar.
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Integración multisectorial del bienestar.
Diseñar ecosistemas integrados donde salud, educación, nutrición, transporte y medio ambiente se “reúnan” para resolver problemas del bienestar, prevenir enfermedades desde múltiples frentes y promover el autocuidado.
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Ética y privacidad en la era digital.
Implementar marcos éticos sólidos, auditorías algorítmicas y mecanismos de control ciudadano para proteger derechos digitales.
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Atención proactiva.
Implementar una atención apoyada en inteligencia artificial y sensores biométricos que monitoreen nuestra salud constantemente y prevengan enfermedades antes de que aparezcan síntomas críticos.
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Redes comunitarias digitales autosuficientes.
Redes que integran telemedicina avanzada para llegar incluso a las zonas más remotas o marginadas.
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Tecnologías genómicas.
Medicinas personalizadas basadas en tecnologías genómicas accesibles para todos.
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Sistema digital nacional.
Conectividad digital con trazabilidad total mediante blockchain que garantice transparencia, control y protección de datos en cada rincón del país, desde embajadas hasta transportes internacionales, asegurando que nadie quede fuera del cuidado integral.
Es tiempo de repensar el futuro de la salud en México
Este escenario, aunque ambicioso, es posible. Requiere integrar tecnología con procesos humanos que reconozcan la diversidad cultural y social. Es un llamado a repensar el futuro de la salud en México más allá de las reformas tradicionales, apostando por innovación que transforme vidas y genere justicia social.
Referencias
- México Evalúa, M. (2025, August 28). Cambios en la Atención Pública de la Salud en México (2018–2024): Evidencia desde la ENIGH y Perspectivas Comparadas. México Evalúa. https://www.mexicoevalua.org/cambios-en-la-atencion-publica-de-la-salud-en-mexico-2018-2024-evidencia-desde-la-enigh-y-perspectivas-comparadas/