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Un modelo como el elaborado por la FED de Atlanta, por ejemplo, no debería considerarse un estimado puntual de crecimiento. Más bien, y en la opinión de este autor, debería utilizarse como un termómetro de la economía. Tal cual. Estrategias como las políticas fiscal y monetaria, deben ejecutarse con base en la tendencia de las cifras, y no con base en un solo dato.
*Por Ricardo Aguilar Abe, economista en jefe de INVEX.
La Reserva Federal (FED) de Atlanta publica un modelo de predicción de crecimiento del PIB de Estados Unidos denominado GDPNow (https://www.atlantafed.org/cqer/research/gdpnow).
Dicho modelo emplea una técnica conocida como nowcasting que consiste -de acuerdo con el sitio de Banco de México- en “la previsión de la actividad económica en el pasado reciente, el presente y el futuro cercano” mediante “la proyección lineal del PIB trimestral (contemporáneo) dado un conjunto de datos de mayor frecuencia.”
El GDPNow, como su nombre lo indica, revela cuál sería el estimado de crecimiento del PIB norteamericano en el trimestre en curso con base en las cifras reportadas para el trimestre previo y las cifras publicadas oportunamente.
¿Representa el GDPNow un buen indicador adelantado de la actividad económica? En ocasiones sí, en otras ocasiones no tanto.
La discrepancia entre el resultado final del modelo y el crecimiento observado puede ser significativa. En otros casos las cifras resultan muy similares.
En general, un modelo como el elaborado por la FED de Atlanta no debería considerarse como un estimado puntual de crecimiento económico. Más bien, y en la opinión de este autor, debería utilizarse como un termómetro de la economía. Tal cual.
Esto implica a veces temperaturas bajas, otras más altas, y al final, depender de las medidas que se lleven a cabo para corregir los males.
Contradicciones
Y es ahí donde se asoma el lado débil de las cifras oportunas. Tan solo el último día de febrero, a un mes de concluir el primer trimestre de este turbulento 2025 (1T-25), el GDPNow arrojó una estimación para la variación del PIB de (-)1.5% a tasa trimestral anualizada (tta).
El dato llamó la atención, pues el modelo no había previsto una contracción en varios meses. En particular, la cifra que arrojó el modelo unos días antes había sido de +2.3% tta.
No obstante, la razón de este comportamiento se expuso claramente: la contribución de las exportaciones netas al crecimiento del PIB del 1T-25 había pasado de (-)0.41 a (-)3.70 puntos porcentuales.
Si se interpreta de manera literal, la economía de Estados Unidos podría caer en recesión durante el primer trimestre. Por otra parte, considerando que el modelo incorpora cifras conforme se publican por parte de las autoridades, el dato de finales de febrero debe interpretar con cautela.
Y es que las cifras de enero, publicadas en el transcurso de febrero, mostraron distorsiones importantes. No sólo fue una contracción de las exportaciones netas que en ocasiones ocurre en el primer mes del año.
El consumo personal se frenó después de la temporada decembrina (algo que también es usual).
Adicionalmente, cifras de ventas minoristas se vieron afectadas por los incendios en California y otros fenómenos climatológicos adversos, incluyendo bajas temperaturas.
Y eso sólo hablando del sector real.
Inflación y gripe aviar -pero sin aranceles (aún)
En cuanto a inflación, el dato de enero se vio presionado por un fuerte incremento en el precio del huevo (atribuido a cierta gripe aviar que esperemos no pase a mayores), entre otros factores.
Y eso que -hasta la conclusión de este artículo- las importaciones de México y Canadá aún no tenían un arancel que pudiera distorsionar más los niveles de inflación, demanda, empleo y eventualmente consumo en Estados Unidos.
Por un lado, no sorprendería que cuando las distorsiones de inicios de año se corrijan, el GDPNow arroje una estimación de crecimiento positiva para el 1T-25.
Además, falta que se incorporen los datos de febrero y marzo. Por ello las cifras oportunas deben considerarse con prudencia.
Estrategias de ahorro, inversión, y sobre todo las políticas fiscal y monetaria, deben ejecutarse con base en la tendencia de las cifras y no con base en un solo dato, sobre todo si éste se ubica significativamente por encima o por debajo de lo previsto.
Por otra parte, más de una observación en la cual un indicador económico se ubica por debajo o por encima; un cambio en el promedio móvil de alguna medida (nivel o variación), así como un choque muy fuerte -el empleo en Estados Unidos alrededor de 20 millones de plazas entre marzo y abril de 2020 cuando estalló la pandemia en aquel país- sí deben ser considerados seriamente.
Es ahí donde los analistas debemos decidir entre tomar en cuenta un dato oportuno o mejor esperar a la siguiente observación.
Particularmente en periodos tan turbulentos como el actual.
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Ricardo Aguilar Abe es Economista en jefe de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: analisis@invex.com. Twitter: @raguilar_abe