Las implicaciones del costo del espectro en México para los consumidores y la inversión

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*Por Justino Núñez Quiroz

Académico de la Facultad de Empresariales de la Universidad Panamericana

El espectro radioeléctrico es un bien escaso y estratégico, propiedad de la nación, se divide en bandas de frecuencias susceptibles de ser utilizadas para prestar servicios de telecomunicaciones y radiodifusión.

El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) es la autoridad en materia de administración del espectro, otorga concesiones para su uso, buscando la eficiencia económica y evitando interferencias perjudiciales de acuerdo con los parámetros establecidos por la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

En México, al igual que en muchos otros países, las bandas del espectro radioeléctrico para fines comerciales se asignan por parte del IFT mediante un mecanismo de subasta, para lo cual se establece un valor de referencia con la opinión no vinculante de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, previo al lanzamiento de la convocatoria. La implementación de subastas para otorgar una concesión de uso comercial del espectro, a diferencia de la asignación discrecional, es un proceso transparente y asegura que la empresa ganadora sea aquella con la mejor valuación del recurso desde el punto de vista social.

No obstante, en México, además del pago inicial para obtener la concesión de uso del espectro radioeléctrico, la empresa debe pagar anualmente una cantidad adicional por concepto de derechos, debido a que utiliza un bien propiedad de la nación, y estos se actualizan conforme a la Ley Federal de Derechos. La Secretaría de Hacienda presenta cada año prepara un proyecto con ajustes al cobro y lo somete a consideración de la Cámara de Diputados, su enfoque es principalmente recaudatorio y en cierto sentido de corto plazo.

Impulsar incentivos

El pago de derechos introduce un elemento de incertidumbre para las empresas, que, si bien pueden establecer su plan de negocios conforme al monto de la puja en la subasta, no saben a cuánto ascenderá el gasto por este otro concepto, con los consecuentes efectos para la inversión en el sector, los consumidores, la administración del espectro y también para la recaudación.

En México esta suma puede alcanzar hasta el 85% del total desembolsado por la empresa por el uso del espectro y representa un costo mayor al promedio de América Latina y el Caribe, tanto si se mide por cliente o como proporción de los ingresos.

Los concesionarios de telecomunicaciones deben establecer el despliegue de su red haciendo una estimación de sus costos, si esos se modifican debido a un incierto pago anual de derechos, disminuyen sus incentivos para invertir o mejorar la calidad de sus servicios.

El encarecimiento del espectro radioeléctrico tiene múltiples efectos sobre la competencia económica, en principio puede constituir una barrera a la entrada que impide a nuevas empresas ingresar en el mercado, por la desventaja notoria de costos respecto a la empresa establecida, impidiendo en algunos casos reducir el dominio por parte de esta última.

También tiene implicaciones para la conectividad porque la cobertura de algunas zonas puede encarecerse desproporcionadamente, debido a que una base reducida de usuarios para un concesionario representa mayores costos por cliente en comparación con aquellas localidades urbanas con mayor aglomeración de consumidores.

Un número relativamente grande de las subastas del espectro convocadas por el IFT se han declarado desiertas por la falta de interés de las empresas, ello implica menor conectividad en una economía donde la demanda de banda ancha sigue creciendo y debido la reducción de competidores esto puede tener un impacto significativo sobre el precio y calidad de los servicios a los consumidores.

Este mecanismo de mercado pierde eficiencia como consecuencia del esquema de pago de derechos.

Alicientes de la 5G

La tecnología empleada para aprovechar el espectro radioeléctrico en algunos casos requiere completar bandas de frecuencias con características distintas y en localidades diferentes, por ello suelen subastarse en bloques que para ciertos operadores pueden ser complementarios o bien sustitutos, cuando los pagos de derechos inhiben su obtención puede llegar a ser necesario reconfigurar por completo la red de la empresa. Incluso competidores como Telefónica han decidido devolver la concesión para convertirse en Mobile Virtual Network Operator (MVNO), aprovechando la red de otros concesionarios debido a los altos costos que les representa seguir operando.

El despliegue de tecnologías como la 5G, con todos los beneficios sociales que representan en términos de velocidad, capacidad de conexión y menor latencia, pueden también demorarse debido a lo poco atractivo que resulta realizar inversiones cuantiosas, cuando las empresas enfrentan la incertidumbre derivada de los mayores costos del espectro.

De acuerdo con estimaciones de GSMA Intelligence, una reducción del 50% en el costo anual del espectro, reduciría la brecha digital, ampliando la cobertura de zonas suburbanas y rurales, además de mejorar la velocidad de conexión.

Aun si se considera con fines meramente recaudatorios, el mecanismo actual de cobro de derechos por uso del espectro reduce el monto obtenido, porque si se redujeran incentivaría el ingreso de más empresas aumentando la recaudación. El IFT ha propuesto una alternativa para reducir el pago para los concesionarios si a cambio cumplen con compromisos de cobertura para algunos segmentos de la población o para zonas del país que no han sido atendidas, un esquema con buenos resultados en Brasil y Chile, siempre y cuando las características de las bandas de frecuencias resulten viables.

Reducir y fijar el pago de derechos por concepto de uso del espectro, reduciría la incertidumbre para los concesionarios, permitiría planear inversiones, fomentaría la competencia, la conectividad, la introducción de nuevas tecnologías y mejorar la calidad del servicio, además de los impactos positivos sobre el conjunto de la economía debido al efecto detonador de las telecomunicaciones.

*Justino es profesor de la academia de economía de la Facultad de Empresariales de la universidad Panamericana. Es Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara y es Maestro en Economía por El Colegio de México.

En el Sector Público, se ha desempeñado en el ámbito federal y en la práctica Privada fue consultor en empresas del Sector Energético. Justino se ha dedicado a la labor docente durante más de 25 años y es experto en temas de docencia en economía internacional, políticas públicas, microeconomía, macroeconomía y econometría.

 

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