Las Monedas Digitales de los Bancos Centrales: Oportunidades y Riesgos

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*Mtro. Justino José Núñez Quiroz,
académico de la Facultad de Empresariales
Universidad Panamericana.

En un mundo mayormente comunicado, la utilización de dinero físico se va volviendo cada vez más una práctica obsoleta. Ello se volvió patente por la situación de pandemia y las medidas de distanciamiento social aplicadas a partir de 2020, que restringieron su uso en favor de las transacciones digitales.

En el caso de México, la encuesta sobre medios de pago levantada por Banxico indica un aumento significativo en la utilización del SPEI durante la pandemia, aunque al desagregar por el tamaño de población, en aquellas con menos de 50 mil habitantes, el uso del efectivo se incrementó.

Por ello, los bancos centrales de un número creciente de economías han iniciado a explorar la posibilidad de implementar las monedas digitales, entre ellos el Banco de México (Banxico). Otros, como algunos los países del Caribe, ya han empezado a operarlas.

Primero habría que distinguir las Monedas Digitales del Banco Central (MDBC) de las criptomonedas, como el Bitcoin o Ethereum. Las MDBC son la representación digital de una moneda de curso legal en un país o jurisdicción (como la zona Euro) y están respaldadas por un banco central formando parte de sus pasivos. Por tanto, son dinero de curso legal y fiduciario (confiable), a diferencia de las criptomonedas que utilizan un mecanismo de respaldo completamente descentralizado y tienen grandes fluctuaciones de valor.

Las MDBC pueden utilizar o no una tecnología blockchain; incluso, en algunos casos, se ha considerado operar con segmentos de participación privada, contando con una supervisión estricta. Hasta ahora, Banxico no tiene planeado emplear blockchain.

Uno de los beneficios de la implementación de las MDBC es ampliar la inclusión financiera para los grupos de zonas apartadas o de menores ingresos, que no han sido atendidos por el sistema bancario por los costos de movilizar dinero físico, o por no considerarlos rentables, aunque una condición previa es que esos grupos cuenten con infraestructura de telecomunicaciones asequible y posean las habilidades digitales para usar dinero digital.

En México la penetración de internet resulta prioritaria, antes de la introducción de la MDBC.

La confianza y sencillez en las transacciones realizadas es también un requisito primordial para que los bancos centrales puedan potenciar la inclusión financiera; para ello, se requiere de un sistema muy robusto de ciberseguridad, así como la protección de la privacidad de los usuarios, pero fácil de utilizar para toda la población.

La resiliencia del sistema tecnológico de la MDBC resulta crucial ante situaciones no previstas, o de pérdida de conectividad, para protegerlo de vulneraciones, fraudes y prácticas de lavado de dinero.

En algunos países, como Canadá -y recientemente en Chile-, se han aplicado encuestas y grupos de enfoque para captar información acerca de las características deseables de un sistema de pagos con MDBC para que resulte atractivo y confiable para los usuarios.

En general, se ha considerado que un sistema de pagos basado en MDBC debe ser de bajo costo para hacerlo asequible, y generar una percepción de seguridad a toda prueba de las transacciones.

También es esencial la interoperabilidad tecnológica de la MDBC con otras formas de pago para asegurar que los propietarios de negocios la acepten, y diseñar un esquema de cobro de comisiones que incentive su uso generalizado, incluso considerar la vinculación en el futuro con las MDBC de economías extranjeras.

Un aspecto para considerar la introducción de una MDBC es la presencia del sector informal en una economía. En los casos como México con una alta tasa de informalidad, el uso del efectivo puede ser preferido en comparación con el dinero digital por el anonimato y ausencia de riesgo informático, aunque represente altos costos de transacción y no ofrezca rendimientos.

Algunos estudios han concluido que el sector informal de la economía puede representar un limitante para adoptar una MDBC.

Los depósitos en MDBC pueden generar rendimientos y competir con las cuentas del sistema bancario, reduciendo el poder de mercado de los bancos en la captación de recursos. Sin embargo, un efecto no deseado es el aumento de las tasas activas por parte de las instituciones financieras para mantener sus márgenes, aunque este podría aminorarse en la medida en que disminuyen sus costos operativos en el mercado de captación.

El uso de las MDBC también puede servir para reforzar la soberanía monetaria de un país frente a las monedas digitales privadas, las cuales pueden participar en operaciones difíciles de rastrear para fines fiscales o incluso fomentar la dolarización de la economía.

La adopción de la MDBC puede tener importantes implicaciones para la política económica, al permitir contar con un registro prácticamente en tiempo real de todas las transacciones, permite diseñar medidas macroeconómicas o financieras muy precisas para contrarrestar shocks, y en algún momento aplicar machine learning –aprendizaje automático– para ejecutarlas.

Por otra parte, si se avanza en la inclusión financiera, un número mayor de personas y empresas se vuelven más sensibles a la tasa de interés, aumentando el efecto en la economía de los instrumentos de la política monetaria, lo cual requiere de afinar el análisis aplicado por los bancos centrales.

Aunque lo deseable sería que paulatinamente disminuya a mínimo el uso del dinero físico, como está sucediendo en algunas economías, por ejemplo, Lituania, también es necesario prever formatos de MDBC para operar temporalmente offline a través de la modalidad de tarjetas o chips recargables, considerando situaciones atípicas o de catástrofe en las cuales se interrumpan las comunicaciones.

*Profesor de la academia de economía de la Facultad de Empresariales de la universidad Panamericana. Es Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara y Maestría en Economía de El Colegio de México. En el sector público, Justino se ha desempeñado en el ámbito federal y en la práctica privada fue consultor en empresas del sector energético. Dedicado a la labor docente durante más de 25 años. Experto en temas de docencia en economía internacional, políticas públicas, microeconomía, macroeconomía y econometría.

 

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