Electricidad y la competencia

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Energía eólica Oaxaca

La propuesta de reforma energética del gobierno federal que encabeza Enrique Peña Nieto sugiere la modificación a los artículos 27 y 28 de la Constitución en donde no sólo se abre y permite la petroquímica básica a la inversión privada sino que se deja de considerar como estratégica a la generación de energía eléctrica, lo que transforma por completo la arquitectura del mercado de la generación de energía en el país.

De aprobarse esta propuesta, se eliminará el control del Estado en un sector calificado hasta ahora como estratégico y en donde las entidades del gobierno federal operan de manera exclusiva y sin la posibilidad de que otro sector, el social o el privado (nacional o extranjero), pueda intervenir.

Sin embargo, hasta ahora la liberalización de la generación de la energía eléctrica se ha dado en los hechos generando grandes lagunas en donde las empresas han eludido muchas responsabilidades frente a las comunidades. Hasta ahora, en materia de generación de energía eléctrica, el gobierno federal -a través de la Comisión Federal de Electricidad- ha otorgado permisos para la generación de energía eléctrica en esquemas de autoconsumo y la venta de los recursos residuales a terceros.

Sin embargo, no se ha abierto la posibilidad de que terceras compañías participen en el sector residencial compitiendo con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que absorbió los activos, plantas, operaciones y clientes de la extinta Luz y Fuerza del Centro.

La propuesta del presidente Enrique Peña Nieto para reformar la Constitución no precisa el detalle de la nueva competencia que se espera para la energía eléctrica que llega al sector residencial del país; sin embargo, se prevé que, dependiendo de los modelos y los márgenes de negocios, empresas privadas manifiesten su interés por participar en esta actividad, sobre todo después de que con la extinción de Luz y Fuerza del Centro se “limpió” el pasivo laboral.

No obstante, más de 16 mil excolaboradores del organismo siguen esperando el pago de sus liquidaciones y, por lo tanto, el capítulo no está cerrado. Ahora, se presenta la posibilidad de que los extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro participen en una entidad que aprovecharía su experiencia, lo que les permitiría insertarse en la nueva competencia que tendría CFE. El reto, sin embargo, será mayúsculo porque, de aprobarse la modificación al artículo 27, la competencia no sería pequeña.

Las nuevas filiales de la CFE, en donde buscarían insertarse los extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro, tendrían que competir en los nuevos términos de un mercado abierto, en donde la electricidad ya no se considera estratégica. Un contrasentido.

Al final, el consumidor es la pieza más importante y la arquitectura que se construya en torno a la reforma del sector de la energía tendría que garantizar que disminuyan las quejas que ya acumula la Comisión Federal de Electricidad.

¿Serán capaces los extrabajadores de  Luz y Fuerza del Centro de proporcionar un alto nivel de servicio luego de que otra vez tengan garantizado el acceso a la nómina? Que la negociación política no se contraponga con los intereses de los usuarios.

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