Estrategia comercial: Ni el cielo ni el infierno

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Brasil es el país de las buenas noticias y México el de las malas. Todos los días nos enteramos por la prensa de las maravillas que suceden en Brasil y las desgracias que pasan en México. Brasil es un país de moda, México ya no lo es. Brasil es la economía más grande de América Latina; México pasó a ser la segunda. Mientras que la crisis económica desaceleró la economía brasileña, en México provocó una de las peores recesiones en su historia. La producción de Petrobrás va a la alza; la de PEMEX está a la baja.

Luz María de la Mora Sánchez*

Sin duda, México desde hace tiempo pasa por un mal momento y su despegue se antoja difícil de prever; parecería que la brújula se nos han perdido lo que ha resultado en bajo crecimiento e insuficiente creación de empleos. En el 2000 la economía mexicana ocupaba el décimo lugar a nivel mundial; hoy está en el decimocuarto. En el Índice de Competitividad del Foro Económico Mundial México pasó del lugar 42 en 2002 al 60 en 2010. En el Índice Marca País Mexico cayó del lugar 39 en 2009 al 48 en 2010, y así encontramos toda una serie de indicadores que reflejan un deterioro en las condiciones de la economía mexicana.

¿Brasil es realmente el paraíso que Lula hábilmente ha vendido al mundo? ¿México es solamente el infierno provocado por la guerra contra el narcotráfico lanzada por el Presidente Calderón? Estas preguntas no son menores en la medida en que informan a analistas, tomadores de decisión e inversionistas sobre el destino de sus proyectos por lo que es fundamental ir más allá de las primeras planas y analizar los hechos más a fondo.

Aunque es cierto que ambos países están pasando por coyunturas muy distintas, es preciso tomar perspectiva y entender que ni en Brasil todo está bien ni en México todo está mal. Ambos países y sociedades enfrentamos retos sustantivos para superar brechas de desigualdad y rezagos en diferentes áreas las cuales tendrán que enfrentarse a partir de sus realidades y posibilidades propias.

Veamos algunos indicadores. Brasil y México comparten la nada envidiable posición de mantener los peores niveles de desigualdad del ingreso a nivel mundial y entre los países de América Latina. En 2008 el coeficiente de Gini, que mide desigualdad en el ingreso, fue de 56.7 para Brasil, el décimo país más desigual en el mundo, y 48.2 para México, que ocupa el lugar vigésimo octavo.

En el Índice de Desarrollo Humano 2010 elaborado por las Naciones Unidas y que mide las capacidades humanas para la vida, Brasil se ubicó en la posición 73 y México en la 56. Ambos muestran una tendencia en el mejoramiento de las capacidades que mide este índice pero los retos en salud y educación aún son enormes para efectivamente elevar el nivel de bienestar de la población.

Si bien es cierto que Brasil ha crecido a tasas muy elevadas en los últimos años, de acuerdo con Mariana Magaldi de Sousa, profesora del CIDE, en las últimas tres décadas el promedio del crecimiento anual de Brasil fue de 1% mientras que el de México fue de 0.85%; cifras muy semejantes. Ambos países mantienen déficit fiscales de alrededor de 2.5%; la tasa de inflación en ambas economías se ubica en niveles de alrededor de 4% mientras que la tasa de interés de los bonos gubernamentales en Brasil es superior a 10% y en México es de alrededor de 4.5%.

México y Brasil son el primer y segundo exportador, respectivamente, en América Latina. Juntos representan más de la mitad del comercio total de la región. Ambos son sitios atractivos para la inversión extranjera directa. En 2009 Brasil ocupó el 13º lugar como destino de inversiones extranjeras con un stock acumulado de aproximadamente 319 mil millones de dólares (mmd) y México el 14º con 308 mmd. Ambos también han visto la transnacionalización de sus propias empresas. En 2009 Brasil fue el 24º inversionista en el mundo con un total de 117 mmd y México el 29º con 53 mmd; ambos concentran sus inversiones mayoritariamente en América Latina.

En términos de infraestructura ambos han logrado desarrollos importantes.  Brasil ocupa el 2º lugar a nivel mundial en número de aeropuertos con 4,072 seguido de México en 3º con 1,819. En vías férreas Brasil ocupa el 10º lugar con 28,857 kilómetros y México el 16º con 17,516. En comunicaciones Brasil cuenta con una penetración de prácticamente una línea de telefonía móvil por habitante mientras que en México es de 6 por cada 10 habitantes. En Brasil 1 de cada 3 habitantes tiene acceso a Internet mientras que en México esa proporción es de 1 de cada 5.

Estos son sólo algunos datos que nos permiten ubicar a ambos países en un contexto más amplio y darnos cuenta de que tenemos avances pero también retos similares que enfrentar. No puede negarse que la coyuntura favorece a Brasil y castiga a México, pero dichas tendencias no tienen por qué considerarse definitivas; el riesgo es caer en estereotipos que no necesariamente se corresponden con la realidad.

Doctora en Ciencias Políticas por la Universidad de Yale y directora de la consultoría LMMConsulting así como miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI)

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