La larga mano del empresariado
El interés de los fabricantes de alimentos procesados y de empresas prestadoras de servicios por asegurarse una imagen de compromiso social, se traduce en su amplia gestión por crear fundaciones a modo
Nydia Egremy / David Cilia, fotos
El Centro Mexicano de Filantropía (Cemefi) cuyo presidente ejecutivo es Jorge Villalobos Grzybowicz, y la Alianza por la Responsabilidad Social Empresarial en México (Aliarse) entregan anualmente el distintivo ESR a las empresas privadas y públicas que operan en México “y se destacan por haber asumido una cultura de responsabilidad social en sus organizaciones”, explica a Fortuna, Mercedes C. Aragonés y Ruipérez, presidenta del Comité de Responsabilidad social empresarial de esa organización.
–¿Por qué premian a empresas como Coca Cola y Telmex –monopolios en su campo cada uno y la última con porcentajes altos de quejas ante la Profeco–.
El porcentaje de quejas es muy inferior al que representa el universo de clientes de Telmex, por ejemplo. Con Profeco tenemos pláticas muy a fondo y una colaboración muy cercana porque una de las partes de los indicadores es preguntarles ¿Tienen una oficina que atienda las quejas? También tuvimos estrecha relación con la secretaria de Desarrollo Social (Josefina Vázquez Mota) y ahora que ella está en la Secretaría de Educación Pública (SEP), estamos en contacto.
Por otra parte, Fundación Coca Cola, tiene los Albergues Infantiles para las zonas más deprimidas de la población indígena. Ahí se les da casa, comida y educación a niños en mitad de la sierra, en pequeñísimas poblaciones indígenas que de otra manera no podrían estudiar. Están a muchas horas de camino a pie de la escuela más cercana y dándole albergue, el niño está de lunes a viernes en la escuela, bien comido, estudiando y aprendiendo, además, a vivir en un suelo de cemento, bañándose todos los días. Ese niño ya no va a ser como sus padres y además le va a enseñar a los padres.
–¿Grupo México está con ustedes?
¡Si!
–¿Y le han dado algún reconocimiento?
–¡Si, el de Mejores Prácticas, porque ahora están rehabilitando los pueblos que ya no tienen la veta de mineral. Antes los dejaban perdidos y todos emigraban y ahí estaba el pueblo fantasma. Ahora, con Fundaciones Comunitarias, se puede hacer que ese pueblo siga adelante y con productividad, con capacidades que no tengan que ver con la minería sino, digamos, de desarrollo.
–¿Qué criterios técnicos utilizan para valorar la calidad de los bienes o servicios que ofrecen las empresas?
–Los cuestionarios de auto evaluación que formulan las aspirantes a recibir el sello ESR tienen 120 indicadores y cubren los estándares del Pacto mundial, los de responsabilidad social mundiales y los sobrepasan. Se ponderan la ética en los negocios y todos los principios regidos por valores en las empresas: honestidad, respeto al individuo.
Es decir, todo lo que tiene que ver con los take holders, para el cliente y también con cumplir las reglas legales. Cuando así lo cumplen, las empresas aspiran a ser el best place to work o altos estándares respecto al lugar donde se trabaja.
–Vemos que algunos miembros de Cemefi han ocupado cargos en empresas que han recibido el sello ESR ¿No es eso conflicto de intereses?
–No, porque igual que en un examen se tiene una pregunta y se acierta o no se acierta y aquí esto va a una computadora y es la que dice qué calificación se ha sacado. Esto se basa en pruebas que nos presenta la empresa de que lo que dice es lo que hace.
Para la representante de Cemefi, no existe un estímulo fiscal para quienes ostentan el sello, “pero sí un reconocimiento importantísimo, pues la Bolsa de Valores pide un informe social anual -aparte del reporte anual- y en ese reporte, la empresa debe demostrar todo lo que hace más allá de sus obligaciones.
–¿No debiera ser esta función del Estado?
–Desgraciadamente así es y la función del Estado en este tipo de desarrollo social, de igualdad, de equidad en la distribución del ingreso, lo hacían los estados hace cien años. Actualmente se ha visto la incapacidad de los gobiernos de poder cubrir las necesidades generales de la población y se debe convencer el empresario que ese concepto empresarial de hace 100 años en donde yo pago mis impuestos, doy trabajo y hago un buen producto y le doy un buen precio, esa es mi obligación, eso no es sólo la obligación.
Como parte de ese estímulo, en 2006 el empresariado mexicano creó Fundemex, una organización que incluye a las pequeñas, medianas y grandes empresas que, mediante su pago de Infonavit, le puede donar una cantidad “para poder hacer, poquito a poco y granito y granito de arena, muchísimo”.
–¿Por qué se le tendría que pagar a Infonavit?
–Para hacer más fácil ese pago.
La lista de empresas que obtuvieron en el año 2006, el distintivo de Cemefi, incluye a:
Sabritas, Wal-Mart México, Coca Cola FEMSA, Conagua, ADO y empresas coordinadas, Agrícola Gotsis, Amway, Avantel, Bonafont, Eli Lilly de México, Diconsa, Danone, Grupo Bimbo, Grupo Telmex, McDonald´s de México, Merck, Sharp & Dohme de México Tecnológico de Monterrey, Shell México y Pfizer.
Año V No. 52 Mayo 2007
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