Después de leer en el diario El Horizonte de Monterrey las estadísticas del Consejo Nacional de Población (CONAPO), sobre la situación de la población mexicana entre los 15 y los 29 años, así como la entrevista en Revista Fortuna al director general adjunto de Nafin, Tonatiuh Salinas, quien es responsable del programa Crédito Joven, un chico de 22 años envío una carta a esta redacción que por su valor testimonial compartimos con funcionarios del CONAPO y Nafin. La misiva a Claudia Villegas, directora de la revista Fortuna y columnista en el diario Horizonte, se reproduce íntegra y sin corrección de estilo.

Claudia:

En la sección de finanzas me gustó mucho la información que proporcionaste dando una afirmación muy acertada. Soy de los que me identifico en cierto porcentaje de los jóvenes que trabajan tiempo completo pero no estudian.

Tengo 22 años con 4 hermanos y mi madre actualmente viviendo suelo ser el hijo mayor, vivo en el estado de Monterrey, soy originario de Veracruz.

Tengo la preparatoria terminada pero el sueldo no me satisface por completo, al principio me sentía muy contento por que mi grandeza es ser un hombre de éxito en la vida y poder sacar a mi familia de la pobreza.

Pero al paso de los meses había algo que no me sentía a gusto, me deprimía por los gastos que me envolvían por completo y de pasar 14 horas trabajando todo el día sin poder dedicarme a mí por completo.

Fue entonces que me centré mucho en la lectura y allí es donde fui despejando todas mis dudas ya que se fue abriendo más mi conocimiento y la forma de ver las cosas muy distintas.

Ejemplo: Si trabajas para otro nunca serás un hombre de éxito, solamente vas a perseguir el dinero para pagar tus necesidades. De lo contrario haré que el dinero me persiga a mí para satisfacer mis necesidades y sacar a mi familia de la pobreza.

Obviamente tenía que tener un plan para lograr mis objetivos que es de tener mi propia libertad de tiempo y financiera. Pero me encontraba con algo: (No tengo capital para empezar con el plan).  Fue entonces que me propuse a juntar dinero. Comía solamente lo básico durante la semana y para los pasajes. Me abstuve en comprar carne y demás que se me antojaba en el camino, lloraba amargamente a solas pero eso no me impidió para regresarme a mi pueblo de Veracruz.

Logré juntar 20,000 pesos. Pero se me quemó el cuarto donde estaba rentando al dejar conectado el calentador y no desconectarlo por olvido. No tuve perdidas afortunadamente pero si manchas por doquier en toda el área. Al cambiarme de cuarto opté por gastar lo juntado para comprar las cosas que me hacían falta.

resultado: Volver desde cero. Y cada vez mi deseo de ejecutar ese plan se venía abajo y no me rendí.

Entonces quise cambiar de trabajo para gestor de cobranza y ganar más por las comisiones y en cuatro postulaciones en ninguno quedé permaneciendo actualmente en mi trabajo.

Un fin de semana se me acerca un señor para ofrecerme un préstamo y sin pensarlo dos veces se me autorizó quedando resuelto en una semana.

Mi deducción es que a pesar de todos los conflictos que se me presentaron al fin se me presentó esta oportunidad mediante el préstamo bancario para poder iniciar mi propio negocio. Pero (estos “peros” no me agradan). Es que yo al conocer el sistema entre emprender y los obstáculos que acarrean y los beneficios que se obtiene. El por qué hay algo que me hace detenerme como dudar de mí mismo.  Entre lo último espero poder leer algún consejo de usted.

Entre mi historia hay muchos jóvenes más que viven en la misma situación pero desafortunadamente no tienen la iniciativa de sobresalir ni la perseverancia al ver los problemas a la primera y estancarse.

 

Los datos del CONAPO

La pobreza para los jóvenes, sin embargo, está asociada a menores oportunidades educativas, a la incorporación temprana al mercado de trabajo con menores niveles de calificación, y a la asunción temprana de roles adultos. Hasta 2014, residían en México 29.9 millones de jóvenes de 15 a 29 años, proporción que representa 24.9% de la población total. En el primer trimestre de 2015, la tasa de desempleo de los adolescentes de 15 a 19 años y de los jóvenes de 20 a 24 años era de 8.6 y 8.3%, respectivamente. En 2013, fallecieron 34 509 jóvenes lo que en términos porcentuales representa 5.6% de las defunciones totales. En 2014, 63.5% de los jóvenes eran solteros, 33.1% están unidos y 3.4% se encuentran divorciados, separados o viudos. Del total de jóvenes de ambos sexos, poco menos de una cuarta parte se dedica sólo a estudiar, 47.5 por ciento sólo trabaja, 7.6 por ciento combina el trabajo y el estudio, 2.5 por ciento no trabaja ni estudia y 18.4 por ciento se dedica a los quehaceres del hogar. A una edad en la que idealmente se esperaría que la mayor parte de las y los jóvenes canalizaran sus energías a la educación y a su formación, solamente uno de cada tres jóvenes de 15 a 19 años tienen al estudio como única actividad.

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