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	<title>Revista Fortuna &#187; Marcos Chávez M</title>
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	<description>Negocios y finanzas</description>
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		<title>Las tribulaciones inflacionarias de un transpuesto Chicago boy</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Mar 2010 06:00:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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<p class="MsoNormal"><strong>Un transido hombre de Chicago en México enfrenta una peculiar jugarreta de la tornadiza e indomable realidad, del la cual, curiosamente, él mismo es en gran medida responsable y que ahora se verá obligado a resolver de cualquier manera, es decir, a través del más puro credo ortodoxo, porque es el único que conoce, en virtud de su dúctil capacidad de transposición y su irredimible y </strong><em><strong>jansenista</strong></em><strong> lealtad hacia su jefe, hasta la ignominia, comparable a la de Fernando Gómez Mont.</strong></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> <span id="more-1059"></span><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Hasta pareciera que Felipe Calderón, con su premeditada y clínica mala fe que le caracteriza, estimuló su <em>pavloviano</em> espíritu para colocarlo en ese difícil trance, al crearse artificialmente el problema. Primero, ante la supuesta urgencia de evitar el colapso de las finanzas públicas, lo obligó, desde Hacienda, con el turbio y palaciego apoyo de la mayoría panista y priista del Congreso y sus <em>liliputienses</em> aliados, a elevar indiscriminadamente los impuestos directos e indirectos y los precios de bienes y servicios públicos que, inevitablemente, crearon la burbuja inflacionaria cuyos estragos resiente el país, pese a que esa secuela fue reiteradamente negada por sus instrumentadores. Después lo trasladó al banco central para que la pinchara con la terapia monetarista restrictiva que sólo conocen en ese organismo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Por desgracia, independientemente de la orientación de la política monetaria que imponga el Banco de México, de todos modos Calderón quedará frente a la sociedad como una persona incorregiblemente mendaz. Si Agustín Carstens privilegia el mandato de la ley orgánica, es decir, el control y la estabilidad de la inflación sobre el comportamiento de cualquier otra variable económica, y cuya meta para 2010 es de 3 por ciento, más menos un punto porcentual, entonces cambiará el manejo contracíclico de las tasas de interés en los meses subsecuentes para contener el aumento de los precios registrado en enero y cuya tendencia apunta hacia un nivel superior de 50 por ciento-100 por ciento (4.5 por ciento-6 por ciento o más) al cierre del año. Descontando la inflación, entre febrero de 2009 y enero de 2010, la tasa real promedio de los cetes a 2008 fue de cero por ciento, y la tasa objetivo, desde abril de 2009, de -0.2 por ciento. A la mayoría de los ahorradores prácticamente se le ha pagado tasas negativas desde el último trimestre de 2008. El poder de compra de su dinero como el de sus salarios acumula pérdidas desde esa fecha. La flexibilización monetaria tuvo como objeto estimular la demanda de crédito y obligar a los ahorradores a que gastaran su dinero o asumir las pérdidas, con el objeto de estimular el consumo y la inversión productiva, reducir los problemas de pagos de los deudores y contrarrestar la insolvencia de pagos, la grave recesión y el alto desempleo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Pero los resultados fueron inútiles o mediocres, debido, entre otras razones, al ambiente recesivo y la incertidumbre interna y externa; la decisión del Carstens de ese momento, el de Hacienda, de actuar en sentido inverso al banco central, es decir, procíclico, al recortar el gasto público en mayo y julio de 2009; el creciente desempleo y subempleo; la pérdida de compra de los salarios reales; el temor de las personas a su futuro inmediato que les motivo a cuidar su deteriorado ingreso; y los voraces réditos cobrados por la banca privada, un descarado robo legalizado. Mientras la tasa media nominal de los cetes a 28 días y la tasa objetivo cayeron de 8.25 por ciento y 8 por ciento a 4.5 por ciento, las bancarias se mantuvieron sin grandes cambios (las hipotecarias se mantuvieron en casi 15 por ciento y la mayoría de las tarjetas de crédito, las más caras, en 40 por ciento-90 por ciento). La banca y los especuladores nacionales y foráneos mostraron quién controla el sistema financiero mexicano Así, la economía se desplomó en el orden de 7 por ciento en 2009. La inversión productiva media cayó de 5.1 por ciento en 2008 a -<span>11.4</span> por ciento; las ventas al menudeo, de 1.4 por ciento a -4.9 por ciento. Los préstamos al sector privado, de 15.5 por ciento a -1.7 por ciento, y al consumo, de 11.3 por ciento a -14.6 por ciento. Así, el total de desocupados aumentó en 720 mil personas (2.5 millones), los subocupados en 1 millón (4 millones), los informales en 455 mil (12.3 millones) y las personas que dejaron de buscar empleo en 635 mil (5.7 millones). En total, <span>2.8</span> nuevas víctimas de la recesión, el modelo neoliberal y las políticas calderonistas. En total, 24.5 millones, equivalentes a uno por cada dos ocupados.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Si el transpuesto Carstens, ahora en el Banco de México, eleva los réditos para reducir la inflación, sacrificará la reactivación que desde hace varios meses Calderón, como esquizofrénico mesías, valga el pleonasmo, dice que ya la ve. Si sólo es un espejismo no pasará nada, porque ¿quién cree en él, más allá de su consorte y sus hijos, si es que le creen? ¿Se rasgarán las sotanas las iglesias por el amenazado aborto de la reactivación? El cuadro recesivo no se despejará antes de marzo, y si llega la mejoría, ésta se percibirá hacia finales del año. El escenario, empero, se ha complicado, porque los precios ya registran los efectos de las políticas del anterior Carstens, el alza de impuestos y de las tarifas públicas de diciembre de 2009 y enero de 2010, el de las cotizaciones empresariales que naturalmente trasladaron el aumento salarial, sus mayores gravámenes y sus más altos costos de producción a los precios intermedios, los costos de otros empresarios, y éstos a los finales, a los consumidores. Así lo harán el resto del año, pues Carstens, antes de irse de Hacienda al banco central, se aseguró que mensualmente se eleven las tarifas de los energéticos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Si el nuevo Carstens lucha a <em>brazo partido</em> con el <em>animal monetarista</em> que lleva dentro, deja en un lugar secundario la marea inflacionaria, trata de quedar bien con su patrón, que por enésima prometió el ausente crecimiento con empleos, y opta por mantener bajos los réditos, realmente negativos, para desalentar el ahorro y fomentar el consumo, la inversión y la reactivación, la política anticíclica, tendrá dificultades en un pie: el gasto programable, que Calderón, transfigurado en Carstens hacendario, con la mayoría congresista priista-panista que hoy lucha a muerte, recortó 0.3 por ciento en términos reales con respecto de 2009. Por si no fuera suficiente, los piratas bancarios seguirán metiéndole el pie con sus insaciables intereses y su mezquindad en el crédito. Los consumidores no podrán ayudarlo, porque a sus salarios le han tenido que restar los impuestos y la inflación. Desde enero, uno y otro ya devoraron su aumento del año (2.5 pesos diarios del mínimo y 5 de los contractuales, en promedio).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Puede decirse que la inflación de enero no constituye un serio problema, ya que sólo fue de 1.1 por ciento en los precios al consumidor, gracias principalmente al alza de los públicos, y de 1.5 por ciento en la canasta básica. No obstante, fue el más alto en una década para el mismo mes y los empresarios ya ajustaron sus expectativas hacia arriba y actuarán en consecuencia, lo que provocará una desviación entre la inflación esperada y la que se alcance. La brecha entre ellas redundará en una pérdida de la competitividad de la economía. No fue mayor por al menos dos razones: la demanda que se mantiene deprimida y la revaluación cambiaria nominal (13 por ciento desde marzo de 2009), asociada al ingreso de capitales especulativos. La primera obstaculiza la reactivación económica y su mejoría podría presionar los precios. El atraso en la paridad abarata las cotizaciones de las importaciones, inhibe y desplaza la producción local, lo que afecta la reactivación y la creación de empleos. Por si no fuera suficiente, para presionar a la baja la inflación y mejorar el abastecimiento interno y la lustrosa “modernización” de los aparadores, para los que tienen dinero, Calderón decidió desde diciembre de 2008 la reducción de el arancel medio de 10.4 por ciento a 4.3 por ciento en cinco años (hasta 2013), de 13 mil 300 diversas fracciones. Es confuso si se abatirá la inflación. Pero lo que sí es claro es un aumento de la internacional ?como sucedió a principios de la década con la especulación? o del nivel de la paridad. Peor aún, condenará a muerte a más productores locales que serán desplazados por los bienes externos, lo afectará más la mediocre capacidad del aparato productivos para generar empleos ?los únicos que se crearán serán en los países donde se compre? y agravará el déficit externo y la dependencia estructural. Se ha señalado que la desgravación promoverá la innovación y la tecnología interna, pero eso no ha ocurrido desde que se inició la apertura comercial, en 1983. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Paradójica económica: en otros países mejora la economía gracias a su keynesianismo de urgencia, con una baja inflación, y en México se eleva esta última y la economía repta en el fondo del pozo, con nuestro neoliberalismo a ultranza. En una versión no ortodoxa, con una política estatal activa, una inflación temporal carecería de importancia si fiscal, monetaria y salarialmente se apostara al crecimiento y la creación de empleos. Nuestros <em>Chicago boys</em> prefieren una inflación de primer mundo con una expansión y un empleo y de bienestar similar a la de los países más miserables del mundo capitalista.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">No se logrará la reactivación y habrá problemas en la desinflación como prometió vanamente Calderón. A cambio, se le reforzará un sádico placer que comparte con las bandas armadas que comanda en el estado de excepción. La única industria que trabaja a su máxima capacidad es la generadora de candidatos a delincuentes, por lo que podrá imponerse nuevos récords en las estadísticas de asesinados y de violaciones de los derechos humanos. <span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Mientras el nuevo Carstens resuelve si aprieta o no la <em>cuerda</em> de la restricción monetaria en el <em>cuello</em> de la economía, su flemática investidura de banquero central ha quedado ensuciada por la <em>cloaca</em> donde <em>chapoteó</em> el Carstens hacendario. El déficit fiscal en 2009 fue por 274.5 mil millones de pesos, “monto que supera en 47 mil 14 millones de pesos al déficit presupuestario aprobado”. Apenas fue superior “en 47 mil 14 millones de pesos al déficit aprobado”, “en línea con el equilibrio presupuestario sin considerar la inversión de Pemex”, que fue por 23.4 mil millones. Como se recordará, el Carstens hacendario anunció la catástrofe, el colapso financiero del Estado, diciendo que el déficit sería por 480 mil millones, por lo que urgía elevar impuestos y precios públicos. O como responsable de Hacienda francamente le fallaron las cuentas o infectó uno de los males que padece Calderón: el síndrome de la mentira. Engañó para justificar esas medidas. Además, mágicamente aparecieron remanentes de operación en el banco central, guardados en diversos fondos de estabilización y recursos excedentes por subejercicios, entre otros conceptos, contrarios a la ley de ingresos y egresos. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Fue un error o falsedad del Carstens hacendario, ¿qué se puede esperar del Carstens banquero central? Las evidencias indican que no había del alza de impuestos y precios públicos, que sólo había el interés de saquear los bolsillos de la mayoría, sin molestar a la burguesía y la oligarquía, a quien se planeaba beneficiar.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Peor aún. El resentido Gómez Mont y los despechados priistas, traicionados por Calderón, han evidenciado que dichos aumentos fueron resultado de un oscuro acuerdo. A cambio de ellos, el traidor Calderón se comprometió a evitar las alianzas del Partido Acción Nacional con el Partido de la Revolución Democrática para asegurar “condiciones electorales equitativas”, en nombre del “interés del país”, dijo cínicamente el priista Francisco Rojas. Peculiar manera de luchar por el bienestar, apuñalando a la mayoría, y la “democracia” electoral, excluyendo a los otros.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Ese escándalo evidenció una vez más la naturaleza antisocial y despótica de esos partidos y del sistema.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">En su lealtad, el transportado Carstens aceptó hundirse en el <em>estercolero</em> como Gómez Mont.</span></p>

<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Frevistafortuna.com.mx%2Fcontenido%2F2010%2F03%2F15%2Flas-tribulaciones-inflacionarias-de-un-transpuesto-chicago-boy%2F&amp;title=Las%20tribulaciones%20inflacionarias%20de%20un%20transpuesto%20Chicago%20boy" id="wpa2a_2"><img src="http://revistafortuna.com.mx/contenido/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Política fiscal 2010: la continuidad del genocidio económico</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 06:17:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[“[Pero] el sol brillaba, no teniendo otra alternativa, sobre lo nada nuevo”. Murphy, 1938 “[Pero] pronto, a pesar de todo, [estaré] por fin completamente muerto”. Malone muere, 1952 Samuel Beckett Si 2009 fue catastrófico para la mayoría, debido a la peor recesión registrada desde 1932, y la apatía oficial por instrumentar un efectivo plan anticíclico [...]]]></description>
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<p class="MsoNormal"><em>“[Pero] el sol brillaba, no teniendo otra alternativa, sobre lo nada nuevo”. Murphy, 1938</em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">“[Pero] pronto, a pesar de todo, [estaré] por fin completamente muerto”. Malone muere, 1952</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Samuel Beckett</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><br />
<span id="more-928"></span><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Si 2009 fue catastrófico para la mayoría, debido a la peor recesión registrada desde 1932, y la apatía oficial por instrumentar un efectivo plan anticíclico que atenuara sus efectos, 2010 será de <em>tierra arrasada</em>, porque Felipe Calderón y su equipo, la oligarquía y la mayoría legislativa priista, panista, “verde” y de Nueva Alianza, la sacrificarán una vez más. La política económica diseñada para el año es la continuación del <em>genocidio</em> <em>económico </em>asociado a la guerra de clases declarada por las elites contra el pueblo, desde 1983, cuando impusieron el actualmente colapsado proyecto neoliberal. Será un año sombrío y crítico, caracterizado por la intensificación del saqueo de los bolsillos de la población, a través del desaforado cúmulo de impuestos recetados, la inflación, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, la falta de empleos y el intento por legalizar el desmantelamiento de las leyes laborales que, de facto, el gobierno y los empresarios aplican desde hace tiempo, según las directrices de la “flexibilidad” del mercado de trabajo enseñadas por los <em>Chicago boys</em> de Chile, en la década de 1970, durante la sangrienta dictadura militar.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Si alguien se atreve a protestar ante la creciente pobreza y miseria que ha sido condenado, las elites utilizarán el <em>garrote</em> policiaco-militar que se pasea impunemente por las calles del país, desde que sustituyeron el estado de derecho por el estado de excepción. La tiránica “mano invisible” del “mercado libre” de la dictadura neoliberal y la mano autoritaria del sistema político se cerrarán con mayor fuerza sobre el <em>cuello</em> de la mayoría.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Un programa económico con sentido social, es decir, antineoliberal, implicaría la creación de empleos formales y dignos, el reforzamiento del poder adquisitivo de los salarios, la mejor distribución del ingreso, el bienestar. En 1922, Henry Ford, ¡nada menos!, apoyaba los salarios altos para “forzar” el consumo. Decía que “nuestro propio éxito depende en parte de los salarios que paguemos. Si repartimos mucho dinero, éste se gasta [y] se traduce en el aumento de la demanda [de nuestros automóviles]. [La disminución del empleo y el ingreso] reduce el poder adquisitivo de los asalariados y estrecha el mercado interior”. Ante la gran recesión de la década de 1930, Keynes propuso como medidas contracíclicas la vigorosa expansión del consumo (más empleos y salarios) y de la inversión pública. En 1931 calificaba a la política inglesa como “digna de la cordura de un asilo de alienados”, porque al reducir el poder de compra de los ciudadanos, junto con el desempleo, se afectaban los ingresos fiscales, las rentas y las ganancias. Keynes sólo deseaba para salvar al capitalismo ante el fracaso de los economistas neoclásicos y el “mercado libre”. En su obra <em>¿Soy un radical?</em>, de 1925, dijo: “No puedo permanecer insensible a lo que creo que es la injusticia y el sentido común; pero la lucha de clases me hallará del lado de la burguesía ilustrada”.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">En Brasil, <em>Lula</em> aumentó el salario mínimo en 9.68 por ciento para 2010, 49 por ciento-115 por ciento por encima de la inflación esperada (4.5 por ciento-6.5 por ciento). Con esa alza espera que el consumo funcione como un instrumento contracíclico, que estimule el mercado interno y reduzca la desigualdad en los ingresos. En Argentina se ha privilegiado el aumento de los salarios reales, la reactivación productiva y la generación de empleos formales.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">En México nuestras zafias burguesía y elite gubernamental optaron por la “política digna de la cordura de un asilo de alienados”. Versados en el fundamentalismo neoliberal se inclinaron por reforzar la <em>ley de hierro de los salarios</em> vigente desde 1983 y propuesta por el dinosaurio economista inglés David Ricardo (1777-1823): la máxima explotación del trabajador para obtener la mayor tasa de ganancia, pagándole un salario limitado a lo estrictamente necesario, un límite mínimo para sólo pueda subsistir sin morirse de hambre. Hacienda proyectó una inflación anual de 3.3 por ciento para 2010. El salario mínimo, el “piso” de referencia de las otras categorías, subió de 53.19 a 55.77 pesos diarios, en promedio nacional: 4.85 por ciento más 2.58 pesos más, por lo que se ubicaría en 47 por ciento por arriba de la inflación esperada. Pero la cascada de aumentos en los precios de bienes y servicios administrados (gasolina, diésel, gas, electricidad, transporte del metro, tren ligero) y los impuestos (el predial, la tenencia, el costo de las licencias, la verificación de vehículos) obligó al banco central a reconocer que la <span class="arnegro14">inflación superará el 5 por ciento (<em>El Universal</em>, 1 de enero de 2010), lo que deteriorará aún más el poder de compra de los salarios y el nivel de vida de la población. En el pecado llevarán la penitencia: el consumo se deprimirá y afectará las ventas, las ganancias y la recaudación fiscal. El aumento salarial </span>no fue libremente negociado con los trabajadores, debilitados por la grave crisis, el desempleo y el temor al mismo. Fue impuesto autoritariamente por Calderón, los empresarios y los matones <em>capos</em> del sindicalismo corporativo, por una política de Estado dirigida por el <em>troglodita</em> Javier Lozano, que reprime a los trabajadores peor que a los delincuentes.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Esa política salarial es deliberada, porque con la reducción del consumo se busca abatir la inflación, los costos de las empresas para elevar su productividad, competitividad y rentabilidad, el gasto público real destinado al pago de los empleados que no son funcionarios y atraer la inversión extranjera directa. El <em>genocidio económico</em>, el hambre, la pobreza y la miseria de las mayorías constituyen las bases del neoliberalismo, de las grandes fortunas y el ajuste fiscal.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">En el primer trienio calderonista, el alza salarial fue subordinado a la inflación esperada, pero la alcanzada fue superior cada año, por lo que el poder de compra del salario mínimo acumuló una pérdida de 2 por ciento, medida por el índice general de precios, o de 4.6 por ciento si se considera la canasta básica. Los salarios contractuales retrocedieron 1.7 por ciento y 4.6 por ciento. En 2006, el salario mínimo real se había contraído 76.6 por ciento respecto de su máximo histórico de 1976; en 2009, a 77 por ciento. El 13 por ciento de las personas ocupadas (5.9 millones de 43.9 millones) sobrevive misteriosamente con ese ingreso, al igual que el 9 por ciento de los trabajadores subordinados (5.6 millones de 20.6 millones). El poder de compra de los salarios contractuales respecto del índice general se desplomó 56.1 por ciento y 56.8 por ciento, de su máximo histórico de 1987; a 57.4 por ciento y 59.1 por ciento en el caso de la canasta básica. El Centro de Análisis Multidisciplinario de la  Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, que elabora una canasta alimenticia recomendable (consumo diario de una familia integrada por cinco personas, dos adultos, un joven y dos niños), estima que la pérdida del salario mínimo fue de más de 7 por ciento en 2009, más de 37 por ciento con el calderonismo, y de 84.2 por ciento desde 1982. Ellos calculan el precio de tal canasta en 145-160 pesos diarios (<em>El Universal</em>, 2 de enero de 2010).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">En su voracidad, las elites no esperaron el inicio de 2010 para lanzarse como una atropellada manada de hienas hambrientas sobre los menguados ingresos de la población. Los hombres de presa inauguraron el saqueo con el alza de algunos precios (cervezas, cigarros, tortillas, entre otros), seguidos por los calderonistas (gasolinas), ante la supuesta extrañeza de los congresistas priistas, que se desgarraron las vestiduras. Los panistas fueron consecuentes con su postura antisocial: justificaron las alzas porque, como siervos de Calderón, las habían aprobado, junto con la mayoría legislativa. Les dio lo mismo la premura. Los priistas hicieron gala de su cinismo y del desprecio que les merece la sociedad, antes de irse de vacaciones. Esos aumentos, junto con el del gas y el <span>transporte del Metro y Tren Ligero, ya devoraron los 2.58 pesos adicionales en el salario. </span>Ése fue el preludio de la rapiña que se avecina. E<span>l alza generalizada de precios que seguirá y los impuestos desfondarán el poder real de compra de los salarios.</span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Las elites escaparán y se beneficiarán del pillaje legalizado, porque no serán tocados en sus ganancias y privilegios presupuestales. La austeridad en el gasto público no es para la elite política. Sus mayores tributos serán pagados con nuestros impuestos y sus insultantes ingresos serán iguales antes y después del pago de sus gravámenes. Sus demás prebendas no fueron manoseadas. Los empresarios, sobre todo la oligarquía, no resentirán los estragos de los nuevos impuestos y el alza de las tarifas de los bienes y servicios públicos, porque los eludirán, evadirán, deducirán o los trasladarán hacia la población con el aumento de sus precios. La inflación, especulativa y por costos, constituye un excelso mecanismo para compensarlos y elevar sus beneficios, en reemplazo de la baja demanda. Durante varios meses se observará una pugna por la recomposición de la tasa de ganancia en la economía. Las grandes empresas y las “formadoras de precios”, públicas y privadas, en su mayoría transnacionales, liderarán la inflación en contra de los demás productores y los consumidores. Las pequeñas y medianas empresas ajustarán sus precios al proceso inflacionario; algunas desaparecerán.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">La población se verá obligada a recomponer y reducir su consumo, en proporción al aumento de impuestos directos e indirectos aprobados (el Impuesto al Valor Agregado de 15 por ciento a 16 por ciento; a la renta, de 28 por ciento a 30 por ciento; a los depósitos en efectivo, de 2 por ciento a 3 por ciento; el 3 por ciento a los servicios de telecomunicaciones; el 26.5 por ciento a la cerveza; el 30 por ciento a juegos y sorteos; 80 centavos más al tabaco en 2010-2011, y otros 40 centavos en 2012), la inflación y el recorte de subsidios. La pérdida en el poder de compra de 70 millones de personas, pobres y miserables, será la ganancia tributaria del Estado y de las utilidades empresariales. El deterioro en 2010 será el peor durante el calderonismo y en 11 años.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">El menor consumo, la austeridad fiscal y la restricción monetaria serán procíclicos, retrasarán la reactivación, la harán más lenta. El banco central estima que se crearán 300-400 mil nuevos empleos. Entre octubre de 2008 y noviembre de 2009 se perdieron 417 mil plazas permanentes. El desempleo abierto pasó de 1.6 millones a 2.9 millones; las personas que dejaron de buscar un empleo por considerar que no lo encontrarían, de 4.8 millones a 5.4 millones; los informales, de 12.1 millones a 12.4 millones. De los 2.1 millones de personas que han emigrado con el calderonismo, sólo regresaron 1.3 millones: 780.8 mil se quedaron fuera, 23.4 mil por mes. Por la recesión, 1.5 millones de personas buscaron empleo por primera vez y no lo encontraron. En 2010 ocurrirá lo mismo con otro millón más. La delincuencia, la descomposición sociopolítica y el descontento se verán reforzados.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">El sistema capitalista muestra su violenta esencia parasitaria. Sólo puede alimentarse y vivir dañando al organismo social que depreda. Pero ya ha afectado las condiciones que garantizan su prosperidad, lo que obligará a definir la supervivencia entre el huésped o el anfitrión. La sociedad adquirirá su conciencia de clase y el imperativo del cambio por cualquier medio.</span><span lang="ES-MX"></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">El 17 de diciembre de 1910, Ricardo Flores Magón, ideólogo precursor de la Revolución Mexicana, escribió en su periódico <em>Regeneración</em>: “El capital quiere ganancias y no se preocupa de la vida humana. La ganancia es la causa del trabajo fatigoso; [la] insalubridad en las fábricas, los talleres y las viviendas de los trabajadores; la mala alimentación que el trabajador pueda conseguir por los salarios miserables que gana y que teme que de un momento a otro no podrá llevar pan a la familia; el disgusto del presente que minan la salud de las clases pobres [y] diezman a los desheredados; la inquietud por el porvenir. El gobierno [los monigotes descerebrados que la hacen de autoridad] es guardián del capital [y de las] leyes bárbaras dictadas por el estúpido egoísmo de las clases encumbradas. El capital es nuestra cadena común. La miseria, por sí sola, es más horrible que la guerra, y causa más estragos que ella. ¿Por qué temer a la guerra? Si se tiene que morir aplastado por la tiranía capitalista y gubernamental en tiempo de paz, ¿por qué no morir mejor combatiendo a los explotadores y tiranos que nos aplastan?</span></p>

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		<title>Tres años más de embestidas reaccionarias</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Dec 2009 06:00:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[Dinero. De entre todos ¿quién puso a rugir las monedas en los cuencos de sus manos? ¿Quién cazó con sus garras la fiesta del pecunio? ¿Quién se amancebó blandiendo la masa del principio financiero? ¿Quién trajo a los menesterosos? ¿Quién los puso frente al público? Pedro Damián, poeta infra Cómodamente protegido por los feroces aparatos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[
<div class="topsy_widget_data topsy_theme_blue" style="float: right;margin-left: 0.75em; background: url(data:,%7B%20%22url%22%3A%20%22http%253A%252F%252Frevistafortuna.com.mx%252Fcontenido%252F2009%252F12%252F15%252Ftres-anos-mas-de-embestidas-reaccionarias%252F%22%2C%20%22style%22%3A%20%22big%22%2C%20%22title%22%3A%20%22Tres%20a%C3%B1os%20m%C3%A1s%20de%20embestidas%20reaccionarias%22%20%7D);"></div>
<p><em>Dinero. De entre todos ¿quién puso a rugir las monedas en los cuencos de sus manos?</em></p>
<p class="MsoNormal"><em>¿Quién cazó con sus garras la fiesta del pecunio?</em></p>
<p class="MsoNormal"><em>¿Quién se amancebó blandiendo la masa del principio financiero?</em></p>
<p class="MsoNormal"><em>¿Quién trajo a los menesterosos? ¿Quién los puso frente al público?</em></p>
<p class="MsoNormal">Pedro Damián, poeta <em>infra</em></p>
<p class="MsoNormal"><em><span id="more-913"></span><br />
</em></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Cómodamente protegido por los feroces aparatos represivos del Estado –expertos en intimidar, golpear, secuestrar, asesinar o lanzar impunemente gases lacrimógenos a los trabajadores electricistas– y festejado por su indulgente y selecto coro, favorecido de sus políticas oscurantistas, depredadoras y autócratas –los capos de las iglesias violadoras del Estado laico, Norberto Rivera y Antonio Chedraui; la oligarquía beneficiaria del capitalismo como Lorenzo Servitje, Carlos Slim o Roberto González; los dueños del sindicalismo corporativo como Carlos Romero, Víctor Flores o Joel Ayala, y algunos miserables manipulados con las limosnas asistencialistas para darle un “baño de pueblo” a la ceremonia–, Felipe Calderón no sólo festejó la primera mitad de su teocrática administración. Con ese escenario de utilería, el alegre Calderón pudo hacer gala de la exuberante demagogia (la parodia de Pisístrato, conocido como el primer demagogo de la historia) y la mentira que le caracterizan, de sus delirios de grandeza para alterar la realidad y tratar de esconder, detrás de su México alegórico, sus inocultables y ominosos saldos: la mediocridad de su improvisado mandato; su incapacidad para enfrentar el naufragio económico del neoliberalismo local; la crisis social; sus desastrosos yerros y fracasos políticos; la corrupción que supura por las <em>llagas abiertas</em> de la nación; su despótica sedición de la legalidad; su ascendente descrédito y divorcio de la mayoría; las fracturas, resentimientos y la polarización que ha provocado al agitar el avispero de la lucha de clases, que ha desperezado el fantasma de la revuelta y la ingobernabilidad ante unas elites antidemocráticas y su modelo neoliberal antisocial, responsable de la creciente pobreza y miseria de poco más de 70 millones de mexicanos.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Además, con su prosaico patrioterismo, Calderón delineó sus atronadoras amenazas que se ciernen sobre la nación con su pretendido ahondamiento de la contrarrevolución reaccionaria, económica y sociopolítica, que sin el consenso de la mayoría pretenderá imponer en la segunda mitad de su gestión. Su éxito dependerá del respaldo de la oligarquía y sus hermanos de sangre, la derecha priista que, sin duda, lo harán porque ambos serán los principales beneficiarios. Los priistas tratarán de capitalizar las contrarreformas calderonistas, porque una vez aprobadas en el Congreso, les otorgaría un mayor margen de maniobra en caso que regresen a la Presidencia en 2012; además que buscarán endosarle los costos de las antipopulares y antinacionales medidas a los panistas, y presentarse ante la oligarquía como administradores confiables de sus intereses, ya que ésta se aleja cada día de Calderón, a quien ven con progresivo y ríspido recelo, merced a su “traición” fiscal y su incompetencia. Según Gerardo Gutiérrez, presidente de la Confederación Patronal de la República  Mexicana, los “avances” en el primer trienio han sido “insuficientes para darle al país un rumbo firme en el mediano y largo plazo”. Se “conserva la estabilidad macroeconómica, pero [la economía] no puede crecer de manera sostenida a una tasa anual superior a 2.5 por ciento”, por lo que “es necesario sentar las bases para crecer a 7 por ciento anual en el mediano plazo, ya que es la única forma de reducir significativamente la pobreza, la cual debe de ser la prioridad para los próximos tres años”. Calderón “tiene [que] trazar las líneas esenciales de un nuevo modelo económico de largo plazo y convocar a un gran pacto social para implementarlo” (<em>El Universal</em>, 30 de noviembre de 2009).</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Con pacto o sin él, salvo con los priistas, por necesidad, con o sin crecimiento, sin rumbo o sin él, de todos modos Calderón se prepara para seguir complaciendo a los únicos beneficiarios de su gerencia de los negocios. César Nava, el líder panista que realiza <em>doctas</em> campañas de afiliación con payasos e incorpora a sus “<em>juanitos</em>” de la farándula (<em>la vaca tomasa</em> de Patylu) o luchadores, es cínicamente explícito: “La segunda generación de [contrarre] formas en materia energética” busca “permitir la participación de la iniciativa privada en la exploración y refinación de crudo, así como la transportación de hidrocarburos” (<em>La Jornada</em>, 30 de noviembre de 2009). La nueva embestida neoliberal que se prepara para el segundo trienio es ambiciosa: 1) otra vez su contrarreforma fiscal que, todo indica, buscará imponer la “progresividad” en los impuestos al consumo: que paguen más quienes menos tienen; 2) la mayor destrucción del Estado y la entrega de las riquezas nacionales a los grandes capitales locales y foráneos, con la renovada “modernización-reprivatización” de la industrias energética (la petrolera, la eléctrica), de telecomunicaciones, y de la infraestructura. Seguramente Asea Brown Boveri, Bimbo, Wal-Mart o Nestlé y otras empresas beneficiadas con los 234 permisos en el sector eléctrico, las transnacionales petroleras, Televisa, Telefónica y demás, aumentan sus fortunas al depredar al Estado con las obscuras reprivatizaciones afilan las dentelladas para la segunda parte de la “fiesta del pecunio”; 3) la mayor capitulación del Estado ante tiránico “mercado libre” empresarial, con la profundización de la “desregulación” interna y apertura externa que agravará la mortandad de los pequeños y medianos productores; 4) el anzuelo de la neoporfiriana contrarreforma que proyecta desempolvar la reelección de legisladores y de alcaldes, sin duda el paso anterior para las gubernaturas y la Presidencia para las ambiciones de Calderón, aventura que ya había seducido a Carlos Salinas y que fue sangrientamente abortada por las elites; 5) para garantizar la aplicación de las contrarreformas, los militares se quedarán en las calles. Se mantendrá el estado de excepción, el estado policiaco-militar, pese a la derrota sufrida ante el narcotráfico y el cúmulo de muertos. Será útil para los descontentos sociales.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="color: black;">¿Quién resistirá las incitaciones contrarreformistas de Calderón? Los priistas no porque</span> Francisco Labastida y Carlos Jiménez ya se frotan las manos con la reelección, aunque Porfirio Muñoz Ledo acusó al michoacano de pretender “descuartizar” la propuesta de reforma completa y plural del Estado que ya existe, que incluye 127 pactos, y convertirla en “una mala caricatura” al tomar “sólo cinco cabos sueltos”, con los cuales, con el consentimiento del Partido Revolucionario Institucional, busca darle “terapia intensiva” a su agonizante gobierno. Enrique Peña Nieto las usará para reforzar sus amores con Emilio Azcárraga y los oligarcas que quieren encumbrarlo, al igual que Fidel Herrera que prefiere asesinar y encarcelar a las veracruzanas que deciden ejercer su derecho al aborto, con lo que también prefiere condenar a sus hijos a la miseria y así ganarse los favores carnales de los trogloditas católicos que quieren regresar al país a las cavernas, o Manlio Fabio que ha sido espléndido con sus regalos a las empresas de las telecomunicaciones, en especial a Televisa. Como regalo <span style="color: black;">navideño, el Senado reformará la ley de inversiones extranjeras para abrir totalmente las puertas a las transnacionales de la telefonía fija. ¿La mano de Manlio?</span><span class="arnegro14"></span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">¿Qué importa entonces si la primera mitad del calderonismo se definiera por la peor catástrofe económica desde la Revolución de 1910-1917?</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Calderón no se olvidó de la chusma. Sus nobles sentimientos no podían olvidar a los náufragos del neoliberalismo. Era inevitable, no porque a calderón le preocupe que México se haya convertido en un líder mundial productor de pobres, sino porque estropean su imagen externa. Dice la Comisión Económica para América Latina: “El único país en el que se registró un empeoramiento en la situación de la pobreza fue México, lo reflejan los primeros efectos de la crisis económica”. En 2008, afectó a 34.8 por ciento de la población, unos 37 millones, superior al 31.7 por ciento registrado en 2006. México se hermana con los países con mayor tasa de pobreza respecto de su población, cercana al 50 por ciento, nivel similar o comparativo al de El Salvador, Perú y República Dominicana, y se aleja de los niveles de Argentina, Chile, Uruguay y Costa Rica, que tienen tasas inferiores a 22 por ciento. Según el Banco Mundial, la recesión en que cayó la economía mexicana en 2009 sumió en la pobreza a 4.2 millones de personas, aproximadamente, adicionales a los 5.9 millones que cayeron en esa condición entre 2006 y 2008. Hasta 2008 eran 50.6 millones. En 2009 subieron a 54.8 millones, el 51 por ciento de la población (107.4 millones a junio). En sentido estricto superan los 70 millones. El suspirante presidencial <em>Chicago boy</em> Ernesto Cordero se vio obligado a aceptar esa horrenda imagen.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Por ello Calderón señaló que “es hora de enderezar el rumbo social del país. La primera de [sus] prioridades” será la reducción de la pobreza extrema. ¿Cómo? Con las limosnas y las contrarreformas laborales; el desmantelamiento de las leyes del trabajo para consolidar el triunfo del capital sobre los trabajadores; con la “flexibilidad” que legalizará el fin de la seguridad en el empleo y acabará con los contratos colectivos, las prestaciones sociales y los servicios de salud; el debilitamiento y destrucción de los sindicatos autónomos, como los de los electricistas o las azafatas, y los corruptos premios a las paraestatales: petrolera, electricistas o maestros de Elba Esther; la imposición arbitraria de las jornadas de trabajo y del despido de los empleados; la preferencia sobre los trabajadores temporales, incluso por horas, sobre los permanentes, con la precarización al garantizar el permanente retroceso del poder de compra real de los salarios. La “competitividad” y la acumulación capitalista exigen la creciente pobreza, miseria y exclusión social. Los <em>filosos colmillos</em> y las <em>babeantes fauces</em> del <em>cancerbero</em> Javier Lozano se encargarán de imponer la paz <em>mussoliniana</em> de la “flexibilidad” y miseria laboral.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Calderón, los panistas y los priistas formalizarán la conversión de los obreros en esclavos “modernos” que, de hecho, ya existen. “El esclavo moderno es una población explotada a la que no se le respetan sus derechos y a la que se tiene encadenada a la pobreza”, dice Margarita Nemesio, coordinadora del área de Migrantes del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Guerrero. Son alrededor 3 millones de trabajadores agrícolas, en su mayoría indígenas y migrantes, hombres, mujeres y niños, originarios de Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Veracruz, Guanajuato, Chiapas y otras entidades, que buscan trabajo en Baja California, Chihuahua, Sonora o Sinaloa o Michoacán, donde las normas laborales son las de los peones acasillados y las tiendas de raya del porfiriato. Es la carne humana que Calderón aspira legalizar su exportación a Estados Unidos. “Son los esclavos del siglo XXI” –dice Lauro Barajas, director de organización de la Unión de Campesinos de América, fundada en 1962 por César Chávez– con los que Estados Unidos no podría vivir, sin embargo, son invisibles: nadie les oye, nadie les defiende, nadie se preocupa por ellos a no ser por las organizaciones que buscan el reconocimiento de sus derechos laborales”.miles de mexicanos tratados como esclavos en el campo y en las ciudades; son trabajadores agrícolas y domésticos, prostitutas, migrantes o niños obligados a las esquinas. (El Universal, 30 de noviembre y 1 de diciembre de 2009). Son los</p>
<p class="MsoNormal"><span style="color: red;"> </span></p>
<p class="MsoNormal">La primera “prioridad social” de Calderón fue aplastar a los trabajadores electricistas que obstaculizaban la destrucción, reprivatización y desnacionalización de la industria eléctrica, pontificada por la “Suprema” Corte.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Seguramente la señora Margarita Zavala, se conmovió hasta las lágrimas durante el festejo del trienio. En enero de 2009 Calderón inauguró el VI Encuentro Mundial De Las Católicas Familias y ella cortó el listón que abrió las actividades, acompañada por la cavernícola <em>yunquista</em> Ana Teresa Aranda. Allí se vendieron (nada de regalar) mercancías religiosas, medallas, nichos guadalupanos, libelos místicos.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Las trabajadoras electricistas brutalmente despedidas por el rey consorte pidieron dos veces el apoyo de género de la señora Zavala. Una vez las recibió y les dijo que aceptaran la liquidación. Les preguntó: ¿por qué no se dedican a vender en un puesto de celulares? Sus esposos pueden aprender carpintería. Una insolente asalariada le respondió: ¿Por qué no lo pones tú? El presidente podría tomar un curso de carpintería y les salen más baratos los muebles. La segunda vez, la “primera dama”, por la vía marginal, no se dignó a recibir a las sinvergüenzas.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Dícese que María Antonieta de Austria, impopular princesa de Hungría y Bohemia, archiduquesa de Austria, reina consorte de Luis XVI, conocida por su frivolidad, nulas luces y fastuosa vida, fue encarada por el pueblo, en Versalles, debido a falta de harina y trigo, en plena Revolución Francesa. Unos dicen que respondió: “Si no tienen pan, que coman pasteles”, acrecentando la furia y el odio del pueblo. Otros dicen que el filósofo Jean-Jacques Rousseau dijo que la frase fue dicha por la reina María Teresa de Austria, esposa de Luis XIV: “Si no tienen pan, que les den empanadas” (<em>s’il ait aucun pain, donnez-leur la croûte au loin du pâté</em>). Históricamente, cualquiera que haya sido la expresión quedó endosada a María Antonieta.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">En 1793, la guillotina hizo rodar los monárquicos y panaderos cráneos de Luis XVI y de María Antonieta.</p>

<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Frevistafortuna.com.mx%2Fcontenido%2F2009%2F12%2F15%2Ftres-anos-mas-de-embestidas-reaccionarias%2F&amp;title=Tres%20a%C3%B1os%20m%C3%A1s%20de%20embestidas%20reaccionarias" id="wpa2a_6"><img src="http://revistafortuna.com.mx/contenido/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>La vileza impositiva de las elites</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Nov 2009 06:00:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[Más que sus resultados alcanzados (y que no arrojaron ninguna sorpresa, pues no había razones para esperar un desenlace diferente), lo más relevante de la atropellada y esperpéntica discusión presupuestal fue, sin duda, el vulgar espectáculo ofrecido por los grupos de poder, representados por Felipe Calderón, los congresistas del Partido Revolucionario Institucional, el Partido Acción [...]]]></description>
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<p><strong><span lang="ES-MX">Más que sus resultados alcanzados (y que no arrojaron ninguna sorpresa, pues no había razones para esperar un desenlace diferente), lo más relevante de la atropellada y esperpéntica discusión presupuestal fue, sin duda, el vulgar espectáculo ofrecido por los grupos de poder, representados por Felipe Calderón, los congresistas del Partido Revolucionario Institucional, el Partido Acción Nacional, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Panal, y el verdadero crimen organizado, la mafia oligárquica de los 422 consorcios. </span></strong></p>
<p><span id="more-834"></span></p>
<p><span lang="ES-MX">Como se sabe, dicha elite está conformada por reputados y refinados hombres de bien, que se envuelven en la bandera nacional cada vez que es menester salvar al pueblo y la nación. Por ejemplo, el diputado panista Alberto Becerra Pocoroba, luego que los partidos de los negocios aprobaron la indiscriminada andanada de nuevos y mayores impuestos a las mayorías, declaró con ufano patriotismo: “¡Aquí estamos para trabajar por el pueblo! ¡Estamos por el bien de México!” Muchos de ellos son sinceros y persignados católicos, que rezan <em>padrenuestros</em> y van a misa cuantas veces sea necesario. Aunque son amantes del buen vivir y forman una hermanada cofradía que mama, comparte y se nutre de las <em>ubres</em> del Estado –aun cuando a menudo estallan en fratricidas y rabiosas pugnas por ver quién sacia mejor su voracidad–, se dan el tiempo para ejercer el imperdonable vicio de la bondad cristiana; reparten limosnas a los menesterosos y se dedican a la filantropía para <em>lavar</em> sus pecados y purificar sus almas.</span></p>
<p><span lang="ES-MX">Pero cuando se trata de apoderarse y devorar los despojos de los trabajadores o de la nación, se transforman en feroces manadas de chacales, en aves carroñeras. Cuando se trata de defender y acrecentar sus fortunas, de cuidar sus intereses y sus afrodisiacos espacios de poder, pierden la galanura. Se convierten en despiadadas bestias que revientan en denuestos, felonías y conspiraciones. La política es espectáculo. Pero la diversión no es necesariamente política. En su reciente y agria refriega por definir quién deberá asumir el costo de la quiebra fiscal del Estado, quién tiene que pagar más impuestos, quiénes serán los beneficiarios de los mismos y quiénes las víctimas propiciatorias, el príncipe, la aristocracia y sus vasallos parlamentarios arrojaron a un lado la política; dejaron el carnaval de los animales y redujeron a la población el papel de espectadora –cada vez menos pasiva y muda, pues a la distancia se observa su movimiento y se escucha, <em>in crescendo</em>, su rencoroso malestar– de sus primitivas desavenencias.</span></p>
<p><span lang="ES-MX">Mientras duró el ríspido proceso legislativo de los gravámenes, las elites dejaron el agua bendita, chapotearon y se arrojaron su propio <em>fango biológico</em>. Todos se sintieron traicionados y buscaron venganza. Sin desdoro se regodearon con singular alegría <em>barriobajera</em>; se quitaron las máscaras y desnudaron públicamente sus desvergüenzas. Ante el violento rechazo de las hordas de los 422 consorcios para que pagaran algunos centavos en impuestos que de todos modos no pagarán, Calderón, Carstens y los legisladores <em>prianistas</em> los acusaron de eludir su pago y sólo cubrir el 1.7 por ciento de una tasa de 28 por ciento –85 mil millones de pesos en lugar de al menos 850 mil millones–. En 2008 y 2009 los Slim, Azcárraga, Servitje, Salinas Pliego y otros parásitos se “ahorraron” 1 billón de pesos en impuestos.</span></p>
<p><span lang="ES-MX">Calderón se rasgó las vestiduras. Lloriqueó como un ebrio amante despechado. Dijo que las empresas que más ganan “rara vez pagan impuestos”. Les reclamó que cumplan con su obligación de cooperar con las finanzas públicas, ante la gravedad que viven en municipios, estados y federación. Se lamentó: </span><span lang="ES-MX">“No hay cosa que más duela, lastime y entristezca a un gobernante que tener que pedirle a la población [otro] esfuerzo recaudatorio para poderle evitar un riesgo mayor al país”. Como un lastimoso mendicante, con la <em>Patética</em> de Tchaikovsky como fondo musical, corrompiéndose él mismo y a la investidura que ilegítimamente representa, el “líder del año”, según la <em>gusana</em> revista <em>Latin Trade</em>, reculó, se postró y les imploró “que paguen aunque sea una parte”, lo que sea su voluntad. En una arrepentida resaca de su berrinche quiso sobarles el lomo y los exoneró: dijo que sí pagan gravámenes y amargamente culpó a las leyes fiscales de sus bajas y escrupulosas contribuciones. En la <em>granja de los animales</em> legislativos, el <em>prianismo</em> parodió una rebelión ante la escandalosa villanía de la banda de los 422; histriónicamente gritaron que no clavarían más puñales impositivos en el mancillado cuerpo del pueblo.</span></p>
<p><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p><span lang="ES-MX">En la granja de enfrente, el cártel empresarial reaccionó “como perritos de Pavlov” (<em>dixit</em>, José Saramago). Armando Paredes (Consejo Coordinador Empresarial), Ricardo Salinas (TV Azteca, “amigo” de los Salinas, y que asaltó y se robó el canal 40, pontificado por Fox), Valentín Díez Morodo (de los hombres de “negocios”, premiado en 2008 por la  Universidad Anáhuac, regenteada por los <em>magnates</em> <em>de cristo</em>, del pederasta Marcial Maciel), </span><span lang="ES-MX">Miguel Marón (Cámara Nacional de la Industria de la Transformación) y demás, arrojando espuma entre sus afilados colmillos, dijeron que sí deducen y pagan las sobras que les obliga la agujereada ley tributaria (aulló Salinas Pliego: “¿De qué vive el gobierno si no es del Impuesto Sobre la Renta, quién [lo] paga?)”; incriminaron razonablemente al Ejecutivo y al Legislativo por derrochar y saquear al erario con al gasto corriente; les exigieron austeridad en la insultante vida de jeques que se pagan con los impuestos. Reclamaron más impuestos para los pobres y menos para ellos, según porque afecta su “competitividad” y, sin duda, sus obscenas ganancias. De tocar sus bolsillos, chantajearon con la apocalíptica menor inversión y crecimiento y más desempleo; amenazaron con transferir los impuestos a los precios, lo que provocaría mayor inflación. El tufo neogolpista del echeverrismo y el lopezportillismo.</span></p>
<p><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p><span lang="ES-MX">¿Qué quedó después del proceso legislativo, acallados los <em>tambores de guerra</em> y asentadas las <em>fétidas aguas biológicas</em>?</span></p>
<p><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p><span lang="ES-MX">1) La impávida y descarada evidencia de la elusión y evasión impositiva realizada por la oligarquía que, en parte, explican su acelerada y brutal concentración de la riqueza, fomentada, tolerada, solapada y legalizada por los ejecutivos y legisladores priistas y panistas que, a su vez, depredan, saquean y se corrompen con las finanzas públicas y las riquezas de la nación. Como llaga queda el adeudo por 1 billón de pesos de la mafia de los 422 que quizá no pagarán; su monstruoso cinismo, abuso, impunidad, las turbias componendas entre los poderes económico y político.</span></p>
<p><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p><span lang="ES-MX">2) El mayor envilecimiento, descrédito y deshonra del Ejecutivo y el Legislativo, las instituciones, el régimen de partidos, la política, esa cosa que llaman “democracia” y la nación, que no ocultan el desprecio que les merece la mayoría y le niegan los mecanismos legales para defender sus derechos, elementos que no son más que algunas de las manifestaciones de la crisis y el avanzado nivel de descomposición del sistema político mexicano. Con la aprobación de la ley de ingresos, el perredista Pablo Gómez señaló: “El poder político se arrastró ante los ricos”. Su par Carlos Navarrete agregó: Calderón “abdicó ante los poderes fácticos del país”. Se equivocan. Ni se “arrastraron” ni “abdicó”. Calderón acusó a la oligarquía de evasora, pero sólo le pidió más donativos y nunca propuso aplicar la ley fiscal ni reformarla para acabar con esas prácticas. Sabe que a ellos les debe su espurio mandato y sigue fielmente la línea trazada desde Miguel de la Madrid, refrendada por Fox: el gobierno es de y para los <em>hombres de presa</em>. El poder es de aquéllos, y los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial <em>prianistas</em> son sus siervos y cancerberos. El “motín” legislativo sólo fue un gesto bufo.</span></p>
<p><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p><span lang="ES-MX">La mayoría senatorial vive cómoda con su vasallaje ante el Ejecutivo y usufructúa al máximo el botín de su puesto. Los aprendices de diputados se mostraron aventajados en la traición y el servilismo ante el presidente y la oligarquía. La subordinación legislativa al Ejecutivo permanece intacta. Florece la estructura despótica del presidencialismo y la democracia vive como ficción mercadotécnica. Desde el principio, Calderón se arrojó a los brazos oligárquicos. La mayoría de los congresistas fue elegido por sus partidos por su falta de escrúpulos –las ocho diputadas que escondieron bajo sus faldas a sus suplentes y ahora les “cedieron” sus puestos, como son, Laura E Ledesma y Kattia Garza (la fámula de Televisa) del PVEM, o la priista Carolina García, a favor del <em>pirruri</em> Alejandro, hijo de Alfredo del Mazo, son algunos ejemplos–, como degradada mesnada jugosamente recompensada, sólo para que gruñan, devaneen y usen pies y manos, no para que, pretenciosamente, aspiren a pensar, hacer política o sientan algo por sus electores y la sociedad. Sus líderes, que no fueron elegidos por los votantes, sólo representan sus intereses, los de su tribu y los de las elites que se encargarán de los negocios cortesanos.</span></p>
<p><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p><span lang="ES-MX">3) La mayor inequidad tributaria y la traición a sus respectivos votantes y a las mayorías a quienes apuñalaron con un cúmulo de nuevos y más impuestos. No aprobaron las limosnas de 2 por ciento para el vulgo, pero sí el saqueo de sus bolsillos con al menos siete puntos porcentuales con el Impuesto al Valor Agregado (IVA), telecomunicaciones, el impuesto a la renta y los depósitos en efectivo. Además, obligarán a los contribuyentes a dormir con Hacienda que los vigilará más y podrá quitarles sus ahorros asociados a seguros de vida y aportaciones voluntarias complementarias equivalentes a 20 salarios mínimos anuales. Si es miserable y pobre (gana menos de </span>10 mil 300 pesos), <span lang="ES-MX">súmele al 15 por ciento de IVA otros cinco puntos más en gravámenes. Si es <em>clasemediero</em> y percibe más de dicho salario, agréguele al IVA y su impuesto a la renta, un máximo de 28 por ciento, según el rango impositivo donde se ubique, añádale siete puntos adicionales.</span></p>
<p><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p><span lang="ES-MX">¿Alguien es ingenuo para pensar que fue suficiente? También tendrá que esperar mayores precios en los bienes y servicios públicos (electricidad, gas, gasolinas, agua, etcétera). Peores servicios públicos (educación, salud, etcétera). Y mayor inflación, porque los caritativos <em>hombres de presa</em> le regalarán el alza de impuestos que les corresponden. No le dirán nada pues se ruborizan como vírgenes vestales: los recibirá en los precios de los productos que les puedan comprar.</span></p>
<p><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p><span lang="ES-MX">Para resarcirse de las<em> puñaladas</em> traperas impositivas, tendrán que alimentarse menos o comprar bienes de menor calidad, castigar su bienestar y calidad de vida. Mientras no derriben a los neoliberales, la población, mientras viva, sólo tendrá asegurada la muerte, cara en su pago, el pago de impuestos y la condena a la explotación capitalista, la pobreza, la miseria. Su degradación.</span></p>
<p><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p><span lang="ES-MX">Todo <em>copeteado</em>, gracias a la patriótica felonía del Ejecutivo y el Legislativo. Sin rubor, el bien cebado y <em>mofletudo</em> diputado priista </span>Francisco Rojas dijo: “Su partido asume los costos políticos de apoyar alzas en impuestos, ante la necesidad de privilegiar el interés de México”. El <em>neofacho</em> <em>santurrón</em> senador panista Gustavo Madero remató: fue “<span lang="ES-MX">un proceso ejemplar de deliberación, de ejemplar unidad, de institucionalidad”; salimos “unidos como un solo hombre hacia adelante para poder apoyar a nuestro gobierno, a nuestro presidente Felipe Calderón, para apoyar a México y a todos los mexicanos”.</span></p>
<p><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p><span lang="ES-MX">Su procacidad es mayúscula porque saben que la sociedad no tiene forma de cobrárselos, más que arrasándolos. ¡Así sueñan con la reelección!</span></p>
<p><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p><span lang="ES-MX">4) Pero los intereses de “México”, la “patria” y los “mexicanos” apenas alcanzan para ellos y la mafia de los 422. Porque ellos no se someterán a la “austeridad republicana”. Porque no eliminaron las normas que permiten a la oligarquía la evasión, elusión y corrupción impositiva; mantuvieron los regímenes especiales de tributación; redujeron el pago de los adeudos fiscales incluidos en la consolidación de las grandes empresas, de 60 por ciento que proponía Calderón a 25 por ciento, y con su “creatividad” contable podrán desaparecerlos; exentaron de pagos a la renta a las destructoras empresas inmobiliarias; no aplicaron el hipócrita impuesto a las trasnacionales tabacaleras; les garantizaron el anonimato a los evasores. Por si no fue suficiente, para acabar con los rencores oligárquicos y cauterizar heridas, </span>Manlio Fabio Beltrones se puso espléndido: logró que el Congreso les regalara (condonara) 5.6 mil millones de pesos en impuestos, durante dos años, a T<span lang="ES-MX">elevisa, Nextel, Telcel, Usacel y Telefónica, que depredarán las telecomunicaciones de banda ancha.</span></p>
<p>Los legisladores no eliminaron la crisis fiscal del Estado. No eliminaron el mito del balance público equilibrado ni ampliaron el gasto estatal. Impusieron una política tributaria procíclica y no anticíclica (más consumo, más inversión, menos impuestos), justo cuando se anunció el desplome económico de 6.4 por ciento en el tercer trimestre del año y crecen como hongos los desempleados.</p>
<p>Pero hicieron “patria”; salvaron a “México” y a los “mexicanos”.</p>
<p>¡Ave <em>Césares</em>, los que van a morir los saludan!</p>

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		<title>La propuesta para el estancamiento y el desempleo</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Oct 2009 06:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[El programa económico que Felipe Calderón y sus Chicago Boys aplicarán para 2010 y lo que resta de la segunda y desastrosa pesadilla panista evidencia que son ortodoxos hasta la ignominia. Muestra que prefieren morir antes que arrojar a la basura sus rancias, desacreditadas e inútiles recetas neoliberales. Si poco hicieron –en realidad nada, más [...]]]></description>
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<p class="MsoNormal"><strong><span lang="ES-MX">El programa económico que Felipe Calderón y sus <em>Chicago Boys</em> aplicarán para 2010 y lo que resta de la segunda y desastrosa pesadilla panista evidencia que son ortodoxos hasta la ignominia. Muestra que prefieren morir antes que arrojar a la basura sus rancias, desacreditadas e inútiles recetas neoliberales. </span></strong></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><span id="more-745"></span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Si poco hicieron –en realidad nada, más allá de la simulación–, a regañadientes, mal, temporalmente y con fracasados resultados durante el brutal desplome económico de 2009, la peor recesión registrada desde la década de 1930, para el periodo 2010-2012 pretenden retornar a su postura de hombres apacibles que les caracterizó hasta y durante la crisis. A la vigencia del Estado <em>autista</em>, que dejará que la economía y la sociedad salgan de su estado comatoso y se recuperen como puedan, según la lógica tiránica de la “mano invisible” de la jungla del “mercado” libre, que supone que naturalmente, sin la interferencia pública, se purgará el sistema –los que no sean “competitivos” tendrán que desaparecer– y todo se arreglará automáticamente. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Al regreso de la economía de la parálisis, las ganancias financieras y la concentración de la riqueza, de escasos empleos, el deterioro de los salarios y el ensanchamiento de la pobreza y la miseria. La reactivación no será responsabilidad de Calderón y su equipo ni de la “creatividad” empresarial. Tampoco del Congreso, que aceptará la propuesta calderonista. Dependerá de la recuperación estadunidense y sus importaciones mexicanas. El mercado interno seguirá vegetando en su estancamiento. Hasta que dios se apiade de su desastre.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">La recesión de la década de 1930 tuvo al menos dos virtudes: una fue que marcó el fracaso de la doctrina del “mercado libre” justificada por los economistas neoclásicos, los Salinas, Aspe, Zedillo, Ortiz o Carstens de esa época; la otra fue que estimuló la decidida intervención del Estado como administrador de las deficiencias del mercado, promotor del desarrollo y garante del bienestar. Con la política fiscal activa y más equitativa (en escala ascendente se impusieron mayores impuestos a quienes más ganaban para financiar la expansión del gasto social y la inversión productiva) y la monetaria (bajas tasas de interés), de corte keynesiano, el Estado atenuó las crisis<span style="color: red;"> </span>ampliando el consumo y la inversión pública y privada, y promovió el crecimiento y el pleno empleo de la posguerra y mejoró la calidad de vida de la población. El déficit público fue aceptado para alcanzar esos propósitos. Dicha recesión permitió a México desembarazarse del librecambismo que lo condenaba al atraso típico de las naciones especializadas a la exportación de materias primas y posibilitó, con la participación del Estado, avanzar en su industrialización, aunque los beneficios del desarrollo se concentraron en los empresarios y los sectores medios. Sin embargo, la reacción neoliberal encabezada por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, a la que se sumó la derecha mexicana, de Miguel de la  Madrid a Calderón, reinstaló el pasado. Volvió a entronizar la doctrina del “mercado libre” promovida por Milton Friedman y los <em>Chicago</em> <em>Boys</em>. Se regresó a “<span>la sumisión del hombre a las fuerzas impersonales del mercado”, según </span>Friedrich von Hayek, uno de los ideólogos de <span>francmasonería </span>conservadora. Emasculó al Estado, disminuyó su tamaño y desmanteló la estructura de bienestar; redujo su gasto y los impuestos a las empresas y sectores de altos impuestos y aumentó los del consumo. Le impuso el dogma del equilibrio fiscal y limitó su papel a simple guardián de la acumulación privada de capital y la estabilidad política.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Por necesidad, un gran número de gobiernos se vieron obligados a hacer a un lado el manual antiestatista, al menos un tiempo, y volverse keynesianos para intervenir el mercado, sobre todo el financiero, reducir los réditos y los impuestos y ampliar el gasto y el déficit público, en los niveles y el tiempo que sean necesarios, para enfrentar la grave recesión de 2008-2009 e impulsar la reactivación. La consigna es estimular la demanda. Pero nuestros neoliberales se han mantenido fieles a sus creencias. En 2009 elevaron mezquinamente el gasto, aunque rápidamente lo recortaron, lo que terminó por derrumbar el consumo y la economía, además de fortalecer el desempleo. Así, México registra una de las peores recesiones del mundo. Lo que quiso ser anticíclico se volvió procíclico. Lo peor de todo es que, sin evidencias sólidas de que la crisis haya tocado el fondo del <em>pozo</em> ni cuánto tiempo permanecerá en él, para 2010-2012 diseñaron un programa cuyos objetivos nada tienen que ver con la reactivación, el crecimiento, la reabsorción de los desempleados y la creación de nuevos empleos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Los tecnócratas regresarán a su infecunda tarea iniciada desde 1983: bajar la inflación de 4.3 por ciento en 2009 a 3.3 por ciento en 2010, y 3 por ciento en 2011-2012; y eliminar el déficit fiscal, de 2.9 por ciento en 2010 a un balance cero en 2012. En 2009 será de 2.1 por ciento. Es cierto que proponen un modesto crecimiento de 3 por ciento, 4 por ciento y 4.2 por ciento para 2010-2012, luego del desastre de este año (-6.8 por ciento o más).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><span> </span></span></p>
<h3 class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">¿Cómo pretenden alcanzar esas contradictorias metas? </span></h3>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Porque la reactivación requiere fomentar el consumo y la inversión pública y privada. La desinflación y el equilibrio fiscal, su contención. Oficialmente, el banco central mantendría bajas las tasas de interés en 2010, 4.5 por ciento en promedio anual la nominal y 1.2 por ciento descontando la inflación, similar a este año y cuyo bajo nivel, sin embargo, no logró evitar la caída del crédito ni de la economía ni tampoco el alza de la insolvencia de pagos de los deudores. La incertidumbre que priva entre las empresas y las personas, el desempleo o el temor a él, entre otros factores, explica la parálisis crediticia y la ineficacia de los bajos intereses. Esa situación no cambiará significativamente en 2010 para reanimar el consumo y la inversión por esa vía. Si el Banco de México eleva los réditos se agravará el problema. La dificultad está en otro lado, donde los tecnócratas ni el Congreso hacen nada para remediarlo: la voracidad bancaria y de las empresas que operan con préstamos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">El esfuerzo para reducir la inflación descansará en otras medidas: una es mantener baja la paridad, que pasaría de 13.6 pesos por dólar en 2009  a 13.8 en 2010. Una depreciación nominal de 1.5 por ciento, menos de la mitad de la inflación esperada (3.3 por ciento). El atraso cambiario, que sobrevaluará la moneda, será reforzado con una mayor reducción de los aranceles. Ambas medidas podrían reducir el monto de las importaciones y de los precios internos, si es que no aumenta las tarifas internacionales y las grandes empresas que las compran no las venden más caras localmente como siempre sucede. Si es así, todo será en vano. Pero en caso de que sean exitosas tales decisiones, tienen otros efectos nocivos: la compra de bienes importadores sólo beneficiará a los productores extranjeros; los nacionales resentirán su entrada, que afectará la demanda de sus productos y su producción, y los puede llevar a la quiebra; no beneficiará la reactivación ni generará más empleos y provocará un creciente déficit comercial y corriente de la balanza de pagos que tendrá que ser financiado con mayor endeudamiento externo o la contención de la demanda interna. Si suben los réditos externos se complicarán las cosas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Otro instrumento desinflacionario será la contención de los salarios, cuya alza en 2010 será de 3.3 por ciento-5 por ciento, 1.76-2.13 pesos más diarios para los mínimos y 3.54-4.29 para los otros. Ello no recuperará su poder de compra perdido en 2009. Una inflación más alta a la esperada ampliará su retroceso. Ése es el ingrediente necesario para el éxito de la baja de precios. Y aunque la inflación sea igual al aumento salarial y éstos no pierdan estadísticamente más su capacidad adquisitiva, de todos modos el consumo caerá más por los impuestos y el alza de las tarifas de los bienes y servicios públicos que se aplicarán. Ellos serán inflacionarios. La represión salarial ayudaría a controlar la inflación, pero no mejorará el consumo para estimular la demanda, la producción y la reactivación. En cambio, perjudicará más las condiciones de vida de la mayoría y su alimentación e incrementará su pobreza y miseria.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">El gasto público tampoco será anticíclico, porque Calderón y Agustín Carstens proponen recortes brutales para lograr el equilibrio fiscal. El gasto real programable caerá 1.4 por ciento y la inversión 0.8 por ciento, o más si no se reducen más en 2010. Todos los egresos resentirán su caída, la educación, la salud, el laboral, el agropecuario y demás. Todos, salvo los insultantes salarios y prestaciones de la elite política, los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial que por todos los medios saquean al Estado, los recursos destinados a la represión, al pago de la deuda pública interna y externa, y al pago de los empresarios que como <em>sanguijuelas desangran</em> al erario.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">¿Cómo entonces se pretende lograr un crecimiento de 3 por ciento, que apenas crearía 200-300 mil empleos, menos de la mitad de los perdidos en 2009 (cerca de 1 millón) y los requeridos en este y el próximo año de las 2 millones de personas que se incorporarán por primera vez al mercado laboral?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">De dos formas: entregando las riquezas de la nación, la petrolera, la eléctrica, la infraestructura, a la depredación de los grandes empresarios internos y externos; y esperando que se recupere la economía estadunidense.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Sólo un individuo será feliz en ese escenario: Felipe Calderón. Porque le permitirá ejercer su altruismo clerical: el socorro a los miserables. Y porque el ejército de delincuentes se agrandará inevitablemente ante la falta de empleos y los avaros salarios pagados por los <em>hombres de presa</em>. Gracias a ellos, podrá seguir practicando su deporte favorito: la cacería humana. Su éxito se medirá por la altura de la pila de cadáveres y por la saturación de las hincadas cárceles. Es obvio que en ellas no estarán ni las elites políticas ni empresariales que hundieron a la nación. Todavía existen clases sociales.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>

<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Frevistafortuna.com.mx%2Fcontenido%2F2009%2F10%2F15%2Fla-propuesta-para-el-estancamiento-y-el-desempleo%2F&amp;title=La%20propuesta%20para%20el%20estancamiento%20y%20el%20desempleo" id="wpa2a_10"><img src="http://revistafortuna.com.mx/contenido/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Del estancamiento a la depresión</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Sep 2009 06:00:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[A Felipe Calderón le pasó lo mismo que a los enanos: se volvió decrépito antes de crecer. Como en el caso de Vicente Fox, la Presidencia le quedó lastimosamente grande. Sobre las espaldas de ambos gravitará un nefando hecho histórico: el colapso del proyecto de nación de la extrema derecha que llegó de la mano [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[
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<p><strong><span lang="ES-MX">A Felipe Calderón le pasó lo mismo que a los enanos: se volvió decrépito antes de crecer. Como en el caso de Vicente Fox, la Presidencia le quedó lastimosamente grande. Sobre las espaldas de ambos gravitará un nefando hecho histórico: el colapso del proyecto de nación de la extrema derecha que llegó de la mano de los priistas al poder desde 1983 y que fue heredado a la confesional panista, con el objeto de llevarlo hasta sus últimas consecuencias, el cual ha sido impuesto y subsistido a <em>golpes de hacha</em>, indivisiblemente montado, a horcajadas, en el autoritario político presidencialista y la bestial acumulación capitalista neoliberal, propiciada por la excluyente dictadura del mítico “mercado libre” global, mundialmente quebrado.</span></strong></p>
<p><span lang="ES-MX"><span id="more-690"></span><br />
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<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Cesarista</span></p>
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<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">El mandato calderonista apenas duró 18 meses, lapso en el cual nunca pudo disfrutar las disminuidas mieles de su satrapía. Ese efímero periodo fue más que suficiente para evidenciar su minúscula estatura política. No sólo careció del talento necesario para disolver el estigma que le acompañará hasta el final: la certeza de un amplio sector de la sociedad de que su ascenso a la Presidencia fue consecuencia de un golpe de Estado “técnico”. Políticamente fue incapaz de legitimarse y consolidarse a través de las dos únicas vías posibles que tenía enfrente y que motivaron a parte de los electores a rechazar al despotismo presidencialista y neoliberal priista, alejarse visceralmente de una izquierda oficial desdentada, que hace tiempo abjuró del radicalismo anticapitalista, e inclinarse ingenuamente por el desvarío panista del que hoy reniegan: la destrucción del viejo orden autoritario y la apertura de las puertas de la democracia, el desmantelamiento del modelo neoliberal y su reemplazo por una economía socialmente incluyente.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Como recuerda la periodista Claudia Herrera, Calderón dijo en 1997: “O somos capaces de generar un gobierno humanista, democrático o participativo, o sea panista (<em>sic</em>), o seremos una alternancia de paso, un mero corrector transitorio y parcial de administraciones públicas que nada dice de diferente y mejor a los ojos de los ciudadanos” (<em>La Jornada</em>, 1 de septiembre de 2009). No sé si el michoacano pensaba en ese momento lograrlo por medio del arraigado clericalismo panista. Si fue así, su perorata estaba de antemano condenada al fracaso, al sustentarse en un principio falso: ¿cuándo ha sido “humanista, democrático y participativo el catolicismo y el panismo? El pasado y el presente de uno –sobre todo la iglesia política– y otro siempre han estado íntimamente vinculados a las peores causas nacionales e internacionales.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Lo que sí es claro es que Calderón, en lugar de avanzar hacia delante como exigía la sociedad, buscar consensos para mejorar sus márgenes de gobernabilidad, negociar el cambio, prefirió recular y cerrar las puertas democráticas; distanciarse de la población y convertirse en un mandatario virtual; enclaustrarse en la soledad del cesarismo, ciudadela resguardada impunemente por los desprestigiados sables con quienes impone gradualmente el anticonstitucional estado de excepción, pontificado por la mayoría congresista y la  Suprema Corte, cuyos responsables se desempeñan más como cortesanos que como ministros, al lisonjear las pasiones del soberano, al velar con más celo su conveniencia que las leyes; reforzar las murallas neoliberales para proteger los intereses de las elites que lo encumbraron; aterrorizar a la población con el miedo a la inseguridad, inventarse una guerra contra la delincuencia, donde se comporta como un dios sediento de sangre y los militares y las fuerzas represivas tienen derecho para matar a los excluidos generados por su propia política económica y el modelo neoliberal; cercenar las conquistas sociales y los derechos ciudadanos, tarea en la que es acompañado por sus bárbaros conservadores, la iglesia, los priistas, los <em>verdes</em> y demás fauna, como lo testifica su cruzada en contra del aborto o la diversidad sexual; y fecundar el germen de su zozobra.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">¿Ésa es “la transición mexicana. El pasado no termina de morir y el futuro no ha terminado de nacer”, y que el Partido Acción Nacional tiene qué “consolidar”, según dijo el atolondrado Manuel J Clouthier Carrillo?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Para usar las palabras de Herodoto, en <em>Los nueve libros de la historia</em>, Calderón fue cegado por el cielo, que le quitó el acierto. Se ha comportado como un príncipe de menguado juicio y de ira desenfrenada. Como un gobernante necio e injusto. Nunca supo entender un enigma: donde alcance la prudencia política y no es menester la mano armada ni el autoritarismo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">El fracaso panista en las recientes elecciones, que llevó a la pérdida de su presencia en la Cámara de Diputados, es el resultado de esa forma de gobernar. Es la síntesis de los pobres resultados en uno de sus principales objetivos, la lucha contra la inseguridad, que ha lastimado a la población; el naufragio del orden constitucional; los reiterados ataques a sus críticos; las tardías y equivocadas medidas anticrisis y la insensibilidad oficial ante los problemas sociales de la mayoría, ocasionados por el modelo y la profunda recesión inflacionaria y con alto desempleo, terminaron por agudizar su descrédito, incluso entre sectores de la derecha que le eran leales, así como la descomposición y el fin desastroso de su mandato, antes de llegar a la mitad del mismo. La ingobernabilidad, la violencia, la polarización social y la lucha de clases serán la norma.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">La debilidad política de Calderón es mayúscula. Sus márgenes de maniobra se agotaron y tendrá serios problemas para gobernar durante los tres años que le restan de gobierno. Si nunca tuvo una capacidad de liderazgo, ahora menos. La triste ceremonia de su <em>Tercer informe de gobierno</em> en Palacio Nacional –insoportable <em>rosario</em> de sus sentidos comunes–, fuertemente “blindado” por las bestiales fuerzas pretorianas del Estado Mayor Presidencial y los militares, acompañado básicamente por su séquito, simboliza su prematura soledad. Es cierto que siempre se vio obligado a compartir el gobierno con en el Partido Revolucionario Institucional. Pero ya no tendrá la ventaja que le concedía su lugar dentro del sistema político. Se invirtieron los papeles y ahora le toca ocupar el incómodo papel de los perdedores. Como la mayoría legislativa, sin duda los priistas, que comparten el mismo proyecto económico y el autoritarismo político, seguirán respaldándolo. Pero apenas lo suficiente. No para sacarlo del barranco, sino para asegurarle los <em>santos óleos</em>, arrancarle mientras llegan mayores concesiones, capitalizar los resultados, endosarle los próximos desastres y afianzar sus expectativas presidenciales. La corona es movediza. Tiene muchos pretendientes que no la dejarán caer en tierra. Sobre todo cuando se tambalea en la testa de los panistas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Un hombre cuerdo puede errar, pero también sabe enmendar oportunamente el yerro cometido. Ése no es el caso de Calderón. En ese escenario de precariedad, su convocatoria para llevar a cabo “cambios de fondo”, como si nada hubiera pasado, está condenada a perderse en el vacío. Ello no sólo en virtud de la ambigüedad en su contenido y los disímbolos intereses buscados por los partidos y los diferentes grupos sociales. De haberse emitido a principios del sexenio quizá el desenlace hubiera sido distinto. Pero la experiencia es chocante; nunca ha mostrado una voluntad política para el diálogo. Fox y Calderón enterraron el intento por reformar al Estado. Los calderonistas menospreciaron los resultados de la consulta energética y su contrarreforma impulsada y aprobada por los priistas, y la interpretaron torcidamente a su manera. Menosprecian las denuncias en contra de los abusos de los militares. Se aferraron a mantener y profundizar el modelo neoliberal y la ortodoxia estabilizadora ante las víctimas que pedían cambios. Manlio Fabio utilizó su foro anticrisis para placearse. ¿A quién puede interesarle seriamente su invitación, si nunca se ha sometido a los acuerdos alcanzados que no son los que él desea que legitimen sus políticas y su gobierno? ¿Quién puede confiar en la palabra y las intenciones de un gobernante en desgracia, que actúa a su libre arbitrio, desapegado del imperio de las leyes y la sociedad? ¿Quién puede confiar en el sistema, sus partidos y en las instituciones que operan en el mismo sentido y que pretenden vendernos que eso es la “democracia” a la mexicana?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">El verdadero reto social es acabar con el neoliberalismo y el autoritarismo, pacíficamente o por cualquier medio, para entronizar la democracia participativa y un nuevo paradigma económico socialmente incluyente. El sistema no deja otras opciones, más que la resignación. El cambio no está en la agenda de la derecha panista y priista ni en la del bloque dominante. Tampoco en la de izquierda oficial, menos en su bloque entreguista, chantajista, <em>centavera</em>, clientelar, antidemocrática, pues su defensa del sistema y reacomodo dentro del mismo le ha redundado jugosos beneficios. Ni siquiera les interesa el estatismo que otros gobiernos se han visto obligados para salvar a sus burguesías. No quieren compartir ni las migas. Después de ellos, el diluvio.</span></p>
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<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">La propuesta calderonista y priista se reduce a tres aspectos: a) una falsa salida a la crisis fiscal. No promover una reforma fiscal seria, porque afectaría a la oligarquía, cuya atroz venganza puede destruir cualquier sueño o gobierno, sino crear la fórmula adecuada que permita trasladar a la mayoría los costos, ya sea con mayores impuestos y precios de bienes y servicios públicos. Su dilema es cómo quitarles la <em>encogida</em> <em>cobija</em> para mantener arropado al empresariado. Quiere despojar lo poco que les queda a los que viven milagrosamente; b) remozar la fachada neoliberal para tratar de reflotar al modelo; c) dejar que concluya el sexenio sin cambios profundos, administrar la crisis y sentarse a esperar la reactivación estadunidense para ver si, con suerte, arrastra al fardo de la economía mexicana.</span></p>
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<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Económicamente, el calderonismo será recordado como una pesadilla en tres fases. Una de año y medio, caracterizada por la economía del estancamiento, el escaso empleo, un mejor reconocimiento de la magnitud de la miseria-pobreza (50 millones de personas de los poco más de 70 millones) que había sido estadísticamente ocultada por Fox, pero sin hacer nada para enfrentarla, y el precario equilibrio macroeconómico. Donde la economía, subordinada a la inflación y el equilibrio fiscal, apenas creció 3.1 por ciento, y se derrocharon casi 75 mil millones de dólares generados por las exportaciones petroleras y poco menos de 100 mil millones de pesos recibidos por el gobierno federal. Otra de un lapso similar, definido por el desastre y el fin del calderonismo, donde la economía se desplomó hasta 10.3 por ciento en el segundo trimestre de 2009, -4.6 por ciento en promedio, alto desempleo, el crecimiento de la pauperización, el desdén y la instrumentación de una estrategia anticrisis equivocada que nada pudo hacer para impedir que el país se derrumbara en la peor crisis desde la depresión mundial de la década de 1930. El recorte de los réditos y la ampliación del gasto programable llegaron tarde y fueron mal aplicados. Una última que se extenderá hasta 2010, en la cual el país vegetará en la depresión y la descomposición económica y sociopolítica. Como bien señala Agustín Carstens, en lo único que le ha atinado, es que nuestra economía “no participará en la recuperación global pronosticada para 2010”. No podrá porque, primero, no existen certezas que se recuperará la estadunidense. Si lo logra, sus efectos benéficos para México se percibirían hasta 2011 o 2012. Después, porque el modelo capitalista neoliberal carece de las posibilidades de levantarse por sí solo de su <em>tumba</em>. <em>Vendió su alma al diablo del norte</em>. Carece del ahorro, la inversión y el consumo endógeno que le ayude. Ni siquiera tiene una burguesía emprendedora, creativa. Sólo puros <em>hombres de presa</em>, viles especuladores, <em>hienas</em> que sólo se nutren de los despojos del Estado y las riquezas de la nación. Y porque carece de dirigentes con el talento necesario para crear las estrategias necesarias que posibiliten salir del abismo en que nos arrojaron. Sólo tenemos puros fundamentalistas de la economía cuyos credos fueron arrojados al <em>basurero</em> de la historia con la crisis de 1929.</span></p>
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<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">La primera mitad del calderonismo fue reprobada por la realidad del crecimiento. Todo el sexenio tiene una calificación de 1.5 por ciento, en el mejor de los casos. Todo el ciclo de neoliberal panista, con 1.7 por ciento. Qué duda cabe: la ultra clerical panista resultó peor que la priista.</span></p>
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<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Será más fácil esperar el colapso completo del neoliberalismo y un festejo similar al bicentenario, antes de que se levante el <em>cadáver</em> del sistema.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Sería más saludable para la nación que la agonía a largo plazo.</span></p>
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		<title>Un modelo económico con políticos genéricamente intercambiables</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Aug 2009 06:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[Los signos de los tiempos actuales y por venir son ominosos para 50.6 millones de mexicanos pobres y miserables, así como para otros 25 o 30 millones de las variopintas “clases medias”, a quienes se les hundió el piso o se les desplomará en los meses subsecuentes. Primero, porque el reciente ajuste ortodoxo en el [...]]]></description>
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<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><strong>Los signos de los tiempos actuales y por venir son ominosos para 50.6 millones de mexicanos pobres y miserables, así como para otros 25 o 30 millones de las variopintas “clases medias”, a quienes se les hundió el piso o se les desplomará en los meses subsecuentes. Primero, porque el reciente ajuste ortodoxo en el gasto del Estado y los que podrían aplicarse antes de que termine el año, junto con el anunciado recorte en los subsidios y la amenaza del alza en los precios de los bienes y servicios públicos, con sus efectos inflacionarios, y los impuestos al consumo, deteriorarán aún más la capacidad de compra de las mayorías y agravarán el desempleo y los problemas de solvencia de los deudores.</strong></p>
<p class="MsoNormal"><span id="more-634"></span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Si la “política” antirrecesiva calderonista resultó un verdadero fracaso, tales medidas agudizarán la crisis y retrasarán la anhelada reactivación productiva. Ahora sólo queda <em>prender veladoras</em> para que se recupere la economía estadunidense y arrastre al <em>fardo</em> de la mexicana, ya que los calderonistas seguirán sin hacer nada serio para contrarrestar la recesión y sus costos. Después, porque las metas económicas aventuradas por <em>los</em> <em>Chicago</em> <em>Boys</em> de Hacienda y el banco central dejan en claro que no modificarán la estrategia neoliberal en lo que resta del desastre calderonista, por lo que el valor de la producción existente al inicio de la crisis y los empleos perdidos durante ella se recuperarán hasta 2012. Sólo nos recetarán nuevas medidas políticamente autoritarias. Finalmente, porque los priistas no harán nada por alterar las cosas que puedan revitalizar al agónico panismo y perturbar las alianzas que restablece con la oligarquía que aseguren su retorno a la Presidencia en 2012. Se presentan como la garantía de la continuidad neoliberal, de la contrarrevolución de los ricos contra los pobres.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">A pesar de los desastres, los calderonistas se obstinan en mantener intocado su realismo tragicómicamente irreal. Locuaz como siempre, Calderón se afana por encontrar signos de recuperación hasta debajo de las piedras. Más cauto, Barack Obama dice que podrían pasar varios meses más para que su país salga de la recesión, aun cuando la economía cayó 1 por ciento en el segundo trimestre del año, luego de la caída de 6.4 por ciento en el anterior. Con juicio reconoce que su política anticrisis, el billonario gasto público y la flexibilidad monetaria todavía no logran revertir la recesión que ya se extiende por 19 meses consecutivos. Con su singular brutalidad, Carstens nos dice que el despeñadero de nuestra economía pudo ser más dramático de no haberse aplicado oportunamente los “exitosos” remedios “anticrisis” calderonistas. Las mayorías deben de estar <em>brincando como enanos</em>, de pura felicidad, porque gracias a presteza y eficacia de nuestros obcecados y rancios monetaristas de Hacienda y el Banco de México y la turba clerigalla de Los Pinos también llevamos la misma cantidad de meses desplomándonos, hundiéndonos en una recesión inflacionaria con alto desempleo y aún no llegamos al fondo del <em>abismo</em> donde <em>estrellaremos la</em> <em>osamenta</em>.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Gracias a sus desacreditadas y fracasadas terapias <em>fondomonetaristas</em> vamos entre las peores recesiones, la de 1995, cuando la economía se desplomó en 6.2 por ciento, y la de 1932, cuando lo hizo en 14.8 por ciento. Gracias a ellos, el país registrará en 2009 uno de los peores desempeños del mundo, comparable al de Estonia, Letonia, Lituania, Hungría y otras naciones cuyos neoliberales, como los nuestros, se aferraron <em>apocalípticamente</em> al <em>cadáver</em> del neoliberalismo como si fueran los <em>ardientes</em> <em>clavos</em> <em>de Cristo</em>. La caída del segundo trimestre, entre 10 y 12 por ciento nos regresa a la época de la gran recesión de la década de 1930. Gracias a su hábil manejo de las crisis, Carstens y Guillermo Ortiz, que pronostican un derrumbe del orden de 6.5 por ciento a 7.5 por ciento para este año, la economía apenas registrará una recatada desviación de seis u ocho veces respecto de sus objetivos originales, cuando con Felipe Calderón aún desbordaban optimismo ante la “fortaleza” del país. Y aún se quedan cortos, porque el desfondamiento podría superar el 8 por ciento, con su avasalladora estela de desempleo, pauperización, delincuencia, rencor social.</p>
<p class="MsoNormal">
<h3 class="MsoNormal">¿Qué sería del país si no se hubiera realizado tan portentoso milagro?</h3>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Sin embargo, en pleno naufragio económico y una vez concluida la fiesta del “verso y el engaño” de la “democracia” electoral, que resultó una verdadera hecatombe para el guía de la <em>muchedumbre cristera</em>, los neoliberales dejan en claro que no sólo no cambiarán el rumbo, sino que ya empezaron sus nuevos <em>hachazos</em> en contra de la población. Los votantes les cobraron las afrentas. Con su rebelión, los redujeron a una minoría en la Cámara de Diputados. Les obligarán a postrarse ante los mercenarios legisladores priistas. Acabaron con su artificial legitimidad que era tan pírrica como la actual priista. Y allanaron el camino para eyectarlos de la Presidencia en 2012. Calderón instrumenta el símil de lo que el politólogo Guillermo O’Donnell llamó “la venganza social de la oligarquía contra la Argentina plebeya”.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">El neoliberalismo calderonista ha sido social y salvajemente excluyente, como De la Madrid, Salinas, Zedillo y el santurrón Fox. Entre 2006 y 2008, antes de iniciarse la hecatombe económica, el santiguado Calderón aumentó en 6 millones más a las personas arrojadas al <em>infierno</em> de la “pobreza de patrimonio” –como ahora se clasifica “científicamente” a los pobres y miserables damnificados por el capitalismo neoliberal–, de 44.7 millones a 50.6 millones. Si en 2006 había 14.4 millones de miserables en “pobreza alimentaria”, en 2008 los que nunca fueron invitados al banquete clerical-neoliberal calderonista pasaron a 19.5 millones. Los pobres 50 millones que fueron aceptados al banquete fueron en calidad de despojos. Para que la mitad de ellos, a cambio de 1 mil 900 pesos mensuales y sin prestaciones sociales, fueran <em>triturados</em> por la maquinaria económica y rindieran pingües ganancias que acrecentaron la acumulación de capital. La crisis, empero, obligó a los propios empresarios y los calderonistas a dar un manotazo más fuerte para redistribuir el menguado ingreso nacional desde los explotados a los explotadores, en aras de compensar la desfalleciente rentabilidad. Sin duda, la pauperización se amplió en 2009 y se robustecerá en 2010. Por el <em>designio de los</em> <em>dioses</em>, varios millones de pobres se convirtieron y se transformarán en miserables. Y una parte nada despreciable de sus sirvientes <em>clasemedieros</em> que fueron y serán arrojados por la borda para <em>aligerar el</em> <em>barco</em> de las utilidades, se sumaron y se agregarán al submundo de la pobreza.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Calderón y sus <em>Chicago</em> <em>Boys</em> se quitaron la máscara. Las mayorías serán sometidas a la renovada <em>mano dura</em> de la ortodoxia monetarista estabilizadora y del “mercado libre” y, si se inconforman a la <em>garra</em> de la <em>manu militari</em>. Pese a las experiencias, el ortodoxo recorte del gasto público en 85 mil millones de pesos tendrá efectos depresivos sobre la economía y atentará contra el empleo, los salarios y el bienestar social. La reducción en la obra pública y los subsidios, que no afectará la vida de jeques que se dan los calderonistas y los partidos ni tocará directamente a los empresarios, inhibirá el consumo y la inversión productiva; aumentará el desempleo y retrasará la reactivación y su ritmo. Si se aumentan los precios de los bienes y servicios públicos y los impuestos a alimentos y medicinas, abatirá el poder de compra de los que tienen ingresos fijos.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Sin el pudor de Obama, los calderonistas vuelven a pregonar a los cuatro vientos que la reactivación ya está a la vista. ¿En qué apoyan su “buena nueva”? Fundamentalmente en la supuesta gradual recuperación estadunidense en el segundo semestre de 2009, que le “sugiere” al banco central “que la economía mexicana podría empezar a registrar un cambio de tendencia a partir del tercer trimestre”, aunque luego se “cura en salud” y reconoce que “en caso de que la recesión global se prolongue, o de que las condiciones financieras en los mercados internacionales vuelvan a mostrar un deterioro significativo, el crecimiento esperado para la economía mexicana podría revisarse a la baja”, que “aún existe incertidumbre en cuanto a las consecuencias que podría tener la situación que actualmente atraviesan las principales empresas automotrices de Estados Unidos sobre los niveles de actividad de la industria automotriz mexicana” (<em>sic</em>), y que “una posible consecuencia de la crisis financiera que se vivió durante el ciclo actual es que el crecimiento potencial de Estados Unidos podría verse afectado, lo cual a su vez pudiese llegar a incidir en el potencial de crecimiento de México”. Es decir, nada depende de las políticas anticíclicas de Calderón, Carstens y Ortiz ni del mercado interno, el esfuerzo de los patrióticos empresarios, sino de los esfuerzos de la Casa Blanca, la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro. Aceptan su condición de cipayos. Implícitamente aceptan que las expectativas son confusas, inciertas, porque el comportamiento de las variables económicas estadunidenses aún no define una tendencia hacia la mejoría.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Plenamente ilegitimados, propondrán un paquete económico ortodoxo para 2010, centrado en la “disciplina” fiscal” y el control de la inflación. Se sugiere que el crecimiento para 2010 podría ser de 2.5 por ciento a 3.5 por ciento, tasas incapaces para volver optimista a alguien. Son reptantes. Equivalentes a un tercio de la requerida para generar los empleos que se necesitan. Aunque se lograra esa mediocre meta, la recuperación del valor del producto se alcanzará hacia mediados de 2012. El Banco de México estima que ese ritmo sólo crearía 200 o 300 mil nuevos empleos formales, contra los 635 o 735 mil que se perderían en 2009, es decir, cerca de 1 millón si se suman los esfumados en el último trimestre de 2008. Ellos se recuperarían también hasta 2012. ¿Qué sucederá con las 900 mil o 1 millón de personas que se incorporan anualmente por primera vez al mercado laboral? Nada se dice.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Si alguien se queja, allí estará la impunidad militar, la contrarreforma penal, el Estado policial, que avalan la criminalización de la protesta social, las detenciones arbitrarias, el allanamiento domiciliario, el espionaje, el atropello anticonstitucional de las constitucionalmente libertades ciudadanas. Ante la crisis y sus costos sociales, la caída de las remesas de los trabajadores migratorios que atenúan las carencias de sus familiares, la precariedad de las finanzas públicas que justificaron el recorte del gasto, los 3 mil millones de pesos que se desembolsarán con la creación de la cédula de identidad resulta digna de orates, con justa razón. Pero no en el escenario de un Estado policiaco y donde la política económica y el modelo neoliberal que sólo genera pobres, disconformes sociales y delincuentes, como única y paradójica forma de supervivencia.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Los calderonistas saben que sus políticas equivalen a ponerles los <em>clavos</em> a su propio <em>ataúd</em>. Pero la seguridad del sistema lo requiere. La elite dominante lo exige, la <em>facha</em> pequeña burguesía lo aplaude y los priistas los respaldan, al cabo serán sus beneficiarios.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Carlos Salinas de Gortari, de la extrema derecha priista y el fámulo de los capitales extranjeros, los organismos multilaterales y los depredadores empresarios autóctonos, impuso, con despóticos <em>garrotazos</em>, la fantasía de la “modernidad” neoliberal que quedó sepultada y desacreditada entre los escombros del peor colapso en 77 años, y preparó el terreno para que Zedillo entregara la administración del país a los resabios cristeros, de la reacción clerical decimonónica. Calderón ya <em>apesta</em> para la oligarquía y hasta para el clero católico que tanto recibió de él. Para salvar al engendro neoliberal y al Estado confesional, ya entregaron su <em>cabeza</em> a los priistas.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">El binomio autoritarismo neoliberalismo, que se necesita para subsistir, se volvió genéricamente intercambiable para el Partido Revolucionario Institucional y el Partido Acción Nacional, que desde Salinas se fundieron ideológica y políticamente en el PRIAN, con un solo amo: las elites dominantes. A ellas les da lo mismo quien vele por sus intereses.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">La composición del Congreso será adversa para los panistas en lo que resta del sexenio. En la defensa de los intereses de las elites dominantes, de la contrarrevolución conservadora, los priistas los respaldarán. Es parte de los oscuros juegos palaciegos que asegurarían su retorno a la Presidencia. Pero en la plaza pública se desmarcarán de ellos. No se harán copartícipes del desastre; <em>no cargarán al muerto</em>; no harán nada que pudiera <em>resucitar el cadáver cristero</em>; seguirán cumpliendo el papel de “árbitro” perdonavidas, empleando la política del chantaje que tanto éxito les ha dado.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Los priistas no impulsarán las reformas democratizadoras que requiere el país. No atentarán contra el neoliberalismo socialmente excluyente, pese a que saben que ya llegó a sus límites. Les puede resultar contraproducente para las alianzas que ya tejieron con la oligarquía mexicana, en contra de las mayorías. Usarán el Estado policiaco impulsado por Calderón.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Desdichadamente, el modelo no tiene “motores” para que algún día la economía recupere su tendencia histórica de crecimiento y una eventual mejoría en el bienestar social.</p>
<p class="MsoNormal">

<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Frevistafortuna.com.mx%2Fcontenido%2F2009%2F08%2F15%2Fun-modelo-economico-con-politicos-genericamente-intercambiables%2F&amp;title=Un%20modelo%20econ%C3%B3mico%20con%20pol%C3%ADticos%20gen%C3%A9ricamente%20intercambiables" id="wpa2a_14"><img src="http://revistafortuna.com.mx/contenido/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Calderonistas: caso de dislexia</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Jul 2009 06:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[Que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte. Eduardo Galeano El trastorno disléxico que padece Felipe Calderón y su equipo los lleva a observar “brotes verdes” entre la avalancha de pésimas noticias que cotidianamente arrasan al país. Por desgracia, nunca precisan dónde (¿en qué actividad productiva?, [...]]]></description>
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<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES-MX">Que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Eduardo Galeano</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> <span id="more-610"></span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">El trastorno disléxico que padece Felipe Calderón y su equipo los lleva a observar “brotes verdes” entre la avalancha de pésimas noticias que cotidianamente arrasan al país. Por desgracia, nunca precisan dónde (¿en qué actividad productiva?, ¿en México, en Estados Unidos, en la eurozona?, ¿en algún misterioso rincón del planeta que sólo ellos conocen?). Cuáles son esos supuestos retoños que atisban en el árido panorama económico local o mundial; aunque sólo sea para levantarle el ánimo a algún incauto que a estas alturas del sexenio todavía pueda creer en sus alucinaciones.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Ni las elites que lo encumbraron y que se han beneficiado de su “socialismo para los ricos y su capitalismo para los pobres” –para usar la expresión del escritor estadunidense Gore Vidal–, ni sus analistas, siempre ávidos de encontrar algún signo alentador en el aire, comparten su inútil y mercadotécnico optimismo. Al contrario, ellos vaticinan, con mejor sentido de la realidad, que en marzo-junio de 2009 se registró un estrepitoso derrumbe económico de 8.2 por ciento, el cual podría superar las dramáticas caídas observadas en el segundo, tercero y cuarto trimestres de 1995, que fueron de 9.2 por ciento, 8 por ciento y 7.1 por ciento, respectivamente, los peores desplomes desde 1932. Para el tercero y cuarto estiman una caída de 5.2 por ciento y 2 por ciento, que simple y llanamente representan la permanencia de la recesión, la cual se extenderá, al menos, hasta los primeros tres meses de 2010, con sus efectos nocivos sobre el empleo formal. En promedio anual, ellos proyectan una contracción de 6.3 por ciento para 2009. En 1995 fue de 6.2 por ciento. Sin embargo, probablemente sea similar a la calculada por los analistas de la <span style="color: black;">Organización</span><span style="color: black;"> para la  Cooperación y el Desarrollo Económico</span>: 8 por ciento. En cualquier caso, ambos datos están lejos de la contracción del orden de 2 por ciento estimada por el gobierno. El colapso de 14.8 por ciento de 1932 se asoma en el horizonte.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Como pronosticadores, los calderonistas han sido patéticos; como planeadores, una verdadera calamidad; como administradores, una auténtica y turbia nulidad protectora. Para el 2 de julio, 27 días después, en medio de un suspicaz silencio (¿proceso de blanqueo?), nadie sabe quién medra inescrupulosamente con los 1 mil 500 contratos de las guarderías subrogadas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), plagados de anomalías. ¿Secretos de Estado… mafioso, o Daniel Karam no tiene tiempo para esas minucias? Ni se han fincado responsabilidades penales a los autores intelectuales de la muerte de los 48 infantes de Sonora, sacrificados por un crimen de Estado, de los gobiernos que abjuraron dolosamente de sus responsabilidades constitucionales y los convirtieron en un botín de familiares, amigos o súbditos. ¿Se requerirá un asalto de la Procuraduría General de la República y los militares en los Pinos, en el IMSS, la Secretaría de Comunicaciones o el edificio de gobierno de Sonora para detenerlos? Eduardo Medina Mora prácticamente ya exoneró a la familia real y su séquito. Antes de iniciarse el proceso judicial ya afirmó que su infame muerte es un “delito no gravoso”. Sólo bastará desembolsar unas cuantas monedas, situación que, seguramente, no será compartida por los empleados menores, las víctimas propiciatorias. ¿Acaso sus padres esperan que la  Suprema Corte aplique la ley, si es que asume el caso? ¿Ya se olvidaron de sus resoluciones para Aguas Blancas, de Oaxaca o Lydia Cacho? Los <em>Pilatos</em> se <em>lavaron las manos</em>. La justicia en México es muda, sorda, ciega, retrógrada; excepto cuando se trata del proteger a quienes controlan el poder político y económico.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Los “brotes” no aparecen con la fe ni con la invocación de la suerte. La fe necesita que alguien le ayude para que los incrédulos se crean los prodigios. En el milagro de la multiplicación y el reparto de los panes y los peces, Jesús requirió el sigiloso apoyo de sus apóstoles, un panadero, un pescador o un mercader. Como diría el uruguayo Eduardo Galeano: “La buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca. Ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte”.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Para contrarrestar el desplome que aún persiste, reducir la duración de la recesión, atemperar sus costos y preparar el terreno para que realmente aparezcan los primeros “tallos verdes” de la reactivación, se requieren al menos tres condiciones básicas, que no se cumplen actualmente en México:</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">1) La sustitución de la artrítica <em>mano invisible</em> del “mercado libre” por la <em>mano visible</em> del Estado. La sustitución de la prioridad de la política económica centrada en la estabilidad de precios por una programa anticrisis de emergencia que privilegie la reactivación, el crecimiento y el empleo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Esto implica que el banco central abandone el objetivo de control de la inflación (su meta anual es de 2, 3 y 4 por ciento, y el uso del tipo de cambio como “ancla” desinflacionaria –su atraso o sobrevaluación–), y que Hacienda se quite la <em>camisa de fuerza</em> que representa el balance fiscal cero a ultranza. La política monetaria y fiscal tienen que ser agresivas, si realmente se desea acelerar la superación de la grave recesión que sufre la nación, lo que obligaría a los gobernantes neoliberales a <em>tirar al bote de basura</em> sus inútiles <em>recetas</em> monetaristas. Tiene que volver a estimularse la demanda interna, el consumo y la inversión física.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">La inflación tiene que pasar a un segundo plano para imponer medidas monetarias activas que vuelvan a estimular la demanda de crédito para el consumo e inversión productiva. Es cierto que el banco central ha reducido sensiblemente su tasa de interés de 8.25 por ciento en diciembre pasado a 4.75 por ciento en junio. Si se descuenta la inflación anualizada, dicha tasa es de cero por ciento desde abril y ligeramente negativa desde mayo. Pero esa medida –además de que fue tardía, ya que debió aplicarse desde hace al menos un año– no ha tenido hasta el momento los efectos esperados.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">El crédito vigente real total al sector privado no financiero empezó a desacelerarse sistemáticamente desde agosto de 2007, cuando creció a una tasa real anual de 27 por ciento. En marzo de 2009 se paralizó (sólo creció 0.6 por ciento) y en mayo cayó 3 por ciento. De diciembre de 2008 a mayo de 2009 se ha contraído 3.6 por ciento. En mayo de 2009 la tasa anual de los préstamos al consumo se desplomó 29 por ciento y 12 por ciento en lo que va del año. Los de las tarjetas de crédito, en 44 por ciento y 19 por ciento, y para bienes de consumo duradero, en 16 y 8 por ciento. El crédito a los servicios crecía 24 por ciento en agosto de 2007 y en mayo de 2009, apenas, 2 por ciento; en lo que va del año ha caído 4 por ciento. El recibido por las manufacturas se había reanimado entre octubre de 2008 y febrero de 2009, pero desde marzo empezó a reducirse otra vez. La minería y la construcción también reciben menos apoyos bancarios. El sector agropecuario, los pequeños y medianos productores no existen para los grupos financieros.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Los pobres resultados obtenidos por la política monetaria tienen sus principales responsables: los banqueros. Es indudable que ellos tienen que ser más cautelosos en los créditos otorgados, debido al aumento de las carteras vencidas y los problemas de pagos de los deudores. Sin embargo, los réditos que cobran son mezquinos. Gracias a ellos obtienen generosas ganancias. No siguen la tendencia descendente inducida por el banco central. El costo promedio de la captación (Cpp), la tasa de interés interbancaria de equilibrio (Tiie) o la de fondeo de los bancos oscilan entre 4 y 5 por ciento. Pero las que imponen a las tarjetas de crédito son de 41.8 por ciento; en promedio, a los préstamos hipotecarios de 14.8 por ciento, y las de las empresas, las más bajas, son de al menos 200 por ciento o 300 por ciento que el Cpp, la Tiie o la de fondeo, sin considerar otros costos adicionales. Los banqueros no sólo son los responsables de la parálisis del financiamiento, además de que, al cobrar esas tasas, aceleran la insolvencia de los deudores, sin descartar, desde luego, la corresponsabilidad de estos últimos. También son los calderonistas y los congresistas priistas y panistas que no han puesto límites a los banqueros ni los han obligado a reducir los réditos. Los ahorradores son los que cargan con los costos: los intereses recibidos son menores a la inflación, lo que equivale a la pérdida real de sus recursos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">En sus condiciones actuales, el sistema bancario representa un obstáculo para la reactivación y el desarrollo. Por tanto, es urgente regular otra vez sus operaciones activas y pasivas, obligarlos a reducir sustancialmente sus márgenes financieros y los réditos cobrados. No debe descartarse, asimismo, la nacionalización de algunos de ellos para controlar el mercado, además de recuperar la banca de desarrollo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">También debe forzarse al banco central a cambiar su estrategia desinflacionaria, basada en el atraso y la sobrevaluación cambiaria, que afecta a los productores nacionales, ya que se abarata artificialmente el precio de las importaciones. La devaluación nominal de la moneda observada entre octubre de 2008 y marzo de 2009 (46 por ciento, al pasar la paridad media de 10.1 a 14.7 pesos por dólar) se perdió parcialmente hasta junio (9.5 por ciento al bajar el precio del dólar a 13.3 pesos). La devaluación en nada benefició las exportaciones, pero sí dejó las secuelas inflacionarias, reforzadas por las ganancias especulativas de los empresarios por medio del mecanismo de los precios. Ahora, otra vez, el Banco de México permite la revaluación del peso. Países como Chile y Argentina han experimentado con una estrategia distinta, más exitosa: una política de tipo de cambio real alto para evitar su sobrevaluación, en aras de atemperar el ingreso de las importaciones y favorecer temporalmente al mercado local y las exportaciones. Es obvio que para que funcione la política monetaria y cambiaria tiene que ser complementada con otras medidas: el replanteamiento de la apertura comercial y la regulación y el desaliento de la entrada de los capitales especulativos, con impuestos significativos, encajes legales y tiempos de permanencia.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">No hay más que dos opciones: desinflación con estancamiento y desempleo, o crecimiento y empleo, tolerando un mayor nivel de precios, el cual se enfrentará reduciendo posteriormente el exceso de liquidez de la economía, la administración de los precios y el fomento de la producción interna, entre otras medidas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">El otro cambio urgente es el desechar el balance fiscal cero a favor del balance estructural. Aquél, en condiciones de bajos ingresos, obliga a reprimir constantemente el gasto programable (social y productivo), medida que refuerza la caída económica y la recesión. El segundo, en cambio, definiéndose una meta fiscal en el largo plazo (por ejemplo, cinco años), permitiría aceptar la ampliación del gasto no financiero y un mayor déficit en épocas críticas como la actual, con el objeto de convertirlo en un instrumento anticrisis. Un mayor gasto y un mayor déficit estimularían la demanda productiva con efectos multiplicadores hacia la cadena productiva, y el consumo con los empleos y los salarios pagados. El déficit sería después corregido, sin necesidad de reducir el gasto o en una menor proporción a su ampliación, ya que la reactivación mejoraría los ingresos (los impuestos a la renta y el Impuesto al Valor Agregado). Recientemente, el <em>chicago</em> <em>boy</em> Agustín Carstens mencionó la posibilidad de emplear el balance fiscal estructural. En Chile, por ejemplo, ya se aplica desde hace unos 15 años, y le ha permitido atenuar las devastadoras crisis internas y sistémicas. Los neoliberales mexicanos, cegados por su fundamentalismo, se han visto lerdos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Es obvio que las finanzas públicas tienen que reforzarse con una reforma fiscal para evitar que el gasto sea permanente reprimido. Pero no con cambios antisociales, por medio del IVA a alimentos y medicinas, como pretenderán hacerlo los calderonistas con el respaldo de los congresitas panistas y los beltronistas priistas. Esa medida agravará la regresividad fiscal, la desigualdad social; reducirá la capacidad de consumo de las mayorías y redundará en el atraso de la reactivación. Como dice el economista coreano Ha-Joon Chang, de la Universidad de Cambridge: son “monetaristas para los pobres y keynesianismo para los ricos”.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">La sociedad tiene que movilizarse para imponerle a los neoliberales una política fiscal progresista: que eleve el impuesto a la renta a las empresas y los sectores de altos ingresos, que actualmente es de 27 por ciento, en varios puntos porcentuales; que grave alto las ganancias financieras; que les reduzca los subsidios y las exenciones tributarias; que despetrolice la recaudación; que establezca mecanismos de sanción, destitución y juicios penales a la corrupción o el tráfico de influencias; que elimine los proyectos de impacto diferido en el registro del gasto, entre otras medidas, para reforzar el gasto público en inversión y bienestar social.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">El aumento del gasto programable real en 13 por ciento hasta mayo (5.7 por ciento si se excluye a Petróleos Mexicanos) ha sido insuficiente para contrarrestar la grave recesión. Más aún, sus efectos benéficos han sido contrarrestados por la caída del gasto federalizado en 11.8 por ciento y las aportaciones federales y los convenios de descentralización y reasignación en 2 por ciento, así como por el subejercicio del presupuesto. Lo peor de todo es que la reducción de los ingresos reales en 13 por ciento (petroleros, IVA y de la renta) probablemente obligará a los calderonistas a reducir el gasto o aumentar los impuestos regresivos, lo que retrasará la posibilidad de la recuperación económica.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">2) Que se reanime el mercado interno. No obstante, este motor está en <em>calidad de muerto</em>, debido a la pérdida de empleos formales: 697 mil 437 entre noviembre de 2008 y mayo de 2009, o 570 mil 819 en lo que va de este año; los permanentes destruidos son 309 mil 985 y 315 mil 187, de forma respectiva. Estadísticamente, los salarios reales contractuales han perdido 1.6 por ciento en su capacidad de compra, en promedio, y los mínimos, 1.4 por ciento. Ello implica menor capacidad de consumo, hecho agravado por el alto costo del crédito; el temor de la población a perder sus empleos que los obliga a cuidar sus pobres ingresos; los recortes salariales y en las prestaciones sociales impuestos –“solidariamente flexibilizados”– por una gran cantidad de empresas (desde luego, las ganancias son intocables); la tendencia declinante de las remesas observadas desde marzo de 2008. Para mayo pasado registraron una contracción anual de 19.9 por ciento; y seguirán cayendo en los meses subsecuentes.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Un consumo decreciente implica menores ventas y menor crecimiento. Para abril, las ventas comerciales anualizadas al menudeo se contrajeron en 5.8 por ciento y las mayoristas, en 15.7 por ciento. Y su tendencia es hacia un abismo más profundo. La creación de seguros contra el desempleo, las alzas salariales, el crédito más barato y la creación de empleos formales contrarrestarían la debilidad del mercado local. Pero eso no le interesa a los neoliberales que se apoderaron del poder; ellos le apuestan al otro motor.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">3) Que se reanime la economía estadunidense. Pero esa apuesta es como creer en la existencia del dios de los católicos. En junio subió la tasa de desempleo abierto en ese país a 9.5 por ciento, la más alta en un cuarto de siglo, al perderse otras 467 mil plazas. En mayo se habían esfumado 345 mil. Desde el inicio de la crisis han desaparecido 9.5 millones. El desempleo total acumulado suma 14.7 millones; en la eurozona (16 países), la tasa pasó de 9.3  a 9.5 por ciento. Los desmovilizados subieron en 273 mil más para superar los 15 millones, su mayor nivel desde 1999 cuando se inició la contabilidad de la región. Esos y otros datos son manifestaciones de que la recesión es robusta y que la reactivación está lejana, además que será endeble. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Las exportaciones totales anualizadas empezaron a decrecer en octubre de 2008 (6.4 por ciento). En abril se contrajeron 35.2 por ciento y en mayo, 32.8 por ciento. El petróleo crudo, en 20 por ciento, 60 por ciento y 54.4 por ciento; las extractivas en mayo han caído 30 por ciento y las manufactureras, 29 por ciento. Las agropecuarias empezaron a decrecer (4.5 por ciento) en ese mes. Su ligera mejoría en mayo no indica aún una tendencia hacia la recuperación. Las tendencias depresivas pueden complicarse en los siguientes meses.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Los neoliberales mundiales pagan las consecuencias de su modelo: trasladaron la demanda de sus bienes hacia fuera para evadir las exigencias de los trabajadores locales: mayores salarios, prestaciones sociales, estabilidad laboral. La recuperación, por tanto, no depende del mercado interno sino del exterior, si es que no se modifica la estructura del modelo. En el caso de México, su presente y futuro depende de la Casa Blanca, el Departamento del Tesoro y la  Reserva Federal, no de los Pinos ni de Hacienda o el Banco de México, que son simples administradores. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Entre recuperar la soberanía del desarrollo nacional y mantenerse como cipayos, los calderonistas prefirieron esto último. Como buenos fanáticos religiosos, le <em>prendieron velas</em> para que se recupere aquella economía y arrastre al fardo mexicano.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Lo único que sí florece abundantemente, para regocijo de Calderón, es la inseguridad, tarea en que se entretiene mientras se realiza el milagro económico. Gracias al mayor número de delincuentes, que él mismo genera, puede aplicarse en su terrorismo de Estado, en su estado de excepción que, sin desdoro, desnudó sus tentaciones despóticas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>

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		<title>Calderonismo: 18 meses económica y socialmente perdidos</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Jun 2009 06:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[Tantas veces la ha repetido que, al final, puede ocurrirle una tragedia, ser la única víctima de su propia guasa: quedarse como la única persona que realmente se crea su pulla, relativa a que la reactivación económica está a la vuelta de la esquina, que el aparato productivo saldrá de su estado comatoso en el [...]]]></description>
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<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Tantas veces la ha repetido que, al final, puede ocurrirle una tragedia, ser la única víctima de su propia guasa: quedarse como la única persona que realmente se crea su pulla, relativa a que la reactivación económica está a la vuelta de la esquina, que el aparato productivo saldrá de su estado comatoso en el segundo semestre del año. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"><span id="more-504"></span><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Desde luego, con un aparato productivo en calidad de desahuciado, se necesita sentirse demasiado simpático, suponer que se tiene una imaginación excesiva, o que ésta se le haya atrofiado, para seguir con esa retahíla, porque para los demás mexicanos, con justa razón, hace tiempo se les convirtió en chocantemente monótona. Quizá hasta para sus empleados. Por ejemplo, los de Hacienda o el banco central, por mencionar a los que, en cierto sentido, tienen alguna relación con algo que desde hace varios años se ha tornado difuso, al menos los nueve que abarcan la <em>oscuridad panista</em>: la conducción económica. Es obvio que no les queda más que festejar sus bromas, al cabo es el jefe. Pero según se observa, cada vez les resulta complicado, porque sus luminosas sonrisas han sido empañadas por las sombrías muecas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Peor aún, a Felipe Calderón le sucederá algo parecido al caro mito platónico de los católicos: terminará su sexenio esperando vanamente el <em>paraíso</em> <em>perdido</em>. No será para él esa tierra hartas veces prometida. En el mejor de los casos, lo más que podrá aspirar es que hacia mediados de 2012 la economía, en términos reales, apenas llegue a un valor similar al existente en el segundo trimestre de 2008 (poco más 9 billones de pesos), que apenas llegue al borde del abismo, en el nivel en que se encontraba cuando le quitaron violentamente <em>el piso</em> y se derrumbó en la tercera peor recesión en los últimos 77 años.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Su profundidad probablemente se ubicará entre las dos recesiones más dramáticas estadísticamente registradas, descontando las traumáticas épocas de inflexión histórica de las cuales se carece de registros, como la de la Revolución Mexicana, 1911-1920; la de 1995 (-6.2 por ciento), con Ernesto Zedillo, y la de 1932 (14.8 por ciento), con Pascual Ortiz Rubio, mejor conocido como <em>el</em> <em>Nopalito</em>. Felipe Calderón pasará a los anales como un contrareformador que quiso regresar el reloj de la historia hasta el conservadurismo decimonónico y terminó cosechando uno de los peores desastres, el primero del siglo XXI. Infelices parangones históricos. Esto gracias, primero, a la irritante pasividad de los calderonistas, que rayó en el autismo, quienes no hicieron más que en ridículo cuando las evidencias indicaban que el colapso internacional superaban los barruntos. Y, después, por su obsesiva decisión de aferrarse, hasta la ignominia, en los <em>clavos ardientes</em> de su fe en los rancios credos económicos, desacreditados y sepultados entre las ruinas, y sentarse a esperar la “mano invisible” del Godot dios (“mercado libre” arregle todo, algún día). Dejaron pasar la oportunidad de replantear la relación Estado-mercado y alguien tendrá que hacerlo en el futuro.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Gracias también a los gobiernos neoliberales priistas-panistas que desmantelaron la economía, las bases endógenas de la acumulación capitalista y el crecimiento fueron trasladadas hacia Estados Unidos (el sector exportador que depende de su ciclo económico); las engancharon como furgón de cola al tren estadunidense. Los gobernantes chinos hicieron algo parecido, pero inteligentemente, visionaria y exitosamente, hasta el momento: aprovecharon la voraz demanda de ese mercado, pero sin desmantelar su aparato productivo, el cual, por el contrario, se expande, se fortalece y gana competitividad mundial, más allá de las ventas externas de productos tradicionales, protegido por el Estado. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Mientras nuestros aprendices en la economía <em>vudú</em> oscilan entre alumnos-“socios” aventajados de las peores aventuras librecambistas y arruinados menesterosos, dignos de pena y de la aún más esclavizadora caridad pecuniaria para evitar el colapso definitivo del <em>siervo</em>-“socio” que se tragó el <em>sapo completo</em>, como los fracasados Carlos Menem, Alberto Fujimori o Augusto Pinochet, a los chinos se les vislumbra una potencia emergente, más sólida y, acaso prematuramente, como una nación que contribuirá a acelerar el ocaso de la hegemonía capitalista estadunidense, nuestro “socio”.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Con Zedillo, la superación de la fase recesiva del ciclo económico, desde el “pico” donde se derrumbó hasta el final en el valle, hasta el otro borde donde emergió, costó 12 trimestres, 48 meses, entre diciembre de 1994 y el último de 1997. La reactivación duró poco tiempo, sin consolidarse como un crecimiento sostenido, porque a finales de 2000 volvió a contraerse otra vez. En esta ocasión, la recesión foxista, de carácter clásico, duró siete trimestres (último de 2000 y el tercero de 2002), 28 meses. La crisis iniciada en 1982 fue más violenta; se requirieron ocho años para superarla.</span></p>
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<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Optimistamente, el costo de la nulidad calderonista costará, al menos, alrededor cuatro años y medio, 18 meses más perdidos económica y socialmente. La tendencia hacia la recesión se inició en el primer trimestre 2008, y acaso se llegará artificialmente al otro “pico” hacia mediados de 2012. Será hechizo porque, sin duda, los calderonistas abrirán la <em>llave</em> del gasto público, como tradicionalmente lo hicieron su momento los priistas y los foxistas, para “inflar” el nivel de Producto Interno Bruto y crear algunos cuantos empleos más en ese año, con el objeto de una ilusoria mejoría y tratar de evitar su derrota en las elecciones presidenciales. Ello si lo permiten las finanzas estatales, porque su situación en este y el siguiente año será ruinosa, y pueden colapsarse antes. Si así sucediera, marcarían la muerte anticipada de la reacción panista, ya que el país quizá se desmoronaría entre un peor caos económico, financiero y sociopolítico.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">La primera mitad sexenal calderonista arrojará un balance desastroso. Promediará una tasa anual de decrecimiento de poco más de 1 por ciento, con la cual será imposible ocultar el hundimiento de 8-10 por ciento de 2009. Sería como tratar de tapar un elefante con una hoja de parra. La segunda mitad no será significativa, girará alrededor de una mediocre tasa media anual de 3 por ciento. Posiblemente todo el sexenio sea del orden de 0.8 por ciento, sólo superada por la del mandato de Miguel de la Madrid, que fue de 0.3 por ciento. El priismo y el panismo de los ceros. Sólo serán superados por el <em>Nopalito</em>, cuando la caída fue 6 por ciento. ¡Hasta nuestro Bucaram, Vicente Fox, el de las tierras cristeras del bajío, arrojó mejores estadísticas: 2.3 por ciento!</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">En los nueve años del panismo se requerirán al menos 8.5 millones de nuevos empleos y sólo generarán 1.4 millones. Siete millones no encontrarán nada legalmente. Dada la estructura productiva, para generar el millón de empleos formales que se necesitan anualmente, sin pensar a estas alturas en su calidad, la economía tendría que crecer en un mínimo de 6 por ciento cada año. Y en la era del “cambio” apenas ha <em>reptado</em> a una tasa media anual de 1.2 por ciento.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">¡Vaya ignominia! </span></p>
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<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">No dejan de ser llamativas las peculiaridades históricas alrededor de esas crisis. La de 1928-1935 se inscribe entre la convulsionada lucha de Calles y Obregón por el poder, el asesinato de este último, el maximato, la existencia de tres gobiernos bianuales, la revuelta cristera en contra del estado laico, la depresión internacional, el fracaso de la teoría económica neoclásica y del “mercado libre”, el tránsito hacia el desarrollo y el estado keynesiano-estructuralista, el inicio del desplazamiento del modelo primario-exportador por el de industrialización sustitutiva de importaciones. La iniciada en 1982 con el derrumbe del modelo petrolero, la crisis fiscal del Estado y de aquella forma de industrialización, así como el asalto al poder de los neoconservadores, encabezados por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, en las metrópolis, seguidas por sus cruzados tropicales como De la Madrid, que sacaron del <em>sepulcro</em> las ideologías neoclásicas, la “mano invisible” y el “libre mercado”, que se creían yertas para siempre, desmantelaron el Estado, entronizaron al capitalismo neoliberal y <em>tocaron a vuelo las campanas</em> por lo que quedaba de la herencia de la revolución mexicana.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">La crisis de 1994 representó la muerte anticipada de dicho proyecto y si nuestros neoliberales hubieran sido “racionales”, como reza el credo en que fue educado Pedro Aspe, entre otros, el de las “expectativas”, lo hubieran desechado. Ya antes habían conocido el fracaso de los experimentos de las criminales militares del sur del continente. Sin embargo, la dictadura del mercado y el despotismo presidencialista les son útiles a los fines de las elites. La de 2008 constituye su colapso “globalizado”; pero mientras afuera responsabilizan al modelo del colapso y le hacen ajustes, nuestra extrema derecha, la priista y los renacidos cristeros están decididos asumir los costos y mantenerlo hasta sus últimas consecuencias. Son suicidas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Antes de ganarse a pulso el cero con el que pasará a la posteridad, Calderón observa impávido cómo la economía y la sociedad se desploman en un abismo cuyo fondo aún se desconoce. Quizá entendió que nada puede hacerse. Sobre todo cuando no se desea hacer nada. Ya se desentendió de la economía y de quienes dependen de ella. Les hizo caso a Fox: hace tiempo dejó encargado el negocio a Carstens y Ortiz. Encontró dos pasatiempos más atractivos: dirigir la campaña electoral panista, como le aconsejó Fox, y, otro, más antiguo, elegido <em>motu proprio</em>, las aventuras de policías y ladrones. No los aburridos del “cuello blanco” de las altas finanzas, tampoco los del tráfico de influencias o los que saquean al Estado; ni los pederastas emboscados en la iglesia católica; la lucha en contra de aquellos marginados, el <em>lumpen</em> del narco, tan generosamente reproducidos por la falta de crecimiento, los míseros salarios pagados legalmente y la quiebra de expectativas provocadas por el neoliberalismo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Según un diario, los narcos pagan a los indígenas de Oaxaca, Guerrero o Michoacán, entre 15 y 18 pesos diarios por la siembra de la amapola y la goma de opio. Una verdadera miseria (<em>El Universal</em>, 25 de mayo de 2009); similar a los salarios que los productores agrícolas legalmente establecidos les dan a sus trabajadores en condiciones laborales que nada envidiarían los esclavos. ¿Cuánto pagan o pagaban Fox y sus familiares a los infantes que explotaba en sus tierras? Difícilmente, algo sustancialmente diferente.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">Bajo la lógica calderonista, es mejor morirse de hambre que corromperse. Su oferta social es la inanición, irse de indocumentado hacia Estados Unidos o de mendicantes en las zonas urbanas. Porque sus políticas económicas sólo alcanzan para esas formas de vida, en las áreas rurales y urbanas. También ofrece la cárcel, tarea en donde se ha aplicado el Ejecutivo; incluyendo a los descontentos sociales.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX">En una cosa sí puede estar seguro Calderón: su seductor entrenamiento, con el que quiso ganarse la credibilidad ante la población y que no pudo obtener por la vía legal de las urnas, le tendrá mayormente ocupado en lo que le resta de su mandato. Hacia 2012, de los poco más de 11 millones de personas que buscarán un empleo legal por primera vez, 9 millones sólo encontrarán puertas cerradas en las empresas que no revienten; y esas personas tendrán que subsistir de alguna manera.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-MX"> </span></p>

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		<title>El colapso del neoliberalismo calderonista</title>
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		<pubDate>Fri, 15 May 2009 06:00:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[La expresión fue lapidaria. Resonó con la fuerza de un cañonazo en medio de una nación paralizada por el miedo que, quizá, sólo alguien con oídos de artillero fue incapaz de escuchar Fue como un estallido entre las hojas de Los Pinos que, probablemente, crispó a su apacible huésped y, acaso, reforzó aún más la [...]]]></description>
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<p class="MsoNormal"><span>L</span><span>a expresión fue lapidaria. Resonó con la fuerza de un cañonazo en medio de una nación paralizada por el miedo que, quizá, sólo alguien con oídos de artillero fue incapaz de escuchar</span></p>
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<p class="MsoNormal"><span>Fue como un estallido entre las hojas de Los Pinos que, probablemente, crispó a su apacible huésped y, acaso, reforzó aún más la mueca amarga que desde hace algún tiempo sustituyó su resplandeciente sonrisa. Fue tan estruendosa que también sobresaltó al jefe de despacho hacendario, quien, inevitablemente, en su primer <em>Informe trimestral sobre la situación económica, las finanzas públicas y la deuda pública de 2009</em>, se vio obligado a reconocer la magnitud del desastre, aunque levemente matizada, ligeramente menos “catastrofista”.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>El 28 de abril durante la presentación del <em>Informe sobre la inflación. Enero-marzo de 2009</em>, Guillermo Ortiz, corresponsable del colapso, pronunció las palabras que estremecieron a los que todavía no se habían dado cuenta, o fingían no percatarse, del violento despeñadero del país: “La severidad de esta recesión es sin duda la peor desde la posguerra” (<em>sic</em>). En el documento se dice: “La mayoría de las cifras de demanda y de actividad productiva domésticas sugieren que, en el [primer] trimestre la economía mexicana registró una caída considerable en sus niveles de actividad, entre 7 por ciento y 8 por ciento.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Se espera que [en todo] 2009 la contracción [sea] de entre 3.8 por ciento y 4.8 por ciento [y que en] 2010 [se expanda] entre 1.5 por ciento y 2.5 por ciento. El número de trabajadores asegurados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) [podría descender este año] entre 350 mil y 450 mil [y recuperarse] entre 200 y 300 mil empleos [en 2010]. Se prevé que el déficit de la cuenta corriente se sitúe en 2.2 y 2.3 por ciento del Producto Interno Bruto (20.4 y 23.7 mil millones de dólares)” y la inflación en 4 o 4.5 por ciento y 3 o 3.5 por ciento en 2009 y 2010, respectivamente. Además, se aclara que los efectos nocivos en la economía de la crisis de la influenza dependerán de su duración.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Por su parte, en su documento Hacienda señala escuetamente: “Se estima que durante el primer trimestre de 2009 [la economía] <em>haya caído a una tasa anual cercana a 7.0 por ciento</em>, lo que en cifras ajustadas por estacionalidad implicaría una disminución trimestral de 5.0 por ciento.” (Cursivas de quien esto escribe).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Al final, la necia realidad se impuso sobre la risible fantasía construida por los calderonistas. Expertos en inventar estrambóticas e inútiles razones para justificar su indolencia y el fracaso de sus supuestos programas anticrisis, al menos durante siete meses voltearon hacia otro lado, al menos públicamente, para no ver la evolución de los indicadores económicos ni sus violentas secuelas sobre la población, que desde noviembre pasado empezó a ser arrojada masivamente a las calles. Sólo en ese mes fueron despedidos 1 mil 913 trabajadores por día, proceso que se aceleró hasta promediar 5 mil 576 hasta febrero, 134 mil 513 por mes, 538 mil acumulados. De las plazas destruidas, 461 mil 455 eran permanentes. A la mitad de abril, Calderón vio alguna golondrina entre los pinos de su fortaleza. La consideró como un “signo alentador”, y entre las ruinas económicas tocó a vuelo las campanas para dar la “buena noticia”: en marzo se frenó la caída del empleo y se crearon nuevos puestos de trabajo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Ante el promisorio augurio, con exagerado talante triunfalista, agregó: mientras en otras naciones se registra una pérdida de millones de puestos, en México hubo una creación neta de casi 4 mil plazas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Debió decir: se “recuperaron”, no fueron nuevas, y sólo equivalieron al 0.7 por ciento de las perdidas. En realidad, la inscripción de trabajadores el IMSS mejoró en 13 mil 325, el 2.5 por ciento de las destruidas. Sin embargo, los empleos permanentes siguieron disipándose a un ritmo de 645 por día en marzo y sumaron 20 mil más en el mes, elevándose el total a 481 mil. En justicia puede decirse que se redujo su ritmo: en noviembre-febrero fueron 5 mil 177 personas por día las que se quedaron a la vera del camino. Todos las plazas abiertas en ese mes fueron temporales, 33 mil 327, aquéllas que son efímeras como las “buenas nuevas” de Calderón y tan precarias como su gobierno. Qué duda cabe: los <em>narcos </em>tienen una mayor capacidad para crear empleos. Y son más generosos en los pagos que los mezquinos “empresarios”. Son schumpeterianos, aunque no lo sepan. Es cierto que el desempleo abierto en los países industrializados es aparatoso.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>En Estados Unidos pasó de 7.5 millones al cierre de 2007 a 11.1 millones en 2008, y 13.2 millones en marzo de 2009. En la zona del euro, de 12.7 millones a 14.2 millones entre el cierre de 2008 y marzo de 2009, y en la Unión Europea (27 países) de 18.3 millones a 20.1 millones.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>En México apenas de 1.5 millones a cerca de 2.5 millones entre junio de 2008 y marzo de 2009. Pero en aquellos países existe el seguro contra el desempleo y en México no, lo que obliga a los trabajadores a buscar cualquier forma de supervivencia que no se registra estadísticamente.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Pero para dar una idea del problema laboral hay que agregar que existen al menos 3 millones de subempleados, verdaderos desempleados, y al menos 11.6 de trabajadores informales. Cuando menos 16.7 millones de damnificados.</span></p>
<h3 class="MsoNormal"><strong><span>Pero esos son simples detalles inicuos</span></strong></h3>
<p class="MsoNormal"><span>Las golondrinas fueron utilizadas simbólicamente por otra razón: vender externamente la imagen de la falsa robustez de la economía mexicana para tratar de mantener los flujos de capital; por si alguien se lo creía.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Porque a Calderón nada le importan los trabajadores.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Si fuera así, hace tiempo que hubiera instrumentado ambiciosos planes anticrisis (keynesianos por necesidad). Pero por naturaleza, él, Ortiz y Carstens son alérgicos a ese tufo. Si les preocuparan, con la crisis de salud y su decisión por paralizar al país para contenerla, hubieran emitido un programa de subsidios para apoyarlos. Pero los estímulos sólo serán para los empresarios que suspendieron sus actividades, según Carstens. Y los empresarios <em>carroñeros </em>dejaron de pagarles sus sueldos a los trabajadores los días que cierren sus negocios.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Son fundamentalistas que aún esperan a Godot, que el “libre mercado” resuelva milagrosamente la crisis. Son tan <em>cavernícolamente </em>adoradores de la “mano invisible”, que ni al nuevo emperador Barack Obama le son útiles.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Calderón y Álvaro Uribe no le sirven para tratar de construir un “líder” e “interlocutor” que le haga el trabajo sucio en América Latina, como lo hizo Vicente Fox a George Bush. Quedaron huérfanos. Son damnificados, vestigios emblemáticos de la añeja y desacreditada contrarrevolución neoconservadora reaganeana-thatcheriana que hundió al capitalismo mundial en la peor depresión desde la década de 1930. Tan patéticamente Calderón y sus <em>chicago boys </em>han quedado fuera de la realidad que en Davos, Suiza, hicieron el ridículo ante los especuladores y otros asistentes que, contritos, renegaban del torbellino de papeles que ellos mismos provocaron con sus tropelías librecambistas, mientras contabilizaban los miles de millones de dólares esfumados.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Nuestros cómicos personajes trágicos dijeron, a quienes quisieron escucharlos, que gracias a su “disciplinado” manejo económico, México era una ínsula, en una “fortaleza” financiera, que quedarían indemne ante el vendaval, en tanto exaltaban las virtudes del “libre mercado”.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Fue como exhibir la cuerda en la <em>casa de los ahorcados </em>por la “mano invisible”.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Pero la realidad se impuso. Arrasó brutalmente la ilusoria “fortaleza”. El avasallante hundimiento de la economía en la estanflación con alto desempleo e irritación social los tomó por sorpresa, según ellos, y apenas atinaron a trasladar la culpa de la malaventura a los “factores externos” e improvisar tres remedos de programas contingentes, cuyos resultados saltan a la vista. ¿Quién se acuerda de ellos? Tan pésimamente fueron elaborados que hasta Armando Paredes, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, aseguraba que las políticas públicas se han realizado sin la planeación adecuada, con criterios populistas o de corto plazo. Justo cuando el gabinete se placeaba en Davos. En el momento en que el salvaje “espíritu” de los especuladores derrumbaba estrepitosamente la bolsa y el peso, saqueaba impunemente las reservas internacionales, con la complacencia oficial, y la economía estadunidense caía al fondo del pozo depresivo arrastrando consigo a su colonia mexicana, con el dogal de la dependencia, ayudado por la paraplejía calderonista.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Hasta hace poco se quiso ocultar oficialmente la recesión detrás de la tasa media de crecimiento de 1.3 por ciento en 2008 y que fue la peor de América Latina y el Caribe. O casi, pues su nivel es comparable al registrado por los países más humildes de la región: fue igual a la de Haití y apenas mejor que la de San Vicente (1 por ciento) y Jamaica (0.0 por ciento). En cambio, fue lamentable si se compara con las de las naciones similares a la nuestra, por cierto, gobernadas por los detractores del fundamentalismo neoliberal que, en alguna medida, se han distanciado del neoliberalismo, del “consenso” de Washington: Argentina se expandió 7 por ciento; Bolivia, 6.2 por ciento; Brasil, 5.1 por ciento; Ecuador, 6.5; Venezuela, 4.8 por ciento.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>En 2009 México mantendrá ese lugar de honor. En octubre de 2008 el Fondo Monetario Internacional (FMI) le pronosticaba una tasa de 1.8 por ciento; en enero de &#8211; 0.3 por ciento y, recientemente, una caída del orden de 3 a 3.5 por ciento. Hacia octubre, el Banco de México estimaba una tasa de 0.5 a 1.8 por ciento, mientras Hacienda se obstinaba en su nivel de crecer 3 por ciento. En enero ya aventuraba una contracción de 0.3 por ciento y el otro de 0.0 por ciento. Después bajaron sus expectativas hacia un 3 por ciento. Ahora el Banxico sugiere que será negativa en 3.8 o 4.8 por ciento. Hacienda guardó prudente silencio.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Según las evidencias, los pronósticos no son la especialidad del Banxico ni Hacienda. ¿Cuál será? Esas casas necesitan una limpieza de <em>chicago boys</em>.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>En sentido estricto, la desaceleración del crecimiento se inicia en el primer trimestre de 2008, se acelera en el segundo y en el tercero ya era evidente la pendiente hacia el precipicio. En el último trimestre ya estaba en caída libre, al retroceder 1.6 por ciento. En el primero de 2009 cae como plomo en la insondable recesión, cuyo fondo es impredecible, al igual que el tiempo de su permanencia en el mismo y el ritmo en que saldrá de tan incómodo lugar.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>La tasa de -7 o -8 por ciento es similar al observado en el segundo, tercero y cuatro trimestre de 1995, cuando decreció 9.2 por ciento, 8 por ciento y 7 por ciento, respectivamente.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Ese año infausto cuando promedió una tasa negativa de 6.2 por ciento, la peor de la posguerra, y debió arrojarse al neoliberalismo al basurero de la historia.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Pero las elites son obstinadamente suicidas, pues les resultaba rentable. Lo novedoso es que será una gran recesión inflacionaria posdevaluatoria y especulativa, con un severo déficit externo y deterioro fiscal, sin flujos de capital, más allá de los especulativos, fenómenos que no se habían observado anteriormente. ¿Esos desequilibrios pueden considerarse como “fortaleza” financiera? Para promediar de 3.8 a 4.8 por ciento en 2009 existen dos opciones: que la maltrecha economía empiece a recuperarse de su estado comatoso y se reanime a partir del segundo trimestre y en el último se ubique ligeramente por encima de cero por ciento, o todos los trimestres sean negativos acercándose al cero al final del año. Pero la acotación del Banxico fue prudente: su estimación no considera la crisis de la influenza. No sería exagerado suponer que al agregarla en el segundo trimestre la economía se despeñe aún más hacia el -10 por ciento.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Aun sin esa eventualidad, ninguno de los indicadores que definen la tendencia de la economía muestran algún punto de inflexión: los índices globales de la economía para febrero, peores a los meses anteriores, fueron: el total -10.8 por ciento; el primario, -7.1 por ciento; el secundario, -13.2 por ciento, y el terciario, -9.6 por ciento. Los de la actividad industrial: el total -13.2 por ciento; el manufacturero, -16.1 por ciento; el eléctrico, -6.5 por ciento; la construcción, -11.3 por ciento; la minería, 7 por ciento. Para enero, todos los componentes de la inversión, maquinaria y equipo nacional y extranjero y en construcción muestran el mismo destino. Para febrero las ventas al mayoreo y al menudeo, 10 por ciento y 8.6 por ciento. Para marzo, las tasas anuales de las exportaciones totales declinaron 25 por ciento; las petroleras, 62.4 por ciento; las no petroleras, 15.7 por ciento, y hacia Estados Unidos, 29 por ciento. Los ingresos presupuestarios del sector público en el primer trimestre decrecieron 9.1 por ciento, los petroleros del gobierno federal, 38 por ciento; los tributarios, 11.4 por ciento; el impuesto a la renta, 11 por ciento, el Impuesto al Valor Agregado, 21 por ciento. La recaudación refleja el desmoronamiento de la producción, la inversión, el consumo y el crecimiento.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Sin embargo, no deberá extrañarnos que el desfondamiento económico sea más grave que el supuesto por Ortiz y que enmudeció a Carstens y Calderón, y entonces pueda compararse con el peor del siglo XX –no hay que olvidar que por la Revolución Mexicana no hay registros del crecimiento en 1911-1920–: el de 1932, cuando la economía se derrumbó, 14.8 por ciento.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>¿Se recuperará la economía en 2010, en el nivel esperado por el Banxico? Es obvio que no será en 3.6 por ciento como pronosticaba Hacienda en 2007 y 2008 y nada garantiza que será como predice Ortiz.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Dependerá de lo que suceda en Estados Unidos, dada nuestra dependencia, y el FMI supone que su reactivación se iniciaría en la segunda mitad de 2010, con una tasa anual de cero por ciento. Su deflación durará alrededor de 30 meses, pese a su política contracíclica, el recorte de réditos de referencia en 20 meses, que los ubicaron en su nivel mínimo nominal y real negativo (en julio de 2007 era de 5.26 por ciento, en octubre de 2008 de 0.97 por ciento y en marzo de 2009 de 0.18 por ciento), y el billonario gasto público, que elevó el déficit fiscal tres veces, de 2007 a 2008 (de 310 mil millones de dólares a 928 mil millones) y llegará a 1.5 billones en 2009.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Ni el recorte de los réditos iniciado por el Banxico apenas en noviembre pasado ni el gasto público programable, ni las otras medidas lograron atemperar el desplome, como decían los calderonistas. A menos que esperaran una contracción de más de 10 por ciento y no de 7.5 u 8 por ciento. La tendencia de los indicadores, empero, los desmienten y, si acaso dan algún resultado, éste sería a finales de 2009 o la primera mitad de 2010 y no es aventurado decir que tendremos dos años de tasas negativas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Aun aceptando los cálculos de Ortiz, será un cuatrienio de “crecimiento” cero (0.0 por ciento-0.3 por ciento). Pero será peor. Quizá la reactivación se atisbe hacia 2011 o 2012, cuando <em>abran la llave </em>del gasto para tratar de impedir su derrota electoral.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>El calderonismo será un sexenio más perdido, el segundo panista. Serán 30 años de graves retrocesos económicos y sociopolíticos si sumamos los neoliberales priistas. O 36 con el retorno priista o cualquier otro partido estatal, porque ni el Partido de la Revolución Democrática tienen nada que ofrecer; simboliza el colapso de un proyecto de nación.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>¿Ese espeluznante fantasma cruzó por la mente de Ortiz cuando dijo que “la severidad de esta recesión es sin duda la peor desde la posguerra”? (<em>sic</em>). Si fue así y le dio pavor decirlo, le asiste la razón. A cualquiera aterraría. Sobre todo porque sería el testimonio que las políticas públicas, incluyendo las del banco central, que han sido absolutamente inservibles, lo mismo que el gobierno calderonista. Pero dudo que eso le intranquilice. Quizá en un país civilizado hace tiempo Ortiz y Carstens ya hubieran acrecentado las cifras del desempleo. Incluso Calderón mismo ya se hubiera visto obligado a renunciar como lo hizo a finales de enero Geir Haarde, primer ministro islandés, abrumado por la crisis económica. Pero somos parte del trópico, tierra fértil de los esperpentos de cinismo sicalíptico.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Quizá el horror soterrado de Ortiz esté en otro lado cualitativo: que el colapso del neoliberalismo aborigen y el despotismo oriental calderonista y del sistema político mexicano pueda provocar el estallido social. ¿Qué opción le queda a una sociedad sacrificada con el genocida proyecto neoliberal de nación sin expectativas futuras? La historia y, en especial la latinoamericana, demuestra que la única salida que le queda es la revuelta que ni los militares han sido capaces de contener cuando se libera la cólera del pueblo humillado.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span> </span></p>

<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Frevistafortuna.com.mx%2Fcontenido%2F2009%2F05%2F15%2Fel-colapso-del-neoliberalismo-calderonista%2F&amp;title=El%20colapso%20del%20neoliberalismo%20calderonista" id="wpa2a_20"><img src="http://revistafortuna.com.mx/contenido/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Los depredadores y sus fieles guardianes</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Apr 2009 06:00:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[Los argumentos esgrimidos por la Secretaría de Hacienda, dirigida por Agustín Carstens, relacionados con el caso Citigroup- Banamex, fueron francamente pueriles y evidenciaron una vez más para quiénes gobiernan y cómo están dispuestos a hacerlo los ejecutivos priistas y panistas, sobre todo desde Miguel de la Madrid hasta Felipe Calderón. La situación ilegal en que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[
<div class="topsy_widget_data topsy_theme_blue" style="float: right;margin-left: 0.75em; background: url(data:,%7B%20%22url%22%3A%20%22http%253A%252F%252Frevistafortuna.com.mx%252Fcontenido%252F2009%252F04%252F15%252Flos-depredadores-y-sus-fieles-guardianes%252F%22%2C%20%22style%22%3A%20%22big%22%2C%20%22title%22%3A%20%22Los%20depredadores%20y%20sus%20fieles%20guardianes%22%20%7D);"></div>
<p class="MsoNormal"><span>L</span><span>os argumentos esgrimidos por la Secretaría de Hacienda, dirigida por Agustín Carstens, relacionados con el caso Citigroup- Banamex, fueron francamente pueriles y evidenciaron una vez más para quiénes gobiernan y cómo están dispuestos a hacerlo los ejecutivos priistas y panistas, sobre todo desde Miguel de la Madrid hasta Felipe Calderón. <span id="more-351"></span><img class="alignright" src="http://www.revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2009/abril/fotos/opinion/marcos-chavez/pistola.jpg" alt="" width="300" height="215" />La situación ilegal en que quedó Banamex, después que el gobierno estadunidense se vio obligado a convertirse en “socio” del Citigroup, con el 36 por ciento de las acciones, le dio una gran oportunidad histórica a los calderonistas para volver a nacionalizar al segundo banco más grande del país y, a través de él: a) reordenar el desastre en que se ha convertido el sistema bancario y financiero; b) recuperar el sistema de pagos del país que se encuentra bajo control de los banqueros extranjeros, por medio de sus filiales “mexicanas”; c) acotar los abusos de las instituciones que han pervertido las funciones tradicionales de intermediación que justifican la existencia de los bancos y los otros organismos que son parte de los grupos financieros: el fomento del ahorro y el acceso al crédito a precios razonables. En su lugar, los dueños los han transformado en depredadores, en usureros, prácticas de las cuales son corresponsables las autoridades al tolerar aquellas que son ilícitas y al no regular las permitidas por las <em>reglas de la jungla </em>del “dejar hacer, dejar especular”, de la desreglamentación financiera; d) recobrar al sector bancario y al sistema financiero para las necesidades del financiamiento del desarrollo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>La situación de Banamex es similar a la de otras instituciones como el Bank of America; exige la aplicación de las leyes elaboradas por los mismos neoliberales para justificar la reprivatización y desnacionalización del sector bancario y financiero. Pero como sabemos, nuestros neoliberales le huyen a todo lo que tenga el <em>tufo </em>de estatización, como si fuera el <em>sulfuroso diablo</em>. Es ocioso pensar en esa opción ante un calderonismo devoto del inexistente “libre mercado”, pese a que otros fundamentalistas como los estadunidenses, los ingleses o los franceses se han visto forzados a intervenir ante las ruinas en que han dejado sus dueños a los intermediarios después de la orgía especulativa.</span></p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img title="Los oligopolios bancarios (cifras en miles de pesos)" src="http://www.revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2009/abril/fotos/opinion/marcos-chavez/oligopolios.jpg" alt="" width="500" height="164" /><p class="wp-caption-text">Los oligopolios bancarios (cifras en miles de pesos)</p></div>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span>También era inútil esperar a que Carstens, Guillermo Ortiz y Guillermo Babatz –otro <em>chicago boy</em>– aplicaran, <em>motu propio</em>, como lo exige la responsabilidad de sus puestos, las letras expresas de los artículos 13 y 18 de las leyes que rigen a las instituciones de crédito y a las agrupaciones financieras. Los calderonistas son líderes en interpretar a su modo las leyes y en violentar el estado de derecho. En todo caso, lo divertido fueron las curiosas justificaciones dadas por Calderón, a través de Carstens, para no aplicar las normas y endosarle al Congreso la responsabilidad para que deje “en claro las reglas de juego en tiempos de crisis y reafirmar la rectoría del Estado sobre el sistema financiero local”. Bajo su lógica, hay que arrojar al bote de la basura a la Constitución, por ejemplo, por vetusta. Por la falta de imaginación de los constituyentes de 1917, que nunca se les ocurrió pensar en leyes perennes o inventar los candados necesarios para impedir el encumbramiento de personajes como los que han gobernado al país, al menos desde 1982 a la fecha.</span></p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img title="Banxico: crédito real de la banca comercial" src="http://www.revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2009/abril/fotos/opinion/marcos-chavez/credito-real.jpg" alt="" width="500" height="312" /><p class="wp-caption-text">Banxico: crédito real de la banca comercial</p></div>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span>Será un buen ejercicio para los legisladores actuales el diseñar marcos jurídicos para cualquier circunstancia, para épocas de crisis o sin ellas, para los estados de ánimo de los funcionarios o sus grados de inteligencia.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>El creativo razonamiento fue tan chocarrero como imaginarse a Carstens dando alborozados saltos de carnero en el centro de la plaza de la Constitución, un domingo, a la mitad del día. Nuestro doctor en economía resultó igualmente erudito en la interpretación del derecho.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span> </span></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span>Sorpresas nos da la vida</span></strong></p>
<p class="MsoNormal"><span>“Dejad hacer, dejad pasar”. Ésa es la divisa de la <em>jungla </em>capitalista y la única en la que creen los calderonistas; por supuesto, sólo para los banqueros y los grandes empresarios, los militares y ellos mismos. ¿Qué diferencia puede existir entre un banquero, los grandes empresarios y un narcotraficante de <em>baja estopa</em>, por ejemplo? Todos actúan bajo las (sus) reglas del “mercado” de la (su) oferta y la (que imponen a la) demanda.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span><br />
</span></p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img title="Ganancias netas y crédito bancario reales" src="http://www.revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2009/abril/fotos/opinion/marcos-chavez/ganancias-netas.jpg" alt="" width="500" height="319" /><p class="wp-caption-text">Ganancias netas y crédito bancario reales</p></div>
<p class="MsoNormal"><span>En un sentido los calderonistas tienen razón: resulta lo mismo que sean nacionales o trasnacionales. Unos y otros imponen sus prácticas depredadoras en todo el mundo, expolian con singular y sádico placer, hasta la <em>médula</em>, a los deudores; especulan. Quiebran los intermediarios y los gobiernos socializan las pérdidas; actúan bajo su libre arbitrio. Nada nuevo desde que se inventó la banca.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Desconozco –debo reconocer que no soy lego como Carstens– si fueron o no los inventores de un ingenioso antídoto en contra de los banqueros, sus agentes y las compañías de seguros. Pero sí tengo la certeza de que resultó eficaz ante las tropelías de los banqueros, la presteza del poder judicial, la complacencia del Ejecutivo y la apatía del Congreso. En 1933, en plena depresión, para evitar el despojo de sus tierras ante la imposibilidad de pagar los insultantes intereses que les cobraban y que, junto con las políticas calderonistas Herbert Hoover, les llevaron a la insolvencia de pagos y la ruina. Los productores agrícolas de Le Mars, Denison y otros lugares de Iowa, y otros estados de nuestra nación “socia” recurrieron al método de <em>la cuerda y la escopeta</em>. El juez Charles C. Bradley, por ejemplo, tuvo la oportunidad de comprobar que no es cómodo balancearse debajo de un árbol sin tocar el piso y con algo rasposo alrededor del cuello.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Como que se siente una especie de angustia ante la falta oxígeno en los pulmones y la pedestre realidad.</span></p>
<p class="MsoNormal">
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><img src="http://www.revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2009/abril/fotos/opinion/marcos-chavez/tasas-bancarias.jpg" alt="Tasas bancarias de interés reales" width="500" height="400" /><p class="wp-caption-text">Tasas bancarias de interés reales</p></div>
<p class="MsoNormal"><span>Desde luego, no se requieren tan salvajes métodos en países civilizados como México. Sólo es suficiente que alguien les ponga y tense simbólico dogal de las leyes a los banqueros y los empresarios. Desde luego, ello pone furioso a Calderón, Carstens, Ortiz, los panistas y, obviamente, los banqueros, porque dicen que inhibe la “competencia”. Pero el <em>árbol </em>de la “competencia” en México da extraños <em>frutos</em>: sólo bajan los intereses de los ahorradores (tasas pasivas) y aumentan los cobrados a los deudores (tasas activas), junto con las ganancias.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>En lo que va del calderonismo, los réditos nominales pagados a los depósitos a plazo fijo y en pagarés, ambos a 28 días, han sido 6.9 por ciento y 5.5 por ciento en promedio anual. Pero si se descuenta la inflación media del periodo (4.7 por ciento), sus tasas reales anuales son de 2.2 por ciento y 0.8 por ciento. Si se resta el Impuesto Sobre la Renta, el primero baja a 1.4 por ciento y el otro a 0.0 por ciento o es negativa. En febrero de 2009 el depósito a plazo fijo apenas logró mantener su valor real de diciembre de 2006 y el pagaré arrojó una pequeña pérdida. Pero a partir de diciembre, cuando el banco central empezó a bajar los réditos, la inflación y los impuestos se “comieron” las pequeñas ganancias del primero, los intereses reales han sido negativos y los ahorros se desvalorizan.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>En el caso de los pagarés, sólo arrojan pérdidas desde mayo de 2008 y se deprecia más rápido. Eso es lo que busca deliberadamente Ortiz.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Quiere desalentar a los ahorradores para que consuman, como parte de la política monetaria contracíclica.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Sin embargo, los intereses reales que normalmente pagan los banqueros a los ahorradores son mínimos o negativos, lo que, en parte, explica el bajo nivel de ahorro en México. Otra razón que lo explica es que poco más de la mitad de la población simplemente no tiene esa capacidad debido a sus bajos ingresos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Los sectores de altos ingresos que ahorran, por sus montos, reciben mejores réditos, dentro y fuera del país, y complementariamente, especulan en la bolsa, los fondos de inversión, el tipo de cambio.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>En cambio, los intereses cobrados a los deudores son depredadores. Los nominales cobrados en las tarjetas de crédito promediaron 34.6 por ciento o 30 por ciento si se descuenta la inflación. Su diferencia nominal con las tasas de los ahorros citados (6.2 por ciento) es de 4.6 veces; en términos reales, de 19 por ciento (1.52 por ciento contra 30 por ciento). En agosto de 2008 fueron de 34.2 por ciento y al mes siguiente subió a 42 por ciento, nivel en que se ha mantenido hasta la fecha. Pero esos sólo son promedios. La “competencia” que no quieren desalentar los calderonistas es peculiar: los bancos pugnan no para bajarlos, sino para ver quién es el de más voracidad, y el más exitosos es Invex: en febrero de 2008 cobraba 86.2 por ciento y actualmente 113 por ciento.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Bancomer pasa de 66 por ciento a 77 por ciento; Banamex, de 64 por ciento a 81 por ciento; Santander, 64 por ciento al ciento por ciento; Banorte, de 58.9 por ciento a 67.91 por ciento. En promedio, en el calderonismo, las tasas cobradas a los préstamos comerciales son de alrededor de 124 por ciento mayor a la inflación; a la vivienda de 134 por ciento; al consumo de 486 por ciento y el conjunto de los créditos de 347 por ciento. Después hay que agregar las comisiones adicionales que, según el perredista Carlos Navarrete, suman hasta 208 y, dice que sólo les falta la 209: el cobro por el aire acondicionado que tienen las sucursales. Pero ese ya está agregado en el precio de los servicios. Banqueros y gobiernos dicen que son altas por el “riesgo”, pero el único “riesgo” es caer en sus <em>garras</em>. Ellos les regalan las tarjetas de crédito, les imponen réditos y comisiones leoninas, intereses sobre intereses, gracias a que la Suprema Corte de Justicia (así se llama, no es broma) legalizó el anatocismo. Asfixian a los deudores hasta que los llevan a la insolvencia de pagos y luego les cobran el “riesgo” y les envían a los abogados- buitres para amedrentarlos, con toda impunidad.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Son peores que los narcotraficantes o los secuestradores, porque a los que detienen les aplican la ley y los banqueros hacen convenciones anuales, viven como jeques, son recibidos por los presidentes y mueren como reyes. Según Calderón, la banca está sólida. Veremos si es cierto en la segunda mitad del año cuando aumenten las carteras vencidas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>¿Qué competencia puede existir cuando, de 42 bancos, dos oligopolios –BBVA-Bancomer y Citigroup-Banamex– controlan entre el 42 y el 47 por ciento de los activos, los créditos, la captación y las utilidades? Si se agrega a Santander y Banorte, el grado de concentración va del 66 por ciento al 74 por ciento. Ellos imponen la dinámica del sector y los demás compensan su limitado espacio con los réditos y las comisiones. Los monetaristas como Milton Friedman despreciaban a los monopolios porque supuestamente impedían el funcionamiento eficiente del “libre mercado”. Los calderonistas dicen lo mismo y arremeten en contra de Telmex. ¿Por qué no hacen lo mismo en el sistema bancario y financiero? La única manera de reducir los intereses y las comisiones cobradas por la banca es imponiéndoles límites por ley, a la baja. Obligarlos a reducir sus márgenes financieros.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Por ejemplo, en los niveles existentes en Estados Unidos o España, que tanto les gusta a los sinarquistas nostálgicos de Franco. Tasas y comisiones al doble de la inflación pueden ser razonables o a la media de la rentabilidad real de la economía.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Dicha baja tendría al menos tres ventajas: a) mejorar el consumo y evitar los riesgos de las carteras vencidas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Las empresas no financieras aplaudirían la ampliación de la demanda interna; b) facilitar el crédito para la inversión productiva, que ayudaría a la economía a salir del estancamiento en la que se encuentra desde 1983 a la fecha (apenas registra una tasa media anual de poco menos de 3 por ciento), recuperar su potencial de crecimiento (poco más de 6 por ciento en promedio real anual) y ampliar el número de nuevos empleos, no importa que haya menos candidatos a la delincuencia y se afecten los <em>juegos de guerra </em>de Calderón, quien parece más feliz como policía que como Ejecutivo; c) contribuiría en la difícil tarea de Ortiz, afanado en reducir las tasas de interés. Los banqueros han impedido que lo logre.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>En lo que va de 2009, los cetes a 28 días pagan tasas reales menores a 1 por ciento. Pero los intereses cobrados por los banqueros impiden que fluya el crédito y llevarán al fracaso a la política monetaria. Por esa razón se quejó Ortiz durante la reunión anual de los usureros, cuando los acusó de obedecer las consignas de sus matrices para restringir el crédito y enviarles los ahorros.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Pero los controles a los réditos y las comisiones sólo resolverían un efecto de un problema más amplio. Hablar de banca en México es un eufemismo; no existe. Sólo son negocios de usureros, de neoporfirianas tiendas de raya. La función principal de la banca es fomentar los créditos de la economía a tasas razonables. Al menos así dice la teoría económica y las razones que justificaron la reprivatización y la extranjerización. Sus ganancias no han sido despreciables, después de que Ernesto Zedillo les limpió la basura y nos obligó a pagar las tropelías de los “banqueros” mexicanos. En diciembre de 2008 esa deuda neta es de 731 mil millones de pesos. Pero el crédito vigente real al sector privado en 2008, según la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, es apenas similar al otorgado en 2004. El producto interno bruto cayó de 29 por ciento a 17 por ciento; pero los datos del banco central dicen que es 38 por ciento menor, y del producto interno bruto bajó de 36 por ciento a 17 por ciento. En lo que ambas fuentes coinciden es que se abandonó a su suerte al sector agropecuario y al industrial, al concentrarse los préstamos al gobierno y al consumo (tarjetas de crédito, hipotecarios, bienes duraderos. Sus beneficios, por tanto, son producto de la usura, la especulación y el trato de esclavos a sus empleados.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Esa banca es inútil para las necesidades del desarrollo de México. La única manera de resolver el problema es acabar con la liberalización financiera y reestablecer las regulaciones. Regresar a la banca a su papel tradicional.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Decía el economista Paul Krugman que era aburrido el negocio de la banca cuando estaba regulada, pero era más estable. Las crisis y las quiebras eran excepcionales. Así sucedió en México y hay que regresar a esa tediosa estabilidad, si se desea el crecimiento, el empleo y el desarrollo. Las opciones son varias en esta época de crisis: estatizarla, separarla de los grupos financieros, someterla a una rigurosa reglamentación, estimular la compra de bancos extranjeros por empresarios mexicanos, pero no del estilo de los Roberto Hernández y González o Salinas Pliego, rigurosamente controlados; estatizar a los tres más grandes –Bancomer, Banamex y Santander– para orientar al mercado a través de ellos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Ésas son algunas opciones para la “rectoría del Estado” de la que habla Carstens; lo demás es demagogia.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Los granjeros de Iowa recurrieron a la cuerda y la escopeta.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Franklin D. Roosevelt los escuchó, separó la banca comercial de la especulativa, reguló sus operaciones, benefició a los deudores (agrícolas, hipotecarios, industriales).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Pero Calderón en nada se le parece; es un clon de Thatcher, Reagan, Bush (padre e hijo), Clinton, Salinas, Zedillo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>Aplaude, promueve y protege a los usureros. Si el Congreso no enfrenta el problema de los réditos y las comisiones, entonces la sociedad, en legítima defensa, tiene la opción de la huelga organizada de pagos, la toma de sucursales: <em>quebrarle el espinazo </em>a la banca. Se enriquecen unos a costa de otros o los otros les imponen su sobrevivencia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;"><span><img class="aligncenter" src="http://www.revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2009/abril/fotos/opinion/marcos-chavez/lampara.jpg" alt="" width="500" height="353" /><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal"><span> </span></p>

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		<title>Los obstáculos de las mayorías</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Mar 2009 06:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[Después de todo, panistas y priistas tuvieron razón en bloquear la reforma democratizadora del Estado, en especial el capítulo que hubiera permitido enjuiciar y destituir a un jefe del Ejecutivo por sus desmesuras e incapacidad para dirigir el destino de la nación. Quizá porque, por la salud pública, el Congreso se hubiera visto obligado a [...]]]></description>
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<div class="topsy_widget_data topsy_theme_blue" style="float: right;margin-left: 0.75em; background: url(data:,%7B%20%22url%22%3A%20%22http%253A%252F%252Frevistafortuna.com.mx%252Fcontenido%252F2009%252F03%252F15%252Flos-obstaculos-de-las-mayorias%252F%22%2C%20%22style%22%3A%20%22big%22%2C%20%22title%22%3A%20%22Los%20obst%C3%A1culos%20de%20las%20mayor%C3%ADas%22%20%7D);"></div>
<p>Después de todo, panistas y priistas tuvieron razón en bloquear la reforma democratizadora del Estado, en especial el capítulo que hubiera permitido enjuiciar y destituir a un jefe del Ejecutivo por sus desmesuras e incapacidad para dirigir el destino de la nación. <span id="more-278"></span>Quizá porque, por la salud pública, el Congreso se hubiera visto obligado a aplicarla tempranamente, ya que Vicente Fox era el candidato ideal para inaugurar ese republicano apartado. Después Felipe Calderón, quien ha hecho los méritos necesarios para seguir una suerte similar, junto con Agustín Carstens y Guillermo Ortiz. Esto no sólo por su responsabilidad ante la grave recesión en que se hunde el país, cuyos costos son pagados por la población con el creciente desempleo, la caída de sus ingresos reales y su mayor pobreza; así como por su indolencia ante la embestida de los especuladores en contra del peso, el impune saqueo de las reservas internacionales, su protección a los voraces banqueros y demás desastres que sufre el país. También porque se ha convertido en el principal obstáculo para la búsqueda de nuevas opciones que permitan atemperar la crisis del neoliberalismo mundial y mexicano.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Entretenido en la <em>guerra </em>que fabricó contra el narcotráfico y en tratar de cazar las furias que se liberaron, que salieron indómitas, feroces, respondonas, su permanente campaña electoral y la venta de Prozac, pronósticos y otras chucherías, Calderón se olvidó del despacho que, como Fox, dejó encargado a Ortiz y Carstens, quienes, por desgracia, también se encuentran ocupados en otros menesteres más atractivos. Uno está muy atareado con el vapuleado peso, sin la <em>canina </em>actitud de José López Portillo, pero con resultados similares. El banco central dice que no busca un nivel deliberado de la paridad: sólo su estabilidad. ¿Cómo? Calderón, Ortiz y Carstens, fieles partidarios de la oferta y la demanda, son enemigos de las regulaciones que interfieran a los mercados, incluyendo los financieros, en especial el cambiario. Son adictos al “dejar hacer, dejar especular”, aunque interfiera en el deseo de bajar los réditos. No porque se quiera usar la política monetaria como hacen actualmente otros bancos centrales que han reducido los intereses reales a casi cero por ciento o a un nivel negativo (descontándose la inflación), agobiados por la insolvencia, el colapso de sus sistemas de pagos y la urgencia por reanimar la demanda para tratar de evitar la temida deflación y depresión. Tampoco les importa demasiado reducir el precio del dinero como instrumento contracíclico. Nuestros <em>chicago boys </em>son alérgicos al tufo keynesiano. Es cierto que se ha abatido gradualmente este costo (los Cetes a 28 días pasaron de 8.04 por ciento a 7.12 por ciento entre diciembre y febrero), siguiendo la tendencia de la inflación (los Cetes reales cayeron de 1.5 por ciento a 1 por ciento). Sin embargo, los banqueros no se han enterado: cobran impunemente comisiones e intereses con una alegre voracidad, como si la inflación y los Cetes fueran del 50 por ciento o más, cuidando de no asfixiar a los deudores para que no dejen de pagar, aunque se queden <em>desnudos</em>. Vana medida, porque la cartera vencida real ha aumentado a un ritmo cercano al 50 por ciento en los últimos años. El ilegal amedrentamiento y la sádica persecución de los morosos por parte de sus leguleyos no han sido muy eficaces. Pero esto no les quita el sueño a los banqueros, pues una vez que entren en dificultades y estén al borde de la bancarrota, ya saben quién los salvará con los impuestos de ya saben quien. No se pueden quejar: los gobiernos, de Miguel de la  Madrid a Calderón, han sido magnánimos. Las autoridades de Estados Unidos y las europeas han sido (casi) expeditas y nada mezquinas al momento de rescatarlos y socializar las pérdidas. ¿Acaso Calderón será diferente? Es hombre de honor. Un <em>macho </em>de la política es bien cumplidor. A Ortiz no le inquieta la avidez bancaria ni el desplome del crédito registrado desde el último trimestre de 2008, ni del consumo, la inversión y el crecimiento. Al contrario, ayudará al decremento de los precios, su obsesión básica. El ajuste a los réditos se debe a la necesidad de ampliar la liquidez de la economía. Mientras entraban los capitales, se esterilizaba parcialmente el exceso circulante para contener una eventual baja de los réditos y de la paridad, el abaratamiento del crédito y el mayor consumo, más allá de los niveles previstos. Esto por medio de los intereses, la emisión de deuda pública en los mercados primario y secundario y la compraventa de divisas. Ahora, en el escenario adverso, con la menor entrada de divisas por concepto de remesas, exportaciones petrolera y no petrolera e inversión extranjera directa y especulativa, observada desde el último trimestre de 2008, la reducción de la demanda de títulos de deuda interna pública (260 mil millones de pesos menos de agosto de 2008 a febrero de 2009), la volatilidad financiera y las salidas de capitales, el banco central vende divisas para tratar de estabilizar la paridad, no para contener la especulación. El trío hace rabietas por los ímpetus desestabilizadores del carrusel financiero. Amenaza con terribles castigos a los <em>chacales </em>de la moneda y, al final, no sólo dejan que funcionen sus “leyes” del mercado. Además, los <em>alimentan </em>generosamente con las reservas internacionales como si fueran de su propiedad, aunque digan que para eso se acumularon 22 mil millones de dólares en cinco meses. ¿Se logró la estabilidad? ¿Los sacrificados recursos de la nación sirvieron como sedantes para los <em>glotones </em>especuladores? No. El apetito de las <em>hienas </em>es insaciable. También devorarán los 19 mil millones más que dice el banco central arrojará al <em>hoyo negro </em>del marcado en lo que resta de 2009 para “generar certidumbre”. Es decir, entiendan, serénense <em>muchachos locos del crimen legalmente organizado</em>, les arrojaremos abundante <em>carne </em>hasta que se hastíen. Especulen civilizadamente, no como los lúmpen del narcotráfico. Cuiden el negocio financiero porque lo arruinarán prematuramente; no lo destruyan con su frenesí. Hacienda agrega que serán para “ayudar” al peso. ¿Al peso o los especuladores? De momento, el esfuerzo estabilizador de trinomio es tan exitoso con el gobierno calderonista o la guerra contra los insolentes narcotraficantes: una macrodevaluación de 51 por ciento, entre julio de 2008 y el 3 de marzo de 2009. El peso se ha hundido a poco más de 15 pesos por dólar estadunidense. Pero puede llegar a 16, 18 o 20. Continuarán perdiéndose las reservas y volverán a subir los réditos, ahogando a deudores y empresas. Seguirá el devastador libertinaje financiero hasta terminar de hundir completamente al país. Sus efectos sobre los precios han sido compensados con el derrumbe generalizado del consumo, como muestra la caída en las ventas comerciales al mayoreo y al menudeo. El trío dice que los males vienen de fuera para evadir el verdadero problema: la explosión de la burbuja financiera externa hizo estallar la que ellos crearon internamente, sobre todo el banco central, al mantener la apertura neoliberal de la cuenta de capitales, la eliminación de las restricciones en las operaciones activas y pasivas de la banca y el libre movimiento de capital en los mercados de dinero, bursátil y cambiario mexicanos. Es el espejo de lo ocurrido en Estados Unidos, por ejemplo. La Reserva Federal, Ben Bernanke, Alan Greenspan la estimularon al bajar los réditos, estimular la especulación y la inflación artificial de otros activos y solapar las tropelías de los intermediarios hasta que estalló la burbuja. En México, los altos intereses, pagados varias veces mayores al exterior, atrajeron los capitales financieros que entraron a la bolsa y al mercado de dinero. Con su salida del país, debido al pánico mundial, provocaron el desplome de la bolsa en 44.5 por ciento, de mayo de 2008 a principios de marzo de 2009, se desprendieron de los títulos, están especulando contra el peso y abandonando el país. Es obvio que no olvidó la participación de los “inversionistas” mexicanos, entre ellos las empresas que compraron coberturas cambiarias y otros valores en moneda extranjera para aprovechar la baja artificial del dólar derivada de la política del banco central. Parte de los recursos contratados en el mercado mundial a precios más bajos, fueron utilizados para especular con los bonos del Estado o en la bolsa. La crisis y la tendencia devaluatoria los atrapó con los dedos en la puerta, no pudieron desprenderse de tales documentos y han tenido que asumir sus pérdidas. La caída del peso se debe al menor ingreso de capitales, su fuga, la compra por parte de las empresas que tienen que pagar sus deudas en divisas y la especulación con qué tratar de resarcir sus quebrantos u obtener ganancias adicionales, con la pasividad y tolerancia de los calderonistas.</p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal">Los defensores del peso han quedado como patéticos <em>espantabuitres</em>, o simulan serlo para encubrir a los <em>piratas </em>financieros. Legalmente no hay leyes que castiguen la especulación. ¿Quién puede saber o investigar si existen o no operaciones turbias entre intermediarios, inversionistas, funcionarios y demás con la especulación o el eventual manejo de información privilegiada y anticipada de las operaciones de la Comisión de Cambios, en las subastas abiertas o las colocaciones directas, en el precio y la cantidad de las divisas vendidas? ¿Tienen esas características las recientes actividades de Roberto Hernández, Manuel Medina Mora, copartícipes de la quiebra bancaria pasada y la venta de Banamex, y de Javier Arrigunaga, uno de los responsables del oscuro Fobaproa, que acaban de comprar títulos del Citigroup a precios de remate para beneficiarse de las aguas revueltas de su quiebra y el futuro de Banamex? Por ahora no se sabe. Quizá más adelante. ¿Quiénes son los que están especulando contra el peso? ¿Serán los 31 millones que ganan hasta cinco veces el salario mínimo, los 11 millones de informales, los 2 millones de desempleados? ¿Será la venganza organizada de los más de 500 mil que perdieron sus empleos entre noviembre y febrero? Estamos en la salvaje jungla del “mercado libre”. Calderón no se perturba cuando eventualmente se acuerda de que alguna vez fue impuesto como presidente. Al contrario, se pone eufórico, seguramente después de escuchar a su <em>gurú </em>económico, que dicen que es Carstens. Hace cuentas alegres y aconseja a los empresarios. ¡Aprovechen la macrodevaluación, pues los precios de los bienes después de las devaluaciones son de risa! O Carstens o su asesor de cabecera lo engañó, o atrabancado como es no quiso escuchar la historia completa para salir precipitadamente a dar la “buena nueva”. ¿A quiénes les venderán? ¿A Estados Unidos, donde se dirige el 80 por ciento de las ventas externas mexicanas? ¿A Europa? ¿Asia? ¿No le dijeron o no se ha enterado que el comercio, la demanda, el capitalismo mundial se hunde en la peor recesión desde 1929, y que los desesperados esfuerzos de los gobiernos por estimular el agonizante consumo no dan resultados? ¿Las llamadas devaluaciones competitivas sólo funcionan cuando existen compradores externos? ¿La macrodevaluación, la voracidad bancaria, los impuestos, el alza del diésel o la inflación encarecieron las importaciones y los costos de producción y que han afectado a los posibles vendedores? ¿Que, gracias a que ustedes mantuvieron intocado al neoliberalismo también contribuyeron a arruinar a parte de los empresarios? ¿Que en la incertidumbre nadie invierte productivamente, sólo especulan? ¿Que las devaluaciones y la inestabilidad financiera son más eficaces para generar recesiones inflacionarias con alto desempleo y descontento social? ¿No le dijeron que su “disciplina fiscal” es inútil en las actuales circunstancias, como la necedad de alguien que prefiere vivir como mendicante antes de gastar su dinero atesorado, y la “fortaleza” financiera no es más que un mito que sólo se cree usted y sus <em>chicago boys</em>? Señor Calderón: por su propio bien, abandone de vez en cuando las trincheras. Lea un poco, aunque sea la prensa, para que se entere del actual estado calamitoso de México y el mundo. O al menos cambie de <em>gurú</em>. Los versados en la <em>economía vudú </em>sólo le hacen pasar vergüenzas. Corre el riesgo de convertirse en el Herbert Hoover mexicano. Como aquel quien <em>desgobernó </em>a Estados Unidos en 1929-1933, en plena recesión, y que pasó al <em>basurero </em>de la historia creyendo que la había resuelto varias veces y, por tanto eran puras fantasías. Que la dificultad de su país era sicológica y no económica, “un estado de ánimo del público”. Al final de su cuatrienio se ufanaba como usted del equilibrio fiscal, entre las ruinas de su país. ¿Llegará usted al final de su sexenio? Por si las dudas, no olvide la solución argentina como una posibilidad entre tantas: escabullirse en helicóptero. El otro que Calderón dejó encargado del despacho está enfrascado en actividades más fecundas. Por ejemplo, en el difícil arte de filosofar para discernir las diferencias entre un <em>catarro </em>y un <em>tsunami</em>; si el comatoso estado del paciente mexicano se debe a factores internos o externos; si el “choque externo” que nos arrolla es tremendamente fuerte, como la crisis mundial de 1929, y si ésta se volverá o no en una gran depresión; si el convaleciente quedará en calidad de bulto o sólo sufrirá algunos raspones lo que resta de 2009, resguardado en la onírica ínsula calderonista. En defender a los banqueros ante los legisladores que quieren ponerle un dogal a las voraces comisiones aplicadas impunemente por sus <em>casas de raya</em>, sin aclarar los misteriosos riesgos que esa medida generaría sobre el sistema financiero; cómo limitaría el crédito que no reciben las personas de menores ingresos y la mayor parte del aparato productivo; cómo perjudicaría a la gente más necesitada, como dicen los banqueros. ¿Se referirán a los atribulados dueños metropolitanos del Citigroup, Santander o HSBC, propietarios de los intermediarios mexicanos, que acumulan cuantiosas pérdidas, y que están al borde de la quiebra o ya reventaron y tuvieron que ser rescatados, después de competir alegremente para ver quién era más creativo en tropelías, en el libertinaje especulativo mundial que detonó el colapso capitalista mundial, el cual ha arrojado al abismo de la crisis a millones de pobres mortales, a los que seguirán otros tantos en los meses subsecuentes? La faena de Carstens no es sencilla. Las mayorías tienen graves problemas que resolver. Uno es la recesión inflacionaria, con sus secuelas de desempleo y miseria. También tienen un gran obstáculo enfrente que impide enfrentarla con mejor fortuna: Calderón y su equipo. Tienen al menos tres opciones: encogerse de hombros y resignarse a sobrevivir como puedan, comerse el mito de las elecciones para “castigar” a los panistas este año y en 2012 y votar por el retorno de los priistas, aliados de aquellos y corresponsables del desastre neoliberal, para regresar al antiguo régimen; y la otra, organizarse y definir una estrategia de lucha para desembarazarse de los estorbos, causantes de las penurias personales, sociales y nacionales.</p>

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		<title>Calderón: la recesión o la patología del ser</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Feb 2009 06:00:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[Lo que el país necesita es reír mucho (…) Parece que hay alguna histeria. Si alguien pudiera inventar un chiste cada diez días, creo que acabarían nuestras dificultades (…) Si puede cantar una canción que haga que la gente se olvide de sus dificultades y de la depresión, le daré una medalla (…) Tal vez [...]]]></description>
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<p style="text-align: right;"><strong><span lang="ES-TRAD">Lo que el país necesita es reír mucho (…) Parece que hay alguna histeria. Si alguien pudiera inventar un chiste cada diez días, creo que acabarían nuestras dificultades (…) Si puede cantar una canción que haga que la gente se olvide de sus dificultades y de la depresión, le daré una medalla (…) Tal vez lo que este país necesita es un gran poema… lo estoy buscando pero no lo encuentro. A veces, un gran poema puede hacer mucho más que la legislación</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: right;"><strong><span lang="ES-TRAD"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: right;"><span lang="ES-TRAD"><strong>Herbert Hoover, presidente de Estados Unidos, en 1931, segundo año de la gran depresión</strong><span id="more-226"></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD"><img class="alignnone" src="http://www.revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2009/febrero/marcos-chavez.jpg" alt="" width="450" height="302" />La evaluación de la conducta de Felipe Calderón y su equipo, en especial Agustín Carstens y Guillermo Ortiz, desde que fue ostensible el desplome sistémico estadunidense –arrastrando en su aparatosa caída al resto del mundo debido a la estrechez de los circuitos financieros, productivos y mercantiles construidos por la “globalización” neoliberal–, evidencia que no tienen nada serio que ofrecer a nuestro país.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Irremisiblemente, la economía se hundirá a gran velocidad en una grave depresión, cuya magnitud, profundidad y costos sociopolíticos son insospechados, si no se abandona la parálisis que se ha apoderado del gabinete –sufren una especie de pánico escénico–, sus ineficaces medidas económicas defensivas ante la crisis y las patéticas convocatorias calderonistas para mantener el “optimismo” mientras los indicadores económicos se tornan más sombríos y se descomponen las expectativas ante la percepción generalizada de que el gobierno es incapaz para enfrentar el naufragio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Hasta el momento, el banco central ha logrado contener parcialmente las presiones en contra de la moneda. Pero en cualquier momento las burbujas pueden transformarse en una violenta dinámica especulativa que lo desborde, si decide mantener una política de contención como lo hace hasta el momento. Las reservas internacionales pueden evaporarse o aún con ellas, parcialmente saqueadas, puede irrumpir incontenible el caos, el colapso financiero.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Por desgracia, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y el Banco de México (Banxico) –que integran la Comisión de Cambios–, en lugar de restaurar la autoridad cambiaria y financiera frente a las manías especulativas, prefieren, pudorosamente, actuar furtivamente en el mercado de divisas. Para “ordenarlo” y “fortalecer” al vapuleado peso, decidieron vender dólares “discrecionalmente”, sin informar cuánto cuesta la especulación (cantidades y precios vendidos), aunque la opacidad (de)genere en mayor suspicacia sobre la “fortaleza” financiera de México y la pulcritud de las operaciones. ¿Es el juego del gato y el ratón? ¿Quién es quién? Porque pareciera que ya le tomaron la medida al banco central. Por los montos operados puede suponerse que no son compradores-vendedores minoristas. ¿No sería más fácil llamar a los inquietos para tranquilizarlos? No son muchos. Acaso bastaría con la terapia de revisión de sus cuentas, como dicen que hacía Pedro Aspe, una convocatoria patriótica o un discurso “optimista” de Calderón. ¿No sería plausible “arrojarle arena a las ruedas de los movimientos de capital”, como diría James Tobin, con impuestos, controles, encajes, límites mensuales a las operaciones cambiarias? Claro, hay que “respetar” al “mercado libre”; pero ¿qué hacer cuando éste se vuelve insolente? ¿Dejarlo “hacer, dejar pasar” para que hunda la paridad y el país? ¿Vale más un puñado de especuladores que una nación? No dudo que si solicitan el apoyo de otro nervioso (por la corona), el vicepresidente Manlio Fabio les socorrería por el bien de la nación. Pero no para demandar poderes excepcionales en situaciones de emergencia, porque recuerda a los infaustos Augusto Pinochet, Carlos Menem o Alberto Fujimori.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Si desde su controvertido triunfo electoral Calderón fue incapaz de construir una estrategia que le permitiera revertir su escasa credibilidad y legitimidad para consolidar su gobierno, ante la crisis manifiesta una falta de liderazgo. Se exhibe desorientado: con una alarmante alteración de la realidad, típica de Vicente Fox. ¿Evitará revisar los informes de la economía para no perder su optimismo? ¿Tomará Prozac? Con una orfandad de creatividad para enfrentar el acertijo de la crisis, ante la cual sólo atina aceptar los desatinos de Agustín Carstens, cuya solución mágica es someter al país a una terapia adicional del fracasado “libre mercado”, de contrarreformas neoliberales, mientras que los gobiernos, sobre todos los industrializados, reniegan de ellas porque en su matriz se gestó la crisis mundial y desempolvan el instrumental keynesiano. Calderón se degrada lastimosamente al tratar de vender bisutería a la sociedad: las insostenibles mercancías de la “solidez” de la economía, la “salud” de las finanzas públicas, el supuesto crecimiento de 1.5 por ciento, la virtud de contar con el “mejor equipo económico del mundo”, la recuperación hacia finales de 2009. En lugar de actuar con una agresiva política fiscal y monetaria, aspira <em>conjurar los malos espíritus</em> con sus desoladas arengas que recuerdan a los inodoros manuales que prometen el “éxito” y el “paraíso” si se guarda una sempiterna actitud “positiva” ante cualquier circunstancia. Desesperado, exhorta a la unidad e invita a la evasión católica de la realidad: el abandono del “egoísmo”, el “personalismo”; regaña a los “catastrofistas, los profetas del desastre que sólo generan el desaliento”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Con su actitud, Calderón recuerda al trágico Herbert Hoover, presidente de Estados Unidos (1929-1933), cuya inteligencia quedó <em>congelada</em> y destruida por su propia inflexibilidad y la depresión mundial. Se petrificó en sus creencias: el “mercado” resuelve todo y “la única función del gobierno consiste en crear una situación de negocios que favorezca el beneficioso desenvolvimiento de la empresa privada”. En 1931, como Calderón, estaba convencido que “los factores principales de la depresión se encuentran actualmente fuera de Estados Unidos”. En ese año juraba y perjuraba que había sido vencida dos veces. En 1932 se preguntaba: “¿Cuál depresión?” Y agregaba: “¡La depresión ha pasado!”, mientras quebraban 2 mil 300 bancos, caía la inversión, y la producción y el desempleo aumentaban de 4 millones en 1930 a 12 millones en 1931. Su temor al déficit fiscal se le convirtió en una obsesión. Cuando se le exigió un mayor gasto público como medida anticrisis, consideró que era “la estupidez más gigantesca que jamás se haya propuesto”. Entonces adoctrinó: “Nada contribuirá más al retorno de la prosperidad que mantener una sólida posición fiscal del gobierno federal”. Hoover era un fundamentalista: para él, “el presupuesto equilibrado” era una “necesidad absoluta”. El “fundamento de toda estabilidad financiera, pública y privada”. Hoover, como Calderón, estaba convencido (¿confundido?) de que la depresión era un problema sicológico más que económico. Pensaba que con buenos chistes, canciones o poemas mejoraría el ánimo social. Calderón –práctico como Fox– deja la Presidencia encargada a quién sabe quién; se traviste de publicista y va alegremente por los caminos promocionando el “optimismo” y las “ventanas de oportunidades” para después del diluvio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Por si no fuera suficiente, la falta de cohesión emocional entre Hacienda y el Banxico se convierte en una crisis de “empatía”. Optimista, Carstens no veía mal un crecimiento de 1.5 por ciento en 2008; tampoco uno de casi 0 por ciento en 2009 (remedo del chiste del que cuando le dijeron que la temperatura estaba en cero grados, afirmó que no hacía ni frío ni calor). No considera hacer algo más allá de los programas para Impulsar el Crecimiento y el Empleo o el Acuerdo Nacional a Favor de la  Economía Familiar y el Empleo, que nacieron muertos. Ocurrente necrófilo, exhuma otros despojos del descompuesto cadáver del neoliberalismo como solución genial a la crisis: legalizar el desmantelamiento de los derechos laborales; más espacio al capital extranjero, hacer más “amigable” el marco tributario a las empresas, eliminar monopolios. Devoto del balance fiscal cero, hace lo indecible para no usar el gasto público anticíclico. Es un <em>chicago boy</em> reforzado. En sus manuales de economía del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y Chicago no existen capítulos sobre las políticas keynesianas, únicamente sobre el monetarismo y el <em>ofertismo</em>. Lo único que le ha salido bien es su bonachona despreocupación por el alza del gasto corriente, el subejercicio “ahorrativo” de las dependencias estatales, el recorte forzado en otras áreas y el descontento generado a la población con la política de precios. Los <em>chicago boys</em> son socarrones. Alejandro Werner, subsecretario de Hacienda, dice que harán proponer a Calderón otra eminente “idea” anticrisis: que los trabajadores que sean arrojados a la calle se coman parte de sus fondos de pensión, “al menos 90 días de salario”, no las voraces comisiones que les cobran las administradoras. Que se preocupen por ellos mismos, porque el gobierno tiene cosas más importantes que atender que unos cuantos millones de miserables. Si queda más tiempo desmovilizado, si después vive una miserable vejez, como cuando era empleado activo, será su problema. Nada de seguros contra el desempleo, la preservación de fuentes de trabajo o la creación de nuevas, por ejemplo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Ortiz se queja amargamente porque “la vida es injusta”, pues a algunos “les toca más crisis de las que sería justo en (su) vida profesional”. ¿De qué se lamenta? Nadie le pidió que aceptara su puesto. Tiene razón, la vida plácida debe ser estupenda. Alrededor de 70 millones de mexicanos son más bienaventurados que él: sólo les ha tocado una crisis. Una que dura desde que nacen hasta que fallecen. En parte por la responsabilidad de Ortiz. Sólo ocho años si se es justo, lapso en que ha sido gobernador del Banxico. Su ingreso mensual equivale a alrededor de 10 años de trabajo de una persona que percibe el salario mínimo. Es obvio que no es agradable que, por su moderado realismo, irrite al alegre Carstens, o que sea considerado como el “catastrofista” número uno, según la nomenclatura de Calderón, o que sea rehén de los especuladores. Porque, como cancerbero de la inflación y el valor de la moneda, su trabajo ha dejado mucho que desear. La primera nunca ha cumplido sus sueños, voluptuosa, cada año se ha alejado de ellos. En el caso de la segunda, las cosas iban bien, por decirlo de alguna manera, si se hace a un lado detalles como su corresponsabilidad en el estancamiento que vive el país, el reinado por la economía de la depresión, el desempleo y la pauperización, gracias a la sobrevaluación y los altos intereses reales. De agosto de 2008 al 5 de febrero de 2009, la paridad nominal se devaluó 44 por ciento, con sus efectos inflacionarios, depresivos, desquiciantes. Doctor Ortiz, ¿piensa en algún momento dejar de ser el hazmerreír de los especuladores? ¿Será capaz de restaurar la pisoteada soberanía monetaria y cambiaria, e impulsar una vigorosa política monetaria anticíclica, al alimón con la fiscal, soportando unos meses más a Carstens, el otro favorito del escarnio popular? Muchos “marxistas” ortodoxos se reciclaron a partir de 1989, aunque hubo otros precoces. Algunos neoliberales ya perdieron la fe y arrojaron a la basura el catecismo. Si no tiene nada nuevo en su agenda, podría aceptar anticipadamente su empleo de tiempo completo en el Banco de Pagos Internacionales. Sin cambios en las políticas públicas, la paridad se va a desfondar en cualquier momento para amplificar la catástrofe. No podrá evitar un mayor descrédito. Como dice <em>Juan Pueblo</em>: podría quedarse como <em>el perro de las dos tortas</em>. De paso, podría hacerle otro favor a la nación: recomendar a Carstens en algún lado o aconsejarle que se regrese al ITAM, y convencer a Calderón que es mejor publicista que presidente. Hace tiempo que en México las elites perdieron la dimensión de la realidad: unos, bajo la jungla individualista del “libre mercado”, están ávidos por aplastarnos y hundirlo, los que perturban sus sueños en el mercado cambiario; otros siguen en la frivolidad y la insolente impunidad. Por ejemplo, los gobernadores Fidel Herrera, Marcelo de los Santos y Eugenio Hernández se divertirán con su “cabalgata huasteca”; Enrique Peña Nieto, con su <em>patiño</em> Alfonso de Maria y Campos, destruye Teotihuacan, codicioso de los reflectores maximalistas; Emilio González dilapida ilegalmente el presupuesto, regalándoselo al duopolio televisivo y la iglesia; el presidente Felipe <em>el católico</em> pisotea el estado de derecho –cuantas veces se le da la gana– y al Estado laico, lo que le permite que la iglesia católica, agradecida, considere al Partido Acción Nacional como el “partido de Dios”, “ejemplo de nobleza” por los millones de pesos del erario que engordan sus glotonas finanzas de los protectores de pederastas; el <em>vicepresidente</em> Fabio Beltrones, en sus delirios de emperador, no ve mal que los diputados y senadores dilapiden 1 millón 200 mil pesos en el inútil foro “México ante la crisis: ¿qué hacer para crecer?”, cuando las soluciones son claras. ¿Acaso supone que con ello mejora su mercadotécnica imagen política carente de contenido? Eso y más, cuando las llamadas “expectativas decrecientes”, como dicen los economistas, en su remolino avasallador nos arrastran hacia el fondo disolvente del pozo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">También catalizan la rebelión de los colgados cada cierto tiempo. Es cierto que sus fiestas carecen del <em>glamour</em> del “resplandor teotihuacano” como el que pretende Peña Nieto. Pero de que son alegres, nadie puede negarlo.</span></p>
<p>Fuente: <a href="http://revistafortuna.com.mx">Revista Fortuna</a> <a href="http://www.revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2009/febrero/73/">| No. 73 | 15 de febrero de 2009 | México </a></p>

<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Frevistafortuna.com.mx%2Fcontenido%2F2009%2F02%2F15%2Fcalderon-la-recesion-o-la-patologia-del-ser%2F&amp;title=Calder%C3%B3n%3A%20la%20recesi%C3%B3n%20o%20la%20patolog%C3%ADa%20del%20ser" id="wpa2a_26"><img src="http://revistafortuna.com.mx/contenido/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>El emperador desnudo</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Jan 2009 06:00:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[Si se considera el escenario en que inicia su mandato, podría aceptarse que el peor trabajo en estos momentos es ser presidente de Estados Unidos. Las expectativas y los desafíos, internos y externos, antagónicos entre ellos, que gravitan sobre la naciente administración de Barack Obama son inmensurables y requieren un gobernante con la estatura de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[
<div class="topsy_widget_data topsy_theme_blue" style="float: right;margin-left: 0.75em; background: url(data:,%7B%20%22url%22%3A%20%22http%253A%252F%252Frevistafortuna.com.mx%252Fcontenido%252F2009%252F01%252F15%252Fel-emperador-desnudo%252F%22%2C%20%22style%22%3A%20%22big%22%2C%20%22title%22%3A%20%22El%20emperador%20desnudo%20%22%20%7D);"></div>
<p class="MsoPlainText" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES">Si se considera el escenario en que inicia su mandato, podría aceptarse que el peor trabajo en estos momentos es ser presidente de Estados Unidos. Las expectativas y los desafíos, internos y externos, antagónicos entre ellos, que gravitan sobre la naciente administración de Barack Obama son inmensurables y requieren un gobernante con la estatura de un estadista para enfrentar el estado de desastre nacional y mundial que le heredó George W. <span id="more-166"></span><img class="alignleft" src="http://www.revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2009/enero/infografias/emperador/manrique-chavez.jpg" alt="" width="250" height="250" />Bush, el más dramático desde la gran depresión de la década de 1930. Dadas las circunstancias, las primeras medidas que adopte en materia local e internacional perfilarán lo que podrán obtener sus connacionales y el resto del mundo. Determinarán la manera en que afrontará la crisis general estadunidense. Quién pagará los costos. Cómo enfrentará el desorden planetario que generó la militar estrategia geopolítica de los halcones que agudizó el odio en contra de su nación, una de cuyas manifestaciones más ominosas es el respaldo concedido por Bush al criminal e impune baño de sangre que en estos momentos lleva a cabo Israel en contra de los palestinos, emulando al que aplicó su propio país en Afganistán o Irak y como aventajados alumnos de Hitler. En un gesto de “buena voluntad” mundial, para tratar de limpiar un poco la turbia imagen de Estados Unidos, ¿Barack Obama sentará a Shimon Peres, Ehud Olmert, Ehud Barak, Avital Leibovitch, Tzipi Livni, Dan Harel y demás junto a Slobodan Milosevic, para que sean procesados por crímenes de guerra, contra la humanidad y genocidio? ¿Les promoverá su juicio de Núrenberg? ¿Cómo tratará de restaurar la decadencia de la hegemonía imperialista estadunidense? </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES">Mientras se perfilan las directrices de las políticas inmediatas y mediatas del gobierno de Barack Obama, que empezarán a despejar el futuro, se abre una circunstancia histórica única, similar a la ocurrida entre finales del siglo XIX y la Segunda Guerra Mundial, donde terminó por hundirse el imperialismo inglés: el impulso de las fuerzas centrífugas que en las siguientes décadas aceleren el debilitamiento y el fin del mundo unipolar, dominado por Estados Unidos –cuyo clímax fue alcanzado a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970, seguido por su declinación a partir de ese momento–, y la emergencia y consolidación de otro multipolar. Merced al debilitamiento del imperio, por un lado, se presenta la oportunidad de que los países subdesarrollados promuevan un desarrollo más autónomo, ante el descrédito en que ha caído el Consenso de Washington y los organismos multilaterales, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, incluyendo a las Naciones Unidas, corresponsables del actual derrumbe internacional, cuyo polvo levantado oculta otro hecho de mayor trascendencia: el caos estructural en que está hundido el sistema capitalista desde la década de 1960, cuyo destino es incierto y que se definirá en los siguientes decenios. Por otro, también brinda la opción para el fortalecimiento de los movimientos y alternativas anticapitalistas que, como es natural, nada esperan del nuevo régimen de Estados Unidos y luchan contra él, pues los objetivos y los senderos son antitéticos. </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES"><img class="alignright" src="http://www.revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2009/enero/infografias/emperador/hambur.jpg" alt="" width="250" height="250" />Es cierto que una cosa es el tempo histórico y otro el de Barack Obama. El afroamericano y su equipo tienen ante sí tal cantidad de problemas que los mantendrán ocupados durante prácticamente sus cuatro años de gobierno, y de cuyos resultados dependerá el destino de la marchita hegemonía capitalista de Estados Unidos, del cual muchos esperan y luchan que, como en el caso de los ingleses, sólo quede la nostalgia y la pesadilla de la larga noche. Unos están asociados a las secuelas del estallamiento de la burbuja especulativa neoliberal de 2007-2008; otros, a los desequilibrios macroeconómicos y estructurales, producto de la política económica instrumentada por la contrarrevolución neoconservadora en 1979-2008. Algunos más, al desarrollo estadunidense durante la posguerra, sobre todo desde la década de 1970 que mostraron los síntomas de su decadencia productiva, comparados primero con los europeos, como Alemania o Japón; luego con algunas naciones del sureste asiático y, recientemente, con Rusia, China o la India. Desde luego, también están presentes los conflictos geopolíticos y económicos del Medio Oriente o Asia Central, el norte de África, entre otros. </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES">La principal preocupación de Barack Obama es el corto plazo. Algo tiene qué hacer ante los propios estadunidenses, que esperan de él la reencarnación de la grandeza de Franklin Roosevelt, quien contribuyó a sacar a su país de la crisis de la década de 1930 y sentó las bases para su subsecuente e imperialista hegemonía mundial. Sobre todo los que han perdido sus propiedades, la perderán o están en la insolvencia de pagos, problema serio en una sociedad consumista que depende del colapsado crédito. O que en los siguientes meses serán arrojados a la calle para reforzar las filas de los desempleados que, según el departamento del Trabajo, aumentaron en 3.5 millones entre abril de 2007 y noviembre de 2008: de 6.8 millones (4.5 por ciento de la población económicamente activa, PEA) a 10.3 millones (6.7 por ciento) y que posiblemente sumen 11 millones al cierre de 2008, sin considerar a los que abandonaron la búsqueda de un inexistente empleo. O los que fueron condenados a la pobreza por la política antisocial de los neoconservadores para abultar las ganancias de las empresas, los especuladores, y financiar las criminales guerras en los ocho años del gobierno de <em>baby</em> Bush. Según la Oficina del Censo, en 2000, los pobres ascendían a 31.6 millones, 11.3 por ciento de la población total. En 2007, 37.3 millones, es decir, 12.5 por ciento. Por familias, éstas pasaron de 22.4 millones a 26.5 millones, del 9.6 por ciento al 10.8 por ciento del total. Quizá en 2008 los pobres llegaron a 40 millones. Según, Barack Obama llevará a cabo un ambicioso programa de obras públicas por al menos 775 mil millones de dólares (MMDD), que incluye recortes de impuestos por 300 MMDD, para tratar de crear de 1.5 millones a 3 millones de nuevos empleos, contra 1.5 millones que se requerirán anualmente, 9.2 millones en su cuatrienio. Dicho gasto contrasta, por modesto, con el presupuesto derrochado por Bush, Ben S. Bernanke –de la Reserva Federal– y Henry M. Paulson, del Tesoro: cerca de 1.5 billones de dólares (BDD) para tratar de rescatar a los piratas financieros –nada para el aparato productivo, salvo 17.5 mil millones para las ineficientes empresas automotrices– que provocaron el estallido de la burbuja especulativa, supuestamente para consolidar a los intermediarios, superar la crisis de liquidez y restaurar el crédito, resultados que no se ven por ningún lado. Lo único que se observa es la creación de nuevas burbujas por medio de las cuales los especuladores tratan de resarcir sus pérdidas, medida que, en el fondo, es el objeto de Bush, Bernanke y Paulson. </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES">También es evidente que, ante un Bush impasible, la economía pasó de la clásica recesión, iniciada en enero de 2008, a la deflación (recesión con caída de precios: entre agosto y noviembre los precios al consumidor fueron de -0.1 por ciento, 0 por ciento, -1 por ciento y -1.7 por ciento). Ahora, todo indica que Barack Obama tendrá que lidiar con una depresión de larga duración que ya se inició, si se consideran los drásticos desplomes en la construcción, las manufactureras o el comercio. La política monetaria, con las tasas de referencia de 0 por ciento, llegó a su límite sin mejorar la liquidez, el crédito, la confianza y las expectativas productivas. No funcionó. La política fiscal expansiva, si funciona, tardará varios meses en rendir frutos, por lo que, de todos modos, optimistamente, la economía decrecerá 2 por ciento en 2009. Si bien le va a Estados Unidos, será hasta 2010 cuando se perciban los primeros síntomas de la reactivación. Barack Obama tendrá que aplicar una estrategia más agresiva y creativa que el simple manejo monetario y fiscal. Si fracasa se hundirá en una depresión duradera como la que padeció Japón entre 1990 y 2002, luego de la quiebra de su burbuja especulativa y de la cual aún no se recuperaba antes de caer en una nueva recesión, en 2008. O como la que sufrió el mismo Estados Unidos entre 1929 y la Segunda Guerra Mundial. Un crecimiento sostenido a largo plazo exigirá la reestructuración de las bases de la acumulación capitalista, subordinada a la esfera y el rentismo financiero, arrojar al basurero de la historia al fracasado modelo neoliberal doméstico. Desde finales de la década de 1960, Estados Unidos perdió la guerra de la competitividad. Entre 1971 y 2007 su productividad creció a una tasa media anual de 1.6 por ciento, contra la de 2.3 por ciento del resto del Grupo de los Siete, según datos de la OCDE. Su aportación al PIB (producto interno bruto) mundial bajó de 40 por ciento a 24 por ciento del total entre 1940 y 2008; quizá caiga a 21 por ciento en 2013. Respecto del comercio, declinó de 17 por ciento a 11 por ciento. Dejó de ser el principal “motor” de la economía mundial. El impulso se trasladó hacia China, India y otros países asiáticos. </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES">La paradoja histórica: a Barack Obama le urge superar la depresión y restaurar la hegemonía económica de Estados Unidos, cuya limitación de recursos naturales explica la intervención militar de Bush en el Medio Oriente y Asia Central (Afganistán, Pakistán, India, Cachemira), apoyado por Israel y otros países (Irak, Irán, Siria), en el “cuerno de África o las zonas del Mar Caspio y Mar Negro, para tratar de apoderarse del crudo y el gas, generando un grave proceso de desestabilización y reordenamiento internacional a favor y en contra de Estados Unidos. Esto incluye también el cinturón higiénico que construye con los países del exbloque soviético en torno a Rusia, sus conflictos con China, o el distanciamiento con la mayoría de los gobiernos latinoamericanos del imperio. Estados Unidos obligó al resto del mundo a abrir sus mercados a través del FMI, el Banco Mundial y la OMC mientras cerraba los suyos. El fracaso de las negociaciones comerciales y ambientales se debe a ese trato desigual. Los pobres resultados obtenidos con las “negociaciones” económicas y políticas para obtener sus fines, son una manifestación del deterioro del “respeto” hacia el imperio y su capacidad de “convencimiento negociado”. La amenaza y agresión militar es un recurso históricamente usado, en última instancia, por las potencias para tratar de alcanzar lo que no pudo pacíficamente. Ello puede retrasar su decadencia, pero no evita su futuro derrumbe. En cambio, aumenta el resentimiento y el realineamiento en su contra, que otras naciones se armen para enfrentarlo. El esfuerzo hegemónico de Estados Unidos ha sido fallido. Perdió las guerras en Afganistán e Irak, como lo han advertido sus rivales. Se desacreditó aún más. Se desangró financieramente y sacrificó a su aparato productivo orientado hacia la industria de guerra. Los frentes que tiene que atender Barack Obama son demasiados. </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES">En cambio, si Estados Unidos se hunde en una depresión duradera, el resto del mundo tendrá una gran oportunidad histórica para avanzar en un reacomodo en la división internacional del trabajo, crear nuevas monedas que compitan con el dólar e instituciones financieras, la bifurcación sistémica, su liberación del imperio y la construcción de bloques regionales, la multipolaridad capitalista o hacia un mundo poscapitalista. Sin embargo, los países no podrán evitar las consecuencias de la recesión-depresión mundial que se resentirán con fuerza en 2009, ante la caída del crecimiento, el comercio y el crédito. La magnitud de los costos dependerá de las políticas anticíclicas que apliquen. </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES"> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES">Estados Unidos está debilitado. La crisis financiera le ha costado alrededor de 1.5 BDD. El gasto de guerra subió de 301 MMDD en 2001 a 601 MMDD en 2008; de 3 por ciento del PIB a 4.2 por ciento, 3.7 BDD acumulados. El déficit fiscal del gobierno federal de superávit por 189 MMDD en 2000 a un déficit por 631 MMDD a septiembre de 2008; estima que cerró el año en 1 billón. Su deuda aumentó de 5.7 BDD a 10.025 BDD y posiblemente terminó 2008 en 10.5 BDD. Su déficit comercial pasó de 455 MMDD a un estimado de 856 MMDD, y el corriente, de 417 MMDD a 707 MMDD. Esos desequilibrios sólo podrán ser sostenidos mientras el resto del mundo esté dispuesto a seguirlos sosteniendo. Pero también pueden contribuir a fracturarlo, lo que aceleraría el derrumbe estadunidense. Por ejemplo, sustituyendo gradualmente al dólar como la principal moneda de reserva mundial y dejando de comprar títulos del Tesoro y de las empresas de Estados Unidos. Pero las relaciones económicas y financieras son tan complejas como para que lo anterior suceda en el mediano plazo. Todos, o casi todos, estarán atados al mismo destino durante muchos años.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES"><img class="aligncenter" src="http://www.revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2009/enero/infografias/emperador/eu-balance.gif" alt="" width="550" height="268" /></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES"><img class="aligncenter" src="http://www.revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2009/enero/infografias/emperador/eu-crecimiento.gif" alt="" width="550" height="263" /></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES"><img class="aligncenter" src="http://www.revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2009/enero/infografias/emperador/eu-deuda.gif" alt="" width="550" height="274" /></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &quot;Times New Roman&quot;,&quot;serif&quot;;" lang="ES"><img class="aligncenter" src="http://www.revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2009/enero/infografias/emperador/eu-gasto.gif" alt="" width="550" height="310" /><br />
</span></p>

<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Frevistafortuna.com.mx%2Fcontenido%2F2009%2F01%2F15%2Fel-emperador-desnudo%2F&amp;title=El%20emperador%20desnudo" id="wpa2a_28"><img src="http://revistafortuna.com.mx/contenido/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Barack Obama o simple cambio de piel</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Dec 2008 06:00:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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<div class="topsy_widget_data topsy_theme_blue" style="float: right;margin-left: 0.75em; background: url(data:,%7B%20%22url%22%3A%20%22http%253A%252F%252Frevistafortuna.com.mx%252Fcontenido%252F2008%252F12%252F15%252Fbarack-obama-o-simple-cambio-de-piel%252F%22%2C%20%22style%22%3A%20%22big%22%2C%20%22title%22%3A%20%22Barack%20Obama%20o%20simple%20cambio%20de%20piel%22%20%7D);"></div>
<p><span style="font-size: 12pt" lang="ES-MX">Los desafíos que enfrentará Barack Obama son tan complejos que el desencanto y la pérdida de legitimidad pueden aflorar prematuramente. “Esperanza” y “cambio” fueron dos de sus ambiguos lemas empleados incesantemente durante esas escenográficas campañas electorales –generalmente vacías de contenido– que caracterizan a su país. </span><span id="more-155"></span><span style="font-size: 12pt" lang="ES-MX">Antes de que inicie su gobierno, éste ya ha sido recargado de ilusiones y anhelos de cambio –ingenuos, endeblemente fundamentados, dentro y fuera de Estados Unidos– por quienes han sido víctimas, de alguna u otra manera, de las despóticas políticas neoliberales nacional e internacionalmente impuestas desde la década de 1970; las brutales consecuencias de los desmanes cometidos impunemente por sus beneficiarios, en especial los insaciables depredadores financieros, solapados y rescatados oficialmente, del genocida militarismo y de otras atroces prácticas impuestas por los neoconservadores, encabezados por George Bush (2001-2009), para tratar inútilmente de revertir el crepúsculo de la hegemonía mundial del imperialismo estadunidense.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt" lang="ES-MX"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: black" lang="ES-MX">Es obvio que algunos no esperan gran cosa de Obama, si se considera que las diferencias entre los demócratas y los republicanos se traslaparon hace tiempo –como ocurrió con el PRI y el PAN–, y sus pragmáticas ambiciones por llegar al gobierno les han llevado a defender los mismos intereses, con algunos difusos contrastes en sus matices. Los actuales demócratas nada tienen que ver con el partido de Franklin Delano Roosevelt. Ellos le dieron su voto porque estaban hastiados de los desacreditados neoconservadores encabezados por <em>baby</em> Bush, de sus infamias, sus mentiras, la escandalosa quiebra financiera y el fraudulento e impune rescate de las corporaciones con sus impuestos y la recesión. John McCain representaba su permanencia en el gobierno y, con su rechazo, esos votantes ayudaron a enterrarlo políticamente entre los escombros de la recesión. Otros, en cambio, anhelan respuestas, unos inmediatas, otros razonablemente mediatas, ante su angustiante situación. Ellos son las víctimas de la recesión. Los que han visto afectados sus niveles de vida. Los que perdieron sus viviendas, sus empleos, sus fondos de pensión, sus ahorros. Los náufragos periféricos del neoliberalismo que llegaron a Estados Unidos buscando la quimera del “sueño americano”.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: black" lang="ES-MX"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: black" lang="ES-MX">Ahora Obama tendrá que demostrar que sus recargadas promesas no fueron la típica retórica empleada por cualquier candidato para tratar de llegar a <st1:personname productid="la Casa Blanca." w:st="on">la  Casa Blanca.</st1:personname> Que no es una ficción construida por su equipo de relaciones públicas. Que su gobierno no será más que mimético cambio de piel del sistema. Que no constituye más que la imagen opcional requerida urgentemente por las elites, luego que McCain se desdibujó, agobiado por lo que representaba el apestado cadáver político de Bush, y que les orilló a reorientar su generoso financiamiento hacia Obama.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: black" lang="ES-MX"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: black" lang="ES-MX">Pese a su inherente racismo y conservadurismo, el bloque dominante, los <em>wasp</em> (el acrónimo inglés de <em>white</em>, <em>anglosaxon</em> <em>and protestant</em>, blanco, anglosajón y protestante), hace tiempo aprendieron a </span><span style="font-size: 12pt" lang="ES-MX">tolerar a alguien distinto a ellos, ya sea hombre o mujer, siempre y cuando tenga claro que una cosa es el gobierno y otra cosa es el poder, tal y como lo testifican Margaret H. Thatcher, Colin L. Powell, Condolezza <em><span style="font-style: normal">Rice o Alberto Gonzales (de origen mexicano, que fue secretario de Justicia con el </span>baby</em><em><span style="font-style: normal">)</span></em><em><span style="font-style: normal">. Barack Obama es un hombre del sistema, alejado de ideologías radicales, de un Martin Luther King, un Malcom X o un subversivo Eldridge Cleaver, dirigente de los Panteras Negras, quien fue candidato presidencial de Estados Unidos en 1968 por el Partido Paz y Libertad, también publicó el libro </span>Alma encadenada</em><em><span style="font-style: normal"> (</span></em><em>Soul on ice, <em>Alma en hielo</em></em><em><span style="font-style: normal">)</span></em><em><span style="font-style: normal">, donde criticaba a los negros integrados al </span>statu quo</em><em><span style="font-style: normal">, antes de terminar destruido por la cárcel, su posterior conservadurismo y las drogas. Si Barack Obama entiende bien la dialéctica del amo y el esclavo, los límites impuestos por el poder </span></em><span style="color: black">político económico </span><em><span style="font-style: normal">no enfrentará graves problemas.<o:p></o:p></span></em></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt" lang="ES-MX"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: black" lang="ES-MX">Las dificultades estarán en otra parte: en las prioridades de su agenda que condicionarán su legitimidad social, en su talento, en el equipo que ha elegido, en los márgenes de acción y en su habilidad para enfrentar el desastre heredado por Bush y sus halcones: Richard B. Cheney, Donald Rumsfeld, Robert Gates, Condoleezza Rice, y sus responsables económicos: Ben S. Bernanke y Henry Paulson, así como los buitres de las corporaciones. No será fácil, por no decir imposible, tratar de revertir el descrédito de Estados Unidos –el peor de su historia, ante las genocidas agresiones militares y de otro tipo cometidas en Afganistán, Irak y otras latitudes– por los republicanos ni restaurar su agónico liderazgo imperialista, económico y político que, como el británico, empieza a difuminarse entre las sombras de la historia como una bestial pesadilla. Tampoco lo será tratar de reflotar a la economía de la violenta crisis del sector financiero que se expande inexorablemente hacia el productivo y la sociedad, sin que aún quede claro hasta dónde se desplomará, cuál será su intensidad ni sus costos, cuánto tiempo permanecerá en el fondo del pozo, cuánto tardará en reactivarse y a qué ritmo. Lo único perceptible hasta el momento es que será peor a las dos más importantes registradas por Estados Unidos en el siglo XX, que duraron 16 meses: la de noviembre de <st1:metricconverter productid="1973 a" w:st="on">1973  a</st1:metricconverter> marzo de 1975 y la de julio de <st1:metricconverter productid="1981 a" w:st="on">1981 a</st1:metricconverter> noviembre de 1982. La deflación actual, reflejada en la caída de la producción y los precios –que lleva ya un año de duración­, reconoce <st1:personname productid="la Oficina Nacional" w:st="on">la Oficina Nacional</st1:personname> de Investigación Económica–, es comparable con la depresión que siguió a la crisis de 1929 –aunque difícilmente caerá como en el periodo de <st1:metricconverter productid="1930 a" w:st="on">1930 a</st1:metricconverter> 1932: durante 43 meses, de agosto de <st1:metricconverter productid="1929 a" w:st="on">1929 a</st1:metricconverter> marzo de 1933, las tasas fueron negativas en 8.6 por ciento, 6.4 por ciento y 13 por ciento, y sólo pudo salirse de ella gracias a <st1:personname productid="la Segunda Guerra" w:st="on">la Segunda Guerra</st1:personname> Mundial. Y que aún falta por ver un mayor derrumbe de la producción y quiebra de empresas, un mayor desempleo (de diciembre de <st1:metricconverter productid="2007 a" w:st="on">2007 a</st1:metricconverter> noviembre de 2008 aumentó 2.7 millones, al pasar de 7.7 millones a 10.3 millones, de 5 por ciento a 6.7 por ciento de la población económicamente activa (PEA); en promedio anual subió 1.6 millones, de 7.1 millones a 8.7 millones), que podría superar los 10 millones en 2009, poco más del 10 por ciento de <st1:personname productid="la PEA. La" w:st="on">la PEA. La</st1:personname> tragedia social será el signo del próximo año y, quizá, los primeros síntomas de la reactivación se observen hasta 2010. Si es que Estados Unidos no se hunde en una depresión similar a la de Japón, que abarcó de <st1:metricconverter productid="1991 a" w:st="on">1991 a</st1:metricconverter> 2002.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: black" lang="ES-MX"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: black" lang="ES-MX">Todo dependerá de la calidad del programa económico de emergencia que se adopte, la eficacia en su instrumentación, a quién pretenda salvarse primero y los recursos financieros disponibles. Porque el usado por Bush-Bernanke-Paulson, como dice Joseph Stiglitz, “no pudo ser peor”. Los intereses reales son negativos y la producción y el consumo no responden, al contrario, se agravan. En realidad, el trío no hizo nada para enfrentar la deflación y ha gastado más de 5 billones de dólares en 22 programas de salvamento. El total para apuntalar la economía podría llegar a 7.5 billones, la mitad del producto interno bruto de Estados Unidos. En realidad, el trío sólo buscó rescatar a los grupos financieros que resarcieran sus pérdidas creando otra burbuja especulativa, trasladando sus pérdidas a las cuentas públicas y abultando el déficit presupuestal y la deuda estatal. El déficit presupuestal pasó de 310 mil millones en <st1:metricconverter productid="2007 a" w:st="on">2007 a</st1:metricconverter> 626 mil millones en octubre de 2008, y podría cerrar el año en alrededor de 1 billón. La deuda del gobierno federal, reconocida hasta el momento, de 9 billones a 9.7 billones, aunque fácilmente llegará a 14 billones, aún sin considerar los quebrados servicios de salud y la seguridad social. Dice Kent Smetters, de Wharton: “Si el tipo de contabilidad que el gobierno hace se hubiera hecho en el sector privado, ahora estarían en la cárcel”.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: red" lang="ES-MX"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: black" lang="ES-MX">Barack Obama promete un ambicioso e inmediato programa keynesiano, cuyo costo ascendería de 150 mil millones a 700 mil millones de dólares que crearían 1.5 millones de empleos hacia 2011. El problema es que esa cantidad es menor al número medio de desempleados actuales, más los que se acumularán en 2009. Además, Estados Unidos necesita crear cada año 1.9 millones; es decir, en su cuatrienio se demandarán 9.2 millones. Si la tasa de desempleo supera el 10 por ciento, los más afectados serán los grupos marginales (hispanos, africanos, jóvenes), donde se acercará a 15 por ciento. Con un país con una tasa cero de ahorro, ¿cómo pretende Obama financiar el rescate de la economía y su programa emergente? En parte, reajustando el presupuesto, recortando algunas partidas y ampliando otras. Pero sobre todo como lo ha hecho Estados Unidos desde que Ronald Reagan convirtió a su país del mayor acreedor al mayor deudor del planeta: tomando prestado el ahorro del mundo, descapitalizándolos, sometiendo a presión sus economías y sociopolíticas, desestabilizando a los mercados financieros. Si Estados Unidos fuera cualquier país, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya lo hubiera presionado a ajustarse.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: red" lang="ES-MX"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: black" lang="ES-MX">Dijo Barack Obama: “En este momento decisivo para nuestra nación, las viejas maneras de pensar y actuar simplemente no funcionan. Debemos buscar ideas frescas de las mentes más destacadas del país”. ¿Quiénes son esas “mentes destacadas”? Para su equipo politicomilitar Barack Obama buscó a Robert Gates, Hillary Clinton, Joe Biden o Rahm Emanuel. ¿Son experimentados? Es indudable que lo son esos clintonianos reciclados. ¿Son las “mentes más frescas”? Son <em>añejos vinos en rancios odres</em>. Lo cuestionable es su experiencia. El “antibelicista” Barack Obama no convocó a ninguna “paloma”. Si los bushonianos fueron halcones seducidos por la fuerza bruta militar, las políticas desestabilizadoras y la promoción de los golpes de Estado para imponer la hegemonía de Estados Unidos, la pandilla de Barack Obama no se horroriza ante esos métodos. También son halcones, aunque algunos prefieren llamarlos “halcones-paloma”, porque, supuestamente, prefieren otras formas de “persuasión”: “Las presiones negociadas”, la injerencia abierta o soterrada en otros países o la desestabilización, sin descartar el terrorismo y los golpes de Estado y la agresión militar como lo hizo William Clinton en la zona del Kosovo. Como “candidato de la paz” consideró la lucha contra Al Qaeda y los talibanes, en Afganistán y Pakistán, como su “principal prioridad”. Anunció una gradual “retirada” de Irak, dejando algunos cuantos miles de militares en ese país. No mezquinó amenazas en contra de Irán ni su respaldo a los genocidas israelitas. Barack Obama sigue los consejos de Zbigniew Brzezinski –cruzado de <st1:personname productid="la Guerra Fría" w:st="on">la  Guerra Fría</st1:personname>, corresponsable del desorden en Asia Central y Medio Oriente y promotor de Al Qaeda y los talibanes, entre otras fechorías– y otros “experimentados” clintonianos en política exterior, expertos en la “guerra contra el terror” y ansiosos por continuar el capítulo abierto por Bush en el Medio Oriente y Asia Central –el Mar Caspio y el Mar Negro–, entre otras zonas geopolíticas estratégicas vitales para los intereses de Estados Unidos, ricas en hidrocarburos, y para los nuevos frentes de guerra abiertos en contra de Rusia, China, Irán o India.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt" lang="ES-MX"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt" lang="ES-MX">La señora Clinton es furiosamente militarista. Biden fue un vigoroso partidario de la agresión a Irak.<span style="color: black"> Gates sólo se distanció de Bush en las formas guerreristas, no en su uso. </span>Emanuel fue un duro adepto de la invasión a Irak y es un rabioso judío, defensor y solapador del genocidio que comete Israel en contra de los palestinos y de sus políticas desestabilizadoras en Medio Oriente, afines a los intereses de Estados Unidos. Todos son “buenos muchachos”.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt" lang="ES-MX"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: black" lang="ES-MX">Su <em>dream</em> <em>team</em> económico también es reconocido por su experiencia –sobre todo en Wall Street, que vio con beneplácito su nombramiento–, pero no por sus “ideas frescas” ni por ser “las mentes más destacadas”, pues ellos guardan un desagradable <em>tufo </em>antikeynesiano. Todos son furiosamente monetaristas, neoliberales. Varios son clones de Robert Rubin y veteranos del gobierno de Clinton. Como diría el economista Doug Henwood, de <em>Left Business Observer</em>: “Por lo menos confirma que la gente de Obama son buenos ecologistas: practican el reciclaje”. Fueron promotores y entusiastas defensores de la liberalización y desregulación de los mercados que quebraron la economía. Son corresponsables de la burbuja especulativa y del mercado de derivados, estimulada por los bajos réditos, el crédito fácil, los fraudes, la complacencia. Son los arquitectos del desastre ahora convocados a resolverlo. Son la encantadora imagen utilizada como “puente” para reforzar el <em>statu quo </em>financiero, seguir adelante con la orgía especulativa, velar por los intereses de Wall Street, opacados detrás del “ambicioso” programa keynesiano de Barack Obama. Jonathan Weil escribió en <em>Bloomberg News</em>: “Muchos de ellos deberían estar recibiendo citaciones como testigos materiales” por la catástrofe financiera, en lugar de “figurar como miembros del círculo íntimo de Obama”. Alrededor de la mitad “han tenido posiciones de importancia en empresas que, en mayor o menor grado, han falsificado sus declaraciones financieras o contribuido a la crisis económica mundial, o ambas cosas a la vez”. Es realmente plausible que “¿no confundirán los intereses de la nación con sus propios intereses corporativos?”<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: black" lang="ES-MX"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: black" lang="ES-MX">Ese equipo no tiene nada de progresista. El monetarista brasileño Roberto Campos dijo un día que “el monetarista es un keynesiano-estructuralista en apuros”. ¿El pragmático <em>dream team</em> será monetarista keynesiano en apuros?<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: black" lang="ES-MX"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: black" lang="ES-MX">Desde el recién creado Consejo Asesor para <st1:personname productid="la Recuperación Económica" w:st="on">la Recuperación  Económica</st1:personname>, Paul Volcker será el “hombre anticrisis”. El respetado Volcker es conocido como el <em>doctor shock</em>. Como subsecretario de <st1:personname productid="la Tesorería" w:st="on">la Tesorería</st1:personname> para Asuntos Monetarios Internacionales y socio de David Rockefeller, “ayudó” a Nixon, en 1971, en su decisión para demoler Bretton Woods, al desligar el dólar del oro (la “solución Volcker”). Como responsable de <st1:personname productid="la Reserva Federal" w:st="on">la  Reserva Federal</st1:personname> con Jimes Carter y Ronald Reagan, impuso el friedmaneano programa de monetarista de <em>shock</em> de 1979 para bajar la inflación, a costa de la recesión de 1980-1981 y alto desempleo, que desencadenará la crisis mundial de la deuda –iniciada en México en 1982–, la adopción de las recetas neoliberales y la quiebra de miles de cajas de ahorro en Estados Unidos en esa década. Robert Rubin –responsable de la política económica de Clinton y patriarca de Timothy F. Geithner, próximo secretario del Tesoro; Lawrence H. Summers, que será asesor en asuntos económicos, y Peter R. Orszag, que manejará el presupuesto– fue defensor de la desregulación financiera, el libre comercio internacional y el presupuesto balanceado; impulsor de las renegociaciones de la deuda internacional favorable a Estados Unidos y corresponsable del derrumbe de Rusia y los “tigres asiáticos” al imponerles la liberalización financiera. Junto con Summers, promovió la derogación de <st1:personname productid="la Ley Glass-Steagall" w:st="on">la Ley Glass-Steagall</st1:personname>, que separaba los bancos comerciales de las instituciones financieras que provocaron la crisis actual, y ayudó a negociar los oscuros apoyos al quebrado Citigroup, de turbias operaciones.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="background: yellow none repeat scroll 0% 0%; font-size: 12pt; color: red; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial" lang="ES-MX"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: black" lang="ES-MX">Rubin fue remplazado en el Tesoro por Summers, quien –además de considerar que las mujeres tienen una “menor capacidad innata” que los hombres– se opuso regular los derivados, esas “armas de destrucción masiva” como los llamó Warren Buffett. En 1996, James Tobin propuso “echar arena (regular) en las ruedas de los mercados especulativos de los capitales con un impuesto a las transacciones. Cuando era académico, Summers fue más allá: planteó extenderlas a las acciones y los barack obamas de las corporaciones y los de gobierno. Como funcionario renegó de sus ideas. También es solidario de las crisis asiáticas y rusas. Desde su puesto obligó a James Wolfensohn, presidente del Banco Mundial (BM), para que despidiera a Joseph Stiglitz, entonces economista jefe, que empezaba a cuestionar el neoliberalismo del consenso de Washington, el FMI y el propio Banco. Otro economista del BM, Ravi Kanbur, tuvo que renunciar al organismo por sugerir que desde el Banco se promoviera la redistribución del ingreso, hecho que molestó a Summers, entre otros. Summers también es partidario de la lógica económica de que arrojar una carga de basura tóxica en un país de bajos salarios era impecable.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt" lang="ES-MX"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: black" lang="ES-MX">Para Dean Baker, uno de los pocos economistas que advirtieron sobre el inminente desastre, Summers es “uno de los villanos principales en la actual crisis económica”, y poner la política financiera en las manos de Rubin y Summers es “como recurrir a Osama Bin Laden para que ayude en la lucha antiterrorista”.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="background: yellow none repeat scroll 0% 0%; font-size: 12pt; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial" lang="ES-MX"><o:p> </o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 12pt; color: black" lang="ES-MX">Timothy Geithner es otro fanático del “libre mercado” y tiene mucho que decir sobre la política de <st1:personname productid="la Reserva Federal" w:st="on">la Reserva Federal</st1:personname>, organismo donde trabajó, en Nueva York. También jugó un papel nada despreciable en la manía desreguladora, la burbuja especulativa y la quiebra global, en la operación JP Morgan-Bear Stearns, en la bancarrota de Lehman Brothers, el rescate de SAIG y en la aplicación del poco transparente salvamento financiero. Austan Goolsbee, “un verdadero genio de <st1:personname productid="la Universidad" w:st="on">la Universidad</st1:personname> de Chicago”, es un cruzado monetarista. Orszag y Rob sabrán donde ajustar presupuesto; con Clinton lo hicieron con el social. Christina Romer, estudiosa de la recesión, profesora de <st1:personname productid="la Universidad" w:st="on">la  Universidad</st1:personname> de California en Berkeley y próxima directora del consejo de asesores económicos, también es economista ortodoxa.<o:p></o:p></span></p>

<p><a class="a2a_dd a2a_target addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save#url=http%3A%2F%2Frevistafortuna.com.mx%2Fcontenido%2F2008%2F12%2F15%2Fbarack-obama-o-simple-cambio-de-piel%2F&amp;title=Barack%20Obama%20o%20simple%20cambio%20de%20piel" id="wpa2a_30"><img src="http://revistafortuna.com.mx/contenido/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share"/></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Economía mexicana: en caída libre y sin piloto</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Nov 2008 06:00:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[El rápido deterioro de los indicadores básicos evidencia que el desplome y la descomposición de las expectativas del país es más acelerado de lo reconocido oficialmente, al menos públicamente, y que la recesión se está generalizando al conjunto de la economía y será más profunda y duradera de lo previsto, con sus consecuentes efectos perniciosos [...]]]></description>
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<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span lang="ES-TRAD">El rápido deterioro de los indicadores básicos evidencia que el desplome y la descomposición de las expectativas del país es más acelerado de lo reconocido oficialmente, al menos públicamente, y que la recesión se está generalizando al conjunto de la economía y será más profunda y duradera de lo previsto, con sus consecuentes efectos perniciosos en el empleo, el ingreso y el bienestar de las mayorías. La economía va en caída libre y sin paracaídas, sin políticas contracíclicas. Y los supuestos pilotos, el<em> príncipe</em> de los Pinos y sus<em> oráculos</em> de Hacienda, Agustín Carstens, y del Banco de México, Guillermo Ortiz, a quienes el derrumbe financiero internacional los tomó por sorpresa y se quedaron pasmados ante los escombros; pese a que el desastre se había iniciado un año antes, se fueron a desayunar, para usar las palabras de Paul Krugman, o quizá a festejar la reprivatización petrolera y energética. Su fundamentalismo neoliberal los ha cegado. Si antes no hicieron nada para sacar al país de su dilatado estancamiento, ahora tampoco. Y, por desgracia, el dios-mercado que, según se dice, resuelve todo automáticamente, no aparece por ningún lado.</span><span id="more-140"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span lang="ES-TRAD">En su informe sobre las finanzas públicas, del 30 de octubre, Hacienda afirma que los efectos negativos de los sucesos mundiales en las variables reales de nuestra economía han sido limitados, porque “los fundamentos macroeconómicos del país se han fortalecido en los últimos años mediante la aplicación de una política fiscal y monetaria disciplinada y responsable, que coadyuvó a robustecer el mercado interno; (y porque) las instituciones financieras del país no contaminaron sus balances con la adquisición de activos inmobiliarios del exterior de baja calidad, lo que les ha permitido conservar sus niveles de capitalización y solvencia. (Así) La actividad productiva, el gasto interno y el empleo formal en México siguen creciendo, aunque a ritmos anuales más moderados que los observados en trimestres anteriores”. El crecimiento de 1.7 por ciento en el tercer trimestre es considerado por Hacienda como “una variación positiva”; pero también puede ser considerado como una señal “positiva” de la caída, pues la tasa es 50 por ciento menor al registrado un año antes y la peor desde 2003 para un periodo similar, cuando fue de 1.1 por ciento. Dada la tendencia, el cuatro será cero por ciento o menos 1 por ciento –¿Carstens aún lo verá “positivo”?–, el más bajo desde 2002, cuando decreció 1.4 por ciento y el país estaba en plena recesión. El salinista Pedro Aspe, experto en armar desastres –su paso por Hacienda es corresponsable de la crisis de 2004– descarta el riesgo de la recesión.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify">&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://revistafortuna.com.mx/opciones/archivo/2008/noviembre/fotos/indice-volumen-activ-indus.jpg" width="550" height="491" /></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span lang="ES-TRAD">Comparado con Agustín Carstens, Guillermo Ortiz resultó un catastrofista. Un día antes dejó en claro que los “fundamentos macrofortalecidos”, la “disciplina” monetaria y fiscal y las impolutas hojas de balance de la banca son inútiles ante una veleidosa realidad. Ortiz señaló que la economía se enfila a registrar su peor desempeño de la década –desde 2001 y 2002, cuando la tasa del Producto Interno Bruto (PIB) fue de menos 0.2 por ciento y 0.8 por ciento, respectivamente–, debido a la inestabilidad financiera mundial, el debilitamiento de la economía global y la recesión estadunidense. Dos de los “motores” de la economía, agregó, pierden fuerza: a) la actividad productiva interna, el consumo privado y las exportaciones; b) el crédito bancario, cuya tasa se paraliza y se acerca a cero crecimiento. La caída de Estados Unidos afecta a las exportaciones manufactureras mexicanas, en especial la automotriz, que aportan el 25 por ciento del producto, y las remesas. Así, Guillermo Ortiz pronostica un crecimiento de 2 por ciento en 2008 y 0.5 por ciento en 2009. Los empleos nuevos serán entre 150 mil y 250 mil, contra los 1.3 millones que se necesitan anualmente. Si entre 2001 y 2003 la recesión de Estados Unidos tiró al abismo a la economía mexicana, otra vez vuelve a repetirse la historia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span lang="ES-TRAD">Las evidencias de la descomposición económica son ineludibles. Según el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, el indicador manufacturero se ubicó en 49.6 puntos en octubre, su “lectura más baja para el mes reportado desde que se construye el indicador”. Agregó que tres de cuatro indicadores del sector manufacturero cayeron en octubre contra el mes anterior, mientras en el plano comercial todos los datos fueron a la baja. Su indicador no manufacturero se ubicó en 46.3 puntos, 6.6 puntos menos que hace un año y el peor nivel desde enero de 2004 que comenzó a medirse. “Éste es el segundo mes consecutivo por debajo del umbral de 50 puntos, con una acentuada tendencia descendente, lo que sugiere un ambiente de mayor debilitamiento en las actividades comerciales y de servicios”. Como se observa en el cuadro 1, los volúmenes de la producción industrial, que son más sensibles a las variaciones del ciclo económico –a diferencia de la agropecuaria–, a la demanda interna y externa, manifiestan su declinación o desplome. La minería, tanto petrolera como no petrolera, ha decrecido 7 por ciento. Hacia agosto la construcción prácticamente se ha paralizado. La de electricidad se desacelera, ya sea por razones estacionales, exorbitados precios ante el retiro de subsidios o la menor actividad. Las manufacturas de madera, química, minerales no metálicos o productos metálicos están en recesión o en vísperas, al igual que la textil y la fabricación de equipos de cómputo y electrónicos, que dependen en gran medida del consumo de Estados Unidos. Para ese mes, la producción de equipo de transporte aún crecía, pero en septiembre la venta de automóviles en México se desplomó 11.5 por ciento y en nueve meses acumuló un decremento de 2.1 por ciento debido a las turbulencias financieras, el costo del crédito, la cautela de los consumidores, los precios de las gasolinas y la entrada de <em>vehículos</em> usados al país. Las exportaciones hacia Estados Unidos, donde se coloca el 71 por ciento de las mismas, cayeron 7.5 por ciento y lo harán más si se considera el colapso del crédito y el desplome del consumo, que ha provocado caídas espectaculares en las ventas de las firmas de ese país (General Motors, 45 por ciento; Chrysler, 25 por ciento, y Ford, 30 por ciento).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span lang="ES-TRAD">Globalmente, las industrias automotriz, textil, de equipos y aparatos eléctricos y electrónicos aportan el 58 por ciento de las exportaciones manufactureras y se destinan básicamente a Estados Unidos. Allá se coloca el 80 por ciento del total de las ventas externas nacionales. La tendencia de las exportaciones totales ha sido errática, aunque declinante. En julio, crecieron 21.8 por ciento; en agosto, 5.6 por ciento, y en septiembre, 9.4 por ciento. Manufacturas como la textil, madera, papel y maquinaria y equipo retrocedieron en agosto, y la del plástico y minerometalúrgica disminuyeron, en consonancia con la producción. Las exportaciones hacia a Estados Unidos crecieron 17.5 por ciento y 5.2 por ciento en julio y agosto. Es probable que la baja haya acentuado desde septiembre, debido a la contracción de 0.3 por ciento de su PIB en el tercer trimestre. La percepción es reforzada por el decremento de 3.1 por ciento del consumo privado en ese lapso y el derrumbe de la compra de bienes duraderos en 14.1 por ciento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span lang="ES-TRAD">Casi a diario, a partir de octubre, cada dato fortalece el panorama sombrío de Estados Unidos, el cual se refuerza e intensifica con la orgía especulativa y el desquiciamiento de los mercados financieros. En la simbiótica relación enfermiza de una espiral brutalmente descendente, los circuitos del consumo, la producción, los financieros y el comercio exterior hunden irremisiblemente al orgulloso y despiadado imperio en una depresión dramática, sin fondo y sin orilla previsibles. La peor desde 1929, que tocó fondo hasta 1932 y sólo pudo reanimarse hacia 1935-1936, con el “nuevo” trato de Franklin Roosevelt. Se espera que en el último trimestre de 2008 la economía decrezca 2 por ciento y en 2009 apenas mejore en 0.1 por ciento. ¿Cuántos trabajadores mexicanos serán eyectados de Estados Unidos? Es incierto. Quizá en 2010 empiece a salir del desastre, cuyo infierno sufren azorados, desde septiembre, 9.2 millones de desempleados (6.1 por ciento de <st1:personname productid="la Población Económicamente" w:st="on">la Población Económicamente</st1:personname> Activa) –en diciembre de 2007 eran 7.4 millones, en mayo del mismo año eran 6.5 millones– y es compartido sincrónicamente con otros países europeos, dada la interconexión productiva y financiera. Algunos que ya han cruzado el umbral recesivo son: Reino Unido, Irlanda, España, Estonia, Islandia, Letonia, Alemania, Francia, Italia, Eslovenia y Lituania. <st1:personname productid="La Unión Europea" w:st="on">La Unión Europea</st1:personname> (27 países) apenas crecerá 0.2 por ciento en 2009, pese a que en abril se pensaba que sería en 1.8 por ciento. La zona euro (15 socios) en 0.1 por ciento contra el previo de 1.5 por ciento. Para 2010 se espera que mejoren a 1.1 por ciento y 0.9 por ciento, respectivamente. Japón también se cae. Recesión y desempleo es el signo de los tiempos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span lang="ES-TRAD">En 2007, el comercio mundial de bienes y servicios creció 7.2 por ciento, según el Fondo Monetario Internacional. En 2008 y 2009, 4.9 por ciento y 4.1 por ciento, 31 y 17 por ciento menos. Pero puede ser peor, debido a la confluencia de <em>shocks</em>: el descenso de los precios de las materias primas, como el petróleo; la iliquidez y la parálisis del crédito mundial; las fugas de capital; la quiebra masiva de empresas; la desvalorización de activos, o los cuantiosos recursos destinados por los gobiernos para salvar a los responsables del naufragio: los grupos financieros, que son tragados por un pozo sin fondo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><st1:personname productid="La Cepal" w:st="on"><span lang="ES-TRAD">La Cepal</span></st1:personname><span lang="ES-TRAD"> estima que el trofeo del peor desempeño en América Latina le corresponde a México. El 24 de octubre, Calderón, sarcástico o con una percepción de la realidad e inteligencia digna de Vicente Fox, animaba a los empresarios locales para que “aprovecharan” la devaluación del peso en 25 por ciento para que exportaran más. ¿Hacia qué mercados? ¿En ese caos?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span lang="ES-TRAD">“Pobrecito de nuestro <em>paisito </em>de <em>la cola de paja</em>” –para usar las palabras del poeta salvadoreño Roque Dalton–. Apenas si da para ser el furgón de cola de Estados Unidos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span lang="ES-TRAD">Si el “motor” externo se desacelera, el interno, el consumo, también. La tasa anualizada de las ventas al menudeo en agosto apenas creció 0.1 por ciento. La del mayoreo cayó 2.7 por ciento. En el cuadro 2 se ve detalladamente la declinación generalizada del consumo, debido a la inflación, la pérdida estadística del poder de compra de los salarios mínimos y contractuales en el año (1.4 por ciento y 1.2 por ciento, según Banxico), el mayor desempleo (en diciembre de 2007 su tasa fue de 3.4 por ciento y en septiembre de 2008 de 4.25 por ciento), el desplome de la demanda por medio del crédito y la quiebra de confianza de la población. En octubre, el índice de confianza del consumidor cayó 19.2 por ciento respecto a su nivel de octubre de 2007, según Banxico-Inegi, ubicándose en su mínimo nivel histórico. El que mide la situación económica de los integrantes del hogar en el momento actual bajó 8.6 por ciento, el de las perspectivas de la situación de las familias en 14 por ciento y el que cuantifica la posible compra de bienes durables en 36.6 por ciento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span lang="ES-TRAD">En septiembre, el crédito real al sector privado de la banca comercial creció 22 por ciento. Un año después, 0.6 por ciento. El agropecuario cayó a la mitad, similar a la construcción y los servicios; el minero decreció 21.5 por ciento, el manufacturero se paralizó cero por ciento, el del consumo se hundió 28 por ciento. En septiembre de 2007, la cartera vencida privada aumentó 4.3 por ciento y en el mismo mes de 2008, 52 por ciento; la del consumo subió 59 por ciento. La incertidumbre, la atonía productiva, la pérdida de ingreso y empleo explican el deterioro del crédito y los pagos; pero, también por la voracidad bancaria. Por ejemplo, el interés medio cobrado por las tarjetas de crédito en septiembre subió a 41.8 por ciento, frente a 34.24 por ciento de agosto y julio, 700 por ciento por arriba de la inflación.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span lang="ES-TRAD">Menor consumo externo e interno implicará recesión y mayor desempleo, pobreza y miseria.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span lang="ES-TRAD">Si la situación anterior es grave, lo es más si se considera que los “responsables” de la conducción económica hacen todo lo necesario para hundir al país lo más rápidamente posible, además de entregar hasta el momento 14 mil millones de dólares de las reservas internacionales a las empresas especuladoras que han desquiciado la bolsa y los mercados cambiario y de dinero. Carstens nos aplica puñaladas traperas con el alza criminal de los precios bienes y servicios públicos (agua, electricidad, gas, gasolinas); mezquina el gasto público e impone un presupuesto recesivo para 2009. Ortiz, con su política de altos réditos reales, encarece aún más el crédito, agudiza los problemas de pago (mayores carteras vencidas) y estimula la contracción productiva y el desempleo. Estados Unidos, Europa o Japón recortan los réditos y dejan en segundo plano la inflación para contrarrestar los efectos perversos del colapso financiero sobre la liquidez, los pagos, la producción y el empleo. Argentina impone límites a la salida de divisas (hasta 2 millones de dólares mensuales) y la especulación bursátil y cambiaria (la compra de acciones de una empresa foránea que cotiza en el mercado local o de bonos que se cotizan afuera, para su venta inmediata en el exterior, con el fin de obtener dólares y dejarlos fuera del país; la obligación de mantenerlos en sus carteras al menos tres días antes de revenderlos; restringir la cuota diaria para girar dólares al exterior en las operaciones de las sociedades de bolsa, 60 mil a 100 mil, sin exceder del tope mensual), para tratar de atenuar las presiones desquiciantes de los especuladores sobre la paridad, los réditos, las reservas internacionales y la producción.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span lang="ES-TRAD">Los calderonistas alimentan a los cuervos a costa de las mayorías.</span></p>

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		<title>El rescate de los responsables del colapso financiero</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Oct 2008 06:00:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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<p align="right"><em>El proyecto de rescate ha sido orquestado en función  del miedo. Demasiadas preguntas sin respuesta. ¿Por qué no estamos aprobando  nuevas leyes para acabar con la especulación de los que han urdido esta  situación? ¿Por qué no estamos preparando nuevas estructuras reguladoras para  proteger a los inversores? ¿Por qué no estamos directamente ayudando a los  propietarios de las viviendas con sus deudas? ¿Por qué no estamos auxiliando a  las familias que se enfrentan con la bancarrota? ¿No es hora ya de implantar  cambios fundamentales en nuestro sistema monetario basado en la deuda para que  podamos liberarnos a nosotros mismos de las manipulaciones de la Reserva Federal y  de los bancos? ¿Dónde estamos, en el Congreso de Estados Unidos o en la Junta de Directores de  Goldman Sachs?</em></p>
<p align="right">Dennis Kucinih, congresista demócrata por Ohio</p>
<p><span id="more-126"></span>Dice el economista Paul Krugman, en <em>The New York Times</em>: “El  plan apesta. Y los funcionarios del Tesoro todavía deben ofrecer una  explicación clara sobre cómo se supone que va a funcionar el plan, porque  probablemente ni ellos tienen idea de lo que están haciendo”. Que si apesta,  peor que en Dinamarca, es indiscutible. Las razones de “Estado” empleadas por  el <em>baby</em> George Bush, Hank Paulson, titular del Tesoro, y Ben S.  Bernanke, de la   Reserva Federal, para justificar el rescate de los  estafadores, con el dinero público, y crear el Fobaproa estadunidense, con la  complicidad del congreso, son inútiles, como en el caso mexicano, para tratar  de evitar el desvergonzado hedor corrompido que impregna los escombros  financieros del centro del capitalismo desbocado o neoliberal.</p>
<p>Como en México, el objetivo central es rescatar a los parásitos  rentistas que, con su “megaespeculación” –como la calificara la conservadora y  promotora del “libre cambio” revista <em>The Economist</em>–, su orgía  especulativa, legal e ilegal, en confabulación con las autoridades, llevaron a  la espectacular quiebra financiera de Estados Unidos. Sus pasiones salvajes,  una vez que el gobierno las liberó del dogal regulatorio y que explica que las  ganancias del sector financiero pasarán de 10 a 40 por ciento del total de los beneficios  empresariales, entre 1977 y 2007, según dicha publicación, son las responsables  del colapso sistémico que arruinó la arrogancia imperialista estadunidense y  redujo su estatura a la de un harapiento mendigo.</p>
<p>Todos jugaron con la ruleta de los títulos basura y en inmundicia  redujeron a una docena de intermediarios financieros. Destruyeron la banca de  inversión, el paraíso de la voracidad. Arrasaron con el dogma de la eficacia  del “mercado libre” y el esfuerzo de George Bush y los neoconservadores por  tratar de restaurar la soñada hegemonía imperialista de Estados Unidos. También  son responsables de que los republicanos tengan que dejar la presidencia. Con  las hipotecas incobrables y los títulos ficticios, terminaron por hipotecar a  la propia Casa Blanca, el Tesoro y la Reserva Federal.  Convirtieron a perpetuidad en rehén tributario a la población, como los  especuladores lo hicieron en México, y los condenaron a aumentar sus  contribuciones para pagar la deuda de Estados Unidos que, bruscamente, subirá  al menos un 1.1 billón de dólares (BDD) más, junto con al menos 29 mil millones  de dólares (MMDD) adicionales, mientras no suban los réditos por concepto de  intereses anuales. Son corresponsables de la profunda recesión en que se  hundirá esa economía y del declive mundial. La restauración del sistema  financiero y su credibilidad tardará varios años.</p>
<p>A la docena de intermediarios quebrados sólo les queda la flema como  nostalgia y el símbolo del libertinaje: Bear Stearn, comprado por JP  Morgan-Chase; Lehman Brothers; Merrill Lynch, vendida al Bank of America; AIG,  la mayor aseguradora del planeta; los bancos hipotecarios Freddie Mac, Fannie  Mae e Indy-Mac; la mayor mutual, Washington Mutual; Wachovia; New Century  Financial Corporation, especializada en hipotecas de alto riesgo pero no en los  propios; o Ameribank Inc, la víctima más reciente. Ello sin considerar a las  colapsadas firmas no financieras y amigos depredadores del resto del mundo. Más  los que se acumulen en los días subsecuentes, porque al término del segundo  trimestre la Corporación   Federal de Garantías de Depósitos señaló que el número de  bancos en problemas en Estados Unidos subió 30 por ciento (117 instituciones).  ¿Quién sigue en la ventanilla de la socialización inescrupulosa de las pérdidas  privadas?</p>
<p>Hasta el momento, la banca mundial ha perdido más de 587 MMDD en  créditos y se ha visto obligada a elevar su capital en 440.4 MMDD, lo que  arroja un saldo negativo por 36.6 MMDD. El 60 por ciento de la pérdida total se  concentra en Estados Unidos y Canadá, el 39 por ciento en Europa y el resto en  Asia. Sólo los empleos perdidos en el sector suman 131.7 mil. Dominique  Strauss-Kahn, director del Fondo Monetario Internacional (FMI), estima los  quebrantos en los bancos europeos y de Estados Unidos en 640-735 MMDD por la  caída del valor de sus activos. Al considerar al sistema financiero mundial en  su conjunto, los calcula en 1.3 BDD. En abril, había pronosticado un costo por  945 MMDD. Es obvio que el número de damnificados y la cuantía se elevarán  sustancialmente en lo que resta de 2008.</p>
<p>Dice Krugman que el Tesoro no ha dado explicación clara de cómo va a  operar el rescate. La interrogante es ociosa. Deliberadamente Bush, Hank  Paulson y Ben S. Bernanke optaron por la opacidad, porque es mejor operar en  las catacumbas que ante el escrutinio público y del congreso. Así se intentaba  ocultar el cúmulo de tropelías cometidas por los delincuentes financieros  -quienes, a su vez, habían escondido una parte significativa y desconocida de  sus operaciones dolosas fuera de las hojas de balance- y convertir la basura en  deuda pública. México y otros países que han rescatado a sus sectores  financieros ilustran nítidamente el procedimiento. ¿No se recuerda que en la  propuesta original, el <em>baby</em> y compañía querían que el congreso  renunciara a sus responsabilidades, le diera poderes excepcionales a Paulson y  se le concediera a este último la inmunidad ante una eventual revisión por  parte de cualquier tribunal u organismo administrativo (la última consumación  del sueño de la administración Bush de un ejecutivo unitario)?</p>
<p>Hasta el extravagante George Soros, que bien conoce ese inframundo por  ser experto en navegar y ganar en aguas nauseabundas, no sólo se escandalizó  ante desproporcionada pretensión. También dijo que los antecedentes de Paulson  no inspiran la mínima confianza para darle libre albedrío. Lo acusó, por alguna  extraña razón, de permitir el derrumbe de Lehman Brothers al negarle apoyo,  mientras respaldaba a otros intermediarios. Con ese proceder lo responsabilizó  de la crisis financiera y de confianza que culminó en la instrumentación del  rescate sistémico. Más aún, experto en la materia, Soros añadió que el Tesoro  será el que termine con los desechos. A menos que el Tesoro sobrepague los  valores, el esquema no va a traer alivio. Pero si el esquema es usado para  salvar a bancos insolventes, ¿qué van a recibir a cambio los contribuyentes?,  se pregunta Soros.</p>
<p>Resulta retórico preguntarse cómo va a operar el rescate y si va a  funcionar. El objeto central es rescatar a la oligarquía financiera y se logrará  lo mejor que se pueda, a cualquier costo, por inmensurable que sea. Si alguien  piensa que su eficacia dependerá si se protege y se contrarresta la magnitud de  las pérdidas de los pequeños inversionistas y los deudores hipotecarios. Si se  evita o no el colapso del sistema de pagos; si se logra atajar la profunda  recesión en que se hunde irremisiblemente la economía estadunidense con sus  secuelas que apenas empiezan a resentirse en el resto del sistema capitalista;  o si se impide que la hegemonía mundial de Estados Unidos, su proyecto  neoliberal y el credo librecambista queden sepultados entre sus propios  escombros, su razonamiento no puede más que calificarse como ingenuo. La  respuesta es obvia. No. Además, ya es demasiado tarde si fuera la intención.  Por razones de “Estado”, el congreso tuvo que <em>tragarse el sapo</em>. Sólo le  puso algunos adornos para tratar de esconder el miasma y de convencer a la  población de las bondades del postrero regalo <em>envenenado</em> de Bush, ese  cadáver político apestoso e incómodo para todo el mundo.</p>
<p>Que si no tienen ni idea de lo que están haciendo, ante la obviedad de  las cosas, el planteamiento absurdo para un agudo analista como Krugman. A los  responsables del rescate no se les puede aplicar esta divisa: “<em>Perdón</em>alos  señor, porque no saben lo que hacen”. George Bush actúa en defensa de la elite  que le ayudó a robarse la presidencia. Es empleado de los amos del imperio y  gobernó para ellos. Por ellos invadió países, recortó impuestos, convirtió al  Estado en generoso contratista, solapó excesos, profundizó la contrarrevolución  neoconservadora, recortó las libertades civiles, entre otras tantas minucias.  Paulson tampoco es un ignorante inocente. Fue presidente ejecutivo de Goldman  Sachs, el banco de inversión más grande de Wall Street, participante  consuetudinario de la orgía financiera y víctima de la especulación. Fue su  empleado desde 1974 y, según Bloomberg, ganó 38 millones de dólares en 2005 y  otros en 2006, antes de convertirse en secretario. Tiene 3.2 millones de  acciones de Goldman Sachs, que valen más de 400 millones de dólares y otras  fuentes estiman su patrimonio en 700 millones. Por ello, Bush dijo, muerto de  risa, cuando le puso en ese puesto, que él “comparte mi filosofía: que la  economía prospera cuando confiamos en los estadunidenses para ahorrar, gastar e  invertir su dinero como ellos tienen a bien; que entiende que el gobierno  debería gastar el dinero de los contribuyentes sabiamente; que él trabajará  estrechamente con el Congreso para ayudar a refrenar el <em>apetito</em> de gastos  del gobierno federal y nos mantendrá sobre la pista para lograr nuestro  objetivo de cortar el déficit en la mitad hacia 2009; que es uno de los  ejecutivos más prominentes, una voz fuerte y constante para la responsabilidad  corporativa. Con los escándalos corporativos de Enron, World Com, Arthur  Andersen, Hank mostró su mando y carácter por pedir las reformas que  reforzarían el modo en que las empresas son administradas y mejorar sus  contabilidades” (<em>http://www.whitehouse.gov/news/releases/2006/05/20060530.html</em>).  En este caso, Bush sabía de lo que hablaba.</p>
<p>Paulson, qué duda cabe, ha sido magnánimo, con el beneplácito de Bush.  No sólo busca salvar a sus amos, sino también su bolsillo. Siempre ha sido  espléndido en recortar beneficios sociales; en abrir la bóveda fiscal para  financiar el criminal genocidio militar del nuevo Nerón en Afganistán o Irak.  ¿Alguien esperaba que los congresistas no legalizaran la estafa ante el temor  de que los votantes truncaran sus reelecciones? El que financia campañas y carreras  políticas manda. ¿Qué McCain u Obama rechazarían el rescate, a riesgo de perder  la Presidencia,  debido al castigo de los electores? Como recuerda Juan Gelman (<em>Página 12</em>,  28 de septiembre de 2008), fino poeta y analista, basado en información del  Centro de Políticas Responsables de Estados Unidos, gran parte de los grupos al  borde de la quiebra (bancos comerciales y de inversión, compañías de seguros,  inmobiliarias, grandes firmas de abogados y círculos financieros) han  financiado abundantemente sus precampañas, de manera desinteresada, obviamente.  El responsable de la campaña presidencial del republicano cobra 15 mil dólares  por mes, como presunto asesor de la firma Freddie Mac, una de las que  originaron el caos. Se estima que los dos partidos han recibido de ellos más de  1 mil 600 millones de dólares (MDD) desde 1997. A McCain le han dado,  al menos, 30 millones de dólares. A Obama, más de 22.5 millones de dólares (<em>www.opensecrets.org</em>).  La banca inversora donó 9.9 MDD a Obama y 6.9 MDD a McCain. Los bancos  comerciales, 2.1 MDD y 1.9 MDD, respectivamente. Lehman Brothers, Goldman Sachs  y otras compañías son las que más han contribuido a la campaña de Obama.  Merrill Lynch, Goldman Sachs y Citigroup a la de McCain.</p>
<p>¿Cuánto costará fiscalmente la reparación? Nadie sabe. Además, ¿a  quién le importa?</p>
<p>El gobierno de Estados Unidos opera bajo la racionalidad capitalista.  En las 124 crisis bancarias sistémicas que el FMI ha contabilizado entre 1970 a 2007, siempre han  privado varios principios en los rescates: salvar a los responsables,  socializar las pérdidas al pagarlo con los impuestos, elevar la deuda pública y  recortar gastos no financieros, entre ellos el social. Bush pidió 700 MMDD y el  congreso arrojó al pueblo migajas adicionales por 150 MMDD. George Bush solicitó  elevar el endeudamiento estatal hasta 10.6 BDD y el congreso lo subió a 10.5  BDD si entrega todos los recursos. A los 850 MMDD hay que sumar los 85 MMDD de  la estatización de AIG, 200 MMDD en Fanny Mae y Freddie Mac y 29 MMDD de la  unión entre Bear Stearns-JP Morgan. En total, 1.1 BDD. Si se esperaba que la  deuda federal de Estados Unidos fuera por 9.7 BDD en 2008 y 10.4 BDD en 2009,  equivalentes a 67.5 por ciento y 69.3 por ciento del PIB, ahora pasará a 10.8  BDD y 11.6 BDD, a 75.6 por ciento y 77 por ciento, respectivamente. El nivel  más alto desde 1951, cuando fue de 79.6 por ciento. En 2009 se esperaban pagar  intereses por 260 MMDD, ahora serán de 281 MMDD.</p>
<p>¿En ese nivel quedará el quebranto? En México, se calculó inicialmente  entre 5 y 8 por ciento del PIB y llegó hasta 20 por ciento.</p>
<p>¿El programa sirvió para  tranquilizar la bestia de los especuladores? La permanencia de la caída  bursátil es la respuesta: no les gustó, porque quieren todo, sin camisas de  fuerza. Los índices Dow Jones, S&amp;P500, Nasdaq y el mexicano se han  derrumbado en 25.1 por ciento, 22.5 por ciento, 31.9 por ciento y 22.8 por  ciento. El espectáculo del desplome durará un buen tiempo.</p>

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		<title>Segundo informe calderonista: desastre económico</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Sep 2008 06:00:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[Después de todo, al panista Felipe Calderón Hinojosa le convino el réquiem del ritual de la presentación del informe de gobierno en el Congreso. Primero, porque esa chocante práctica autoritaria, que durante décadas sirvió para exaltar la soberbia despótica de los mandatarios priistas, ya se había agotado y convertido en una tortura para el mandatario [...]]]></description>
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<p>Después de todo, al panista Felipe  Calderón Hinojosa le convino el <em>réquiem</em> del ritual de la presentación del informe de gobierno en el Congreso. Primero,  porque esa chocante práctica autoritaria, que durante décadas sirvió para  exaltar la soberbia despótica de los mandatarios priistas, ya se había agotado  y convertido en una tortura para el mandatario en turno.</p>
<p><span id="more-115"></span>El Congreso, con la  apertura a la oposición, dejó de comportarse cortesanamente ante el príncipe y  empezó a cuestionarlo acremente. Quién no recuerda la cólera de Miguel de la Madrid durante la  apoteótica interrupción de su discurso por Porfirio Muñoz Ledo. O la furia  contenida de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo. O la patética imposibilidad de  Vicente Fox por leer su último informe. Pero hasta para la sociedad, que había  disfrutado de ese espectáculo circense gratuito, ya resultaba tedioso. Al cabo,  el protocolo nunca se basó en un principio republicano de interlocución, por el  simple hecho de la inexistencia de la democracia en el país. La irrelevante  ceremonia pasa al basurero de la historia, sin pena ni gloria, y ante la  indiferencia de los mexicanos.</p>
<p>Luego, porque el supuesto informe sobre  el estado que guarda la nación no era más que una farsa. Una cosa es la  realidad que decían ver los ejecutivos, cuya visión generalmente era rosácea y  perfectible, y otra la que percibía y padecía la población. Cada vez resultaba  más complicado tratar de engañar a la sociedad, crecientemente irritada, con el  insultante trastorno bipolar, en su fase maníaco o de euforia exagerada, que se  apoderaba de los presidentes, poco antes, durante y después de esa fiesta del  presidencialismo autoritario.</p>
<p>Gracias al cambio litúrgico, Felipe  Calderón, de manera mediática, que tanto disfruta, pudo decir frescamente, por  ejemplo, que su régimen ha avanzado “con éxito en la solución de desafíos  torales del estado de derecho y del desarrollo económico, social, ambiental y  democrático del país”, y como todo es perfectible, agregar que, “es claro que  falta mucho camino que recorrer, por lo que debemos continuar redoblando  esfuerzos como nación, para lograr que todos los mexicanos, sin excepción,  puedan vivir mejor”. Nada ni nadie lo perturbó: ni los congresistas de la  oposición ni los iracundos reclamos de la sociedad –incluyendo los de derecha  que lo apoyan– convulsionada por la violencia delincuencial. Ni los gritos de  quienes rechazan el obsesivo intento reprivatizador de la industria petrolera  por parte de los panistas-priistas, o su política neoliberal. Ni de los que son  víctimas impunes de la rampante alza de precios. Ni la realidad misma, con su  desplome desde las alturas de las falsas expectativas caderonistas, con sus  contusiones y fracturas, como las que sufrió –¿premonitoriamente?,  ¿simbólicamente?– el mismo Calderón Hinojosa en su caída desde su  bicicleta  –¿castigo divino por sus  católicamente incumplidas promesas?–.</p>
<p>La faena era de suyo inextricable. Pero  todo fue sencillo para Felipe Calderón, desde la soledad de su apacible y  militarmente resguardada residencia. Si antes los príncipes no tenían que  rendir cuentas a nadie de sus actos, tampoco Calderón, por el simple hecho de  que no existen los mecanismos para obligarlo. Lo único que necesitó el panista  fue dar rienda suelta a su capacidad histriónica para decir lo que dijo, justo  cuando el país atraviesa un paisaje desolador: inflación, síntomas recesivos,  desempleo, deterioro salarial, desequilibrio en las cuentas externas, y un  ambiente mundial cada vez más desfavorable.</p>
<p>Según Martín Redrado, presidente del  banco central argentino: “El mundo enfrenta una conjunción de eventos  económicos negativos pocas veces visto: crisis financiera, recesión e  inflación. Para las economías más desarrolladas es una rareza. Desde una  perspectiva emergente, desafortunadamente esta trinidad resulta más familiar”.  Kenneth Rogoff, profesor de la   Universidad de Harvard y economista jefe del Fondo Monetario  Internacional de 2001 a  2004, dice que lo peor de la crisis financiera global no ha llegado. “Estados  Unidos no salió del bosque. La crisis financiera está a medio camino, quizá. Yo  diría que lo peor está por venir. Vamos a ver que no sólo quiebran bancos  medianos en los próximos meses, vamos a ver uno grande, uno de los grandes  bancos de inversión o de los grandes bancos”. Mientras tanto, nuestro “socio”  zozobra entre las señales recesivas (su crecimiento fue de -0.2 por ciento en  el último trimestre de 2007, y 0.9  y 3.3  por ciento en los dos primeros de 2008), inflacionarias (en julio la tasa anual  fue de 5.6 por ciento, su nivel más alto desde 1991; la tendencia ascendente se  inició en agosto de 2007), alto desempleo (5.7 por ciento en julio, la más alta  desde diciembre de 2003; 8.9 millones de parados, 1.1 millones más desde  diciembre de 2007, o 1.9 millones más desde febrero de 2007, cuando empieza la  pérdida de plazas), el pesimismo de los consumidores y el agravamiento de los  déficit fiscal y comercial. La “zona del euro” padece el mismo drama. En el  segundo trimestre observó una contracción de 0.2 por ciento, afectada por la  caída de los principales países del bloque (Alemania, Francia, España e  Italia), lo que podría conducir a una recesión técnica, con desempleo e  inflación. Japón se contrajo 0.6 por ciento en el mismo lapso. El fenómeno de  la estanflación se combina con la crisis financiera, la especulación de los  mercados petrolero y de alimentos, con la agudización de la crisis alimentaria,  con sus matices, señalados por Jacques Diouf, director general de la Organización de las  Naciones Unidas para la   Agricultura y la Alimentación (FAO): “No es la primera crisis de  este tipo, (pero) esta vez reviste tonos particularmente tristes y trágicos;  era previsible que ocurriera y la previmos, pero también era evitable y no  pudimos evitarla”.</p>
<p>Si el primer año calderonista fue  mediocre, el segundo es peor. Como un náufrago, la economía se aleja de la  tierra prometida: las metas de crecimiento (3.7 por ciento), inflación (3 por  ciento) y empleos (1 millón durante su campaña y 800 mil ya como gobernante) se  han convertido en un cruel espejismo. Abandonado el objetivo de 7 por ciento  para 2012, la expansión se desplomará a 2 por ciento o 2.5 por ciento en 2008;  la inflación apunta a 8 por ciento; y las nuevas plazas a 400 mil o 500 mil. El  2009 no se presagia más benévolo.</p>
<p>La economía se desliza hacia la recesión:  en el último trimestre de 2007 creció 4.2 por ciento, y 2.6  y 2.8 por ciento en los dos primeros de 2008.  El declive (gráfica 1) es confirmado con las series desestacionalizada y de  tendencia del PIB para los mismos trimestres: 4.3 , 3.3  y 21.1 por ciento, y 4 , 3.3 y 2.2 por  ciento, en cada caso. Las mismas series para la actividad secundaria  (industrias: 3.1, 2.3 y 0.1 por ciento; 2.9, 2.1 y 0.4 por ciento) y terciaria  (comercio y servicios: 5.1, 4.2 y 3.1 por ciento; 4.9, 4.3 y 3.2 por ciento)  reafirman la dirección. De hecho, varias actividades ya están en receso: la  minería y las industrias de la madera, química, de componentes y accesorios  electrónicos y fabricación de muebles, como se observa en el cuadro. La mayoría  de ellas acusan su desaceleración. Una de las ramas más activas, aunque  declinante, la automotriz, presentó en junio una baja en su producción (2.8 por  ciento) y exportaciones (6.2 por ciento), dada su dependencia de la demanda  estadunidense (al que destina 82 por ciento de sus ventas externas), afectada  por el alza de las gasolinas y los problemas crediticios y económicos. En mayo  de 2006, 2007 y 2008, la inversión productiva acumulada creció 11.3, 6.8 y 4.9  por ciento. De sus componentes, la construcción cayó de 9 a 4.8 y 0.9 por ciento; en  mayo de este año, su serie desestacionalizada decreció 1.4 por ciento y la de  maquinaria y equipo 10.4 por ciento. Las ventas acumuladas al mayoreo y al  menudeo empezaron a deprimirse entre abril y junio (crecieron 4, 3.9 y 3.9 por  ciento; y 4.1, 4 y 3.65 por ciento).</p>
<p>El crecimiento, la inversión y el consumo  seguirán declinando en la segunda mitad de 2008 debido al deterioro de las  exportaciones no petroleras, la inflación, la pérdida del poder adquisitivo de  los salarios y de empleos, el encarecimiento del crédito, el aumento de las  carteras bancarias vencidas y la incertidumbre que priva entre los empresarios,  entre otros factores. Según el banco central, en los últimos cuatro años, el  crédito al consumo reporta un periodo a la baja. En enero de 2005, su tasa  anual de crecimiento fue de 45 por ciento y en 2008 de 10 por ciento; el índice  de morosidad subió de 4  a 14 por ciento  en enero de 2008. Para el mes  julio, las  tasas anualizadas de los precios al consumidor y de la canasta básica fueron de  5.4 y 6.6 por ciento. Las tarifas de los alimentos y servicios esenciales (gas,  electricidad, agua) son superiores. Los precios del productor sin petróleo y  sin servicios se ubicaron en 8.2 por ciento. Ello indica presiones de costos,  lo que retroalimentará la inflación, al igual que el alza de los réditos que, a  su vez, en conjunto, elevará el crédito y las carteras vencidas, e inhibirá el  consumo –por crédito– y la inversión productiva, y ampliará la pérdida del  poder de compra de los salarios.</p>
<p>Para contrarrestar la desaceleración  productiva tienen que aplicarse medidas contracíclicas: ampliación del gasto  público programable (social e inversión), relajamiento de la política monetaria  (menores réditos para mejorar la inversión productiva) y ampliación del consumo  privado (mayor masa salarial, aumento de los ingresos de los trabajadores y más  empleo).</p>
<p>Sin embargo, los neoliberales  calderonistas han impuesto una política que nos hundirá en la recesión:  austeridad en el gasto y alza de los réditos, que redundará en menor  crecimiento y mayor desempleo. Para controlar la inflación, el banco central ha  preferido acelerar el hundimiento del barco económico y sacrificar a los trabajadores.  Claro, premiando a los especuladores financieros. Si la volatilidad financiera  ha afectado el ingreso de capitales a la bolsa (1.8 mil millones de dólares en  el primer semestre de 2008), el destinado al mercado de dinero para la compra  de títulos públicos aumentó 138 por ciento (de 2.7 mil millones en la primera  mitad de 2007 a  6.5 mil millones en el mismo lapso de 2008). En Estados Unidos las tasas de  referencias reales son negativas. Guillermo Ortiz les paga buenos dividendos,  aunque aumente los pagos de intereses de la deuda pública y privada. Para  colmo, la entrada de capitales provoca la sobrevaluación del peso frente al  dólar y abarata las importaciones, las cuales compiten deslealmente con los  productores nacionales y los conduce a muerte. Lo peor de todo es que ello  redunda en más compras externas, justo cuando sus precios –derivados del crudo  y alimentos– están por las nubes, lo que eleva los internos y condena al  fracaso la política antiinflacionaria del banco central.</p>
<p>En lugar del paraíso, Felipe Calderón  Hinojosa y sus <em>chicago boys</em> nos  regalan una recesión inflacionaria con alto desempleo.</p>

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		<title>Los años salvajes de la especulación financiera</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Aug 2008 06:00:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[ A un año de haberse iniciado la actual crisis financiera global, ésta goza de cabal salud. La salvaje orgía especulativa –que irrumpió en Estados Unidos con el colapso de las hipotecas de mala calidad (subprime) en agosto de 2007– no sólo seguirá cobrando nuevas víctimas en los meses subsecuentes entre las empresas inmobiliarias, aseguradoras, bancos [...]]]></description>
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<p><span lang="ES-TRAD"> A un año de  haberse iniciado la actual crisis financiera global, ésta goza de cabal  salud. La salvaje orgía especulativa –que irrumpió en Estados Unidos  con el colapso de las hipotecas de mala calidad (<em>subprime</em>) en  agosto de 2007– no sólo seguirá cobrando nuevas víctimas en los meses  subsecuentes entre las empresas inmobiliarias, aseguradoras, bancos y  otras firmas financieras, lo que ampliará los costos fiscales de su  rescate, también seguirá afectando a otros mercados internacionales,  como los de alimentos y energía, lugares hacia donde se trasladaron los  inversionistas institucionales en búsqueda de ganancias rápidas que por  el momento no le ofrecen los otros mercados (bursátiles, de dinero,  cambiarios), sin importarles los problemas de hambre que han provocado  en los países subdesarrollados, ante el encarecimiento de los precios  de los bienes básicos y los hidrocarburos. Adicionalmente, la vorágine  especulativa es responsable del proceso ascendente de la inflación y  las tendencias recesivas que ya se registran a escala mundial.</span></p>
<p><span id="more-99"></span><span lang="ES-TRAD"></span><!--more--></p>
<p><span lang="ES-TRAD">Lo peor de todo es que las  medidas contingentes aplicadas por las naciones industrializadas, en  especial por Estados Unidos, son completamente inútiles para tratar de  resolver de fondo el comportamiento maniático de los especuladores  financieros, el pánico que se apodera de éstos en épocas de crisis y  las quiebras de una gran cantidad de empresas; fundamentalmente, porque  las medidas aplicadas –inyección de liquidez a los mercados  financieros, rescate de algunos grupos ante los problemas de solvencia  que enfrentan, subsidios fiscales o recorte de las tasas de interés–  sólo enfrentan las manifestaciones del problema y no las causas de las  reiteradas crisis financiera registradas desde la década de 1970. Por  el contrario, los gobiernos que asumen el papel de prestamistas en  última instancia sólo alientan la volatilidad y vulnerabilidad de esos  mercados. La única manera efectiva para resolver esa crisis es  justamente modificando los fundamentos del capitalismo neoliberal  global: retornar al control del sistema financiero mundial, volver a  regular los mercados financieros nacionales e internacionales, el  movimiento de los capitales.</span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">El pesimismo y alarma sobre  la evolución de la crisis financiera mundial y su transmisión hacia los  precios y el crecimiento son reconocidos por el Fondo Monetario  Internacional (FMI), paradójicamente, uno de sus más radicales  promotores, junto con el Banco Mundial y la organización Mundial de  Comercio. En un informe reciente, el FMI señaló que los créditos  hipotecarios de alto riesgo en Estados Unidos depararán pérdidas  abultadas, las cuales han sido oficialmente asumidas en gran parte, y  que “existe la creciente preocupación por el notable aumento de la  morosidad, las ejecuciones hipotecarias y el continuo descenso de los  precios de la vivienda, que redundarán en una desvalorización más  generalizada de los préstamos” en ese país. Los bancos, agregó el FMI,  continúan restringiendo el crédito en previsión de futuras pérdidas. El  endurecimiento de las condiciones para la concesión de préstamos y el  estancamiento económico se realimentan mutuamente. A medida que las  economías se desaceleran, el deterioro del crédito se amplía y  profundiza. “Y mientras los bancos captan capital y restablecen las  reservas de liquidez, se reduce la disponibilidad de préstamos, lo que  restringe el gasto de los hogares y aparecen nubarrones sobre las  perspectivas para la economía real”.</span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">En otras palabras, ni la  crisis de liquidez ni de solvencia estrechamente asociada a la  industria inmobiliaria ha sido resuelta. No se sabe cuándo tocará fondo  la crisis y menos cuánto tiempo tardará de recuperarse el desorden de  los mercados. No se puede aún cuantificar con certeza el costo fiscal  que implicará, sus efectos perversos sobre la producción, el empleo y  la inflación mundial. Algunos analistas calculan que tal situación  podría extenderse después de 2010. Lo único que sí se tiene claro es  quiénes pagarán las consecuencias, en diversos grados y en todo el  mundo: los trabajadores, con la pérdida de sus empleos y el deterioro  del poder de compra debido a la inflación.</span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">Según Standard &amp; Poor’s y  Case Schiller, hacia mayo de 2008 los valores en 10 grandes complejos  urbanos estadunidenses cayeron 16.91 por ciento respecto del mismo mes  de 2007, acumulando 23 meses consecutivos de retroceso. Su  desvalorización se aceleró desde la segunda mitad del año pasado. Su  máximo lo registraron en junio de 2006, luego de 10 años a la alza en  los que habían casi triplicado su valor. En 20 conjuntos urbanos, los  precios se desplomaron 15.78 por ciento y su baja se extiende por 22  meses. Las ejecuciones hipotecarias en el segundo trimestre de 2008  aumentaron 14 por ciento y se duplicaron respecto del mismo periodo de  2007, según la consultora RealtyTrac. Entre abril y junio, uno de cada  171 hogares en Estados Unidos había recibido un aviso de ejecución de  la institución que les concedió el préstamo hipotecario. En 2008, más  de 1 millón de personas dejaron de pagar las hipotecas de sus  viviendas; al tiempo, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, ha  estimado que hablar de 2 millones de impagos hipotecarios podría ser  una cifra francamente subestimada. En 2007, se habían iniciado 2.2  millones de juicios de embargo. A un año de iniciada la crisis en las  hipotecas de riesgo, las pérdidas reconocidas por los grupos  financieros ascienden a 400 mil millones de dólares. Se estima que los  quebrantos totales relacionados por la morosidad y la caída de valor de  los títulos respaldados por activos sumarán al menos 945 mil millones.</span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">Pero ¿quién puede afirmar que  ésa será la cantidad aproximada del costo de los desmanes cometidos por  las inmobiliarias y las firmas financieras? El rescate oficial de las  empresas semipúblicas Fannie Mae y Freddie –al menos 25 mil millones de  dólares, más 300 mil millones en garantías estatales– fue sin duda  justificado, ya que entre ambas suman –en hipotecas y derivados  hipotecarios: documentos altamente especulativos y riesgosos– casi 5.3  billones de dólares, poco menos de la mitad del volumen del mercado  hipotecario de Estados Unidos y cerca de un tercio del producto interno  bruto de ese país. El FMI había señalado que las acciones de las dos  mayores fuentes de financiamiento hipotecario de estadunidenses se  habían derrumbado en más del 80 por ciento en el último año. Ese plan,  que busca frenar el embargo de 400 mil viviendas, una parte menor del  problema, representa el mayor esfuerzo para tratar de detener el  colapso del mercado, el más grave desde la crisis de 1929. ¿Con esa  medida se desactivó el riesgo de insolvencia de los deudores? La  respuesta es no. Sólo se compró tiempo para que refinancien sus pasivos  (y, quizá, algún día puedan pagarlos, siempre y cuando no pierdan su  empleo, si es que no han sido arrojados a la calle: en julio, la tasa  de desempleo subió a 5.7 por ciento, por séptimo mes consecutivo, su  peor nivel en cuatro años; 51 mil personas más quedaron desmovilizadas,  para acumular 463 mil en 2008; en julio, 8.8 millones de personas  buscaban empleo, y cerca de 20 por ciento llevaban seis meses o más sin  él), que bajen los réditos o que la inflación no los eleve más para que  puedan obtener nuevos préstamos más benignos (¿de quién?) o transfieran  a la Federal Housing Administration (la Administración Federal de la  Vivienda). Así, ese organismo se quedará con las hipotecas <em>chatarra</em> y los prestamistas y especuladores quedarán a salvo. ¿Y el resto del mercado hipotecario (12 billones) está exento de riegos?</span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">El problema no se restringe a  ese ámbito. Por ejemplo, bancos centrales extranjeros que tienen en sus  carteras grandes volúmenes de títulos de Fannie Mae y Freddie. Se dice  que tan sólo el banco central de China contabiliza en sus hojas de  balance alrededor de 600 millones de dólares de esos papeles, más o  menos una décima parte del total. ¿Y qué sucede con los bancos privados  mundiales?</span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">El Fondo Federal de Garantía  de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés) tiene bajo su protección  a más de 8 mil 500 bancos y cajas de ahorros. En su más reciente  informe trimestral incluyó a 90 bancos o cajas amenazados; actualmente  son más de 150 candidatos en quiebra que podrían llegar a ejecutarse  antes de fin de año, con pérdidas imposibles de compensar para la FDIC.  De los cerca de 53 mil millones de reservas que dispone, ya ha perdido,  conservadoramente, 8 mil millones. Las financieras de automóviles y  empresas de tarjetas de crédito que se declaren en bancarrota podrían  arrastrar a bancos alejados del problema hipotecario. Las aseguradoras  estadunidenses, que tienen préstamos mundiales por 2.6 billones de  dólares, están también atrapadas en el dilema y negocian con los bancos  un plan de salvación, tampoco podrán eludir fácilmente los riesgos de  un sistema financiero frágil.</span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">¿Y la situación fiscal del  Estado? El gobierno de Estados Unidos carece de un amplio margen para  aplicar estímulos fiscales al sistema financiero y al resto de su  economía, que se desliza hacia la recesión inflacionaria (el  crecimiento pronosticado para 2008 ha sido bajado de 2.7 por ciento a  1.65, y para 2009 de 3 por ciento a 2.2 por ciento) debido a su déficit  fiscal. En 2007, éste fue de 163 mil millones. Al cierre del ejercicio  fiscal 2008, que concluye el 30 de septiembre, alcanzará 389 mil  millones de dólares y en 2009 los 482 mil millones. En 2001 había  registrado un superávit por 128 mil millones.</span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">La depresión iniciada en 1929  pudo superarse varios años después gracias a las políticas keynesianas  anticíclicas (mayor gasto público y bajos réditos). Pero en estos  momentos dichos instrumentos ya no funcionan. No deja de ser curioso el  reciente señalamiento hecho por un ejecutivo del mundo de la  especulación, Thomas Jenkins –citado por el analista Michael R. Krätke,  en su artículo “El mercado financiero norteamericano, a punto de  hundirse”–, quien dijo que el actual desastre sólo tiene una salida:  más burbujas especulativas. Sólo de esa manera el sistema financiero  podrá salir, ya que la economía de Estados Unidos no puede vivir con  “inversiones sanas”. Por tanto, hay que encontrar o inventar, lo antes  posible, nuevos objetos de especulación y de hacérselos apetitosos al  público, a fin de que la industria financiera pueda compensar las  pérdidas actuales y las venideras.</span></p>
<p><strong><span lang="ES-TRAD">Es decir, con un salto adelante. Hacia el abismo.</span></strong></p>
<p><span lang="ES-TRAD">Sin embargo, su razonamiento  es coherente con la lógica adquirida por el capitalismo desde la década  de 1970. Desde ese momento, como señalaran Gérard Dumenil y Dominique  Lévy, la mundialización neoliberal restableció la hegemonía de las  finanzas. La salvaje especulación financiera se impuso a la actividad  productiva, debido a la desregulación de los mercados nacionales, la  liberalización de las restricciones a los movimientos de capitales y la  integración de los circuitos financieros mundiales. Las finanzas se  otorgaron una libertad de acción extremadamente peligrosa, un terrible  fermento de inestabilidad en el plano nacional e internacional: la  explosión de las actividades financieras, las fluctuaciones  intempestivas de las monedas, los movimientos desordenados de  capitales. Esas nuevas reglas del juego que consagraron la hegemonía  del dólar, de otra manera, y el destino del sector financiero manejado  por las finanzas de Estados Unidos. Ésa es la trayectoria neoliberal de  la mundialización (<em>Crisis y salidas de la crisis</em>, Ed. FCE, México, 2007).</span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">Con el neoliberalismo se  soltaron las salvajes fuerzas especulativas que no nos abandonarán  mientras subsista esa manera de funcionar del capitalismo o, para ser  precisos, mientras el capitalismo sea la formación economicosocial que  dirige y avasalla el destino del mundo.</span></p>

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		<title>Un banco en el banquillo</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Jul 2008 06:11:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcos Chávez M</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>

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<p>No deja de ser curiosa y hasta simpática la dogmática controversia existente entre Felipe Calderón Hinojosa y sus chicago boys alrededor de los réditos. Es indudable que el nivel real de las tasas de interés es, además de verdaderamente escandaloso, responsable del estancamiento económico que ha vivido México entre 1983 y 2007. Y lo será para el futuro mientras no se modifique la orientación conservadora de la política monetaria instrumentada por el Banco de México (Banxico). Pero culpar exclusivamente al banco central de la falta de crecimiento, de sus efectos perniciosos sobre el empleo y el bienestar de la población, es un exceso. Es una postura dolosa.<span id="more-86"></span></p>
<p>A menos que el buen Guillermo Ortiz haya caído de la gracia del príncipe, por razones extraeconómicas o porque Calderón, impotente, ve que la economía empieza a hundirse irremediablemente en una recesión inflacionaria, sin que nada pueda evitarlo –o para ser precisos: sin que oficialmente se haga algo–. Esa forma de observar los problemas no es más que una manera unilateral deliberada que busca evadir la corresponsabilidad del gobierno neoliberal calderonista. Felipe Calderón y su equipo saben perfectamente que el manejo monetario sólo es una pieza –sin duda fundamental– del conjunto de la política económica que determina el rumbo de cualquier país y, para efectos prácticos, dentro del sistema presidencialista mexicano; el principal responsable de los resultados alcanzados es el Ejecutivo. De 1983 a la fecha, la política económica siempre ha privilegiado el control de la inflación sobre el crecimiento y el empleo, con el beneplácito de los presidentes en turno. Pero no se aspira a la estabilidad macroeconómica, porque ella implicaría la combinación del crecimiento sostenido, un nivel de precios socialmente tolerable, la creación de empleos y la trayectoria del tipo de cambio y de las cuentas externas, entre otros aspectos.</p>
<p>La desinflación ha descansado fundamentalmente en la restricción monetaria (altos intereses reales y la sobrevaluación cambiaria) y la austeridad fiscal (bajo gasto público no financiero). Ambos han sido procíclicos (favorecen la atonía y la caída del crecimiento) y no anticíclicos (que contrarresten la declinación y estimulen la expansión). La fe maniaca en ese par de dogmas neoliberales obstaculiza el crecimiento, cuya tarea se le deja a otras dos creencias: el inexistente “mercado libre” y la “creatividad” empresarial, que nunca, en ningún país, lo ha logrado sin el apoyo de una mano sucia: la intervención activa del Estado. Con esos instrumentos maniatados han condenado al Estado al autismo y a la economía a la parálisis permanente. Si efectivamente Guillermo Ortiz y Agustín Carstens creen que con una inflación de 3 por ciento anual o menos y un balance fiscal cero algún día se alcanzará el crecimiento, “son realmente tontos”, como diría el economista canadiense Louis-Philippe Rochon.</p>
<p>En ese sentido, Calderón se equivoca al limitar su diatriba a Guillermo Ortiz. Tiene que hacerla extensiva hacia otros lugares.<br />
Después, contra el banquero central debe dirigir su flamígera mirada hacia los usureros que regentean a la banca privada y los grupos financieros como si fueran un casino. Los réditos que cobran a cualquier osado ingenuo que pretenda invertir productivamente a través del crédito, además de que a sus deudores los han sojuzgado en su nueva tienda de raya. Si Calderón aspira a que bajen sustancialmente los réditos, tendrá que obligar a los banqueros y financieros, por decreto, a reducir los márgenes financieros (la diferencia entre los mezquinos intereses que pagan a los ahorradores y los leoninos que le cobran a los deudores), abaratar u obligarlos a que no cobren diversos servicios como lo hacen en sus países de origen, limitar sus prácticas especulativas y respetar los derechos de sus empleados: fuentes de sus insaciables ganancias. Ello implicaría volver a regular los servicios financieros como sucedía hasta el momento que Carlos Salinas reprivatizó las operaciones financieras y eliminó las restricciones con que operaban. Lo anterior es urgente porque la recesión generará que la insolvencia de pagos de los deudores se convierta en una epidemia.</p>
<p>Luego tendrá que dirigir su filípica contra su empleado de Hacienda, Agustín Carstens, si es que él es quien le ha convencido que todo déficit fiscal, por sí mismo, es malo. Así como no se puede crecer con altos réditos, tampoco puede hacerlo con un equilibrio fiscal cuyo ajuste descansa en el gasto programable. Un déficit negativo controlable y manejado responsablemente es inevitable.</p>
<p>El propio Calderón Hinojosa deberá verse en el espejo de su invectiva y explorar una política económica más flexible y creativa, cuyo objetivo primordial sea el crecimiento. No le será oneroso, porque existen muchas propuestas alejadas de la enfermiza ortodoxia: el hechizo monetarista vulgar al estilo friedmaniano, la moda del uso del tipo de cambio como “ancla” desinflacionaria o el nuevo mantra de las metas de precios, según las calificaciones del premio nobel de economía Joseph Stiglitz. Ya entrado en gastos, hasta podría correr, sin sus jugosas pensiones si quiere portarse malévolo, a sus chicago boys y sumar a su equipo a economistas que se alejen del fundamentalismo económico como si fuera la peste.</p>
<p>Pero ello no será suficiente. Además, se vería obligado a arrojar a la basura al desprestigiado e inútil modelo neoliberal.</p>
<p>Económicamente, Calderón, Carstens y Dionisio Pérez-Jácome, subsecretario de Egresos de Hacienda, tienen razón al exigir réditos más bajos, similares a los prevalecientes en el mercado mundial. Políticamente, también la tienen, por razones de supervivencia, pues el manejo monetario del Banxico redundará en una fuerte recesión, un mayor desempleo y un mayor descontento social, con el riesgo de estallidos, que agravaría el descrédito oficial, de suyo cuestionado por la percepción de que Felipe Calderón se robó la silla presidencial, que afectaría la estabilidad de la nación. Donde se equivocó el “fuego amigo”, de cabo a rabo, es del lado de la legalidad.</p>
<p>Es cierto que el panista está acostumbrado a pisotear el estado de derecho, la Constitución y cuanta ley secundaria se le ponga enfrente, con la generosa complicidad –bien aceitada– de la mayoría del Congreso y la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Pero se dice que entre gitanos no se leen las cartas. Su currículo dice que Calderón estudió en la derechista Escuela Libre de(l) Derecho. ¿Acaso eso es lo que se aprende en ese lugar? O simplemente nada aprendió de leyes. Y si en algo se ilustró, sus conocimientos apenas le dieron para las chicanas, para comportarse como un avezado leguleyo. No sería mala idea que los empleados de la señora Josefina –que regentea la Secretaría de Educación Pública–, que están revocando licencias a las llamadas escuelas patito, se den una vuelta por ese antro de dudosa prosapia, porque, según se ve, es harto insano para la legalidad y el interés público.<br />
Si el señor Calderón o sus asesores jurídicos se hubieran molestado en revisar la ley orgánica del Banxico –al menos sus dos primeros preceptos–, aunque sea por puro ocio –y si ninguno sabe de leyes nada les hubiera costado consultar a alguien que lo sepa, a costa del presupuesto, al cabo el pueblo paga–, no habrían hecho el ridículo, pese a lo legítimo de su exigencia. Dicho documento dice que, según la ley reglamentaria del artículo 28 constitucional, el banco central es “autónomo”, cuyo “objetivo prioritario (es) procurar la estabilidad del poder adquisitivo de (la) moneda (nacional y) promover el sano desarrollo del sistema financiero y propiciar el buen funcionamiento de los sistemas de pagos”. Es decir, procurar la estabilidad de precios.</p>
<p>Que nunca quede explícito cuáles son los límites de la citada “autonomía” ni que se diga palmariamente a qué nivel debe bajarse la inflación y su relación con el crecimiento y el empleo, cómo y a qué costos, ni que tampoco quede manifiesto qué debe entenderse por el “buen funcionamiento del sistema de pagos”, si incluye o no la trayectoria del tipo de cambio, las cuentas externas o el crecimiento son otras historias. Ésas y otras ambigüedades –deliberadas o no– tienen que endosarse a Carlos Salinas –que tanto daño le hizo a la nación– y a los congresistas que aprobaron dicha ley orgánica en 1993, según los cánones neoliberales del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Con esas anfibologías el Banxico ha actuado en consecuencia, como se le ocurre y se le pega la gana interpretar. Al cabo está libre del escrutinio público y de las sanciones jurídicas de su proceder.<br />
Si al menos a Felipe Calderón se le hubiera ocurrido pedir la opinión de la sumisa Suprema Corte de Justicia de la Nación, no dudo que doblegaría a los ayatolas del banco central. Si su preocupación por el crecimiento es legítima, tiene dos opciones más. Una es presionar a Guillermo Ortiz, abierta o soterradamente hasta que renuncie y pueda colocar, según sus pretensiones, a un palafrenero en ese organismo. Otra, si tiene pruritos legales, que envíe al Congreso una nueva iniciativa para cambiar la ley orgánica del Banxico o al menos modificar sus prioridades, para que la política monetaria se ajuste, al igual que la fiscal, al imperativo del crecimiento.<br />
No es extraño que, amparado en su ley orgánica, el banco central le haya dado el portazo a Felipe Calderón y aumentara las tasas de interés (los cetes a 28 días pasaron de 7.56 a 7.75 por ciento entre el 19 de junio y el 3 de julio) para tratar de contener la inflación que se ha salido de control (a mitad de 2008 la tasa anualizada es de 5.01 por ciento, contra el objetivo de 3 por ciento). Hasta hace poco el banco central pudo reducir la inflación gracias al mezquino gasto público, los altos réditos que moderaban la inversión y el consumo; la sobrevaluación cambiaria, los bajos aranceles y las importaciones. Si con ello contribuyó a afectar y arruinar a los productores nacionales, además de provocar el estancamiento económico, el desempleo, el subempleo, los bajos salarios reales o la miseria y pobreza generalizada, ello es anecdótico. Lo importante es que casi arañamos una inflación de “primer mundo”, después de 40 años. Casi, porque la fantasía puede esfumarse súbitamente.<br />
El problema es que las presiones inflacionarias no corresponden a una mayor demanda interna sino al componente importado de los precios, ante los cuales nada puede hacer. O, para ser precisos, sólo tiene una carta que jugar y ha demostrado que la usará. La misma de siempre: elevar cuantas veces considere necesario los réditos para tratar de salvar su meta de precios. Pero esa medida obviamente indica que no lo hará estimulando la oferta interna: la producción agroalimentaria. Lo que realmente busca el Banxico es desalentar la demanda doméstica: 1) Los mayores intereses inhibirán la inversión y la producción local.</p>
<p>Si los productores ya resienten alzas en sus costos productivos, ahora tendrán que agregar el aumento de los financieros (costo del crédito). Sólo tienen tres opciones: trasladarlos a los consumidores por medio de mayores precios, hasta que la menor demanda se los impida (de hecho, los productores y los intermediarios ya lo hicieron); reducir la inversión en espera de mejores tiempos o cerrar sus negocios; 2) reprimir aún más el consumo final, porque la población ya lo empezó a hacer (el “mercado” le ha obligado a “disciplinarse voluntariamente”, a apretarse más el cinturón), debido a los altos precios.</p>
<p><strong>La cura será peor que la enfermedad</strong><br />
Como es natural, la decisión del Banxico acentuará la caída económica y el desempleo. Desde finales de enero el gobierno empezó a revaluar a la baja el crecimiento para 2008– de la meta esperada de 3.7 a 2.5 por ciento–. Ello implicaría generar 136 mil empleos menos que en 2007. Dicho ajuste se debió a la declinación de la economía estadunidense. Ahora hay que sumar el “apretón” monetario. La expansión podría caer hasta 2 por ciento o menos y la pérdida de empleos mayor. En promedio, entre enero y abril, los trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social, 25.7 por ciento, en 158 mil (de 616 mil 547 en dicho lapso de 2007 a 458 mil); permanentes 23.2 por ciento, en 114 mil 682; y los temporales 34.4 por ciento, en 43 mil 666.</p>
<p>Si supuestamente Felipe Calderón deseaba apoyar a los productores y consumidores, Guillermo Ortiz y sus muchachos abortarán a su engendro.</p>

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