IPN la fábrica de cerebros
A casi siete décadas de su constitución, el IPN lucha contra la burocratización de sus procesos, por consolidar la internacionalización de sus programas académicos y la vinculación con el sector privado, pero sobre todo contra un presupuesto cada vez más reducido. Al frente del instituto, José Enrique Villa Rivera asegura que “con resultados” buscará convertirse en el mejor director de esta institución académica
Claudia Villegas / Cristal Trejo

Con un ajuste de 20 por ciento al presupuesto solicitado al Congreso de la Unión para el ejercicio 2004, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) busca transformarse en la máquina de profesionistas que permita a las empresas mexicanas defender sus mercados frente a grandes corporativos.

El director general del IPN reconoce, no obstante, la necesidad de una reestructura administrativa para avanzar en la internacionalización del instituto y en su vinculación con el sector privado.
A pesar de que legisladores de oposición solicitaron que el presupuesto del IPN se ubicara en al menos 7 mil millones de pesos, el Poder Legislativo sólo aprobó recursos por 5 mil 971 millones, de los cuales cada año la dirección del instituto debe reintegrar 200 millones a la Tesorería de la Federación.

Enmedio de la restricción presupuestaria que la propia Cámara de Diputados impuso al gobierno foxista, el IPN aún tiene la encomienda de retomar su posición como forjador de cuadros directivos y técnicos que permitan a las empresas mexicanas desarrollarse como jugadores competitivos.

Crecimiento nacional

Y no se trata de una tarea en la que no tenga experiencia. En la década de 1930, de las filas del IPN surgieron los operadores del desarrollo industrializador, técnicos, ingenieros y administradores que enfrentaron el reto de sustituir al personal de empresas extranjeras que controlaban, hasta entonces, al sector petrolero.

Después se presentó la misma demanda pero durante la electrificación del país, la instalación de las telecomunicaciones, industria química, la farmacéutica y la atención de los problemas sanitarios.
Con un equipo académico conformado por 14 mil académicos, entre investigadores y profesores de tiempo completo, el IPN no sólo tiene como objetivo la excelencia académica sino la vinculación con empresas y la solución de problemas concretos en el sector industrial, tal como lo ha hecho en el sector petrolero.


Evolución de la educación


En su expediente de vinculación académica y empresarial, el IPN ha generado productos que ya se utilizan en el sector industrial. A Petróleos Mexicanos (Pemex), por ejemplo, las investigaciones del IPN le representaron ahorros por 10 millones de dólares a través del Grupo de Análisis e Integridad de Ductos, encargado de definir metodologías para revisar las tuberías de la paraestatal. Pemex cuenta con más de 70 mil kilómetros de tuberías en el territorio nacional, por lo que este esfuerzo de mejorar el mantenimiento de sus ductos resultó altamente rentable.

Ingeniero químico de profesión, egresado de la Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas del IPN, José Enrique Villa Rivera es el nuevo director del instituto que, sin ruborizarse, asegura: “Quiero ser el mejor director que haya tenido el IPN”.


Matricula en educación superior


Con un doctorado en Ciencias Petroleras por el Instituto Francés del Petróleo, Villa Rivera es el relevo de Miguel Ángel Correa Jasso, en un momento en el que el instituto necesita aglutinar a los grupos académicos que forman la comunidad docente del IPN, pues la unidad, dice el directivo, representa la clave para el avance del organismo educativo.
En entrevista, Villa Rivera describe su programa al frente del IPN: apoyar las trayectorias formativas, ampliar el programa de tutorías para titulados, promover las actividades deportivas, artísticas y de servicio social con otras dependencias; reforzar relaciones con sus egresados y rediseñar estímulos de reconocimiento para estudiantes y planta docente.

Globalización

Uno de los principales objetivos del director general del IPN es desarrollar programas de integración y desarrollo de tecnología para el sector industrial del país que, al mismo tiempo, se conviertan en puertas de acceso para los egresados del instituto que buscan empleo.

El reto no es sencillo. Villa Rivera recuerda que el gobierno federal no se había caracterizado por su impulso a favor de la tecnología o de esquemas que permitieran a las compañías mejorar su competitividad. Además, la globalización de los mercados impuso que las empresas extranjeras, con operaciones en México, adquirieran su equipo fuera del país dejando fuera de la competencia a las empresas mexicanas.

Pero la integración al sector productivo en una empresa ya establecida no es la única opción que observa el IPN. Su director general hace referencia a las herramientas con las que cuentan los nuevos egresados para iniciar sus propias compañías.

“Hemos generado un programa de emprendedores que permite mejorar las competencias de los estudiantes para que ellos tengan ciertas herramientas y que les permitan a su egreso visualizar la posibilidad de crear una empresa a través del esquema de incubación de empresas con la Secretaría de Economía”, asegura Villa Rivera.

Además, a través del Centro Multidisciplinario de Competitividad Internacional el IPN apoya a las empresas que buscan establecer contactos con mercados para la exportación de sus productos.

Otro de los organismos con los que cuenta el IPN es el Centro Mexicano para la Producción más Limpia, mediante el cual intenta favorecer en los procesos productivos esquemas eficientes para el uso de energía y materias primas.

También se encuentran el Centro de Investigación e Innovación Tecnológico, el cual orienta sus actividades a la industria metal mecánica, así como el Centro de Investigación en Ciencias Sociales Económicas y Administrativas que ofrece apoyo a proyectos concertados con el gobierno federal, estatales o municipales.

¿Cuáles son los retos a vencer en este camino de la vinculación entre el IPN y el sector industrial?
Necesitamos ubicar la problemática en varias pistas. En primer lugar, se requiere que desde el empresariado, desde el sector industrial, se tenga una visión clara en el sentido de que la inversión en capital humano, en capacitación, en tecnología, es una inversión rentable para sus propias empresas.

Y desde la academia, desde el Politécnico, tenemos que sensibilizar a nuestro personal académico para establecer programas de estímulos que permitan a investigadores y docentes participar en acciones y proyectos de capacitación, de desarrollo tecnológico para su transferencia a las empresas.

El gobierno mexicano debe establecer con claridad su política de desarrollo industrial, que también desarrolle estímulos orientados a favorecer la relación entre las instituciones de educación superior y el sector industrial.

Recientemente, el IPN firmó un acuerdo de colaboración, junto con otras nueve instituciones de educación superior, con la Secretaría de Economía, que está orientado a favorecer los programas de emprendedores y a financiar empresas que, en su momento, competirán en el mercado real.

Además, con apoyo de Nacional Financiera y Conacyt, se ha venido avanzando en definir una serie de estímulos que, finalmente, fueron aprobados en el Presupuesto de Egresos y la Ley de Ingresos, por la Cámara de Diputados de este año, en donde se autorizan estímulos fiscales a las empresas que invirtieron en desarrollo tecnológico el año previo.

¿Compite en algún momento el IPN con universidades privadas por recursos, matrícula y programas de vinculación con empresas?

Las instituciones de educación superior privadas han tenido que adoptar ciertos modelos como asociarse con instituciones privadas del extranjero para promover esquemas de colaboración recíproca, en donde pueden enviar a alumnos a realizar, en otro ambiente cultural, una práctica o estancia, incluso, parte del programa de estudios. De manera paulatina, las instituciones de educación superior públicas nos hemos dado cuenta y hemos reaccionado ante la necesidad de establecer colaboraciones de este tipo dirigidas a la internacionalización. Por ello, en la propuesta de trabajo del IPN para los próximos tres años, tenemos un rubro específico de internacionalización a través de esquemas de colaboración y de intercambios académicos con instituciones de otros países que pueden ser públicas o privadas, en Estados Unidos, Europa y América Latina.

Para el 2004, se reservaron tres millones de pesos para desarrollar el programa de internacionalización. En un principio, se apoyará la estancia de alumnos de licenciatura que deseen estudiar en el extranjero así como la movilidad de profesores con proyectos académicos y de investigación.

¿Cómo ha afectado al IPN el recorte de áreas administrativas impuesto por el Congreso de la Unión al gobierno del presidente Vicente Fox?

Al ser parte integral de la Secretaría de Educación Pública y al depender directamente de las políticas federales, el IPN también ha sufrido los recortes. Por un lado, tenemos un presupuesto que, en términos reales, es menor que el presupuesto que tuvimos en el año 2003. Por ello, nos han solicitado también ciertas economías en aspectos fundamentales como la estructura, limitar el crecimiento de los órganos de gobierno de la institución y algunas economías orientadas a ciertas áreas que no afectan el desarrollo de las funciones sustantivas de docencia, investigación y extensión.

Sin embargo, pensamos que con la cantidad de recursos que tenemos para operar este año, utilizándolos de manera eficiente, transparentando su aplicación –porque son recursos públicos— podemos desarrollar los proyectos que hemos pensado para el presente año. Sin embargo, sí nos limitan en aspectos fundamentales de crecimiento, de infraestructura; no podremos construir nuevos espacios, no podremos crecer en términos amplios en cobertura, en la matrícula. Sin duda, el crecimiento será limitado.

¿Qué áreas se verán afectadas?
Ahora tenemos deficiencias en muchas de nuestras escuelas, unidades y centros, en todos los órdenes: laboratorios, talleres, edificios; por lo tanto tendremos que postergar cierto tipo de apoyos, pero comprendemos que el país no está creciendo a la velocidad y al ritmo que debería, por lo tanto la bolsa es finita y los recursos no han crecido para el ramo de la educación, y si no crecen, pues estamos limitados.

En ese sentido, hemos venido haciendo un llamado a la Cámara de Diputados, muy respetuoso, pero muy firme, para encontrar puntos de acuerdo, independientemente de la fracción parlamentaria que representen, con la finalidad de encontrar una mejor forma de captación de recursos fiscales que permita agrandar la bolsa que se distribuye en los diferentes ramos del gobierno federal. Necesitamos encontrar nuevas fórmulas y prioridades para que los recursos que se asignen en educación superior y en investigación científica y tecnológica crezcan. Un país que no apuesta hacia la calidad de los recursos humanos, hacia la aportación de su ciencia y su tecnología, está condenado a que no podrá salir del subdesarrollo en los próximos años.

¿Qué aportará su administración al desarrollo del IPN en el largo plazo?
En primer lugar, avanzar en la calidad del servicio educativo, que nuestros egresados sean disputados antes de salir de nuestras aulas, que vengan las empresas a pelear por los mejores egresados, porque saben que son los que van a mover a sus empresas.

En segundo lugar, encontrar un nuevo compromiso social con el entorno que rodea a la institución, con la sociedad, con el sector industrial, con el gobierno federal, con el Legislativo, de tal forma que se valide la presencia de una institución que tiene un carácter social; permitir que los hijos de las familias más desprotegidas de este país –que suman más de 40 millones de mexicanos en total— encuentren un espacio educativo que les permita avanzar en la escala social, que tengan una formación de calidad, que se formen de manera íntegra, que participen activamente en su desempeño profesional, en el tejido social respetando los procesos democráticos, participando y respetando el medio ambiente y desempeñándose con ética en el mundo profesional.

En tercer lugar, pensamos que el instituto debe consolidar las acciones de la formación avanzada, el posgrado y el desarrollo de actividades de investigación, que respondan a una necesidad social y que tengan validez y pertinencia para los sectores que lo están demandando. El posgrado y la investigación serían el timbre de orgullo de la institución.

Y finalmente, avanzar en la transformación de la institución en el plano administrativo. El IPN es una gran institución que ha cumplido cabalmente los objetivos que le dieron origen, pero que se ha burocratizado simplemente porque ha crecido, los sistemas administrativos no se han organizado adecuadamente. Y estamos contemplando que la administración deberá ser una palanca de apoyo y ejecutora de programas que van a orientados a mejorar la docencia, la investigación y la extensión universitaria.

Tenemos que mejorar el reposicionamiento del Politécnico en los diferentes sectores de la sociedad, hacerles ver que es fundamental para el desarrollo social de nuestro país, para el desarrollo económico a través de nuestros egresados y de los sus aportes y soluciones que le damos al sector industrial, público y social.

En conclusión, tenemos que reposicionar a la institución, de tal forma que cualquier ciudadano, cualquier familia que piense en enviar a formar a sus hijos en nivel licenciatura y en nivel posgrado, piense inmediatamente en el IPN como el instituto que le puede dar solución a esa necesidad. Esa es la aspiración del director general y, por supuesto, quisiera ser el mejor director general de la institución que ha tenido en 68 años de historia.

¿Afectarán los problemas de presupuesto el crecimiento de la matrícula del IPN en el corto plazo?
En la matrícula para el presente año, independientemente de esa limitación de recursos, creceremos en mil alumnos para el nivel medio superior y en 500 para el nivel superior. En el modelo tradicional, estamos haciendo esfuerzos extraordinarios para desarrollar todo lo que será el campus virtual Politécnico, en donde la matrícula podría crecer en aquellos programas orientados al área económica, de administración, turismo, ingeniería industrial, entre otras.